17 de diciembre de 2014

Se equivoca la abogada y ex congresista Sasieta

La abogada y ex congresista Rosario Sasieta, autotitulada "Señora Ley" ha publicado en Twitter lo siguiente: "Solo diré que la CGTP recibió oficio del Congreso para emitir opinión sobre ley laboral juvenil y NO DIJO NADA."

Algunos comentaristas de Facebook han utilizado este tuit para repetir las habituales críticas a la central mariateguista. La verdad de los hechos es la siguiente (OJO toda esta información la he recopilado, incluyendo las imágenes, de la página CGTP JOVEN en Facebook, que es de acceso público):

La CGTP a través del Departamento de la Juventud Trabajadora, a cargo de los cc. Manuel Ramos y César Soberon remiten el Oficio N°012-2014 recibido en la Mesa de Partes del Congreso de la República a las 14.30 horas del 26 de noviembre pasado. 

Aquí adjuntamos la documentación respectiva.


Recibida el 26 de noviembre de 2014

Como puede observarse, si hubo una posición de la CGTP sobre el tema a debatirse. Es más, los dirigentes de la CGTP han asistido a las reuniones de la Comisión de Trabajo y expresado abiertamente su rechazo a la norma en cuestión. 

¿Qué más ha hecho la CGTP Joven?

La CGTP JOVEN, que es el nombre coloquial del Departamento de la Juventud Trabajadora de la CGTP ha realizado dos movilizaciones ya, para alertar y denunciar esta Ley. Claro, no ha tenido presencia en medios. Vaya novedad. Por eso, tal vez, la congresista esta completamente desinformada. 

El 22 de noviembre en la VII Asamblea Nacional de Delegados se discutió entre otros temas, el paquetazo antilaboral y se dieron indicaciones para organizar una resistencia al mismo. 

El 26 de noviembre se llamó a una movilización en contra de este proyecto de Ley. Participaron algunos sindicatos como los Textiles, Topytop, Papelera Nacional entre otros. La protesta es básicamente sindical. 



26 de noviembre de 2014


El 28, 29 y 30 de noviembre se realizó el I Encuentro político sindical de la juventud CGTP. Un encuentro de una veintena de dirigentes sindicales menores de 29 años donde entre otras cosas se discutió el tema de la reforma laboral y la estrategia para contrarrestarlo. Allí se analiza la necesidad de que la protesta contra el proyecto de ley sea no sólo sindical sino también estudiantil y ciudadano. 

28 de noviembre de 2014

El 09 de diciembre se convoca y realiza otro plantón contra el proyecto de Ley. La convocatoria es abierta, alude a los jóvenes en general y no sólo a los sindicalizados. En el proceso los dirigentes de la CGTP Joven han venido asistiendo a las reuniones de la Comisión de Trabajo. 






09 diciembre de 2014
Esa misma semana, se convocó a un Foro sobre el tema en el local de la CGTP para el jueves 18 de diciembre. El fin de semana era lo que los compas Soberon y otros me habían informado. Pero con cuando la Comisión de Trabajo, de manera sorpresiva cierra la discusión del proyecto de Ley y lo pasa al Pleno, pues entre el viernes 12 y el domingo 14 la Mesa Intersindical de Juventudes procede a coordinar un plan de movilización

16 de diciembre: La CGTP y las demás centrales sindicales convocan a una asamblea abierta, amplia y unitaria. La asistencia es importante. Uno de sus acuerdos es la Movilización del jueves 18 de diciembre. 

En resumen, tanto la abogada Sasieta como los "críticos" de la CGTP faltan a la verdad o simplemente están desinformados. 










El sueño laboral...de los empresarios. Respuesta a Rosa Maria Palacios

La abogada Rosa Maria Palacios publica en su columna de hoy, ensaya una defensa articulada de la Ley 30288 sobre el nuevo Régimen Laboral Juvenil. En ella, más que el sueño laboral de la demagogia a la que alude, retrata de manera clara, la ilusión ingenua (o cínica) de aquellos que creen que la mencionada Ley es una medida adecuada para reducir la informalidad y promover el empleo. 

