24 de septiembre de 2009

"Un único y gran sindicato" por Poul Erik Skov Christensen

Hace unas semanas, a través del blog Union Renewal (Renovación sindical) de Dirk Kloosterboer and Tonny Groen que son sindicalistas de FNV, me enteré de un artículo publicado en el blog New Unionism Blog (de la red del mismo nombre, que reune a compañeros de izquierdas) cuyo autor es el secretario general de la base sindical más importante de la LO en Dinamarca.

El artículo llamado "One large, single union" es muy interesante en el marco del debate sobre la autoreforma, pues pone a discusión la formación de un único sindicato de ámbito nacional, enraizado en las comunidades y eficaz como actor político. Lo cual implica una super fusión de sindicatos y federaciones.

Es una alternativa audaz pero se entiende, pues uno de los cambios fundamentales del mercado laboral es su alta rotación. Una estructura sindical rígida es inadecuada frente a relaciones laborales más flexibles y volátiles. Es la idea que también comparte por ejemplo el compañero López Bulla desde su blog. Es también la idea de nuestra CGTP y su propuesta de centralizar en "Sectoriales Sindicales". Poul Christensen da razones de peso para sustentar su propuesta.

Sobre la base de la traducción al inglés hecha por el c. Michael Keil, he trabajado esta traducción al español. Hay un par de frases que son coloquiales o referencias danesas que no entiendo. A pesar de eso, espero que su lectura sea útil y enriquezca nuestro debate.


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Un único y gran sindicato




Poul Erik Skov Christensen
Secretario General de la Federación Unida de Trabajadores Daneses (3F) base de LO Dinamarca.



La mejor estrategia para el movimiento sindical sería concentrar nuestras energías en un solo sindicato. Durante la primavera de este año el número de afiliados a los sindicatos de la LO se redujo en casi un millón de asalariados. Ha sido un punto simbólico en una tendencia que ha estado ocurriendo desde mediados de la década de 1990 cuando la afiliación comenzó a caer después de décadas de crecimiento constante.

Con estas cifras, algunos predicen la próxima desaparición del movimiento sindical. ¿Pero hay alguna razón para permitir que las campanas de la muerte suenen a lo largo del movimiento sindical danés? No, no todavía. Las cifras de afiliación y densidad sindical siguen siendo muy altas si aplicamos un criterio internacional, y visto con estándares internacionales mantenemos una poderosa y única influencia sobre el desarrollo de la sociedad.

El modelo danés, donde el movimiento sindical y los empleadores desempeñan un papel central, a través del paso del tiempo ha resultado ser una manera brillante de regular el mercado de trabajo. Los partidos que tienen su principal atención puesta en el mercado de trabajo y sus desafíos tienen influencia decisiva y responsabilidad en dicha área.

Pero a pesar de este poderoso punto de partida, el desenvolvimiento del sindicalismo en una dirección negativa en los últimos años es inequívoco y muchos sindicatos están sintiendo el efecto. La densidad sindical baja y la afiliación está cayendo.

En consecuencia, a mi juicio en los próximos años, vamos a seguir viendo una serie de cambios estructurales en el movimiento sindical. En mi opinión, las fusiones sindicales que ya hemos visto entre la Unión Danesa General de Trabajadores (SID) y el Sindicato de Trabajadores de la Mujer (KAD), para formar la Federación Unida de Trabajadores Daneses (3F), implica que en diez años habrán entre 6 y 7 sindicatos en LO.

Como dirigentes sindicales, podemos elegir entre permitir que este desarrollo se realice bajo el principio del laissez-faire, en donde los cambios estructurales surgen de acuerdo a consideraciones de corto plazo dentro de los sindicatos involucrados. O bien, podemos optar por utilizar la crisis de manera constructiva y crear una serie de cambios a largo plazo que puedan poner al movimiento sindical danés en consonancia con los enormes cambios que han tenido lugar en la vida laboral de los asalariados y en el mercado laboral en general.

Es necesario iniciar un debate sobre el desarrollo del movimiento sindical. Es mi opinión que nosotros, en los próximos años, debemos trabajar para amalgamar los sindicatos afiliados a LO, en un gran sindicato único: un moderno sindicato, de base local, efectivo como actor sindical y político.

Sé que para muchos parece un cambio dramático. Pero cuando miro hacia los desafíos en los próximos años, creo que será la mejor forma de garantizar para los asalariados daneses un movimiento sindical poderoso y orientado hacia el futuro, dentro de un mundo globalizado.

Mi visión es la síntesis de diversas formas de abordar los cuatro retos fundamentales que enfrenta el movimiento sindical en los próximos años. Ahora voy a tratar de describirlos con mayor detalle.

