25 de marzo de 2015

Adiós, Silvio.

Este es el adiós a una amistad de casi 30 años. Conocí a Silvio Rendón cuando yo tenía alrededor de 20 años y estudiaba en la PUCP. Yo era un alumno nuevo y Silvio era un dirigente estudiantil reconocido en el patio de letras de la entonces pequeña Universidad Católica.

Silvio era una persona inteligente, alegre y conversadora. Era también un político entusiasta y convincente. Una de las primeras anécdotas que tengo de Silvio, que pensaba redactar en algún post cumpleañero, pero como al parecer esta será una última oportunidad, prefiero compartirla ahora que dejarla perderse en mi memoria.

En esos años, iba a ser candidato al centro federado de letras por la lista de izquierda. Silvio que era miembro de la Junta Directiva de dicho Centro Federado y uno de los líderes del grupo de izquierda, me invito un día a almorzar y de paso a conversar. Eso era lo que más hacía la izquierda de la PUCP: conversar.

Quería conocerme supongo o tal vez sólo charlar con alguien a la hora de almuerzo. En esa época al frente de la PUCP había un paradero de unos microbuses antiguos de color verde según recuerdo. En ese paradero, había un chasis de un bus más antiguo y grande. La empresa o alguien ingenioso habían acondicionado el chasis como un restaurante y vendían un menú muy económico para los chóferes y cobradores de los microbuses.

Silvio Rendón en la CGTP. Enero 2011.
Silvio me pregunta si he almorzado en “el paradero”. Le digo que no y me dice que la comida es muy buena. Bueno vamos- le respondo.

El lugar era pobre, incómodo y  probablemente sucio. Y sin embargo la comida era buena y barata. La conversación fue amena y agradable. Luego nos despedimos y la vida siguió. Ese mes me enteré por los comentarios de mis demás compañeros, que Silvio invitaba a almorzar a casi todos y claro, un buen número de los jóvenes izquierdistas de la PUCP no aceptaron ir a un microbús destartalado donde sólo comían cobradores y choferes. Era una prueba.

O tal vez no. Tal vez haya sido una de las primeras leyendas alrededor de Silvio. No lo sé y en los 30 años siguientes no le pregunté. Ciertamente, en 30 años pasan muchas cosas. Los jóvenes cometen errores, impertinencias, excesos y contradicciones. Son ultras y luego conservadores, algunos se quedan así, otros regresan a la izquierda. Los amigos en general  conocen sus mutuas luces y sombras… y las soportan.

Tengo pocos amigos en general y amigos con 30 años de historia realmente muy pocos. Me sobran los dedos de una mano. Silvio era uno de ellos. Una amistad que había sobrevivido discusiones, diferencias y alejamientos. Los cambios personales de cada uno, los cambios de humor y temperamento.

No es la primera vez que pensamos diferente pero hasta hace unos días entendía que podíamos encontrar aún el espacio común de los viejos tiempos, el espacio de ese almuerzo en un microbús hecho comedor. Como dije, tengo muy pocos amigos y perder uno, es siempre un motivo de tristeza.

En el 2009 Silvio me invitó a colaborar en Grancomboclub, su blog que en ese entonces era un espacio colectivo donde junto a personas de diferentes opiniones como Gustavo Faverón, Daniel Salas, Gonzalo Gamio entre otros se escribía de política y realidad. Mis modestos aportes fueron casi siempre sobre temas sindicales desde la perspectiva de la CGTP. Aquí un ejemplo. Hasta hoy ese post es uno de los más comentados en dicho blog. Silvio en el 2009 tuiteaba ese post que miraba el mundo sindical desde la perspectiva de la CGTP. 

Más aún, en el 2011, Silvio dictó una charla en la escuela sindical de la CGTP. Más recientemente, cuando presentó su libro, gentilmente me dedicó un ejemplar mencionado algo así como "las ideas comunes"

Como vemos, en ese entonces ni la CGTP era “una camarilla” ni el que escribe un “sicario mediático”. ¿En qué momento me volví un sicario mediático, ignorante y limitado? No lo sé. En ese entonces y ahora hago lo mismo, que es tratar de servir al movimiento sindical desde la sociología y lo que modestamente puedo hacer como organizador o educador sindical. 

En sentido estricto, hasta estos últimos incidentes, no tenía una diferencia fundamental con Silvio Rendón.

Con su padre, sí. Pero ese es otro tema y otra discusión.

"Al amigo Carlos, por los ideales comunes" 
¿Es motivo suficiente para terminar una amistad de casi 30 años? Sinceramente, no lo sé. Quiero entender que lo que ahora dice Silvio -como muchos otros lo vienen entendiendo-, es la respuesta emotiva de un hijo que ve lastimado a su progenitor.

Y frente a eso ¿qué se puede hacer?

No pienso responder a Silvio sus insultos e insinuaciones maliciosas. Ni las actuales ni las que vengan. Para muchos, una pelea en las redes es siempre motivo de chismes, rumores y comentarios. Un espectáculo de insultos y medias verdades. Aquellos que quieran escuchar leyendas oscuras acerca del pasado de Silvio, por aquí no hay nada. No pienso caer en el perverso juego de maledicencias que solamente sirven para alegrar a los enemigos comunes.

No pienso tampoco discutir con Silvio de temas sindicales. Es tan absurdo como si yo pretendiera discutir de micro-economía con él.

Hace un tiempo, cuando un amigo común pasaba por el mismo trance de terminar la amistad con Silvio, me decía más molesto que triste: “El peor enemigo de Silvio, es el propio Silvio.

Lamento perder un amigo. Sin embargo, lamento más que sus contrarios vayan teniendo la razón. 


PARA CONTEXTUALIZAR



12 de marzo de 2015

Moción por la unidad sindical de clase y contra los enemigos de la CGTP

Desde hace unos días un buen número de estudiantes de derecho me pregunta por esta moción. La misma fue presentada con el respaldo de más de una docena de sindicatos federaciones y territoriales. Luego fue aprobada por la VIII Asamblea Nacional de Delegados de la CGTP.  Más allá de un par de cosas de estilo, me parece una moción pertinente y necesaria, en un contexto de desinformación y de movidas que parecen apuntar a la promoción de una nueva central sindical. 

La unidad sindical alrededor de la CGTP ha sido un proceso lento y difícil. Conociendo el proceso histórico, es sencillo entender porque para la CGTP defender la unidad sea tan importante. 

Lo que me queda claro es que efectivamente Jorge Rendón Vásquez (abogado) y el entusiasta grupo del PST (obviamente troskistas) promueven con sus acciones y grandilocuentes discursos, la formación de una nueva central sindical. Es su derecho, claro está, pero para hacerlo deberían formar nuevos sindicatos antes que tratar de separar sindicatos de la CGTP. 

En todo caso, aquí esta la moción, y luego se puede conversar. 


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MOCIÓN POR LA UNIDAD SINDICAL DE CLASE Y CONTRA LOS ENEMIGOS DE LA CGTP 

Los delegados sindicales presentes en la VIII Asamblea Nacional de Delegados de la CGTP

Considerando 

Que la unidad es un valor y principio fundamental del sindicalismo de clase, necesario para construir una práctica sindical solidaria y representativa. 

Que la CGTP es la instancia máxima del sindicalismo de clase, fundada por José Carlos Mariátegui y construida con el compromiso de varias generaciones de trabajadores y trabajadoras que han dado sus vidas para conquistar derechos y libertades. 

Que actualmente la CGTP, desde la dirección nacional hasta sus diferentes bases sindicales desarrollan una labor permanente para la defensa de los derechos laborales y reconquistar los derechos que la dictadura fujimorista y los gobiernos neoliberales nos han arrebatado. 

Dr. Jorge Rendón Vasquez
Que el abogado Jorge Rendón Vásquez y otros abogados vienen distribuyendo información falsa y sesgada sobre la CGTP y su dirección nacional, entre algunos sindicatos que son sus clientes, como en algunos espacios públicos y redes sociales; con adjetivos que lindan con la acusación de supuesta traición de la dirección nacional de la CGTP a los intereses de los trabajadores. 

Que también el autodenominado “Partido Socialista de los Trabajadores” desarrolla las mismas prácticas anticegetepistas de difamación y divisionismo haciéndole el juego a la derecha, al gobierno, a la CONFIEP, a las empresas trasnacionales y al imperialismo norteamericano, para debilitar la imagen de interlocutor válido ante la sociedad civil y las autoridades gubernamentales que detenta la CGTP; facilitándoles la reafirmación del modelo neoliberal a ultranza que se quiere imponer a los trabajadores en las elecciones del 2016. 