En primer lugar, el actual caos en materia jurídica laboral no es resultado de la ineficacia exclusiva del Estado. Empezó en los años 90s, con la reforma laboral fujimorista y desde entonces, los demás gobiernos han mantenido una suerte de "desorden" interesado. 

Los empresarios venían reclamando una serie de cambios a la legislación laboral, específicamente contra la estabilidad laboral y la negociación colectiva. La estabilidad laboral es un mecanismo jurídico que en nuestro país, permite o promueve la libre sindicación. Para evitarlo, los intereses empresariales han buscado -y logrado- convertir el despido en un procedimiento rápido, barato y legal. Más ahora con otra norma legal que facilita los ceses colectivos. 

No se trata de un "caos" inexplicable sino de una alianza de intereses. Los regímenes especiales como el de las exportaciones no tradicionales y el de promoción agraria son buenos ejemplos de esta articulación entre agenda empresarial y agencia gubernamental. Y todo este proceso estuvo tan ligado a la dictadura de Fujimori, que uno de los compromisos de la transición democrática fue la voluntad por revisar la reforma laboral. 

El proyecto de "Ley General del Trabajo" fue el intento más serio para cambiar estas cosas. Eliminaba muchos regímenes y modalidades de contratación, definía con precisión derechos y deberes y garantizaba libertades sindicales. Podría haber sido mejor, pero era un buen inicio. Lamentablemente, varios años de discusiones terminaron en un fracaso. El responsable de este fracaso no fue el Estado ineficiente sino la muy eficaz alianza entre empresarios y gobierno. 

Un segundo argumento de la Sra. Palacios es que establecer unos derechos laborales adecuados para todos es "inalcanzable". Argumento curioso en una economía que ha venido creciendo de manera sostenida y considerable hasta hace un par de años. La economía peruana ha logrado un rendimiento que -conforme lo señalan diversos estudios del propio Ministerio de Trabajo- podría incrementar el salario mínimo y garantizar condiciones adecuadas para muchos más trabajadores. 

El cuadro que el economista Humberto Campodonico ha presentado en muchos lugares es un buen ejemplo. El problema no es el tamaño de la torta, sino la mala distribución de la misma. 

Hay ganancias, lo que no hay es redistribución


El otro argumento que señala es que muchos empresarios obligados por los altos costos de la formalidad se ven obligados a tener a los trabajadores en una situación de informalidad. Bastaría reducir esos costos para que la informalidad descienda. Bueno, habría que preguntarle a los cientos de miles de trabajadores de pequeñas y medianas empresas que siguen siendo informales a pesar que existe una normativa que reduce beneficios a cambio de formalizarse. 

Básicamente, no funciona. Toda la evidencia empírica lo demuestra. Las razones son sencillas. Se trata nuevamente, de esta alianza entre empresa y gobierno. Los empresarios saben que no van a ser fiscalizados ni sancionados. Por otro lado, los empresarios prefieren la más completa libertad de despido. Y para esto, nada mejor que un contrato verbal. Frente a eso, no hay medida legal que pueda "animar voluntariamente" a ningún empresario a formalizar a un trabajador. Obviamente, la opción es un sistema de control y fiscalización eficaz, pero precisamente, eso es lo que los empresarios han obligado a desactivar en el país. 

Es como si en un país se eliminara la policía y para evitar robos, se diera una norma por la cual los ladrones sólo pueden robar hasta 5 mil soles. Ni tontos, los ladrones sin policía hacen lo que quieren. Igual los empresarios. 

Y de eso se trata esta Ley 30288. Más allá de los enunciados ya sean bien intencionados o cínicos, el Estado actualmente es incapaz de fiscalizar y más aún el gobierno presionado por los empresarios no tiene la más mínima voluntad voluntad de hacerlo. 