El primer gran reto es el cambio a un mercado laboral mucho más flexible. Hace una generación atrás, una persona que se empleaba como instalador calificado, era probable que trabajara como mecánico hasta su jubilación. La globalización ha cambiado este modelo para siempre. La Manufactura se mueve dentro y fuera del país, centros de trabajo surgen y se cierran a un ritmo cada vez mayor, y el asalariado individual debe educarse constantemente a sí mismo con el fin de mantenerse al día con las exigencias en el nuevo empleo o trasladarse a otro sector o de la industria por medio de reentrenamiento.

Al mismo tiempo, los asalariados daneses están cambiando de trabajo con más frecuencia. Una generación atrás una persona podía perfectamente ser empleado en el mismo centro de trabajo durante toda su vida laboral y retirarse con un reloj de oro y un discurso del director por su fiel y prolongado servicio. En el futuro, cumplir 25 años en una empresa será algo muy raro. Los pronósticos muestran que un joven danés que empieza a trabajar hoy, en promedio, cambiará nueve veces de empleo antes de retirarse.

El gran problema es que LO, con su división en sindicatos de empresa, es muy grande, extensa y esta articulada a la realidad pasada. Esto no es algo nuevo. Fue de hecho una de las razones para que se establecieran las seis grandes áreas en LO durante los 90s, basados en sectores e industrias: industrias manufactureras, construcción, gobierno local, gobierno central, medios de comunicación y el comercio, transporte y servicios.

Pero a mi parecer, esta división también resulta ahora anticuada. Los asalariados no sólo cambian de empleo con más frecuencia, también cambian de sectores. Así, por ejemplo, muchos que son despedidos de las industrias manufactureras tradicionales están comenzando una vida nueva en el trabajo municipal de enfermería y en el sector de atención de la salud.

La marcada estructura en sindicatos basados en empresas o sectores es una reliquia del mercado laboral del siglo pasado, y crea un montón de innecesario problemas para el movimiento sindical por estar encerrados en dicho marco. El movimiento sindical es muy inflexible cuando se trata de mover afiliados a través de la estructura organizativa. Organizativamente, muchos recursos se gastan en la transferencia de miembros entre los diferentes sindicatos LO y cada año el movimiento pierde miles de miembros en relación con el cambio de puestos de trabajo.

En mi opinión, la mejor respuesta es la de crear un único y poderoso sindicato LO para los asalariados durante toda su vida laboral, independientemente de su empleo, empresa o sector donde se ubiquen.

El segundo gran desafío para los sindicatos LO es el desarrollo de la afiliación, especialmente el reclutamiento entre los jóvenes. Hace una generación afiliarse a un sindicato era una cuestión rutinaria. Era un hecho natural, para un joven ingresar al mercado de trabajo y en el sindicato ser parte de un conjunto de valores relacionados con la solidaridad y el compañerismo entre los trabajadores, que a menudo eran implantados por los padres del joven que naturalmente también eran miembros del sindicato. Así eran las cosas antes.

Los jóvenes de hoy tienen una actitud mucho más individualista en el mercado de trabajo. Piensan más sobre su propia carrera y sus propias oportunidades en la vida, en muchos aspectos, esto es resultado de un desarrollo natural acorde con un mercado de trabajo más individualizado y flexible.

Frente a esta situación, podemos estar contentos o quejarnos, de acuerdo a cada temperamento. Pero de todas maneras, LO de Dinamarca tiene que responder más activamente. Los jóvenes ya no se convierten en afiliados de forma rutinaria y no saben mucho sobre el movimiento sindical y el mercado de trabajo. Mucha información les es dada por las escuelas y la sociedad en general sobre estos temas, pero la tarea principal es nuestra. Tenemos que ganar la confianza de todos y cada uno los asalariados jóvenes en LO e informarles sobre las ventajas y los resultados obtenidos por el movimiento sindical. La alternativa es que el movimiento sindical compita con la Asociación DanAge.

Permítanme usar mi propio sindicato como un ejemplo. Casi la mitad de los miembros de 3F (3F es la abreviatura coloquial de Fagligt Faelles Forbund, Federación Unida de Trabajadores Daneses. Es la principal federación danesa. Nota del traductor.) tienen 50 años o más. En 15 años más, dichos miembros se habrán jubilado, y si el actual patrón de afiliación entre los jóvenes continúa igual, los 3F en 15 años se reducirán en más de un tercio -que corresponden a más de 100.000 miembros. Si esta tendencia no cambia, entonces no serán los trabajadores de Europa del Este la gran amenaza para el modelo danés, sino los trabajadores daneses de menos de 40.