Que los hechos anteriormente descritos, se articulan a las acciones de algunas personas y grupos que vienen animando la formación de una quinta central sindical, para debilitar más el movimiento sindical y popular organizado y para lo cual están promoviendo la anarquía y pretendiendo suplantar el rol de los sindicatos y lograr la desafiliación de bases y federaciones de nuestra central. 

Que siendo necesario reafirmarnos en el respeto a nuestras normas orgánicas y los principios fundamentales del sindicalismo clasista, que emanan de nuestro Estatuto como son: la unidad sindical, la democracia sindical, la solidaridad de clase, la defensa consecuente de los derechos de los trabajadores y su independencia política de clase. 

Ante lo expuesto, se acuerda: 

Rechazar y combatir en todos los espacios, marcando a fuego, de manera contundente contra todos los intentos personales y de grupo por dividir el movimiento sindical de clase. 

Rechazar y combatir de manera específica, la acción antiunitaria y anticegetepista que desarrolla el abogado Jorge Rendón Vásquez y otros en el movimiento sindical. Alertando a los sindicatos de base a no dejarse engañar por las acciones del citado personaje y otros abogados mercantilistas. 

Rechazar y combatir la posición sectaria y anticegetepista de algunos grupos políticos, como el autodenominado “Partido Socialista de los Trabajadores – PST”, que se consideran los “representantes verdaderos” de los trabajadores a pesar que no cuentan con el respaldo de ninguna base sindical, declarándolos enemigos de la CGTP. 

Reafirmarnos en la más amplia unidad sindical de clase y en contra de todo intento divisionista de la central sindical fundada por José Carlos Mariategui. El que divide al sindicalismo de clase, traiciona los intereses de los trabajadores y trabajadoras del país. 

¡Viva la unidad sindical de clasista de la CGTP! 
¡Viva la independencia política de clase de la CGTP! 

VIII Asamblea Nacional de Delegados de la CGTP

21 de enero de 2015

Balance 15E: Comentarios y precisiones


Siempre es interesante un debate o una discusión, más aún cuando se trata de entender procesos políticos cercanos. Hace unos días el c. César Cornejo ha publicado su balance personal de la última marcha contra el Régimen Laboral Juvenil. Ha sido ampliamente compartido en Facebook.

Me parece un buen signo que cada vez haya más discusión sobre temas políticos desde la izquierda y mejor entre gente joven. Necesitamos más opiniones y aportes sobre aspectos nuevos de la protesta social.

Sin embargo, hay algunos puntos del análisis del c. Cornejo que sin embargo me interesa discutir. Entiendo, ciertamente que ambos compartimos un espacio político común: las izquierdas. Pero obviamente, hay diferentes matices y acentos para comprender la realidad. Y como ejercicio de transparencia, dejo claro que soy militante de un partido de izquierda y que estoy cerca al movimiento sindical desde hace casi 20 años, ergo no soy nada joven. Mi opinión aspira a ser informada pero no necesariamente es representativa ni institucional.

Veamos las diferencias

Un primer tema es el de la autonomía. Cornejo opone autonomía a usurpación. Y no me queda claro de dónde sale esa disyuntiva. Al parecer, la discusión de fondo es ¿quién aparece en la foto cargando la banderola?. Definitivamente esa pregunta no ilustra mucho sobre la manera que las personas construyen espacios de autonomía.

Si me queda claro, en cambio, en el caso específico de la CGTP, que con sus limitaciones y errores, en sus más de 70 años, es el espacio de auto emancipación de los trabajadores y trabajadoras más eficaz que han construido. Ningunearla es tarea habitual de la derecha empresarial, no de un joven de izquierdas.

Cornejo critica a la CGTP y a los sindicatos en general al punto de preguntarse si hubo una traición por el hecho que los sindicatos no se quedaron para mediante la "autodefensa" enfrentarse a los policías presentes en el centro de Lima.

Luego, alude a "otras fuentes" que le permiten conocer lo que pensaban los dirigentes de la CGTP sobre el objetivo de la marcha. Entiéndase que para Cornejo el "objetivo de la marcha" es el lugar de destino de la movilización. Un lugar físico, no un objetivo político. De allí denuncia un doble discurso y el "intento de manipulación permanente" (sic) de los sindicatos y los partidos políticos sobre las masas juveniles y populares.

Concluye de manera clara: "...son sus dirigentes eternos, sus burócratas acostumbrados a la negociación bajo la mesa. Esos sujetos y organizaciones representan un escollo que el pueblo debe superar."

No pues. Una movilización no se mide por si llego o no a su destino. No se mide por el número de policías heridos o por los detenidos y golpeados. La política, como lo recordaba el viejo Cotler, es "el arte de organizar intereses en contra de otros intereses". Una movilización se valora políticamente cuando precisamente suma más intereses ciudadanos.

El "objetivo de la marcha" políticamente hablando, no es llegar al Congreso. El objetivo es lograr que cada vez más jóvenes, trabajadores, mujeres, estudiantes, ciudadanos en general participen de la movilización contra el régimen laboral juvenil hasta que la ley sea derogada. Y "participar activamente" no es agarrarse a piñazos con la policía. Terminar con la cabeza rota no te hace más revolucionario. Romperle la cabeza a otra persona tampoco. Parece obvio pero lamentablemente hay personas y colectivos que entienden la política como un ejercicio estético, un llamado al heroísmo individual, un culto a la violencia per se.

El enemigo no son los sindicatos, los partidos o sus direcciones. En los 80s Carlín si mal no recuerdo hizo una caricatura para Monos y Monadas, en ella se veía una marcha de trabajadores con un cartel que decía "viva la unidad del pueblo"  Y un par de participantes trataban de quitarle la banderola a otros dos con la leyenda "ustedes no son el pueblo". Y así estamos, de nuevo.

Estamos de acuerdo con Cornejo en la necesidad de construir organización. La protesta será efímera si no logramos construir organización con representaciones legítimas. Y estamos de acuerdo que tanto en los espacios estudiantiles, sindicales y barriales hay mucho por renovar. Me queda claro que las "Zonas" son el inicio de algo nuevo e interesante. Ojala sean también espacios democráticos, bien organizados y no solamente el trampolín para los deseos de figuración de algunos compas.   

Y claro, seguir pensando que los dirigentes sindicales son "un escollo que debemos superar" porque la lucha sindical funciona diferente al activismo de los colectivos resulta poco unitario por decir lo menos. Muchos hoy nos hablan de autonomía, de colectivo, de organización pero al final todo se reduce a quien sale en la foto cargando la banderola.


15 de enero de 2015

IV Marcha contra la Ley Pulpin: poner la política por delante


Más de un mes de lucha contra el Régimen Laboral Juvenil, es un buen tiempo para empezar a hacer balances de los avances, retrasos y problemas. Tarea incómoda pero necesaria. El presente es un esquema de ideas que como la coyuntura misma, aún esta en proceso. 

Los problemas del movimiento popular

Las movilizaciones se retoman empezando hoy día. Las cosas pintan bien. La CGTP esta colocando casi toda su maquinaria en el éxito de la marcha. Los jóvenes estudiantes siguen movilizados. Los colectivos hacen lo suyo, animando piquetes en diferentes distritos de la capital y varias ciudades del interior. 

Pero todo este amplio conjunto de acciones, actividades, iniciativas carece de una dirección centralizada. En sentido estricto no hay una dirección, sino varias decenas de grupos y personas (si, personas a titulo individual) que han asumido el rol de proponer y coordinar las principales acciones de esta lucha. 

Podríamos discutir si esto no es una "riqueza del movimiento". Y efectivamente, para determinadas circunstancias es una ventaja disponer de más cabezas proponiendo cosas. Pero a la vez, en determinados momentos es necesario que exista una instancia que resuelva los temas centrales de la lucha social. 

Una "dirección" no es una persona, no es un individuo. Debería ser una instancia democrática, tanto en su constitución como en su funcionamiento y estrictamente "representativa". Algunos compañeros y compañeras  piensan que "representativa" significa que "todos pueden participar". No, esa no es la idea. Representativo significa que "todos aquellos que hablan por encargo expreso de otros, pueden participar". Mientras más grande es el numero de los "otros" más representativo eres. Y nótese que decimos "encargo expreso". No vale decir: "Yo hablo en nombre de los jóvenes del país" y nadie te ha elegido ni para delegado del equipo del barrio. 

