21 de mayo de 2015

Los sindicatos y el poder popular

Enfrentamos un escenario contradictorio. Por un lado, los conflictos sociales se incrementan, tornándose incluso cada vez más violentos; a la par se desarrollan numerosas huelgas con demandas laborales que despiertan poco interés en el resto de la ciudadanía y tienen relativo éxito. 

Uno de los retos que enfrentan las izquierdas es precisamente articular las diferentes luchas y demandas en una sola estrategia.  No es una tarea sencilla. Los conflictos medioambientales oponen a empresas transnacionales (ETN) con comunidades locales mientras que las huelgas se desarrollan en el marco de las relaciones laborales más tradicionales. Actualmente, por ejemplo, tenemos el conflicto alrededor del proyecto minero de Tía María y en simultáneo, la Huelga Nacional organizada por la Federación Minera. ¿Cómo conversan ambas luchas más allá de las expresiones rituales de mutua solidaridad? 

Para un sector de la izquierda, la articulación deseada se desarrolla en un marco político que pone énfasis en la construcción del denominado "poder popular". Sin embargo, desde el movimiento sindical, el tema del poder popular es casi ajeno o extraño. Lo cual no deja de ser una lásti8ma. En los últimos años, se ha desarrollado una amplia literatura política alrededor de los temas del poder popular recogiendo diversas tradiciones desde el marxismo clásico hasta revalorizaciones del legado anarquista, incluyendo los estudios poscoloniales, la subalternidad y otras hierbas. 

Ahora bien, ni es el momento ni estamos aún para establecer definiciones exactas de lo que es o debe ser el "poder popular". Nos basta asumir dentro de lo diverso, una noción que pone énfasis en las formas organizativas que -en este caso- se desarrollan desde una matriz económica de relaciones sociales, es decir, con un anclaje en las clases sociales, que se orientan a prácticas políticas que buscan alterar de manera constante y creciente la institucionalidad del poder estatal. 

En resumen, nos interesa indagar si puede el sindicato ser una expresión del poder popular. ¿En que condiciones y bajo que limites? Obviamente, se tratan de apuntes iniciales que merecen una reflexión mayor. 

Empecemos por las certezas para luego ir avanzando en terrenos más ignotos. El sindicato es una forma moderna, es decir, un hijo reconocido -pero poco amado- de la modernidad y el industrialismo capitalista. Su presencia provoca tensiones. Es en buena cuenta un sujeto incómodo pero necesario en el proceso de acumulación del capital.

Podemos entonces, hablar de una dualidad en la forma sindicato. Por un lado, representa una institucionalidad que ordena, es decir, establece prioridades, entre los múltiples intereses de la mano de obra para poder hacer viable la administración de los conflictos entre capital y trabajo. En este sentido, el sindicato es funcional al desarrollo capitalista. Los lideres revolucionarios han sido, empezando por Marx, muy conscientes de este aspecto, señalando los límites economicistas de la acción sindical. 

Los sindicatos están así determinados por la lógica del proceso económico, a la prosaica labor de la defensa salarial y el acceso al mercado laboral. En esta labor, pueden oscilar desde el más consistente y serio reformismo político hasta la formación de aristocracias obreras como las mencionadas por el buen Engels. Queda claro que el rol de "ordena y suma" de intereses materiales es la base de desconfianzas, pesares y malentendidos con los extremos de la izquierda. 

Sin embargo, en este proceso nacen, crecen y con suerte se desarrollan lazos, relaciones y espacios de identidad colectiva. El camino que va de la clase en si a la clase para sí como decía el viejo Marx. Los procesos de articulación de una identidad colectiva van desarrollándose en el capitalismo europeo desde sus inicios y llega a su máxima expresión en la segunda posguerra. Entonces, tenemos una suerte de escenario ideal: una política económica keynesiana que legitima el rol intermediador del sindicato junto con un modelo de organización de la producción basado en el fordismo que reúne miles de asalariados en grandes centros industriales.  La identidad social desarrolla una cultura obrera que recuerda en diferente grado, sus orígenes contestatarios y plebeyos. 

En el Perú, las cosas son a medias y torcidas. No hemos tenido grandes empresas fordistas, a lo sumo formas locales de taylorismo que coexisten con formas de servidumbre disfrazada de vinculo laboral. 

En nuestro país, la identidad obrera ha significado más un espacio de integración antes que de resistencia, pero no por eso ha sido menos contestatario. En una sociedad racista, segregadora y sistemáticamente discriminadora como la nuestra, el discurso integrador del sindicalismo clasista en los años 60s, que relega las diferencias entre obreros serranos y criollos resulta casi un acto revolucionario.   

Es entonces, desde la "identidad clasista" que se desarrollan formas de acción sindical que podemos entender como elementos de poder popular. El reconocimiento identitario como "clase" resulta clave para establecer el vinculo con una propuesta política anticapitalista. Al mismo tiempo, las formas de sindicalismo no clasista (corporativo, confesional, populista, testimonial, liberal, etc.) desarrollan una acción limitada, coyuntural, que en su mejor momento no logra pasar del activismo bienintencionado.     
La forma sindicato articulada a una identidad de clase, puede entonces desarrollar prácticas contestatarias que constituyan una suerte de poder popular en contraposición al poder oficial del estado. Este proceso se desarrolla en una línea de continuidad que va desde prácticas que subvierten la legalidad normativa que regula las relaciones laborales, como por ejemplo, en el Perú sólo existen dos tipos de "huelga legal". La primera, en el marco de una negociación colectiva cuando están agotadas las etapas de dialogo y la segunda cuando la empresa no cumple un convenio acordado o un mandato judicial. No hay más. Pero ¿deben los sindicatos resignarse a este estrecho marco legal? No, claro que no. Es factible organizar huelgas intempestivas, temporales, parciales, de solidaridad, sin abandono del puesto de trabajo, por horas, escalonadas, etc. Lo central como siempre es una evaluación real de las condiciones de lucha. Desarrollar huelgas exitosas más allá de estos límites son elementos necesarios de poder popular efectivo. 

Podemos señalar también la construcción de una estrategia que incremente el control sindical sobre la organización del proceso productivo.  Empezando por el nivel de empresa, mediante clausulas precisas en los convenios colectivos -potenciando los comités paritarios para todo orden de cosas dentro de la empresa: desde los temas de salud y seguridad como ordena la Ley 29783, a la regulación de condiciones de trabajo, horarios, turnos y regímenes contractuales- hasta la articulación sectorial que impone condiciones generales de trabajo en determinadas zonas geográficas. 