A fin de abordar y resolver estos temas, pienso que seríamos más fuertes con un solo sindicato. Por un lado, podemos fortalecer nuestro trabajo de información a los jóvenes acerca de la labor sindical y llevar a cabo campañas y ofertas especiales dirigidas a los jóvenes. Por otro, el movimiento sindical, podrá abordar la vida laboral de los jóvenes en su conjunto. A menudo, los jóvenes estarán solo unos años en un empleo o trabajo. Por ejemplo, un joven que trabaja como camarero, o en la caja en un supermercado estará en dicho puesto unos años. Por lo cual, no se afilia a un sindicato en el sector en cuestión. Y por último, para muchos jóvenes los sindicatos son una confusión babilónica de federaciones, sindicatos, secciones locales, confederaciones, fondos de seguro de desempleo, y no sé qué más. Lamentablemente, esto es así. Por ejemplo, puede ser muy difícil establecer la correcta cuota sindical de un afiliado. Todo depende de la empresa local, el sector donde se labora, etc.

En los próximos años tenemos que poner hasta la última gota de nuestra energía en el fortalecimiento de la organización entre los jóvenes. Creo que es mejor hacerlo en un marco sindical conjunto, en el que podamos elaborar una oferta fuerte y comprensible.

En tercer lugar, la LO se enfrenta a la competencia de los llamados sindicatos "amarillos", que atraen a la gente con ofertas en la radio local y los noticieros. En realidad, no son competidores directos, ya que ninguno de ellos puede ofrecer el principal producto sindical: los convenios colectivos. Sólo los verdaderos sindicatos pueden hacer eso.

Pero, como muchos asalariados están siendo atraídos por la oferta amarilla, tenemos que hacerles frente. Creo que aquí también la respuesta es desarrollar un sindicato con vocación de servicio, más fuerte, más eficaz y más democrático.

Nuestro objetivo fundamental no es hacer negocios. La base del movimiento sindical es el sindicato democrático y local, y esta base debe mantenerse como nuestra fuerza. Reunificando podemos eliminar la duplicación de trabajo que se lleva a cabo en los sindicatos de base y en la Confederación LO, y tendríamos considerables ventajas en los métodos de trabajo y de funcionamiento de los sindicatos al trabajar a una mayor escala.

Sería completamente erróneo dirigir el movimiento sindical en el sentido de ser más “empresariales” como consecuencia de esta nueva dimensión. Por el contrario. Como es natural, tenemos que dar a nuestros miembros un servicio excelente. No hay duda de eso. Sin embargo, un sindicato fuerte tiene que fortalecer su democracia interna y hacer hincapié en que nuestro movimiento es sindical. Esto se aplica tanto a los centros de trabajo, donde el delegado sindical es elegido entre sus colegas, como al propio Secretario General.

El movimiento sindical debe ser un actor fuerte y visible dentro de la sociedad, con centros de afiliación en la calle principal de todos los municipios daneses y disponer de un fondo solvente para el seguro de desempleo. Esto sería una mejora sustantiva en el servicio que LO ofrece a muchos miembros que viven a una buena distancia de su filial local, o trabajan en un lugar distinto a donde viven.

Además, un movimiento sindical centralizado acabaría con conflictos internos y de ámbito que, desgraciadamente, han marcado el trabajo realizado por la LO y crearon una imagen distorsionada en relación con los resultados obtenidos.

Permítanme subrayar que mi visión no es crear un coloso burocrático gestionado desde arriba. Es un elemento decisivo que la fusión de los sindicatos puede crear un espacio para fomentar identidades sindicales diferentes dentro de un marco común. Por lo tanto, un sindicato único, grande y efectivo, tiene que tener una estructura flexible, que garantice la proximidad cercana a la vida cotidiana de los afiliados, independientemente de su labor y lugar de trabajo. Se trata de un ejercicio de equilibrio que ya conocemos en las confederaciones y los sindicatos grandes.

En cuarto lugar, durante los últimos 5 a 10 años han ocurrido cambios dramáticos en la estructura organizativa de los empleadores. La DI (la Confederación de Industrias Danesas), a través de una serie de fusiones, ha crecido considerablemente y ahora abarca un área mayor que su base manufacturera tradicional.