Una cosa que debemos de empezar a hacer en las reuniones de izquierda -y que antes se hacia- es preguntarle a cada Lenin redivivo que toma la palabra: ¿por quien hablas? ¿a quien representas? ¿en que asamblea o congreso te han elegido?

El movimiento contra la Ley del Regimen Laboral Juvenil no tiene una dirección, tiene muchas. No todas son democráticas ni representativas. Más temprano que tarde, esto nos pasará la factura. 

Poner la política por delante 

El gobierno de Olanta quiere una guerra de resistencia. Esto es así, pues Doña Correlación de Fuerzas esta de su lado. A pesar del éxito de las tres movilizaciones anteriores y del creciente respaldo de la opinión pública, los soportes dentro y fuera del gobierno se mantienen. El Ministerio de Economía y Finanzas esta convencido de la necesidad de la norma. 

En el sector empresarial, sin embargo hay disonancias. La CONFIEP, actualmente copada por los intereses de las grandes empresas mineras extranjeras, da el principal soporte. Pero quien esta defendiendo la norma con todas sus fuerzas es la Cámara de Comercio de Lima, es decir, el gremio de las grandes empresas comerciales y de servicios. 

Claro, con esta ley podremos ver jóvenes cajeros y reponedores de los supermercados trabajar con menos derechos e ingresos. Curiosamente, la Sociedad Nacional de Industrias ha mostrado un menor interés por el Regimen Laboral. Estas diferencias en la cúpula deberían ser mejor utilizadas por los que dirigen la protesta.

Pero en resumen: si esta lucha no logra resultados en el corto plazo, perdemos. 

Porque no tenemos capacidad para sostener una guerra de resistencia. No tenemos una institucionalidad ni un liderazgo juvenil consolidado y consensualmente reconocido para organizar tareas que duren años o siquiera meses. 

La idea de recolectar un millón y medio de firmas para un referéndum es un buen ejemplo de esa vieja premisa "el movimiento es todo, el objetivo final, nada". Con buena intención quiero pensar, se propone una tarea para lo cual no existe organización capaz de realizar. 

Pero claro, juntar firmas es una buena manera de tener ocupados a los jóvenes más entusiastas. Convierte un tema político en un debate jurídico de paso. Pero en unos tres o cuatro meses, hasta el más entusiasta recolector de firmas va a cansarse y políticamente no habremos acumulado nada o casi nada. 

El viejo Mao decía en algún lugar, algo parecido a "poner la política por delante". Y de eso se trata en esta oportunidad. Hay que pensar políticamente. No se trata de personalidades o voceros sino de organizaciones. Y las organizaciones más representativas son las que logran poner de pie a más personas. 

Tengo muchas y muy buenas amistades en diversos colectivos y grupos políticos, pero más allá de simpatías, hay que reconocer a las instituciones más grandes. Y apoyar que cada vez sean más legítimas. 

Necesitamos, una dirección política donde las organizaciones nacionales y especialmente las sindicales tengan la legitimidad para resolver la estrategia a seguir. Un mesa coordinadora donde la opinión de un dirigente sindical joven, de una base de 400 trabajadores tiene el mismo peso que el de un joven estudiante de un colectivo que reúne a una docena de compañeros de estudios, puede ser un espacio interesante de debate, de mutuo aprendizaje, de encuentro, pero no va a ser una dirección política eficaz de las actuales protestas.

Ciertamente, esto implica una gran dosis de desprendimiento para muchos compañeros y compañeras. Piénsatelo bien. Si te llama un periodista para hacer una declaración, pues le dices: "Mejor busca la declaración de uno de los dirigentes, que yo me represento sólo a mi". 

La salida política: radicalizar la protesta

Y desde la política ¿qué hacer? No soñar con juntar firmas para empezar. A los Fonavistas, con mayores recursos les tomo varios años y como vemos estos días, un referéndum tampoco resuelve los problemas políticos.

Radicalizar una protesta implica entre otras cosas, definir el objetivo. En este caso, se trata principalmente de derogar la ley. Sin condiciones ni concesiones. Derogar de manera inmediata la ley en cuestión. Este es el punto de partida para un debate político sobre el rol del trabajo en la economía nacional. Un buen hito allí es el proyecto de Ley General del Trabajo que anda perdido en algún cajón del escritorio de algún funcionario del Ministerio de Trabajo.    

Radicalizar la protesta supone también:
  • Continuar con las marchas y movilizaciones, llevando la protesta a las puertas de la Cámara de Comercio de Lima, es decir al poder real que sostiene esta norma.  
  • Denunciar públicamente a las empresas que empiecen a utilizar estos contratos. 
  • Boicotear a cualquier comercio o empresa que tenga trabajadores bajo este régimen.
  • Consolidar la alianza sindical, juvenil y ciudadana contra esta norma.  
Los jóvenes estudiantes pueden muy bien hacer dos cosas más: fortalecer sus organizaciones propias, por ejemplo, ¿dónde está la Federación de Estudiantes del Perú?. 

Y también pueden ayudar a formar sindicatos. Allí están los grandes supermercados con trabajadores muy jóvenes y ningún sindicato capaz de representarlos. ¿No puede un colectivo juvenil tirarle una cuerda a esos trabajadores para formar un sindicato? 

Tareas para cambiar la correlación de fuerzas hay, tal vez no implique salir en televisión pero son necesarias y urgentes. 





31 de diciembre de 2014

Muchas luchas, una esperanza. Balance laboral del 2014


El balance político del actual gobierno requiere un análisis amplio y variado. En esta oportunidad vamos a detenernos solamente en la política laboral. ¿Qué significa el actual gobierno para las relaciones laborales? Nada bueno, lamentablemente. Por un lado tenemos, la política desarrollada desde el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), otra instancia importante es la Comisión de Trabajo del Congreso, detrás, pero mas importante se encuentra la CONFIEP y gremios empresariales junto. En la otra acera, está la CGTP y un cada vez más variado movimiento sindical. Podríamos mencionar, al todopoderoso Ministerio de Economía y Finanzas que como hemos visto este ultimo mes, también interviene en materia de legislación laboral.

Durante el 2014 tres personas han ocupado el Ministerio de Trabajo. Teresa Laos Cáceres, Ana Jara y actualmente Fredy Otarola. Ninguna de las gestiones ha destacada particularmente. Es claro, que para el gobierno, el MTPE no es una prioridad. Una prueba de esto lo tenemos en su participación en el presupuesto público que representa el 0.2% del mismo. Otra más: la principal norma laboral del año se ha pensado en la CONFIEP y se ha acordado en medio de un juego de golf entre los ministros de Economía y Producción. Así estamos. 

El Ministerio de Trabajo

El MTPE durante el presente año no ha tenido liderazgo ni iniciativa. Los ministros mantienen un perfil bajo, evitando aparecer en el debate público. No hay grandes campañas ni propuestas novedosas que provengan de dicho Ministerio. Básicamente, la labor de estos ministros ha sido administrar los conflictos, evitando que crezcan. Mantener contentos  a los grupos empresariales y distraer a los sindicatos con promesas y diálogos sin resultados.

En teoría, una de las funciones principales del MTPE es la fiscalización del cumplimiento de la normativa laboral por parte de las empresas. Esta labor, ha sido duramente criticada en años anteriores por la debilidad institucional del ministerio. Bajos sueldos, poca meritocracia, argollas y prebendas habían convertido la inspección laboral en una función completamente parcializada con el lado más fuerte en las relaciones laborales. En ese momento la propuesta de establecer una Superintendencia de Inspecciones y a la vez de descentralizar las mismas dando competencias a las regiones parecía una buena idea. Luego de algo más de un año vemos que los problemas de la fiscalización laboral se mantienen y no parecen resolverse en el tiempo.

Más aún, si algo ha mostrado voluntad el gobierno ha sido en debilitar las inspecciones laborales. La SUNAFIL no dispone del presupuesto adecuado, los inspectores, paradojicamente son también trabajadores cuyos derechos laborales se violan sistemáticamente. El presente año se han dictado normas -en el marco de los paquetes reactivadores- que simplemente reducen multas, condicionan aún más su aplicación y redefinen su sentido. La inspección laboral no busca ahora castigar a las empresas que infringen la legislación laboral, sino más condescendientemente se orienta a "educar a las empresas" en materia laboral.

En un país donde la tasa de sindicalización esta por debajo del 6% de la PEA asalariada urbana, pensar que no es prioritario un sistema nacional de inspecciones laborales es o una gran ingenuidad o simple complicidad con los intereses del capital.