De esta manera, la lógica administrativa del sindicato puede conversar con una práctica liberadora sin abandonar los espacios e instrumentos propios del sindicalismo clasista. Ciertamente, en una próxima oportunidad podemos señalar los problemas y salidas que puede tener esta perspectiva en el sindicalismo peruano. 


18 de mayo de 2015

Paro Minero: 18 de mayo de 2015

El día de hoy se inicia una Huelga Nacional Minera. En todo el país, la mayoría de empresas mineras pequeñas, medianas y algunas de las grandes van a paralizar sus labores. Una huelga minera no es cosa sencilla. Probablemente en Lima no se sienta ni se perciba, pero eso no significa que su impacto sea menor.

Como sabemos, la minería es fundamental en la economía nacional. Más de la mitad de los ingresos del estado dependen de las exportaciones mineras. Políticamente, una huelga minera es también un hecho importante.Recordemos que Saul Cantoral es asesinado en febrero de 1989, en vísperas de una huelga nacional minera que amenazaba con ser contundente.

Para los poderes económicos una huelga minera representa pérdidas millonarias. ¿Cómo así hemos llegado entonces a enfrentar esta situación? La respuesta tiene dos partes. Por un lado, tenemos los cambios desreguladores que han afectado las relaciones laborales desde los 90s. En el sector minero, esto ha significado una transformación casi total de la manera que se organiza la producción y las condiciones de trabajo.

Estos cambios tienen nombre: tercerización y horarios atípicos. A la fecha, casi el 70% de los trabajadores en el sector minero esta bajo una empresa contratista o subcontratista. Los denominados "contratas". La tendencia es creciente. En los últimos 20 años, los trabajadores con contrato indefinido han ido desapareciendo y son reemplazados por mano de obra subcontratada. Los contratas tienen menores ingresos, no reciben utilidades y principalmente laboran con contratos a plazo determinado, es decir, resulta sumamente sencillo y económico despedirlos.

El horario atípico ha cambiado la manera de organizar la producción minera. Hemos pasado de campamentos mineros con turnos de 08 horas, a jornadas extensas de 12 horas durante 20 dias con descansos de 10 días aproximadamente. De esta manera, la empresa ya no necesita construir un campamento para el trabajador y su familia. Le basta despachar cada 20 días a los trabajadores y ellos retornan por el descanso a su lugar de origen.

Más allá de la discusión acerca de la necesidad económica o tecnológica de estos cambios, nadie puede negar el impacto negativo que ha tenido en la organización sindical y por lo tanto en la defensa de los derechos laborales. Para decirlo con claridad, desde los 90s, las condiciones del trabajo minero se han precarizado. Y junto a esto, tenemos una sistemática política antisindical, que despide dirigentes, destruye sindicatos y entrampa las negociaciones colectivas.

La otra parte de la respuesta comprende la ya habitual desidia e indecisión del actual gobierno para resolver estos problemas. El gobierno de Ollanta ni ha escuchado ni le ha interesado la situación de los trabajadores mineros. La Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (FNTMMSP) ha presentado numerosas veces, siguiendo los canales institucionales una serie de quejas y reclamos, pero ni el Ministerio de Trabajo ni la PCM han mostrado algún interés.

Es comprensible que los mineros estén cansados de tanta inoperancia. Por estas razones, han venido preparando, con paciencia, meticulosidad y firmeza la Huelga Nacional que ahora empieza. Las demandas son amplias y tienen que ver con la tercerización, los ceses colectivos, el pago de utilidades para todos los trabajadores mineros indistintamente si son de la empresa principal o de una contrata, mejorar las condiciones de salud y seguridad, entre otras demandas.

Organizar una huelga nacional minera no es tarea fácil. El sector tiene diferencias estructurales internas. La gran minería es diferente a la pequeña minería. En algunas empresas, existen cláusulas de "paz laboral" que impiden la realización de paralizaciones a cambio de primas económicas. Por su parte, el Ministerio de Trabajo, es decir, esa mesa de partes de la CONFIEP ya ha anunciado que la huelga minera es "improcedente". En este caso, conforme a ley, la organización sindical dispone de tres días para subsanar las observaciones ministeriales pero eso no impide que se inicie la huelga. 

El 19 de mayo, los mineros estarán marchando en la ciudad de Lima. La CGTP como es habitual está prestando todo su apoyo a la medida de protesta y varios sindicatos han expresado su solidaridad el día señalado.

La Huelga Nacional Minera es uno de los hechos más importantes en el escenario laboral del presente año. hay acuerdo de asambleas sindicales para acatar la Huelga Nacional en Antamina, la minera de zinc y plata Volcan, Shougang Hierro Perú, la polimetálica Atacocha, la cuprífera Antapaccay de Glencore, Cerro Verde, Minsur, Marsa, entre otros centros mineros. 

La Huelga se inicia en un contexto político difícil. Cuando el tema minero, en el caso Tía María, es visto con desconfianza por buena parte de la ciudadanía. La FNTMMSP ha expresado su solidaridad con la lucha ciudadana en el sur del país y se adhiere a las exigencias de una minería que respete las regulaciones medioambientales y los procedimientos de licencia social. 

Hasta el momento, el gobierno ha pretendido ignorar la protesta minera. En algunas horas, los mineros se haran escuchar. Esperamos que la Huelga sea un éxito, que la totalidad de las bases mineras acate la paralización y el gobierno reciba una clara lección en su soberbia e incapacidad. 

El triunfo de la huelga minera será la necesaria antesala del próximo Paro Nacional del 09 de Julio. Buena suerte compañeros, su lucha es nuestra lucha.  


7 de mayo de 2015

De cómo el Sindicato de Papelera Nacional dio una lección a la empresa

Papelera Nacional es una empresa líder en el ramo. Es la que produce desde hace muchos años los cuadernos Justus, Collage, Surco, Graphos, Loro y otras marcas conocidas en el Perú. Tiene una planta en el Callao y otra al norte de Lima. 

Desde hace un buen tiempo exporta. Acaba de comprar la imprenta Minerva. En términos generales es una empresa solvente y con una posición privilegiada en el mercado.

Las condiciones de trabajo sin embargo eran muy duras hace unos años atrás. Muchos trabajadores laboraban con el salario mínimo a pesar de ser mano de obra calificada. Se laboraba jornadas de doce horas obligatorias. En fin. Los abusos usuales en una empresa peruana. 

Por eso, los trabajadores hace unos tres años, con la ayuda de la CGTP lograron formar su sindicato. Ahora tienen más de 250 afiliados. Obreros jóvenes, hombres y mujeres. 

Al parecer, la formación del sindicato no les ha gustado a los señores empresarios. Hace dos años no pagan utilidades. Como sabemos, hay muchas maneras para que una empresa pueda legalmente postergar el pago de las utilidades. Los trabajadores obviamente están molestos. 