Muchos trabajadores menores de 24 años serán despedidos y luego de tres meses vueltos a contratar en la misma u otra empresa, bajo este régimen. Muchos trabajadores mayores de 24 años serán despedidos y sus puestos se llenarán con trabajadores menores de 24 años. En un año, el número de trabajadores sin gratificación, sin CTS, sin seguros de riesgo, sin bonificación familiar y con 15 días de vacaciones será mayor y lo peor de todo es que será completamente legal.

El sueño laboral de los empresarios, es la pesadilla de los trabajadores.  


14 de diciembre de 2014

¿Cómo derrotar el nuevo Régimen Laboral Juvenil?

El Congreso ha promulgado un nuevo Régimen Laboral Juvenil que recorta derechos a los trabajadores entre 18 y 24 años. Hay bastante información en las redes y queda claro, como han explicado expertos economistas y laboralistas, que la medida legislativa precariza el empleo, antes que crear más puestos; a la vez, obstaculiza la sindicalización y pone nuevos mínimos en la negociación colectiva.  

Este año, ha sido claramente, el año de la agenda empresarial. El gobierno, asustado por la amenaza de la llegada de la crisis internacional al país, ha dejado el control de la política en manos de los operadores del MEF (Ministerio de Economía y Finanzas). Un grupo de tecnocrátas, entusiastas defensores del modelo neoliberal, bien ubicados en el MEF y otros Ministerios, son el brazo político de los grandes empresarios. 

La agenda empresarial, supone reducción o eliminación de cargas tributarias, mantener salarios en niveles mínimos, abaratar el despido arbitrario, reducir al mínimo la negociación colectiva, reprimir las huelgas, revocar la ley de salud y seguridad en el trabajo y convertir las inspecciones laborales en un ritual vacío, sin mayor investigación ni multas. 

El gobierno de Ollanta ha atendido con esmero los intereses de las grandes empresas. Y como siempre, quieren más. Este nuevo régimen laboral juvenil es una prueba de ensayo. Para ver como es asimilado por la sociedad. El objetivo es hacerlo extensivo a todos los trabajadores y trabajadores. 

Se trata de intereses sociales enfrentados. Para los trabajadores, el empleo debe reunir determinados requisitos como un salario adecuado, seguridad social, vacaciones, sistema de pensiones, libertades sindicales, negociación colectiva entre otros.  El empleo digno es parte constitutiva de la ciudadanía. Promover formas de empleo que no cumplen estos mínimos, lejos de incrementar el empleo lo que hacen es fomentar la desigualdad, dañan la ciudadanía y cuestionan el orden democrático.


Si no detenemos la Reforma Laboral ahora, esta escena se repetirá. 

¿Qué hacer? como decía Lenin cuando se encontraba un problema en su camino. Aquí algunas sugerencias para el debate. 

a.- Centralizar las protestas
Hay que centralizar. Hay un número bastante grande de personas con buena voluntad y mucha indignación. pero están dispersos en colectivos, grupos, corrientes, etc. Si cada colectivo organiza su propio plantón de protesta, vamos a tener unas decenas de reuniones con no más de 20 personas. Así no se derrota una reforma laboral.

Con todas sus limitaciones, son los sindicatos los que se encuentran en mejores condiciones para sostener un programa de movilizaciones de mediano plazo. Esta es una buena oportunidad para que la Secretaria de Juventud Trabajadora de la CGTP asuma un rol de coordinación de las diversas iniciativas. (Ver ACTUALIZACIÓN líneas abajo)

b.- Ampliar la base de protesta
Y sin embargo, los sindicatos por si mismos no pueden tampoco derrotar la reforma laboral. Se trata de un conflicto laboral y ciudadano. 

Uno de los problemas que hemos tenido en la lucha contra los regímenes especiales en la agroindustria y los textiles ha sido el carácter sectorial de las mismas. La oposición a esta medida debe partir de los sindicatos, pero tiene que convertirse en una oposición ciudadana. No es una lucha ni exclusivamente laboral ni generacional. 

c.-Demanda de inconstitucionalidad
Más allá de la indignación virtual del Facebook, no debemos olvidar que en general, los jóvenes están desmovilizados y despolitizados. La agenda empresarial se viene imponiendo porque no hay una izquierda ni grande ni fuerte. La sola movilización ciudadana no se encuentra en condiciones de cambiar una correlación de fuerzas que favorece ampliamente a los empresarios. 