A esto se suma la norma El día 21 de noviembre se expidió el Decreto Supremo N° 013.2014-TR que define la situación económica aplicable al cese colectivo de trabajadores y además establece un plazo para la interposición del arbitraje potestativo. Ambos temas habían venido siendo reclamados por los gremios empresariales desde el año pasado.

La temprana gestión del Viceministro de Trabajo Pablo Checa dejó una agenda de trabajo que incluía temas sencillos pero políticamente factibles y útiles al movimiento sindical. Cambios en el reglamento de procedimientos administrativos del ministerio para agilizar los trámites para el ejercicio sindical, normas sobre licencias sindicales, un proyecto de ley para regular la cuota sindical y permitir que se incluya a federaciones y confederaciones en el acopio y distribución que realiza el empleador sobre la remuneración del trabajador afiliado. Todo esto ha sido postergado, dilatado y archivado sin ninguna discusión ni explicación. ¿Alguien sabe en que está el tema de la Ley general del trabajo?

En resumen, el MTPE es una institución irrelevante, mediocre, feudalizada entre funcionarios de larga data e intereses particulares.

Una prueba de la poca importancia que tiene el tema laboral en la agenda del gobierno, es que en la tradicional distribución de comisiones parlamentarias a inicios de la legislatura 2014, la Comisión de Trabajo y seguridad Social, tradicionalmente un espacio importante para las iniciativas laborales y el debate sectorial, fue cedido a la oposición fujimorista. de esta manera, Martha Chavez, representante del ala más dura del fujimorismo y defensora acérrima del dictador asume la presidencia de esta comisión.

De esta manera, el lobby empresarial ha funcionado con mayor celeridad y éxito. Uno de los logros más importantes de los gremios empresariales ha sido el de modificar la Ley 29783 de Seguridad y Salud en el trabajo. casi desde su promulgación, dicha norma fue duramente atacada por la CONFIEP, SNI y la Cámara de Comercio de Lima. Durante el presente año, varios congresistas aparecen de pronto preocupados por los efectos de dicha norma. Hace poco, el lobby se anota un tanto al lograr que el Congreso y el Ejecutivo revisen promulguen la Ley 30222 que elimina buena parte de los aspectos que favorecen a los trabajadores e introduce un "enfoque preventivo" en las inspecciones laborales, reduciendo el rol fiscalizador del Estado. Se difumina además la responsabilidad penal del empresario en caso de accidente fatal.

Este tema gráfica el viraje dado por el actual gobierno en la representación social de intereses. A inicios de su gestión, el gobierno dicta una ley de SST, y dos años después la modifica drásticamente. de ser una norma que regula, fiscaliza y empodera a los trabajadores, pasa a ser otra norma más que se enreda en términos para salvaguardar los intereses empresariales. Un mismo gobierno, dos políticas opuestas. En la práctica, en materia laboral, el actual gobierno es el fujimorismo resucitado.

La CONFIEP y los empresarios

Los empresarios durante el presente año han sabido capitalizar la debilidad del gobierno. Los términos de la discusión en el debate laboral han retrocedido a los años 90s. La legitimidad de los sindicatos lograda durante la lucha contra la dictadura, que significó establecer espacios institucionales como el Consejo Nacional de Trabajo o el compromiso de elaborar de manera consensuada una Ley General de Trabajo son ahora nuevamente temas tabú. El CNT es una instancia decorativa e irrelevante. La LGT es sólo un recuerdo. El gobierno ha renunciado a discutir seriamente el tema.

Los sindicatos son nuevamente vistos con sospecha, sus organizaciones son hostilizadas, los dirigentes son despedidos de manera impune. Durante el gobierno de Ollanta Humala han sido despedidos alrededor de 300 dirigentes sindicales. Los regímenes laborales especiales como el de exportaciones  no tradicionales o el de promoción del agro, son en la práctica reducción de derechos laborales. Situación similar ocurre en las pequeñas empresas (que en Perú pueden tener hasta 100 trabajadores).

La situación es tan precaria que los empresarios han venido reclamando que la reducción de derechos sea extensiva a todos los trabajadores. Hasta hace unos años, la estrategia empresarial consistía básicamente en "resistir" las demandas democratizadoras que venían desde la sociedad civil y el sindicalismo. Gracias a Ollanta, han pasado nuevamente a una etapa "de ofensiva". No están contentos con mantener lo logrado durante la dictadura fujimorista, se trata de "consolidar y avanzar" en mayores beneficios, prebendas y privilegios. 

La CONFIEP venía reclamando una mayor liberalización de las relaciones laborales. Mecanismos legales para mantener los sueldos bajos, reducir los ingresos de los trabajadores y evitar su sindicalización mediante un procedimiento sencillo, barato y administrativo del despido. 

Los funcionarios del Ministerio de Economía y del Ministerio de la Producción son en la actualidad, los sumo sacerdotes del neoliberalismo. Los talibanes de una ideología de mercado. Su indiferencia al más mínimo sentido común político ha permitido que dicten una norma precarizadora del empleo juvenil en uno de los países con mayores tasas de precariedad laboral en el sector juvenil. 

La CGTP y los sindicatos

Para nadie es un secreto que el movimiento sindical peruano atraviesa una seria crisis de identidad y representación. La crítica fácil se queda en el enunciado, sin explicar causas ni evaluar consecuencias. La transición democrática supuso una suerte de acuerdo político para cambiar las estructuras y normas de la dictadura fujimorista. Esto, en el terreno laboral nunca fue desarrollado. El fujimorismo ha sido y sigue siendo el marco ideológico que rige la acción del Estado en materia laboral. Este año, ha significado una dura contraofensiva del capital, desarrollada cuando el sindicalismo no logra consolidar una estrategia de recambio generacional ni de unidad orgánica.

El mercado laboral es cada vez más complejo y diferenciado. La precariedad laboral disfrazada de informalidad ha crecido de manera sostenida. En este escenario, hay signos de descomposición social en sectores como la CTP, donde resulta claro que mafias y grupos ajenos a los trabajadores han tomado dicha estructura para fines delincuenciales.

La CUT y la CATP no logran definir un discurso más allá de la acción corporativa. Son estructuras básicamente centradas en Lima con muy escasa capacidad de movilización. La CGTP por su parte, es probablemente quien más sufre el tema del recambio generacional. Normalmente, dicho proceso supone el surgimiento de liderazgos sectoriales y cuadros jóvenes que conquistando derechos en sus respectivos sectores van adquiriendo experiencia y legitimidad en la gestión sindical. 

Lamentablemente esto no ocurre en el grado necesario, por las serias limitaciones de la legislación laboral. No existen licencias sindicales a nivel sectorial y cada Federación debe sobreutilizar los escasos dirigentes con que cuenta. Es muy difícil de esta manera que un proceso normal de recambio pueda desarrollarse.

Las marchas contra el régimen laboral juvenil son un buen ejemplo de esto. Los liderazgos sindicales juveniles son escasos a pesar que el número de sindicatos de trabajadores jóvenes ha crecido en el último quinquenio. El rol de César Soberon, dirigente joven de Construcción Civil y del Departamento de la Juventud Trabajadora de la CGTP es mucho más meritorio por esto. Debe liderar un movimiento de masas muy amplio y a la vez consolidar la estructura orgánica del mismo, tratando que las luchas sigan siendo laborales y a la vez juveniles.   

Y sin embargo, los sindicatos resisten. Este año ha sido testigo de largas huelgas en sectores que hasta hace unos años no se organizaban ni movilizaban. En el 2013, la huelga de INDECO marcó un hito. En el 2014, tenemos la heroica lucha del Sindicato de Papelera Nacional con 78 días de paralización. Otro buen ejemplo del desinterés y abandono del tema laboral para la pareja presidencial. 400 familias en peligro durante 78 días por la negativa de una empresa que controla más del 50% del mercado en su rubro. Y esta lucha no ha merecido ni siquiera un tuit de Nadine.

Junto con Papelera, son varios los sindicatos que han traído de regreso a la huelga como método de lucha sindical. Atlas, Celima, Camposol, B. Braun, entre otros. Los sectores textiles y minero han fortalecido sus estructuras y logrado movilizar sus fuerzas los últimos meses del año que termina. la lucha contra el Régimen laboral juvenil tiene en el combativo Sindicato de Topytop uno de sus aliados estratégicos.