Para distraer las cosas a un funcionario de recursos humanos se le ocurrió realizar una "fiesta - almuerzo de confraternidad" por el aniversario de la empresa. La empresa suspende labores por un día, pone transporte y llevará de paseo a todos los trabajadores. Comida y bebida gratis para todos. Un día de armonía celebrando el aniversario de la empresa. A olvidarse de los reclamos. 

La estrategia empresarial era perspicaz. Si el Sindicato se negaba a participar y llamaba a un boicot al almuerzo de la empresa, corría el riesgo de quedar aislado de los trabajadores. Por otro lado, si participaba sin más, su reclamo perdía legitimidad y la empresa se anotaba un punto.

El Sindicato se reunió con la CGTP para analizar la situación. Pensando, pensando, los trabajadores tienen una idea. Cada afiliado y afiliada se ha puesto un polo que dice simplemente "Panasa paga mis utilidades". Es un polo de vestir y hasta donde sabemos, no hay ley ni derecho que permita a una empresa dictar la manera de vestirse de un trabajador un día feriado y fuera de la empresa. 

Y así, la empresa celebró su cumpleaños con más de 250 trabajadores y trabajadoras recordándole las utilidades no pagadas. A cada lado que miraran los funcionarios, gerentes y demás, veían trabajadores que alegres jugaban, conversaban, ganaban una rifa y almorzaban mientras lucían orgullosos sus polos de protesta. Lo que hubiera dado por ver la cara de los empresarios. 

Aquí algunas fotos:












29 de abril de 2015

La crisis de la izquierda y la crisis de nuestro partido

El presente articulo fue escrito para UNIDAD, el vocero de mi partido. El director lo rechazó señalando que no era un "artículo de actualidad". Bueno, es la primera vez que en el partido me rechazan un artículo. ¿Para qué molestarse? Aquí lo pongo y con suerte igual número de camaradas va a leerlo.




Efectivamente, la izquierda se encuentra en crisis. Si no hay cambios fundamentales en los discursos y las acciones de los principales líderes políticos de izquierda, lo más probable es que en las próximas elecciones quedemos globalmente reducidos a menos del 5% de la votación.

Hay diversas explicaciones para entender estas fracturas que van desde los factores estructurales de la sociedad peruana hasta las tirrias personales entre liderazgos partidarios, pasando claro por la tremenda brecha generacional existente en la militancia izquierdista.

Es claro que la izquierda se relaciona de manera diferente ahora que en los años 80s. En la década de los 90s los sectores populares abandonan a las agrupaciones de izquierda y viceversa. La izquierda venía articulándose a partir de su relación con organizaciones sociales más o menos segmentadas pero con un anclaje de clase. En los 90s con claridad, la izquierda abandona un marco teórico, un conjunto de conceptos y prácticas políticas y asume otros. Es un proceso complejo y muchas veces acrítico. La economía política cede frente a la sociología política primero y luego frente a la ciencia política. Como en todo intercambio, algo se gana, algo se pierde.

Ahora estamos en crisis. Toda la izquierda sin excepción. El optimismo de los compañeros de Tierra y Libertad y los colectivos que conforman el Frente Amplio no es suficiente para ocultar nuestra generalizada crisis. No se trata de un problema organicista aunque pretenda verse así. Por eso, considerar que el “santo grial” de las primarias puede resolver la brecha generacional, las parcelas de poder, las tradiciones conservadoras y las ambiciones personales es algo más que optimismo. Es autoengaño.

¿Qué va a pasar cuándo en las primarias de TyL gane Verónica Mendoza? ¿Cree sinceramente alguien que Marco Arana va a ceder su candidatura presidencial con total amabilidad?

La unidad si es importante. Ninguno de los argumentos en contra de la unidad puede tomarse en serio. Un gobierno de izquierdas requiere de una amplia alianza social y política para poder aspirar a cambiar la actual correlación de fuerzas. La historia latinoamericana nos ha enseñado de la manera más dura que en política, no basta tener la razón, hay que tener la fuerza para sostener nuestras razones. En el Perú, lo sabemos desde los años 30. Es probablemente la idea más clara que nos dejara nuestro José Carlos Mariátegui.

Nuestra responsabilidad

Los comunistas por supuesto, tenemos también responsabilidades claras en esta crisis. Para nosotros, la debacle comenzó mucho más atrás. Es una crisis que arrastramos desde la derrota del socialismo denominado real en 1989. Es el resultado de la política de seguidismo a la URSS que asumió nuestro partido durante buena parte de la Guerra Fría. Se agrava además con la irrefutable brecha generacional existente en nuestra militancia que nos impide contar con una generación intermedia entre los muy adultos y los muy jóvenes.

Hay una larga e interminable discusión interna que a veces tiene la forma de ajuste de cuentas, oscilando entre el remate de conceptos y la defensa de un museo de las ideas. La opción nunca intentada ha sido desarrollar de manera radical el marxismo: pensar con cabeza propia y someter a una crítica radical todo lo existente. Tenemos claro, por lo menos, lo que un partido comunista no debe ser.

Un partido comunista no es…

Un partido no es una argolla de amigos. El partido no puede funcionar como un espacio de solidaridad para los amigos. Donde las faltas y errores se tapan, se cubren, se solapan en nombre de la camaradería. Un partido no puede desarrollar una cultura de la “no crítica” donde un camarada calla los errores de otro camarada, para tampoco ser criticado. Un partido no puede ser un círculo de amigos que bajo un lenguaje ambiguo, acuerdos gaseosos, ideas generales se desarrolla una política del mínimo esfuerzo. Un círculo de amigos no discute, no debate, no resuelve. Las amistades se articulan por afinidades subjetivas, por simpatías personales, por historias comunes antes que por posiciones políticas. Los amigos se justifican, se perdonan y se protegen entre ellos más allá de aciertos y errores. Quedar bien con los amigos es más importante que impulsar una política concreta. Esa no es la política que queremos los comunistas.

Un partido no es una agencia de viajes. Un partido no puede establecer como premio o prebenda los viajes políticos. La política de viajes no debe construirse en función de recompensas reales o imaginarias. Los criterios no pueden ser simpatías, premios o recompensas. Tampoco se trata de un rol de viajes que se distribuye equitativamente entre todos los elegidos. Un partido comunista tiene una política para las relaciones exteriores y los contactos que ello implica. Privilegiando claro está la formación de los cuadros jóvenes antes que el turismo de los adultos mayores.

Un partido no es una agencia de empleos. Y por ende un partido no es una argolla para colocar camaradas en puestos de trabajo. Las personas no pueden inscribirse en una organización política con la expectativa de acceder a un puesto ministerial, municipal o similar por el simple hecho de tener un carnet partidario. La condición de militante no supone el derecho de ser ubicado en un puesto de trabajo per se.

