Promover el empleo juvenil no es precarizar el empleo juvenil


El empleo juvenil es uno de los temas más importantes en el mercado laboral. Los estudios recientes señalan que efectivamente viene creciendo el desempleo juvenil a un ritmo mucho mayor que en el grupo de adultos (Franco y Ñopo, 2018) y por otro lado, tenemos el problema del subempleo por ingresos.

Como señala Omar Cavero en el último PerúHoy de DESCO, el lado empresarial viene insistiendo en diferentes propuestas para promover el empleo juvenil. El común denominador de las mismas consiste en la reducción de derechos y beneficios como un incentivo para mejorar las cifras de empleo juvenil. En la misma línea, en las últimas semanas, diversos medios vienen promoviendo un cambio en el régimen laboral de tiempo parcial. Tomemos como ejemplo, el artículo “El régimen part time y los problemas que genera a empresas y estudiantes” aparecido en Semana Económica el pasado 31 de julio.

El régimen de tiempo parcial establece una jornada diaria no mayor a cuatro horas y 24 horas semanales. Asimismo, los trabajadores a tiempo parcial no tienen derecho a vacaciones, Compensación por tiempo de servicios, indemnización por no goce de vacaciones, ni indemnización por despido arbitrario. Todos estamos de acuerdo que es necesario proponer y discutir políticas de reactivación del empleo en general y especialmente del empleo juvenil. Pero estas propuestas deben hacerse en base a evidencia empírica y a resultados de investigaciones académicas, así como tener claro que el Estado debe aspirar a promover empleo adecuado antes que una actividad mal remunerada y sin derechos.

El artículo, en cuestión señala que la mayoría de los jóvenes labora para cubrir los costos de su educación. Según el trabajo citado de Franco y Ñopo (2018) en el grupo de jóvenes pobres, el 47% tiene un empleo a tiempo parcial. En el mismo grupo, sólo el 14% en el 2016 señala que estudia y trabaja. El autor de la nota indica que el régimen de tiempo parcial establecido en la legislación nacional es un obstáculo para que más jóvenes puedan acceder a empleos que les permita pagar sus estudios. La propuesta del artículo es establecer jornadas de ocho horas durante tres días a la semana. De esta manera, se está desvirtuando el carácter del part time, pues se dedicaría a actividades que requieren una jornada completa y probablemente son permanentes.

El empleo a “tiempo parcial” surge como una necesidad del mercado laboral para cumplir determinadas labores que no requieren de una jornada completa. Se trata de un claro ejemplo de “empleo atípico”: repartir documentos de una oficina, atender en un comercio menor, vender en un puesto de periódicos, entre otras actividades. Obviamente, suponen una remuneración proporcional a la media jornada que representa, por lo que, estos empleos fueron asumidos por jóvenes sin carga familiar, como un primer empleo temporal. Por su carácter de empleo atípico no se trata de un mecanismo para incorporar jóvenes pobres que estudian, precisamente porque los ingresos son sustancialmente menores.

Ahora bien, con el desarrollo de la globalización, en las últimas décadas, las tendencias a flexibilizar el mercado laboral han presionado para ampliar esta modalidad. En otras sociedades se han establecido modalidades extremas como los “contratos de cero horas”, pero eso tiene poco que ver con el tradicional part time. Por otro lado, existe un Convenio internacional de la OIT sobre el trabajo a tiempo parcial, el número 175 que señala claramente: “Es importante garantizar la igualdad de trato para los trabajadores empleados a tiempo parcial, facilitar la transición entre el empleo a tiempo parcial y el empleo a tiempo completo, ofrecer a los trabajadores un número mínimo de horas garantizadas y consultarlos sobre sus horarios de trabajo, incluso para limitar la variabilidad de sus horas de trabajo.” 

Si se establece la jornada de ocho horas en los contratos de tiempo parcial, lo que se está incentivando es el traslado de trabajadores del régimen común al régimen de tiempo parcial. Lo cual demanda efectivamente más empleo, pero con menos derechos.

Más aun considerando la debilidad en la capacidad de fiscalización del Estado peruano; las posibilidades de desnaturalizar este tipo de contrato son muy elevadas. Con la propuesta que comentamos, podría ocurrir que algunas empresas contraten a dos trabajadores a tiempo parcial, donde cada uno labora tres días y reemplaza a un trabajador a jornada completa. No faltará quien señale que así se crea más empleo. En verdad lo que se crea es subempleo por ingresos. Básicamente el resultado sería formalizar el empleo precario.

No es por allí que se apoya a los jóvenes que deseen estudiar y no cuenten con los recursos necesarios. Tampoco es la manera de elevar el empleo juvenil a costa de derechos. Si queremos facilitar la articulación de estudio y trabajo debemos de pensar en propuestas que acerquen a la empresa con los centros de formación, sin reducir derechos ni fomentar la precariedad laboral.

Referencias


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