Asimismo, el sector de sindicatos "independientes" ha mantenido su práctica de sindicalismo testimonial. Un discurso sindical corporativo, viejas críticas a la politización de la CGTP, serias dificultades para lograr convenios colectivos, defensa  de afiliados desde una perspectiva exclusivamente jurídica, apoyo económico de algunas SPI, presencia de abogados laboralistas reemplazando a las direcciones sindicales y muy escasa capacidad de movilización real, son entre otras, las principales características de este sector que se debate en el dilema de ser una red virtual de solidaridad o formar una quinta central sindical.  

Más allá de la alegría por las últimas marchas juveniles y la gesta heroica de tantos sindicatos con largas huelgas, el balance final del año no puede ser positivo para los trabajadores. La alianza entre empresarios y gobierno sigue fuerte. El nuevo Régimen Laboral Juvenil es un ejemplo de su fuerza y ceguera. Pero la terquedad de empresarios y gobierno ha permitido que jóvenes sindicalistas, estudiantes, colectivos culturales y artísticos se encuentren defendiendo un tema estrictamente laboral. Tal vez sin querer, esta lucha sea el semillero de nuevos liderazgos en el espacio laboral y juvenil. He ahí nuestra esperanza.

17 de diciembre de 2014

Se equivoca la abogada y ex congresista Sasieta

La abogada y ex congresista Rosario Sasieta, autotitulada "Señora Ley" ha publicado en Twitter lo siguiente: "Solo diré que la CGTP recibió oficio del Congreso para emitir opinión sobre ley laboral juvenil y NO DIJO NADA."

Algunos comentaristas de Facebook han utilizado este tuit para repetir las habituales críticas a la central mariateguista. La verdad de los hechos es la siguiente (OJO toda esta información la he recopilado, incluyendo las imágenes, de la página CGTP JOVEN en Facebook, que es de acceso público):

La CGTP a través del Departamento de la Juventud Trabajadora, a cargo de los cc. Manuel Ramos y César Soberon remiten el Oficio N°012-2014 recibido en la Mesa de Partes del Congreso de la República a las 14.30 horas del 26 de noviembre pasado. 

Aquí adjuntamos la documentación respectiva.


Recibida el 26 de noviembre de 2014

Como puede observarse, si hubo una posición de la CGTP sobre el tema a debatirse. Es más, los dirigentes de la CGTP han asistido a las reuniones de la Comisión de Trabajo y expresado abiertamente su rechazo a la norma en cuestión. 

¿Qué más ha hecho la CGTP Joven?

La CGTP JOVEN, que es el nombre coloquial del Departamento de la Juventud Trabajadora de la CGTP ha realizado dos movilizaciones ya, para alertar y denunciar esta Ley. Claro, no ha tenido presencia en medios. Vaya novedad. Por eso, tal vez, la congresista esta completamente desinformada. 

El 22 de noviembre en la VII Asamblea Nacional de Delegados se discutió entre otros temas, el paquetazo antilaboral y se dieron indicaciones para organizar una resistencia al mismo. 

El 26 de noviembre se llamó a una movilización en contra de este proyecto de Ley. Participaron algunos sindicatos como los Textiles, Topytop, Papelera Nacional entre otros. La protesta es básicamente sindical. 



26 de noviembre de 2014


El 28, 29 y 30 de noviembre se realizó el I Encuentro político sindical de la juventud CGTP. Un encuentro de una veintena de dirigentes sindicales menores de 29 años donde entre otras cosas se discutió el tema de la reforma laboral y la estrategia para contrarrestarlo. Allí se analiza la necesidad de que la protesta contra el proyecto de ley sea no sólo sindical sino también estudiantil y ciudadano. 

28 de noviembre de 2014

El 09 de diciembre se convoca y realiza otro plantón contra el proyecto de Ley. La convocatoria es abierta, alude a los jóvenes en general y no sólo a los sindicalizados. En el proceso los dirigentes de la CGTP Joven han venido asistiendo a las reuniones de la Comisión de Trabajo. 






09 diciembre de 2014
Esa misma semana, se convocó a un Foro sobre el tema en el local de la CGTP para el jueves 18 de diciembre. El fin de semana era lo que los compas Soberon y otros me habían informado. Pero con cuando la Comisión de Trabajo, de manera sorpresiva cierra la discusión del proyecto de Ley y lo pasa al Pleno, pues entre el viernes 12 y el domingo 14 la Mesa Intersindical de Juventudes procede a coordinar un plan de movilización

16 de diciembre: La CGTP y las demás centrales sindicales convocan a una asamblea abierta, amplia y unitaria. La asistencia es importante. Uno de sus acuerdos es la Movilización del jueves 18 de diciembre. 

En resumen, tanto la abogada Sasieta como los "críticos" de la CGTP faltan a la verdad o simplemente están desinformados. 










El sueño laboral...de los empresarios. Respuesta a Rosa Maria Palacios

La abogada Rosa Maria Palacios publica en su columna de hoy, ensaya una defensa articulada de la Ley 30288 sobre el nuevo Régimen Laboral Juvenil. En ella, más que el sueño laboral de la demagogia a la que alude, retrata de manera clara, la ilusión ingenua (o cínica) de aquellos que creen que la mencionada Ley es una medida adecuada para reducir la informalidad y promover el empleo. 

En primer lugar, el actual caos en materia jurídica laboral no es resultado de la ineficacia exclusiva del Estado. Empezó en los años 90s, con la reforma laboral fujimorista y desde entonces, los demás gobiernos han mantenido una suerte de "desorden" interesado. 

Los empresarios venían reclamando una serie de cambios a la legislación laboral, específicamente contra la estabilidad laboral y la negociación colectiva. La estabilidad laboral es un mecanismo jurídico que en nuestro país, permite o promueve la libre sindicación. Para evitarlo, los intereses empresariales han buscado -y logrado- convertir el despido en un procedimiento rápido, barato y legal. Más ahora con otra norma legal que facilita los ceses colectivos. 

No se trata de un "caos" inexplicable sino de una alianza de intereses. Los regímenes especiales como el de las exportaciones no tradicionales y el de promoción agraria son buenos ejemplos de esta articulación entre agenda empresarial y agencia gubernamental. Y todo este proceso estuvo tan ligado a la dictadura de Fujimori, que uno de los compromisos de la transición democrática fue la voluntad por revisar la reforma laboral. 

El proyecto de "Ley General del Trabajo" fue el intento más serio para cambiar estas cosas. Eliminaba muchos regímenes y modalidades de contratación, definía con precisión derechos y deberes y garantizaba libertades sindicales. Podría haber sido mejor, pero era un buen inicio. Lamentablemente, varios años de discusiones terminaron en un fracaso. El responsable de este fracaso no fue el Estado ineficiente sino la muy eficaz alianza entre empresarios y gobierno. 

Un segundo argumento de la Sra. Palacios es que establecer unos derechos laborales adecuados para todos es "inalcanzable". Argumento curioso en una economía que ha venido creciendo de manera sostenida y considerable hasta hace un par de años. La economía peruana ha logrado un rendimiento que -conforme lo señalan diversos estudios del propio Ministerio de Trabajo- podría incrementar el salario mínimo y garantizar condiciones adecuadas para muchos más trabajadores. 

El cuadro que el economista Humberto Campodonico ha presentado en muchos lugares es un buen ejemplo. El problema no es el tamaño de la torta, sino la mala distribución de la misma. 

Hay ganancias, lo que no hay es redistribución


El otro argumento que señala es que muchos empresarios obligados por los altos costos de la formalidad se ven obligados a tener a los trabajadores en una situación de informalidad. Bastaría reducir esos costos para que la informalidad descienda. Bueno, habría que preguntarle a los cientos de miles de trabajadores de pequeñas y medianas empresas que siguen siendo informales a pesar que existe una normativa que reduce beneficios a cambio de formalizarse. 

Básicamente, no funciona. Toda la evidencia empírica lo demuestra. Las razones son sencillas. Se trata nuevamente, de esta alianza entre empresa y gobierno. Los empresarios saben que no van a ser fiscalizados ni sancionados. Por otro lado, los empresarios prefieren la más completa libertad de despido. Y para esto, nada mejor que un contrato verbal. Frente a eso, no hay medida legal que pueda "animar voluntariamente" a ningún empresario a formalizar a un trabajador. Obviamente, la opción es un sistema de control y fiscalización eficaz, pero precisamente, eso es lo que los empresarios han obligado a desactivar en el país. 

Es como si en un país se eliminara la policía y para evitar robos, se diera una norma por la cual los ladrones sólo pueden robar hasta 5 mil soles. Ni tontos, los ladrones sin policía hacen lo que quieren. Igual los empresarios. 