Un partido no es un trampolín para el congreso. El partido busca construir una representación política de los trabajadores y los sectores populares. Pero eso no significa que algún militante se sienta en el derecho de ser candidato al congreso porque considera que ha trabajado lo suficiente o porque siente que tiene las condiciones para serlo. Toda representación debe construirse desde las propias organizaciones sociales. El proceso de selección de candidaturas debe discutirse previamente y en el mismo deben primar tanto los criterios de representación y democracia como meritocracia y legitimidad.

Un partido no se miente a sí mismo. El análisis concreto de la situación concreta supone una alta dosis de sinceridad. Hay entre nosotros una cultura política que consiste en matizar los problemas, en disimular los errores y evitar las responsabilidades. En subrayar los éxitos y callar los fracasos. Las instancias inferiores dan informes complacientes a las instancias superiores y de esta manera actuamos políticamente en una realidad alterna, donde el Partido no comete errores ni vacila. El autoengaño es colectivo y nos permite alegrarnos de una organización a pesar de su creciente irrelevancia política.

Un partido no es una iglesia. La actual cultura política que hemos desarrollado supone una profunda desconfianza por lo intelectual. La crisis ideológica que supuso la caída de la URSS ha significado una cerrazón al debate de ideas, al estudio de la realidad y al desarrollo del marxismo.

El más mínimo intento de discutir o cuestionar algún aspecto de la historia política es visto con rechazo y desdén. Hemos convertido al marxismo leninismo en una religión, con sacerdotes y clérigos que se encargan de vigilar el respeto al dogma. Ser revolucionario en este registro, termina siendo quien mejor repite las fórmulas de siempre, quien se encierra en recitar los viejos manuales.

Esta manera religiosa de entender la ortodoxia termina siendo aliada de las formas más reaccionarias de la cultura peruana como son la homofobia y el machismo. Mientras en otros círculos de izquierda local y en muchos partidos comunistas del extranjero se recogen con éxito las reivindicaciones como el matrimonio gay o la legalización del aborto, en nuestro partido estos termas aún no se discuten en parte por las presiones de la generación de adultos mayores que no ve con buenos ojos estas demandas. 

Somos sin lugar a dudas el partido comunista menos anticlerical de América Latina. No tenemos ningún cuestionamiento explícito a la religión católica y su rol en la cultura peruana y más allá de lo pintoresco de ver las manifestaciones religiosas de muchos camaradas, deberíamos pensar en lo que significa en términos de pensamiento crítico.

Construir una nueva militancia.

La militancia en primer lugar es coherencia. Ya no podemos ser el partido que dice una cosa y hace otra. Que se refugia en discursos ambiguos y generales para poder cambiar de posición sin mayor explicación.

La coherencia es el requisito fundamental para construir el partido que todos y todas queremos. Implica la correspondencia entre nuestro discurso y nuestra práctica política. Si defendemos los valores de democracia, libertad y justicia social pues tenemos que practicar la libertad, democracia y justicia en nuestra propia organización. Nos hemos acostumbrado a tolerar dobles discursos, medias verdades y declaraciones ambiguas. 

La ambigüedad no es solamente una declaración imprecisa sino también aquellas generalidades y generalizaciones que no significan absolutamente nada para explicar una acción política concreta.

La militancia es básicamente responsabilidad. La cultura del mínimo esfuerzo, de la complacencia, del discurso vacío debe quedar atrás. Nos hemos acostumbrado a la irresponsabilidad política. En nuestro partido, las tareas se discuten, se acuerdan pero no se llevan a cabo. Donde cada camarada se compromete a 100 pero luego sólo brinda 10 y dispone de 90 pretextos para justificar su desidia. 

No se trata sólo de una flojera basada en la desconfianza en la acción política sino peor aún, en la confianza explicita que no existe ningún control ni fiscalización interna sobre los errores cometidos o supuestos. Hay una suerte de impunidad política en nuestra militancia que permite conductas dispersas y contradictorias, alianzas inimaginables, abandono de tareas y defensa de posiciones contradictorias.

Finalmente se trata de un sistema perverso: nuestro escaso número preocupa a la dirección nacional que evita sancionar las infracciones para no correr el riesgo de perder más militantes. Así mantenemos el número, pero no la acción colectiva. 

Coherencia y responsabilidad son las piedras angulares del cambio institucional que nuestra organización requiere. No son suficientes, claro está. Hay que pensar una agenda de cambios institucionales necesarios, así como mecanismos de renovación de discursos, personas y prácticas. Pero hay que empezar por algo.

La izquierda en el país -y con mayor razón los comunistas- no podemos darnos el lujo de seguir siendo insignificantes, en medio de inmensas injusticias sociales.


22 de abril de 2015

La crisis del empresariado


Es un lugar común señalar la crisis del sindicalismo. Pero ¿Y los gremiso empresariales? y la CONFIEP ¿está en crisis?

Hablemos de la crisis del empresariado. La idea es sencilla. El gremio empresarial enfrenta una crisis de identidad y representatividad. 

Hace unos días el vicepresidente de la CONFIEP, Lelio Balarezo ha sido sentenciado a prisión por delitos tributarios que representan una evasión de impuestos que algunos señalan en 6 millones y otros en 8 millones de soles. Ahora parece que nadie sabe donde anda el mencionado dirigente empresarial.

Los estatutos de CONFIEP señalan que un directivo no puede tener procesos judiciales en curso, sin embargo, Lelio Balarezo fue designado vicepresidente de CONFIEP cuando ya tenía bien avanzado su juicio. Es decir, para los directores de la CONFIEP lo que señalan sus propios estatutos no era un acuerdo vinculante, una norma obligatoria. ¿Puede una institución obviar el cumplimiento de sus propios estatutos?

Pero el tema no se puede reducir a la conducta de un directivo. Veamos algunos aspectos poco conocidos del gremio empresarial.  ¿Cuál es el promedio de edad de sus cuadros directivos? ¿Cuál es la participación de las mujeres en los puestos de dirección?

La CONFIEP tiene alrededor de 32 "Directores Titulares". El promedio de edad se encuentra de lejos por encima de los 50 años. Y de ese total sólo 01 es mujer. Se trata de una directiva compuesta por adultos mayores y varones. 

No hay que ser muy malpensado para señalar que la CONFIEP no es el rostro de los empresarios o "emprendedores" del país. Realmente no representa los intereses de las empresas pequeñas y medianas, tampoco los intereses del capital "nacional". Representa los intereses puntuales de un grupo de grandes empresas multinacionales que se articula con  la vieja tradición empresarial machista y oligárquica del país. 