El deseo de ser global puede verse claramente en el cambio del nombre de la organización, que ha pasado de Confederación de Industrias Danesas a denominarse DI -la Organización de las empresas y la industria-, por lo cual abarca a personas que trabajan en oficinas. Aparte de esto, DI ha ampliado su composición para incluir una amplia gama de grandes empresas que venden servicios, por ejemplo, ISS y PostDanmark. Así, actualmente, DI es el actor dominante en el lado de los empleadores. Aún nos queda por ver las consecuencias de este desarrollo, pero es evidente que tendrá consecuencias para la política, así como el trabajo en el movimiento sindical.

El fortalecimiento del DI ha agudizado su perfil político y su influencia en un gobierno ya predispuesto. Una larga campaña para bajar los impuestos para las personas de la parte superior de la pirámide económica fue coronada por la reforma fiscal en febrero, que históricamente le otorga una reducción de impuestos a los más ricos de la sociedad.

El fortalecimiento del trabajo político de DI significa en parte, que la Confederación Danesa de Empleadores ha muerto de facto como un actor político independiente, y por otra parte que el movimiento sindical debe, por necesidad, agudizar su trabajo político propio, a fin de igualar al de los empleadores.

Un movimiento sindical único de LO tendría la fuerza para ser uno de los grupos de presión más poderosos en Copenhague y Bruselas, así como en los municipios daneses, en defensa de los beneficios e intereses de los asalariados.

Sin embargo, otra consecuencia de más largo alcance de estas fusiones de gremios empleadores es la concentración de influencia durante la negociación colectiva. DI desde hace mucho tiempo ha sido el actor más importante en el lado de los empresarios industriales, y domina la tendencia principal en el establecimiento de convenios colectivos en el sector manufacturero, en la zona denominada de “salario mínimo”. Después de la fusión con la Confederación de Transporte, Comercio y Servicios, DI, además controla la otra área de los convenios colectivos. La zona del salario normal, que abarca al sector del transporte.

Después de la ronda de la negociación colectiva del próximo año, tendremos una mejor idea de las consecuencias de este desarrollo gremial empresarial. Pero de hecho, la situación es que una serie de diferentes sindicatos tendrán que negociar convenios colectivos claves con una DI unificada.

Reflexionemos que una centralización equivalente ha tenido lugar en el sector público, donde los municipios y la Asociación Nacional de Autoridades Locales de Dinamarca (KL) serán, en el futuro, los actores centrales, con el Ministerio de Finanzas como titiritero.

Es aquí donde la parte predominante de la futura "producción de bienestar" se llevará a cabo, mientras que el área del gobierno central se reducirá y las zonas regionales ya no tendrán ninguna independencia económica.

Uno podría preguntarse si esto significa la creación de dos sindicatos - un sindicato del sector público y el sindicato del sector privado. Yo creo que eso sería una mala idea. En primer lugar, los miembros individuales, desearan poder cambiar entre el sector privado y el sector público. Basta mirar el volátil out-sourcing y la recompra de los servicios de ambulancia, que en este momento está teniendo lugar a través de instancias regionales de licitación.

Pero aún más importante es preservar la alianza entre el sector privado y los asalariados del sector público. Corremos el riesgo de crear dos monstruos de Frankenstein que se salgan de control en una sociedad del bienestar: un sindicato del sector público que podria ser muy imprudente e irresponsable al exigir salarios más altos y todos los beneficios imaginables, y un sindicato del sector privado, que pone sus condiciones en el sector privado, por encima de la sociedad del bienestar como un todo. Sería una tragedia para el movimiento sindical - y para el estado de bienestar danés.

Si el movimiento sindical quiere salir fortalecido de su encuentro con los más apremiantes desafíos que enfrenta, la mejor estrategia, en mi opinión, es unir fuerzas en un solo sindicato. Entiendo claramente que la idea de un sindicato único LO es una visión radical para discutir. Hay muchos intereses en juego, antes que esta idea se haga realidad. Y otras personas probablemente tienen alternativas sobre cómo el movimiento sindical puede prepararse para el futuro. Estoy dispuesto a escucharlos, pero una cosa es cierta: no podemos quedarnos quietos y no hacer nada.

La crisis en el movimiento sindical se convertirá en un desastre si nosotros, como dirigentes sindicales, cerramos los ojos y los oídos y salimos del paso utilizando paliativos. En vez de eso, bajo los auspicios de la LO, tenemos que iniciar un debate con los otros, con nuestros dirigentes sindicales y con los afiliados, acerca de las visiones a largo plazo para el movimiento sindical.

Esta es mi contribución.




LO: Landsorganisationen i Danmark - Confederación Danesa de Sindicatos. http://www.lo.dk/

Poul Erik Skov Christensen es el Secretario General del sindicato afiliado a LO más grande: La Federación Unida de Trabajadores Daneses (3F).