Y de eso se trata esta Ley 30288. Más allá de los enunciados ya sean bien intencionados o cínicos, el Estado actualmente es incapaz de fiscalizar y más aún el gobierno presionado por los empresarios no tiene la más mínima voluntad voluntad de hacerlo. 

Muchos trabajadores menores de 24 años serán despedidos y luego de tres meses vueltos a contratar en la misma u otra empresa, bajo este régimen. Muchos trabajadores mayores de 24 años serán despedidos y sus puestos se llenarán con trabajadores menores de 24 años. En un año, el número de trabajadores sin gratificación, sin CTS, sin seguros de riesgo, sin bonificación familiar y con 15 días de vacaciones será mayor y lo peor de todo es que será completamente legal.

El sueño laboral de los empresarios, es la pesadilla de los trabajadores.  


14 de diciembre de 2014

¿Cómo derrotar el nuevo Régimen Laboral Juvenil?

El Congreso ha promulgado un nuevo Régimen Laboral Juvenil que recorta derechos a los trabajadores entre 18 y 24 años. Hay bastante información en las redes y queda claro, como han explicado expertos economistas y laboralistas, que la medida legislativa precariza el empleo, antes que crear más puestos; a la vez, obstaculiza la sindicalización y pone nuevos mínimos en la negociación colectiva.  

Este año, ha sido claramente, el año de la agenda empresarial. El gobierno, asustado por la amenaza de la llegada de la crisis internacional al país, ha dejado el control de la política en manos de los operadores del MEF (Ministerio de Economía y Finanzas). Un grupo de tecnocrátas, entusiastas defensores del modelo neoliberal, bien ubicados en el MEF y otros Ministerios, son el brazo político de los grandes empresarios. 

La agenda empresarial, supone reducción o eliminación de cargas tributarias, mantener salarios en niveles mínimos, abaratar el despido arbitrario, reducir al mínimo la negociación colectiva, reprimir las huelgas, revocar la ley de salud y seguridad en el trabajo y convertir las inspecciones laborales en un ritual vacío, sin mayor investigación ni multas. 

El gobierno de Ollanta ha atendido con esmero los intereses de las grandes empresas. Y como siempre, quieren más. Este nuevo régimen laboral juvenil es una prueba de ensayo. Para ver como es asimilado por la sociedad. El objetivo es hacerlo extensivo a todos los trabajadores y trabajadores. 

Se trata de intereses sociales enfrentados. Para los trabajadores, el empleo debe reunir determinados requisitos como un salario adecuado, seguridad social, vacaciones, sistema de pensiones, libertades sindicales, negociación colectiva entre otros.  El empleo digno es parte constitutiva de la ciudadanía. Promover formas de empleo que no cumplen estos mínimos, lejos de incrementar el empleo lo que hacen es fomentar la desigualdad, dañan la ciudadanía y cuestionan el orden democrático.


Si no detenemos la Reforma Laboral ahora, esta escena se repetirá. 

¿Qué hacer? como decía Lenin cuando se encontraba un problema en su camino. Aquí algunas sugerencias para el debate. 

a.- Centralizar las protestas
Hay que centralizar. Hay un número bastante grande de personas con buena voluntad y mucha indignación. pero están dispersos en colectivos, grupos, corrientes, etc. Si cada colectivo organiza su propio plantón de protesta, vamos a tener unas decenas de reuniones con no más de 20 personas. Así no se derrota una reforma laboral.

Con todas sus limitaciones, son los sindicatos los que se encuentran en mejores condiciones para sostener un programa de movilizaciones de mediano plazo. Esta es una buena oportunidad para que la Secretaria de Juventud Trabajadora de la CGTP asuma un rol de coordinación de las diversas iniciativas. (Ver ACTUALIZACIÓN líneas abajo)

b.- Ampliar la base de protesta
Y sin embargo, los sindicatos por si mismos no pueden tampoco derrotar la reforma laboral. Se trata de un conflicto laboral y ciudadano. 

Uno de los problemas que hemos tenido en la lucha contra los regímenes especiales en la agroindustria y los textiles ha sido el carácter sectorial de las mismas. La oposición a esta medida debe partir de los sindicatos, pero tiene que convertirse en una oposición ciudadana. No es una lucha ni exclusivamente laboral ni generacional. 

c.-Demanda de inconstitucionalidad
Más allá de la indignación virtual del Facebook, no debemos olvidar que en general, los jóvenes están desmovilizados y despolitizados. La agenda empresarial se viene imponiendo porque no hay una izquierda ni grande ni fuerte. La sola movilización ciudadana no se encuentra en condiciones de cambiar una correlación de fuerzas que favorece ampliamente a los empresarios. 

Hay que plantear una demanda de inconstitucionalidad apenas el régimen laboral juvenil sea promulgado mediante ley por Ollanta. Y alrededor de esta acción, se debe movilizar a trabajadores y ciudadanos.  

En caso que el Régimen Laboral Juvenil logre imponerse, no sólo la situación de los trabajadores jóvenes se verá perjudicada. La derecha considera que la Compensación por Tiempo de Servicios, las Gratificaciones de Julio y Diciembre, los 30 días de vacaciones, para no hablar del derecho a un sindicato, a presentar un pliego de reclamos y a hacer huelga cuando no te escuchan, no son derechos laborales, se trata de obstaculos para crear empleo. Claro, para ellos "empleo" es sinónimo de bajos salarios, inseguridad laboral, obediencia dócil y despido gratuito.  



ACTUALIZACION 15 de Diciembre de 2014 8.00 am.

Parece que vamos bien. La Secretaria de la Juventud Trabajadora de la CGTP ha convocado a todos los interesados, trabajadores y ciudadanos a una reunión para coordinar las acciones que se deben tomar frente al régimen laboral juvenil. Este jueves 18 de diciembre a las 6.30 pm. en la puerta 10 de la CGTP. Plaza Dos de Mayo. 

Pasa la voz. Colectivos, sindicatos, comités, varones, mujeres, todos y todas, hay que ir.



ACTUALIZACIÓN 15 de Diciembre 9.30 am

Me informan que la Mesa Intersindical de los Jóvenes Trabajadores que es un espacio de las secretarias de juventud de las centrales sindicales se ha reunido anoche, los acuerdos son los siguientes:

HOY: Reunión amplia a las 18.45 horas en el local de SITENTEL (Mariano Carranza 498 Santa Beatriz)


Me parece bien. La reunión convocada por la CGTP Joven se adelanta y amplia aún más. Y ya se define una movlización. 




10 de diciembre de 2014

Carta a Tierra y Libertad por partidos de izquierda (diciembre 2014)

La izquierda peruana está en crisis. Imposible ocultar o disimular. Esta carta es una muestra más de esta interminable y evidente crisis. La misma me fue alcanzada sin observación alguna sobre su confidencialidad, por lo que me permito ponerla a luz. Si bien puedo entender la preocupación de los grupos políticos (incluido el partido en el que milito), no me parece razón suficiente para enviar esta suerte de "cease and desist " político.



9 de diciembre de 2014

DEBATE Respuesta del decano de la Facultad de Derecho de la PUCP a Alfredo Bullard sobre el rol de los sindicatos

Hace unos días el columnista y abogado Alfredo Bullard publica en El Comercio de Lima, un artículo  dónde entre otras cosas compara a los sindicatos con los cárteles de propietarios, esos que controlan precios a voluntad.


Desde el mundo del trabajo, sus comentarios han sido recibidos con risas y sorna, pues es harto conocido que se trata de un entusiasta vocero de la derecha empresarial local, la misma que desearía eliminar a todo sindicato.

Sin embargo, era necesaria una respuesta paciente, clara y contundente. Bueno, pues allí esta el Dr. Alfredo Villavicencio, decano de la Facultad de Derecho de la PUCP y reconocido abogado laboralista quien ha tenido a bien explicarle al abogado Bullard, los puntos que le son desconocidos en materia de derecho laboral y sentido común.

Aquí la respuesta.

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Alfredo Villavicencio, claro y contundente. 

Respuesta a Alfredo Bullard “¿Sindicatos o cárteles?” (artículo publicado en El Comercio el sábado 29 de noviembre)

Que grave desconocimiento de las causas del sindicalismo y del Estado Constitucional de Derecho el que muestras Alfredo. El sindicalismo es un producto cien por ciento capitalista. No hay otra forma de organización social que lo tenga, y surgió para intentar revertir una asimetría gigantesca entre detentadores de poder (empleadores) y no detentadores de poder (trabajadores). Con ello, las cuotas de igualdad y justicia social mejoraron considerablemente (o crees que las leyes del mercado redujeron la jornada diaria de trabajo de 16 horas el siglo IXX a 8 el siglo XX); y el capitalismo liberal, amenazado seriamente por la revolución rusa y las demás en curso en Europa, pudo sobrevivir.