Hay una crisis en el empresariado que opera en el país. Claro, gracias al poder que detenta la cúpula que dirige la CONFIEP pueden ocultar y disfrazar esta crisis. Así el caso de Balarezo es solamente la punta del iceberg que enfrenta dicha institución. 







 

6 de abril de 2015

Pensamiento Binario



Hace unos días el compañero Binario (Crhistian Peralta) ha publicado un texto "academicista" como él lo define. Entiendo que se trata de un texto para discutir y eso es lo que haremos.

Aquí el post de Binario

Binario articula su texto en base a una oposición. Por un lado el grupo de la izquierda "domesticada" y del otro la izquierda que va a hacer los cambios del "corto-mediano-y-largo-plazo". Es decir, todos los cambios. Obviamente, Binario se identifica con esa izquierda.

Sin embargo, más allá de lo pintoresco de las etiquetas no hay una explicación acerca de los dos grupos. Binario reproduce las explicaciones de cada grupo y acepta estos discursos sin preguntar, problematizar o criticar.

Cuando se hace análisis político, no se trata de repetir lo que cada actor o sujeto piensa de si mismo (o lo que piensan sus contrarios) sino de entender los intereses a que responde dicho grupo, las motivaciones no explícitas e incluso los procesos que podrían explicar las acciones o inacciones.

Sin embargo, en el debate político local se ha instaurado una suerte de "pensamiento binario", para usar el conocido alias en redes del compa Peralta. Para esta visión tenemos dos izquierdas, una mala y la otra buena. Cada lado se reconoce como parte de "la buena" y denuesta al otro.

Pero ¿realmente estamos en un escenario de "reformistas" y "revolucionarios" como piensa el compa Binario y muchos otros? Uno de los peligros más comunes que asalta a cualquier analista político es confundir sus deseos y motivaciones con la realidad social. Y esto parece sucederle a nuestro buen Binario muy a menudo.

Ir por la vida pensando que la izquierda peruana no logra la unidad porque un grupo es "domesticado" y el otro "liberador", no es hacer análisis político, es repetir un catecismo. Es disfrazar los deseos personales de rollo político. Es un esfuerzo entusiasta por auto convencerse de la legitimidad de tus propias preferencias.

Binario no hace ninguna pregunta radical o de fondo en su análisis "academicista". Se limita a repetir los lugares comunes de la izquierda en los últimos 20 años.

Una de las preguntas que tenemos que hacernos y tratar de responder es precisamente ¿porqué las izquierdas locales no han logrado construir un referente más o menos unitario, más o menos radical en la última década?

Las probables respuestas no van por el pensamiento Binario. Si realmente hubieran dos izquierdas, una falsa y otra verdadera, una domesticada y otra liberadora, entonces no habría debate, no habría política de izquierdas. En más de una década el pueblo, esa categoría inasible, podría haber entrado en razón y seguir a sus "verdaderos representantes".

Y he aquí uno de los problemas de fondo que presenta el pensamiento Binario: una profunda desconfianza en la gente. Más aún, un soterrado desprecio por las personas que piensan diferente.

Y esto tiene que ver con el problema de la representación en el pensamiento Binario.

En su descripción de la izquierda, Binario señala de manera ligera que la CGTP es "controlada" por el PCP. Así de simple. No habla de predominio o de presencia. Binario utiliza el término "control" en un texto que se define como "academicista".

Debemos entender entonces, como corresponde a un texto académico que el uso de los términos se hace de manera razonada y racional, como conceptos instrumentales para entender la compleja realidad.

Entonces, para Binario, el PCP desde Plaza Castilla "controla y dirige" todo lo que decide, hace o deja de hacer la CGTP en Plaza Dos de Mayo.

Hace unas semanas por ejemplo, se reunieron más de 300 delegados de la asamblea de delegados de la CGTP. No creo ser exagerado si señalo que menos del 20% tiene militancia reconocida en algún partido y de ese grupo, ni siquiera la mitad es del PCP.

Entonces, para Binario, lo que piensen más de 250 delegados sindicales de todo el país es nada. Las horas de discusión no tienen mayor sentido pues basta que el secretario general del PCP le diga le diga a la CGTP lo que debe de hacer o no hacer.

Detrás de la idea de Binario esta la vieja concepción del sindicato como correa de trasmisión del partido. Y esa idea, que no es marxista, rezuma desprecio por los trabajadores.

Un texto que pretende ser "academicista" no puede utilizar conceptos y categorías como si fueran dulces en una fiesta infantil. No recuerdo haber visto a Binario en alguna reunión de la CGTP ni en una asamblea sindical, por lo que no entiendo en base a qué hechos ha llegado a conclusión tan contundente. Puedo pensar sin ánimo de ofender, que Binario repite lo que ha escuchado en alguna reunión y lo asume como verdad. Claro, así su posición se justifica.

Pero esa manera de argumentar no es rigurosa, ni seria, ni académica y mucho menos política. Es una forma digamos "religiosa" de ver el mundo.

Para entender la relación entre el PCP y la CGTP hay que partir de una afirmación que choca con infinidad de opiniones y razonamientos como los de Binario: La relación entre el PCP y la CGTP es compleja y complicada. No es una relación sencilla que pueda resumirse en una o dos frases. Pues se trata de un proceso construido en más de 80 años y comprende a varias generaciones de comunistas, sindicalistas y comunistas/sindicalistas.

No voy a desarrollar in extenso el sentido de esta relación, (en verdad, es el tema de mi tesis de postgrado) pero anotaré algunos conceptos que pueden ser útiles para explicarla: representación, representatividad, cultura obrera, taylorismo, postfordismo, intereses de clase, hegemonía y claro también clientelismo.

Como ven, no se trata de algo sencillo. Pero para el pensamiento Binario, las cosas pueden reducirse y simplificarse. Uno ya no entiende si se trata de apresuramiento o simple flojera mental.

Pero vayamos mejor a sus conclusiones.

El pensamiento Binario señala tres "lecciones" producto del análisis que ha desarrollado.

a.- La unidad de las izquierdas no garantiza nada. b.- Sin democracia interna no se forja un partido/movimiento político sólido que contribuya a la transformación de la sociedad tumbando el modelo neoliberal. c.- Sin pueblo organizado y movilizado para la transformación social, de poco o nada sirve llegar al gobierno.

Si se dan cuenta, nuevamente sus conclusiones sostienen la posición política que Binario asume en estos tiempos. Sin embargo, cada una de esas "lecciones" tiene contundentes procesos sociales que las desmienten. Hechos concretos.

