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Mostrando entradas de agosto, 2018

Oportunismo de derecha y de izquierda

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Debe haber sido hace unos tres años o tal vez más cuando participé en una reunión política con Vladimir Cerrón. Un dirigente de mi partido había propiciado el encuentro con demasiado entusiasmo para mi gusto. La reunión se desarrolló con la formalidad propia de los viejos partidos comunistas. No recuerdo nada concreto como resultado, más allá de las habituales promesas de unidad. Lo que si me llamó la atención fue la aparente sintonía que se esforzaba en demostrar Cerrón con nuestra organización. Rememoraba su estadía en Cuba y sus fuertes lazos con los camaradas cubanos. Se esforzaba por utilizar todos los clichés y modismos habituales en la izquierda comunista. Tanta condescendencia me pareció fingida. Más aún porque no la entendía. Un grupo que ya cuenta con registro electoral suele ser más bien soberbio y distante, especialmente en la izquierda local. En todo caso, la anécdota quedó allí. Un candidato presidencial que poco menos nos prometía inscribirse en el partido y

Luis Fuertes, amigo del sindicalismo latinoamericano

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Era un convencido del sindicalismo. Era un entusiasta de la educación sindical. Era un optimista incansable. Luis Fuertes era un compañero cabal. Desde muy joven, en medio de la dictadura franquista, animó a sus compañeros de la Olivetti a organizarse sindicalmente. Como muchos en su generación, el compromiso sindical y político iban de la mano. En su caso, militó en el PSOE y fue dirigente de UGT en Catalunya. Fue parte de una generación de inmensos sindicalistas literalmente forjados a través de penurias, persecuciones y amenazas. Luis era un educador permanente. Convertía toda historia en una lección para quién la quería escuchar. Un día en Lima me contó cómo organizó una huelga en plena dictadura franquista. Era una historia muy intensa de la huelga en Olivetti y de los problemas que tuvieron que sortear para eludir a la dictadura. Y más que pintarse como líder imprescindible buscaba simplemente trasmitir aquello que podía ser útil a un sindicalista latinoamericano.

El futuro del trabajo y del sindicalismo

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A partir del desarrollo de las tecnologías de información y comunicación (TIC) que configuran una de las dimensiones de la globalización se ha discutido acerca de su impacto en el mundo del trabajo. Se trata de un marco de discusión bastante amplio que comprende la crisis del modelo fordista y su reemplazo por diferentes variedades de postfordismos e incluso de neotaylorismos. Desde textos pioneros como “Adiós al proletariado” de A. Gorz (1980) o el de J. Rifkin (1997) “El Fin del Trabajo” hasta las más recientes discusiones acerca del “ trabajo inmaterial” se ha elaborado una amplia bibliografía sobre las diferentes maneras que la tecnología transforma el mercado de trabajo laboral, las relaciones laborales y las identidades sociales que de allí se derivan. En la última década, a partir del desarrollo de conceptos como big data e inteligencia artificial, el debate nuevamente cobra vigencia. Tenemos la “ robotización ” entendida como el empleo de máquinas inteligentes lo

Promover el empleo juvenil no es precarizar el empleo juvenil

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El empleo juvenil es uno de los temas más importantes en el mercado laboral. Los estudios recientes señalan que efectivamente viene creciendo el desempleo juvenil a un ritmo mucho mayor que en el grupo de adultos (Franco y Ñopo, 2018) y por otro lado, tenemos el problema del subempleo por ingresos. Como señala Omar Cavero en el último PerúHoy de DESCO, el lado empresarial viene insistiendo en diferentes propuestas para promover el empleo juvenil. El común denominador de las mismas consiste en la reducción de derechos y beneficios como un incentivo para mejorar las cifras de empleo juvenil. En la misma línea, en las últimas semanas, diversos medios vienen promoviendo un cambio en el régimen laboral de tiempo parcial. Tomemos como ejemplo, el artículo “El régimen part time y los problemas que genera a empresas y estudiantes” aparecido en Semana Económica el pasado 31 de julio. El régimen de tiempo parcial establece una jornada diaria no mayor a cuatro horas y 24 horas sema