Fue una respuesta que junto con el reconocimiento de los otros derechos sociales y la intervención del Estado en la economía, insisto, le permitieron sobrevivir al capitalismo (la Constitución de Weimar que defendiste como actor en la obra de teatro es la muestra más clara muestra del fin del liberalismo y del establecimiento del Estado Social de Derecho). Si hubiera seguido la impermeabilidad del Estado a la situación de postración social en que los tenía el capitalismo liberal (la cuestión social), otro gallo cantaría. Hubo que salvar al capitalismo de los capitalistas y ello se hizo a través del Derecho del Trabajo y calificadamente a través de los sindicatos. Por eso la organización de trabajadores pasó de delito a derecho constitucional fundamental, la más espectacular evolución jurídica realizada en sólo 125 años.

Y ese es el estado actual: un derecho fundamental que se ha convertido en un elemento clave de la distribución del poder y la riqueza en el mundo. Comparar al sindicato con un cartel muestra una ignorancia no sólo atrevida sino insultante frente a la cual no puedo dejar de reaccionar porque agravia también al Estado Constitucional en que tratamos de vivir.

La historia, la sociología y la propia economía dan cuenta de las razones y el rol de los sindicatos aunque es cierto que épocas de mundo unipolar están muy venidos a menos y eso sólo es de lamentar. Que mal que le va la falta de competencia al capitalismo. Además de ello, ningún sindicato impone condiciones de trabajo y menos las remuneraciones de los trabajadores. La negociación colectiva se caracteriza por pactar, consensuar, condiciones de trabajo. Los salarios se acuerdan por las partes, y puedes estar seguro que no hay sindicato en el Perú ni en el mundo que pueda imponerlas (de donde entonces se puede hablar de cartel?). Cuanta ideología hay en tu artículo y por tanto cuanta lejanía de la verdad y de los valores constitucionales de vida civilizada.

Por cierto que hay sindicatos reprochables, pero así como no hay que confundir a los delincuentes con el género humano tampoco hay que hacerlo con quienes usan el traje de sindicatos pero han desnaturalizado su función.



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Alfredo Bullard procesando la respuesta recibida
ACTUALIZACIÓN 09 DE DICIEMBRE DE 2014
Respuesta de Alfredo Bullard a Alfredo Villavicencio (Tomado de su facebook)

Estimado Tocayo: He leído con atención tu respuesta a mi artículo “¿Sindicatos o carteles?” publicado hace dos semanas en El Comercio. Dado que, de manera democrática, me invitaste por correo electrónico a polemizar, no puedo sino aceptar la invitación de un buen amigo a quien respeto y admiró, pero con quien casi siempre discrepo (en temas jurídicos, porque en otros asuntos, quizás los más importantes, coincidimos casi siempre).

Quiero comenzar con el asunto de las ideologías porque es recurrente en nuestras conversaciones que me imputes estar ideologizado en mis posiciones, lo que se repite en tu última publicación. Cuando acababa mis estudios de Derecho (y era casi tan de izquierda como tú) tenía una profunda insatisfacción con el Derecho. Lo encontraba hueco e incapaz de explicar muchas cosas. En ese contexto me topé con un librito (pequeño en tamaño, no en contenido) de Felix Cohen, (El método funcional en el Derecho) un funcionalista particularmente claro y sugestivo, que me abrió los ojos sobre cómo entender el Derecho de una manera totalmente diferente y que explica por qué hoy no puedo seguir diciendo que el Derecho me produce insatisfacción.

Hablaba Cohen de los razonamientos circulares y de cómo estos contaminaban el razonamiento y sobre todo los conceptos jurídicos (esos que Ihering describió con inusual maestría literaria en el paraíso de los conceptos jurídicos en Jurisprudencia en brima y en serio). La cita que más me impactó de Cohen, y que suelo repetir, es la siguiente:

“Los razonamientos jurídicos expresados en esos términos son necesariamente circulares, dado que estos términos son en sí creaciones del derecho, y tales razonamientos añaden a nuestro saber exactamente lo mismo que el descubrimiento del médico de Moliere de que el opio hace dormir a los hombres por que contienen un principio somnífero.

Ahora bien, la proposición de que el opio hace dormir a los hombres por que contiene un “principio somnífero” es científicamente útil si “principio somnífero” es definido física o químicamente. De otra manera, solo sirve para obstruir el acceso a la comprensión con un falso conocimiento.”

Y continua Cohen diciendo:

“Los conceptos jurídicos […] son entidades sobrenaturales que no tienen una existencia verificable salvo a los ojos de la fe” Entre la fe y la ideología hay solo un paso. Por eso el Derecho entendido en esos términos o es pura fe o pura ideología (o las dos cosas al mismo tiempo). Ese es el gran engaño de Kelsen que nos hizo creer que podía existir una ciencia jurídica marginada e independiente de otras ciencias y ramas del conocimeinto.

No es posible usar conceptos jurídicos para definir de manera útil conceptos jurídicos por que estaremos ocultando el verdadero sentido de las cosas. Esta experiencia me marco en la forma de enfrentar al Derecho. Desde entonces no me conformo con un Derecho de fe o de ideología, donde las cosas se definen solo jurídicamente. A partir de entonces siempre he buscado una aproximación interdisciplinaria a las cosas, es decir he buscado la definición a los términos que usamos en el Derecho fuera del Derecho, para entenderlos de una manera útil. Mi esfuerzo ha sido para desideologizar mi forma de pensar y por eso creo que es un error calificarme de ideologizado. Siempre busco las consecuencias prácticas de las cosas sin dejar de lado los que considero los valores que dignifican al hombre. Mi aproximación más funcional me condujo justamente a alejarme de posiciones de izquierda que me parecían atractivas pero carentes de base técnica adecuada.

De allí mi interés en la antropología (como se puede apreciar en el último capítulo de mi primer libro, la Relación Jurídica Patrimonial), el Análisis Económico del Derecho, luego en las artes de todo tipo (pasión que hemos compartido juntos de manera muy estimulante, especialmente en el teatro) y más recientemente en la psicología cognitiva y en la neurociencia. Creo que el problema de tu respuesta es precisamente aquel del que me acusas. Usas conceptos jurídicos definidos sólo luridicamente y quedas atrapado en la ideología que los inspiraron (como el del alcance constitucional del Estado Social de Derecho que invocas). El uso de razonamiento circular tiene varios síntomas que encuentro en tu posición. Por ejemplo el uso reiterado de adjetivos exagerados o expresiones cargadas que suman significante pero no significado. Por ejemplo “grave desconocimiento”, “cien por ciento capitalista”, “asimetría gigantesca entre detentadores de poder”, “amenazado seriamente”. Todo ello en un contexto de definir débiles y fuerte, poderosos y oprimidos. No creo que sean necesarios para plantear una posición. Esas formas de escribir suelen ser esfuerzos fallidos de cerrar el círculo en los razonamientos circulares.

Dices que los sindicatos no pueden ser carteles, y te cito (con tus adjetivos incluidos): “Comparar al sindicato con un cartel muestra una ignorancia no sólo atrevida sino insultante frente a la cual no puedo dejar de reaccionar porque agravia también al Estado Constitucional en que tratamos de vivir.” (el subrayado es agregado)

Puedo discrepar de todo lo que dices pero no te considero ni un ignorante (ni menos uno atrevido) ni creo que la discrepancia de este tipo pueda ser insultante (salvo en una reacción de intolerancia que, estoy seguro, no te caracteriza). Solo creo que estas equivocado.

Desde el punto de vista económico (necesario si queremos entender la función de un sindicato para no caer en el error del médico de Moliere), un sindicato es un cartel. Desde el punto de vista económico un cartel es una organización o acuerdo dirigido a evitar decisiones atomizadas a fin de fortalecer una posición de oferta agregada. Tiene como efecto reducir la competencia entre sus integrantes para evitar que las decisiones de un integrante de un grupo perjudiquen las decisiones de otros miembros del mismo grupo. Un cartel de polleros ¿reduce la competencia entre ellos? Sí. ¿Genera un efecto de agregación de posturas? Sí. Un sindicato ¿reduce la competencia entre sus integrantes? Sí. ¿Genera un efecto de agregación de posturas? También. Entonces es un cartel. Otra discusión, diferente es si debe ser un cartelilegal o no.