Desde la Comuna de París, hasta la experiencia de Salvador Allende ha quedado claro que el bloque de fuerzas progresistas requiere de la más amplia unidad para afianzar las conquistas sociales realizadas como para ir más allá. Habría que preguntarle también a los compañeros y compañeras republicanos durante la guerra civil española si el problema de la unidad "no garantizaba nada".

Menospreciar el tema de la unidad es una salida irreflexiva y facilista. Solamente una convicción irracional en la validez de una posición política puede prescindir de las demás fuerzas progresistas y asumir que su parte es el todo.

La segunda conclusión trata de la "democracia interna". Este es otro buen ejemplo de un concepto político trasladado al debate local sin una reflexión seria. Copiamos modas y clichés sin discutirlas, de manera mecánica.

El pensamiento Binario asume la "democracia interna" sin definirla, ni preguntarse ¿porqué es tan importante para garantizar el cambio social?

Una primera pregunta es si ¿aquello que llamamos "centralismo democrático" es "democracia interna"? Tuvieron los bolcheviques, los maoístas, los trostkistas y los guevaristas mecanismos de "democracia interna"? Hay que recordar, que todos ellos impulsaron procesos de cambio real y sustantivo.

La democracia puede entenderse desde una perspectiva sustantiva, donde se alude a contenidos o desde una mirada instrumental donde se trata de procedimientos. Esta dualidad, hace del término "democracia interna" problemático y nos exige una reflexión consistente. Sino, podemos asumirlo como un aporte sustantivo, cuando trata muchas veces de una simple ingeniería administrativa.

Más precisamente: cualquier orden burocrático podrá reducir el concepto de "democracia interna" a unas elecciones primarias o a un leve control asambleario y el Pensamiento Binario se dará por satisfecho.

La tercera conclusión de Binario señala lo fútil que es conquistar el gobierno o el poder sin un apoyo social movilizado. Así puesto deja a todos los que están tratando de construir una representación parlamentaria de izquierdas como unos tontos. Pero la historia tiene otra opinión. Solamente vamos a señalar dos procesos, uno de los cuales debe conocer por lo menos: Napoleón III y Velasco Alvarado.

En ambos casos se trata de procesos de cambio que se desarrollaron en paralelo -sino en contra- del movimiento social y sin embargo, más allá de valoraciones del momento, representaron cambios importantes. Otro ejemplo es la revolución cubana. Toda la teoría del foquismo del Che se construye precisamente negando lo que dice Binario.

Y al final esto es lo que tenemos. El "Pensamiento Binario" consiste en el uso irreflexivo e indiscriminado de conceptos, en la reducción y simplificación de las relaciones sociales y el desconocimiento de los procesos históricos. Se trata de juntar sin relacionar, de afirmar sin demostrar, de justificar sin cuestionar. Todo en función de la posición política de turno.

Mis diferencias con el compañero Binario no son políticas ni académicas, pues su texto ni es político ni es académico. Es una profesión de fe y como toda fe es irracional.

1 de abril de 2015

COMUNICADO Posición de la CGTP frente a la censura del gabinete

El gobierno de Ollanta Humala ha traicionado todas sus promesas electorales, ha abandonado su programa de gobierno y ha continuado con la política neoliberal. Es el gobierno de los empresarios de la CONFIEP.
En la actual coyuntura, el gobierno ha quedado aislado, débil y sin iniciativa política. La derecha empresarial utiliza al gobierno de Ollanta Humala y le impone condiciones cada vez más rígidas. La crisis política actual es el resultado de este proceso.
La CGTP ha mantenido la defensa constante de los derechos laborales, sociales y económicos de los trabajadores y del pueblo peruano.
En la actual coyuntura, la derecha empresarial, a través del fujimorismo y del aprismo, han logrado censurar el gabinete de Ana Jara. Es la victoria de la extrema derecha neoliberal.
Se abre así, el escenario electoral donde la derecha busca garantizar sus prebendas, corrupción, las políticas antilaborales y la represión de la protesta social.
La crisis y el desgobierno agudizan la inseguridad y violencia delincuencial especialmente en los sectores más pobres.
La CGTP se encuentra a pocos días de una Jornada Nacional de Lucha, donde los sectores organizados del pueblo van a expresar su rechazo tanto a la política neoliberal del gobierno, como a las maniobras políticas del aprismo y el fujimorismo.
Los trabajadores exigimos al actual gobierno se atiendan las demandas populares: el aumento de la remuneración mínima, el respeto a los derechos laborales y sindicales. Basta de abusos y despidos.
Finalmente, señalamos que los problemas actuales no se van a resolver con cambios ministeriales. Es imprescindible abandonar el modelo neoliberal y redactar una nueva constitución que garantice una nueva política económica con sentido social y respeto a los derechos laborales


Lima 31.03.15.
Mario Huaman Rivera
Secretario General
CGTP

25 de marzo de 2015

Adiós, Silvio.

Este es el adiós a una amistad de casi 30 años. Conocí a Silvio Rendón cuando yo tenía alrededor de 20 años y estudiaba en la PUCP. Yo era un alumno nuevo y Silvio era un dirigente estudiantil reconocido en el patio de letras de la entonces pequeña Universidad Católica.

Silvio era una persona inteligente, alegre y conversadora. Era también un político entusiasta y convincente. Una de las primeras anécdotas que tengo de Silvio, que pensaba redactar en algún post cumpleañero, pero como al parecer esta será una última oportunidad, prefiero compartirla ahora que dejarla perderse en mi memoria.

En esos años, iba a ser candidato al centro federado de letras por la lista de izquierda. Silvio que era miembro de la Junta Directiva de dicho Centro Federado y uno de los líderes del grupo de izquierda, me invito un día a almorzar y de paso a conversar. Eso era lo que más hacía la izquierda de la PUCP: conversar.

Quería conocerme supongo o tal vez sólo charlar con alguien a la hora de almuerzo. En esa época al frente de la PUCP había un paradero de unos microbuses antiguos de color verde según recuerdo. En ese paradero, había un chasis de un bus más antiguo y grande. La empresa o alguien ingenioso habían acondicionado el chasis como un restaurante y vendían un menú muy económico para los chóferes y cobradores de los microbuses.

Silvio Rendón en la CGTP. Enero 2011.
Silvio me pregunta si he almorzado en “el paradero”. Le digo que no y me dice que la comida es muy buena. Bueno vamos- le respondo.

El lugar era pobre, incómodo y  probablemente sucio. Y sin embargo la comida era buena y barata. La conversación fue amena y agradable. Luego nos despedimos y la vida siguió. Ese mes me enteré por los comentarios de mis demás compañeros, que Silvio invitaba a almorzar a casi todos y claro, un buen número de los jóvenes izquierdistas de la PUCP no aceptaron ir a un microbús destartalado donde sólo comían cobradores y choferes. Era una prueba.

