1 de septiembre de 2009

Autoreforma sindical y género

Uno de los temas que se viene discutiendo en el mundo sindical, desde hace varios años atrás es el de género. La presencia de las mujeres y su inclusión en el mundo sindical para ser más precisos. Se trata, para no ser ingenuos de un asunto de poder.

El sindicalismo, por diversas razones -económico-estructurales y culturales entre otras- se constituye históricamente como un bastión del poder masculino. Ha sido y en términos generales sigue siendo un "espacio masculino". Sus costumbres, modismos, prácticas giran alrededor del universo masculino.

La creciente presencia de la mujer en el mercado laboral desde los años 60s en adelante ha sido el fundamento concreto sobre el cual articular la necesidad de una presencia femenina en los sindicatos. En general, el sindicalismo no han sido muy favorable a incorporar una mirada femenina al mundo del trabajo y los asuntos gremiales. El machismo es una de las características más desagradables de la cultura sindical de los 70s.

El feminismo -el primero, que se desarrolla en las salas de estar de la clase media- no va a ponderar la importancia de la mujer en el mercado asalariado hasta los 90s. Ya cuando la familia tradicional se encuentra en crisis, y son las mujeres la fuerza económica sin la cual no tiene viabilidad la familia trabajadora, es que el feminismo y el sindicalismo empiezan a encontrarse y dialogar.

No fue ni es un proceso sencillo. Pero actualmente tenemos algunas ideas más claras y casi aceptadas por todos y todas.

Las mujeres se encuentran presentes en el mercado laboral en un número cada vez más importante. En general son casi el 50% de la PEA. En algunos sectores su presencia es mayoritaria. A nivel sindical, si bien no hay cifras confiables, podemos señalar que si bien la tasa de sindicalización femenina es baja (menos del 30%), viene incrementándose año tras año en la última década.

Si las mujeres están presentes en el mercado laboral y un sector importante de ellas son afiliadas al sindicato ¿Porqué razón no hay más mujeres dirigentes? ¿Porqué sus problemas y demandas no están permanentemente en la agenda sindical? ¿Porqué la negociación colectiva sigue siendo terreno masculino?

Es un tema de poder. Existe pues un "cuello de botella". La presencia como afiliadas sindicales no tiene un correlato similar en la estructura de poder sindical. Es decir, no hay tantas dirigentas mujeres como se podría esperar. La subrepresentación de las mujeres en el poder sindical tiene diversas explicaciones. Una de ellas, alude a la estructura tradicional del sindicato que privilegia la hegemonía masculina.

La estructura sindical fordista esta orientada a la articulación de los varones en la solidaridad sindical. No reune las condiciones mínimas para incorporar ni la presencia ni la agenda femenina. Y esta situación, perjudica, no solamente a las mujeres trabajadoras, sino al conjunto de los asalariados y al poder sindical en general.






Las mujeres han luchado por sus derechos desde mucho tiempo atrás...








Por esta razón, uno de los objetivos principales de la autoreforma es precisamente, democratizar la representación por género en el sindicalismo. El objetivo es transformar la estructura sindical y permitir la participación de la mujer en todos los espacios de poder y decisión: órganos representativos, de dirección, capacitación y negociación colectiva.

Se trata de establecer mecanismos de inclusión y participación efectiva en las estructuras de poder sindical. No se trata como antes, de establecer "secretarias para asuntos femeninos"y reducirlas a un ámbito "controlable". El objetivo es pensar un sindicalismo donde varones y mujeres participen en igualdad.

Este proceso no es sencillo, pues implica en buena cuenta, una revolución interna, tanto en los modos de pensar y actuar, como en los mecanismos institucionales de representación. Las tensiones que esto produce no son pocas. El rechazo y el temor son parte de las respuestas masculinas habituales cuando se disputa una cuota de poder con razones válidas. Por lo cual, la "transversalización" del tema de género en el mundo sindical requiere de una amplia alianza entre los sindicalistas.









Norma Rae. Film sobre las mujeres y el sindicalismo







En la CGTP -desde el Departamento de la Mujer Trabajadora- se ha avanzado mucho en la elaboración de propuestas sobre los ámbitos de cambio. Léanse las siguientes propuestas, y veamos si el machista interior no protesta:

1.- Congreso Nacional

Se propone instaurar una Cuota mínima de participación en el Congreso Nacional CGTP de 30%.

2.- Asamblea Nacional de Delegados

Establecer una cuota mínima del 30% de participación en las delegaciones.

3.- Consejo Ejecutivo Nacional - CEN

Estatutariamente el CEN esta compuesto por 45 miembros. La propuesta en este caso es lograr la cuota mínima de participación de mujeres del 30% para elegir a integrantes del CEN

4.- Cargos principales: Presidencia y Secretaria General

Establecer como principio la equidad: establecer la cuota equitativa de designación para los 5 cargos principales del CEN. De los cinco cargos principales: Presidencia, I Vicepresidencia, II Vicepresidencia, Secretaría General y Secretaría General adjunta, proporcionalmente sean ocupados por hombres y mujeres (50%-30%).
Establecer como principio la alternancia: si el CEN se propone a una mujer en la presidencia, el cargo en la secretaría general será ocupado por un hombre y si se eligiera a un hombre en la presidencia la secretaría general seria ocupada por una mujer.

La alternancia es una acción positiva aplicada por muchos sindicatos a nivel mundial como es el caso de LO Noruega, LO Suecia, FNV y Argentina.

5.- Secretariado Ejecutivo

De los 13 miembros que integren el secretariado ejecutivo 30% como mínimo deben ser mujeres. Esto esta estrechamente relacionado con el porcentaje de participación de las mujeres en el CEN.

Básicamente, las mujeres proponen estar presentes en todas las instancias de poder confederal.
Asimismo, en materia de negociación colectiva se propone:
  1. Garantizar la presencia de mujeres en las mesas negociadoras de los convenios colectivos de emprersa y rama: “Cada unidad de negociación colectiva, deberá contar con la participación proporcional de mujeres delegadas en función de la cantidad de trabajadoras de dicha rama o actividad”
  2. Institucionalizar las cláusulas de género propuestas por el departamento de la mujer en todas las negociaciones colectivas.
  3. Institucionalizar un informe anual sobre negociación colectiva y género. El informe deberá ser presentado por el Departamento de la Mujer con los insumos entregados por el Departamento de Defensa.
  4. Negociar Planes de Igualdad en las empresas y la inclusión de medidas de acción positiva.
  5. Formación en materia de igualdad de oportunidades a las personas que asisten a las mesas de negociación.
  6. Elaborar estudios y materiales para un mayor conocimiento en materia de género, igualdad y negociación colectiva.

Las sindicalistas peruanas están convencidas que estos cambios son imprescindibles y nos permitiran construir un sindicato más fuerte y representativo. Sus argumentos son fuertes y claros. No tenemos razones para oponernos.

No es un tema estrictamente feminista, aunque lo es; no es un tema estrictamente de autoreforma organizativa, aunque también lo es. Se trata finalmente del viejo ideal sindical. De cómo los y las débiles se organizan mejor, para desde la solidaridad, alcanzar sus objetivos y esperanzas.