9 de septiembre de 2009

¿Qué es el divisionismo sindical?

En la década de los 70s se alcanzó una de las tasas de afiliación sindical más altas en la historia nacional. Fue al mismo tiempo, un periodo de profundo divisionismo sindical. En la actualidad, se registra un fenómeno similar. El último lustro ha sido un periodo de lento pero sostenido crecimiento sindical. Como señalamos en alguna oportunidad, dicho crecimiento ha venido acompañado de clara muestras de dispersión, fraccionamiento y división.

Actualmente, el panorama sindical presente una curiosa paradoja. Visto en su conjunto, parece ser una fuerza respetable, que presiona en puntos concretos de la agenda laboral y política. Pero cuando la mirada se enfoca en las partes constitutivas de dicho sujeto gremial, vamos a observar fracturas, divisiones, paralelismos y similares. ¿Qué pasa?

Hay problemas en el magisterio, en la administración pública, salud, municipales, construcción civil, universidades entre otros sectores. Hay problemas en Cusco, Arequipa, Callao, Tacna, Ica, La Libertad entre otros. Ahora bien, esta situación no es uniforme ni se explica de manera sencilla.

Primero, algunos matices: el sindicalismo como actor social agrupa los intereses del trabajo de diferentes sujetos. Es como decía Mariategui, un "frente único". Es decir, la reunión de distintos actores, cada uno con una agenda específica que comparten intereses alrededor del marcado laboral.

Ahora bien, las actuales fracturas responden a diferentes razones y motivaciones. Hay disputas ideológicas, animadversiones personales, denuncias orgánicas, brechas generacionales y caudillismos en crisis.

En el sindicalismo, lamentablemente, este tipo de problemas es visto como un "tabú". Es decir, como algo prohibido de lo cual es mejor no hablar mucho. Esta idea se apoya en el viejo argumento, que discutir abiertamente los problemas internos "solamente favorece al enemigo de clase". Sin dejar de ser cierto, es necesario comprender que no podremos como sindicalistas superar este difícil periodo desviando la vista y negándonos a discutirlo abiertamente.









Es necesario superar las disputas y el divisionismo actual.









Un primer paso, es pues, abrir un debate sobre la actual situación de fraccionamiento y división que atraviesa al conjunto del movimiento sindical. ¿Qué pasa en el Sutep?, ¿en el sector salud?, ¿en los municipales?, ¿en la CGTP Callao?

Un segundo paso, es reconocer que en las actuales circunstancias, no existe una voluntad mayoritaria (en las bases y dirigencias intermedias) para unificar y centralizar el organismo sindical. La fractura sigue siendo una alternativa más rentable, antes que una unidad en desventaja. Es una lástima. Es necesario revalorar la importancia teórica y práctica de la unidad sindical.

Es necesario impulsar una estrategia de unidad sindical. No podemos seguir tolerando mayores fracturas y divisiones.

Pero a pesar de todo, no se pueden perder las esperanzas. El caso de los trabajadores de la administración pública por ejemplo. CITE (Confederación Intersectorial de Trabajadores Estatales) era la denominación en los 80s del gremio estatal. Durante la dictadura fujimorista fue desarticulada totalmente. Ya en democracia, aparece la CTE (Confederación de Trabajadores Estatales). Cuando se aprueba la reposición de los trabajadores injustamente despedidos por la dictadura, reaparece una nueva CITE donde se aglutinan muchos despedidos y luego articula a algunos sindicatos donde el partido Patria Roja tiene una fuerte presencia.

Mientras, en la CTE se reunen los gremios donde la presencia de Patria Roja no es decisiva. Socialistas, comunistas e independientes están allí. Pero más allá de las diferencias partidarias, uno de los problemas más difíciles a superar ha sido la carga emocional que trae cada liderazgo. Para decirlo más claramente: en cada grupo hay dirigentes que son motivo de cuestionamiento y rechazo en el otro lado. Las tirrias personales han sido tan grandes, tan antiguas y tan complicadas que parecía imposible imaginar una reunión de ambos gremios en un proceso de unidad en la acción.

Sin embargo, la realidad no deja de sorprendernos. A pesar de tantas diferencias, y por las presiones gubernamentales y los buenos oficios de la dirección nacional cegetepista, ahora hay un nivel de coordinación impensable hace unos meses. CTE y CITE están coordinando una plataforma común y se lanzan a un "paro estatal" que será muy interesante pues por fin, las fuerzas estan reunidas.

Es un primer paso muy importante, pues el paro de ser exitoso, va a fortalecer las opiniones de los unitarios en ambos lados. La CGTP ha sido un intermediario eficaz en este proceso.

Asimismo, si tanto la CTE como la CITE en un futuro próximo, dan un paso más y logran la tan ansiada unidad orgánica, será la señal para que un proceso similar se desarrolle por ejemplo, entre el Sutep "oficial", el Sutep Conare y los diversos Sutep que a nivel regional permanecen al margen en la disputa nacional.