O tal vez no. Tal vez haya sido una de las primeras leyendas alrededor de Silvio. No lo sé y en los 30 años siguientes no le pregunté. Ciertamente, en 30 años pasan muchas cosas. Los jóvenes cometen errores, impertinencias, excesos y contradicciones. Son ultras y luego conservadores, algunos se quedan así, otros regresan a la izquierda. Los amigos en general  conocen sus mutuas luces y sombras… y las soportan.

Tengo pocos amigos en general y amigos con 30 años de historia realmente muy pocos. Me sobran los dedos de una mano. Silvio era uno de ellos. Una amistad que había sobrevivido discusiones, diferencias y alejamientos. Los cambios personales de cada uno, los cambios de humor y temperamento.

No es la primera vez que pensamos diferente pero hasta hace unos días entendía que podíamos encontrar aún el espacio común de los viejos tiempos, el espacio de ese almuerzo en un microbús hecho comedor. Como dije, tengo muy pocos amigos y perder uno, es siempre un motivo de tristeza.

En el 2009 Silvio me invitó a colaborar en Grancomboclub, su blog que en ese entonces era un espacio colectivo donde junto a personas de diferentes opiniones como Gustavo Faverón, Daniel Salas, Gonzalo Gamio entre otros se escribía de política y realidad. Mis modestos aportes fueron casi siempre sobre temas sindicales desde la perspectiva de la CGTP. Aquí un ejemplo. Hasta hoy ese post es uno de los más comentados en dicho blog. Silvio en el 2009 tuiteaba ese post que miraba el mundo sindical desde la perspectiva de la CGTP. 

Más aún, en el 2011, Silvio dictó una charla en la escuela sindical de la CGTP. Más recientemente, cuando presentó su libro, gentilmente me dedicó un ejemplar mencionado algo así como "las ideas comunes"

Como vemos, en ese entonces ni la CGTP era “una camarilla” ni el que escribe un “sicario mediático”. ¿En qué momento me volví un sicario mediático, ignorante y limitado? No lo sé. En ese entonces y ahora hago lo mismo, que es tratar de servir al movimiento sindical desde la sociología y lo que modestamente puedo hacer como organizador o educador sindical. 

En sentido estricto, hasta estos últimos incidentes, no tenía una diferencia fundamental con Silvio Rendón.

Con su padre, sí. Pero ese es otro tema y otra discusión.

"Al amigo Carlos, por los ideales comunes" 
¿Es motivo suficiente para terminar una amistad de casi 30 años? Sinceramente, no lo sé. Quiero entender que lo que ahora dice Silvio -como muchos otros lo vienen entendiendo-, es la respuesta emotiva de un hijo que ve lastimado a su progenitor.

Y frente a eso ¿qué se puede hacer?

No pienso responder a Silvio sus insultos e insinuaciones maliciosas. Ni las actuales ni las que vengan. Para muchos, una pelea en las redes es siempre motivo de chismes, rumores y comentarios. Un espectáculo de insultos y medias verdades. Aquellos que quieran escuchar leyendas oscuras acerca del pasado de Silvio, por aquí no hay nada. No pienso caer en el perverso juego de maledicencias que solamente sirven para alegrar a los enemigos comunes.

No pienso tampoco discutir con Silvio de temas sindicales. Es tan absurdo como si yo pretendiera discutir de micro-economía con él.

Hace un tiempo, cuando un amigo común pasaba por el mismo trance de terminar la amistad con Silvio, me decía más molesto que triste: “El peor enemigo de Silvio, es el propio Silvio.

Lamento perder un amigo. Sin embargo, lamento más que sus contrarios vayan teniendo la razón. 


PARA CONTEXTUALIZAR



12 de marzo de 2015

Moción por la unidad sindical de clase y contra los enemigos de la CGTP

Desde hace unos días un buen número de estudiantes de derecho me pregunta por esta moción. La misma fue presentada con el respaldo de más de una docena de sindicatos federaciones y territoriales. Luego fue aprobada por la VIII Asamblea Nacional de Delegados de la CGTP.  Más allá de un par de cosas de estilo, me parece una moción pertinente y necesaria, en un contexto de desinformación y de movidas que parecen apuntar a la promoción de una nueva central sindical. 

La unidad sindical alrededor de la CGTP ha sido un proceso lento y difícil. Conociendo el proceso histórico, es sencillo entender porque para la CGTP defender la unidad sea tan importante. 

Lo que me queda claro es que efectivamente Jorge Rendón Vásquez (abogado) y el entusiasta grupo del PST (obviamente troskistas) promueven con sus acciones y grandilocuentes discursos, la formación de una nueva central sindical. Es su derecho, claro está, pero para hacerlo deberían formar nuevos sindicatos antes que tratar de separar sindicatos de la CGTP. 

En todo caso, aquí esta la moción, y luego se puede conversar. 


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MOCIÓN POR LA UNIDAD SINDICAL DE CLASE Y CONTRA LOS ENEMIGOS DE LA CGTP 

Los delegados sindicales presentes en la VIII Asamblea Nacional de Delegados de la CGTP

Considerando 

Que la unidad es un valor y principio fundamental del sindicalismo de clase, necesario para construir una práctica sindical solidaria y representativa. 

Que la CGTP es la instancia máxima del sindicalismo de clase, fundada por José Carlos Mariátegui y construida con el compromiso de varias generaciones de trabajadores y trabajadoras que han dado sus vidas para conquistar derechos y libertades. 

Que actualmente la CGTP, desde la dirección nacional hasta sus diferentes bases sindicales desarrollan una labor permanente para la defensa de los derechos laborales y reconquistar los derechos que la dictadura fujimorista y los gobiernos neoliberales nos han arrebatado. 

Dr. Jorge Rendón Vasquez
Que el abogado Jorge Rendón Vásquez y otros abogados vienen distribuyendo información falsa y sesgada sobre la CGTP y su dirección nacional, entre algunos sindicatos que son sus clientes, como en algunos espacios públicos y redes sociales; con adjetivos que lindan con la acusación de supuesta traición de la dirección nacional de la CGTP a los intereses de los trabajadores. 

Que también el autodenominado “Partido Socialista de los Trabajadores” desarrolla las mismas prácticas anticegetepistas de difamación y divisionismo haciéndole el juego a la derecha, al gobierno, a la CONFIEP, a las empresas trasnacionales y al imperialismo norteamericano, para debilitar la imagen de interlocutor válido ante la sociedad civil y las autoridades gubernamentales que detenta la CGTP; facilitándoles la reafirmación del modelo neoliberal a ultranza que se quiere imponer a los trabajadores en las elecciones del 2016. 