La demostración es que los sindicatos en Estados Unidos fueron considerados carteles durante 20 años (sujetos a la legislación antimonopolios) hasta que la Clayton Act los excluyó. Curiosamente excluyó también a los carteles agrícolas (con un razonamiento que hubiera podido salvar a los polleros) y normas posteriores excluyeron a otros carteles como los de los equipos de baseball o las empresas navieras. Son carteles exceptuados, o dicho de otra manera, son carteles permitidos. Pero que se le permita o no, no cambia su naturaleza, solo su calificación jurídica.

¿Deberían ser exceptuados? Esa es otra discusión. La razón por la que se persiguen a los carteles es porque generan una distorsión en los sistemas de precios al reducir la competencia entre sus integrantes. El objetivo de su persecución no es proteger a las empresas, sino a los consumidores. Son ellos los que ven limitada su posibilidad de influir en los precios. Por eso se persiguen no solo a los carteles de bienes de consumo, sino los carteles de proveedores de suministros y servicios intermedios a empresas, que a su vez ven impactados sus costos y los trasladan en los precios a los consumidores finales.

¿Tienen los sindicatos esos efectos en los precios que pagan los consumidores? Sin duda. Los salarios pagados y los costos de los beneficios concedidos por las empresas son trasladados en los precios a los consumidores, por efecto de una negociación en la que los consumidores no participan y sobre la cual no pueden ejercer presión competitiva al ser excluidos por el efecto de la cartelización. Lo que un sindicato hace le cuesta al consumidor. ¿Existen argumentos convincentes para crear una excepción? Entendería que a ti te toca demostrarlo no solo considerando el bienestar de los trabajadores, sino el bienestar de los consumidores finales. Algo sugieres en tu artículo sobre lo primero, pero la verdad no me queda claro como contradice el argumento expuesto, sobre todo el efecto de la sindicalización en los consumidores finales. Como verás la comparación entre un cartel y un sindicato no se encuentra en el Derecho y en los conceptos jurídicos (ni quiera en los constitucionales), sino en la lógica económica y en sus efectos funcionales. Su declaración como legal no cambia su naturaleza económica. Los carteles no se persiguen porque son contrarios al Estado Social de Derecho. Ese es un razonamiento circular. Se consideran contrarios al Estado Social de Derecho porque tienen consecuencias económicas no deseadas. La razón no puede ser la del “médico de Moliere”.

Por ello considero que no es legítimo que acuses mi posición de ignorancia atrevida e insultante. No creo que lo sea y no creo que sea necesaria tal calificación para argumentar en contra. Bastaba decir que me consideras equivocado, que es lo que me atrevo a decir de tu posición. Sería suficiente explicarme las razones de tu discrepancia sin tanto adjetivo y con más sustancia. Tampoco comparto tu apreciación, y te cito literalmente, de que “…ningún sindicato impone condiciones de trabajo y menos las remuneraciones de los trabajadores. La negociación colectiva se caracteriza por pactar, consensuar, condiciones de trabajo. Los salarios se acuerdan por las partes, y puedes estar seguro que no hay sindicato en el Perú ni en el mundo que pueda imponerlas (de donde entonces se puede hablar de cartel?”). Eso depende del sindicato, de la posición de dominio que pueda agregar por medio del acuerdo y de la solidez con la que hace el enforcement para cumplir sus acuerdos y sancionar a los integrantes que no cumplen lo acordado. Eso mismo se puede decir de un cartel. Los acuerdos de cartel siempre terminan en una negociación o en un contrato con alguien. No todos los carteles pueden imponer condiciones y ello no los libera de ser ilegales. En realidad la capacidad de un sindicato o un cartel común y corriente para imponer condiciones depende de las circunstancias en las que agrega capacidad de negociación.

Lo que si es cierto es que acumular poder es peligroso, y eso explica los excesos de los sindicatos que comentó en mi artículo (y de los gremios que se cartelizan también). No es casual lo que ocurre con sindicatos como los portuarios o los de construcción. Es una consecuencia natural de los incentivos económicos generados por los sindicalización y su reconocimiento legal sumado a debilidad institucional para enfrentar sus desviaciones.

No quisiera alargar tanto esta respuesta así que termino con un par de comentarios que haré, conscientemente, de manera general. Podemos profundizar en ellos cuando conversemos o debatamos este asunto.

Uno es cuando dijiste (y te vuelvo a citar) si “…crees que las leyes del mercado redujeron la jornada diaria de trabajo de 16 horas el siglo IXX a 8 el siglo XX” .

Si lo creo. El crecimiento del bienestar agregado ha sido causado principalmente por el desarrollo de mercados competitivos. Nuevamente creo que caes en el razonamiento circular de creer que las condiciones laborales mejoraron solo porque hubo leyes que así lo dijeron. Las leyes no podrían mejorar las condiciones de los trabajadores si la situación económica subyacente no lo permitiera. Una ley no puede ordenar que donde hay 100 se paguen 200. Ello es consecuencia de limitaciones de las leyes matemáticas que las que las leyes jurídicas no pueden derogar. Los salarios, la jornada de trabajo, las vacaciones, y otros beneficios laborales pueden existir por un aumento sustancial de la productividad en los últimos dos siglos. Esa productividad ha incrementado la riqueza agregada que se ha reflejado en incrementos de los ingresos de las empresas y en aumentos sostenidos de los ingresos laborales. Antes, dadas las condiciones de tecnología existente, capital acumulado y capital humano disponible, la productividad de los trabajadores era tan baja que no era posible generar ingresos de subsistencia trabajando menos de 8 horas. El aumento de la productividad ha permitido que las condiciones laborales (y casi cualquier ámbito de la actividad humana) mejores de manera importante. El Derecho laboral ha sido simplemente el mensajero pero no el que creo el mensaje. Y no hay que confundir al mensajero con la causa del mensaje.

Es un hecho que en el Perú los ingresos promedio de los trabajadores han mejorado sustancialmente no gracias a los sindicatos en nuestro país (que como sabes son débiles e inefectivos como regla general, cuando no inexistentes; como carteles son bastante malos) sino a un aumento de la productividad de la economía. Es aumento es atribuible a mayor acumulación de capital, inversión en tecnología y mejora en el capital humano.

Y es que no es posible entender el funcionamiento de la economía del trabajo si se asume (como suele estar implícito en el derecho laboral) que el mercado es uno de suma 0 donde lo que gana el trabajador lo saca de lo que pierde el empleador, cuando en realidad es un juego win win, donde el aumento de la productividad los hace ganar a ambos. Toda la data disponible (incluso la de los países menos desarrollados) confirma esa afirmación. No es ideología. Es realidad demostrada. (Sugiero revises la información en Gapminder http://www.gapminder.org/ quizás la mejor fuente organizada de estadística económica histórica)

El segundo asunto es tu referencia a la Constitución de Weimar y el Estado Social de Derecho. Existe explicaciones bastante lógicas que señalan que el ascenso de Hitler y el Nacional Socialismo (como efectivamente se describe en la obra de teatro en la que participamos) se explica por el colapso económico (hambruna, divisiones internas, etc., como decía Rolfe) creadas por las condiciones institucionales creadas por la Constitución de Weimar. Y explica el colapso moral de Janning en la historia relatada en El Juicio de Núremberg. Es un fenómeno similar al que explica el colapso económico que trajo la Constitución del 79 en el Perú, y que fue aprovechado, guardando las distancias con el nazismo, para forjar el decenio del fujimorismo. Y es que una constitución no solo es buena porque suena jurídicamente interesante, sino porque funciona en el mundo de lo real, de la misma manera como el opio es bueno no porque contiene en teoría un principio somnífero, sino porque te hace dormir antes de una operación médica.

En síntesis decir que los sindicatos no son carteles y que son buenos porque se sustentan en el Estado Social de Derecho y que el Estado Social de Derecho es bueno porque reconoció la existencia de sindicatos es un razonamiento circular. Sin ir fuera del Derecho no es posible entender que es un sindicato y que es un cartel y si son o no buenos para el bien común.

Dicho sea de paso sería interesante conocer tu opinión sobre la decisión de INDECOPI sobre el sindicato en el puerto de Salaverry que era realmente el asunto central de mi artículo. Más allá de mi opinión sobre el deber ser, mi artículo reconoce que los sindicatos gozan de reconocimiento legal que no se puede negar. Mi punto es definir qué actos están cubiertos por el rol del sindicato y en qué punto sus actos son sancionables bajos las normas de libre competencia.

Como siempre, un placer discutir contigo.

Un abrazo,


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