Que los hechos anteriormente descritos, se articulan a las acciones de algunas personas y grupos que vienen animando la formación de una quinta central sindical, para debilitar más el movimiento sindical y popular organizado y para lo cual están promoviendo la anarquía y pretendiendo suplantar el rol de los sindicatos y lograr la desafiliación de bases y federaciones de nuestra central. 

Que siendo necesario reafirmarnos en el respeto a nuestras normas orgánicas y los principios fundamentales del sindicalismo clasista, que emanan de nuestro Estatuto como son: la unidad sindical, la democracia sindical, la solidaridad de clase, la defensa consecuente de los derechos de los trabajadores y su independencia política de clase. 

Ante lo expuesto, se acuerda: 

Rechazar y combatir en todos los espacios, marcando a fuego, de manera contundente contra todos los intentos personales y de grupo por dividir el movimiento sindical de clase. 

Rechazar y combatir de manera específica, la acción antiunitaria y anticegetepista que desarrolla el abogado Jorge Rendón Vásquez y otros en el movimiento sindical. Alertando a los sindicatos de base a no dejarse engañar por las acciones del citado personaje y otros abogados mercantilistas. 

Rechazar y combatir la posición sectaria y anticegetepista de algunos grupos políticos, como el autodenominado “Partido Socialista de los Trabajadores – PST”, que se consideran los “representantes verdaderos” de los trabajadores a pesar que no cuentan con el respaldo de ninguna base sindical, declarándolos enemigos de la CGTP. 

Reafirmarnos en la más amplia unidad sindical de clase y en contra de todo intento divisionista de la central sindical fundada por José Carlos Mariategui. El que divide al sindicalismo de clase, traiciona los intereses de los trabajadores y trabajadoras del país. 

¡Viva la unidad sindical de clasista de la CGTP! 
¡Viva la independencia política de clase de la CGTP! 

VIII Asamblea Nacional de Delegados de la CGTP

21 de enero de 2015

Balance 15E: Comentarios y precisiones


Siempre es interesante un debate o una discusión, más aún cuando se trata de entender procesos políticos cercanos. Hace unos días el c. César Cornejo ha publicado su balance personal de la última marcha contra el Régimen Laboral Juvenil. Ha sido ampliamente compartido en Facebook.

Me parece un buen signo que cada vez haya más discusión sobre temas políticos desde la izquierda y mejor entre gente joven. Necesitamos más opiniones y aportes sobre aspectos nuevos de la protesta social.

Sin embargo, hay algunos puntos del análisis del c. Cornejo que sin embargo me interesa discutir. Entiendo, ciertamente que ambos compartimos un espacio político común: las izquierdas. Pero obviamente, hay diferentes matices y acentos para comprender la realidad. Y como ejercicio de transparencia, dejo claro que soy militante de un partido de izquierda y que estoy cerca al movimiento sindical desde hace casi 20 años, ergo no soy nada joven. Mi opinión aspira a ser informada pero no necesariamente es representativa ni institucional.

Veamos las diferencias

Un primer tema es el de la autonomía. Cornejo opone autonomía a usurpación. Y no me queda claro de dónde sale esa disyuntiva. Al parecer, la discusión de fondo es ¿quién aparece en la foto cargando la banderola?. Definitivamente esa pregunta no ilustra mucho sobre la manera que las personas construyen espacios de autonomía.

Si me queda claro, en cambio, en el caso específico de la CGTP, que con sus limitaciones y errores, en sus más de 70 años, es el espacio de auto emancipación de los trabajadores y trabajadoras más eficaz que han construido. Ningunearla es tarea habitual de la derecha empresarial, no de un joven de izquierdas.

Cornejo critica a la CGTP y a los sindicatos en general al punto de preguntarse si hubo una traición por el hecho que los sindicatos no se quedaron para mediante la "autodefensa" enfrentarse a los policías presentes en el centro de Lima.

Luego, alude a "otras fuentes" que le permiten conocer lo que pensaban los dirigentes de la CGTP sobre el objetivo de la marcha. Entiéndase que para Cornejo el "objetivo de la marcha" es el lugar de destino de la movilización. Un lugar físico, no un objetivo político. De allí denuncia un doble discurso y el "intento de manipulación permanente" (sic) de los sindicatos y los partidos políticos sobre las masas juveniles y populares.

Concluye de manera clara: "...son sus dirigentes eternos, sus burócratas acostumbrados a la negociación bajo la mesa. Esos sujetos y organizaciones representan un escollo que el pueblo debe superar."

No pues. Una movilización no se mide por si llego o no a su destino. No se mide por el número de policías heridos o por los detenidos y golpeados. La política, como lo recordaba el viejo Cotler, es "el arte de organizar intereses en contra de otros intereses". Una movilización se valora políticamente cuando precisamente suma más intereses ciudadanos.

El "objetivo de la marcha" políticamente hablando, no es llegar al Congreso. El objetivo es lograr que cada vez más jóvenes, trabajadores, mujeres, estudiantes, ciudadanos en general participen de la movilización contra el régimen laboral juvenil hasta que la ley sea derogada. Y "participar activamente" no es agarrarse a piñazos con la policía. Terminar con la cabeza rota no te hace más revolucionario. Romperle la cabeza a otra persona tampoco. Parece obvio pero lamentablemente hay personas y colectivos que entienden la política como un ejercicio estético, un llamado al heroísmo individual, un culto a la violencia per se.

El enemigo no son los sindicatos, los partidos o sus direcciones. En los 80s Carlín si mal no recuerdo hizo una caricatura para Monos y Monadas, en ella se veía una marcha de trabajadores con un cartel que decía "viva la unidad del pueblo"  Y un par de participantes trataban de quitarle la banderola a otros dos con la leyenda "ustedes no son el pueblo". Y así estamos, de nuevo.

Estamos de acuerdo con Cornejo en la necesidad de construir organización. La protesta será efímera si no logramos construir organización con representaciones legítimas. Y estamos de acuerdo que tanto en los espacios estudiantiles, sindicales y barriales hay mucho por renovar. Me queda claro que las "Zonas" son el inicio de algo nuevo e interesante. Ojala sean también espacios democráticos, bien organizados y no solamente el trampolín para los deseos de figuración de algunos compas.   

Y claro, seguir pensando que los dirigentes sindicales son "un escollo que debemos superar" porque la lucha sindical funciona diferente al activismo de los colectivos resulta poco unitario por decir lo menos. Muchos hoy nos hablan de autonomía, de colectivo, de organización pero al final todo se reduce a quien sale en la foto cargando la banderola.