Hay que plantear una demanda de inconstitucionalidad apenas el régimen laboral juvenil sea promulgado mediante ley por Ollanta. Y alrededor de esta acción, se debe movilizar a trabajadores y ciudadanos.  

En caso que el Régimen Laboral Juvenil logre imponerse, no sólo la situación de los trabajadores jóvenes se verá perjudicada. La derecha considera que la Compensación por Tiempo de Servicios, las Gratificaciones de Julio y Diciembre, los 30 días de vacaciones, para no hablar del derecho a un sindicato, a presentar un pliego de reclamos y a hacer huelga cuando no te escuchan, no son derechos laborales, se trata de obstaculos para crear empleo. Claro, para ellos "empleo" es sinónimo de bajos salarios, inseguridad laboral, obediencia dócil y despido gratuito.  



ACTUALIZACION 15 de Diciembre de 2014 8.00 am.

Parece que vamos bien. La Secretaria de la Juventud Trabajadora de la CGTP ha convocado a todos los interesados, trabajadores y ciudadanos a una reunión para coordinar las acciones que se deben tomar frente al régimen laboral juvenil. Este jueves 18 de diciembre a las 6.30 pm. en la puerta 10 de la CGTP. Plaza Dos de Mayo. 

Pasa la voz. Colectivos, sindicatos, comités, varones, mujeres, todos y todas, hay que ir.



ACTUALIZACIÓN 15 de Diciembre 9.30 am

Me informan que la Mesa Intersindical de los Jóvenes Trabajadores que es un espacio de las secretarias de juventud de las centrales sindicales se ha reunido anoche, los acuerdos son los siguientes:

HOY: Reunión amplia a las 18.45 horas en el local de SITENTEL (Mariano Carranza 498 Santa Beatriz)


Me parece bien. La reunión convocada por la CGTP Joven se adelanta y amplia aún más. Y ya se define una movlización. 




10 de diciembre de 2014

Carta a Tierra y Libertad por partidos de izquierda (diciembre 2014)

La izquierda peruana está en crisis. Imposible ocultar o disimular. Esta carta es una muestra más de esta interminable y evidente crisis. La misma me fue alcanzada sin observación alguna sobre su confidencialidad, por lo que me permito ponerla a luz. Si bien puedo entender la preocupación de los grupos políticos (incluido el partido en el que milito), no me parece razón suficiente para enviar esta suerte de "cease and desist " político.



9 de diciembre de 2014

DEBATE Respuesta del decano de la Facultad de Derecho de la PUCP a Alfredo Bullard sobre el rol de los sindicatos

Hace unos días el columnista y abogado Alfredo Bullard publica en El Comercio de Lima, un artículo  dónde entre otras cosas compara a los sindicatos con los cárteles de propietarios, esos que controlan precios a voluntad.


Desde el mundo del trabajo, sus comentarios han sido recibidos con risas y sorna, pues es harto conocido que se trata de un entusiasta vocero de la derecha empresarial local, la misma que desearía eliminar a todo sindicato.

Sin embargo, era necesaria una respuesta paciente, clara y contundente. Bueno, pues allí esta el Dr. Alfredo Villavicencio, decano de la Facultad de Derecho de la PUCP y reconocido abogado laboralista quien ha tenido a bien explicarle al abogado Bullard, los puntos que le son desconocidos en materia de derecho laboral y sentido común.

Aquí la respuesta.

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Alfredo Villavicencio, claro y contundente. 

Respuesta a Alfredo Bullard “¿Sindicatos o cárteles?” (artículo publicado en El Comercio el sábado 29 de noviembre)

Que grave desconocimiento de las causas del sindicalismo y del Estado Constitucional de Derecho el que muestras Alfredo. El sindicalismo es un producto cien por ciento capitalista. No hay otra forma de organización social que lo tenga, y surgió para intentar revertir una asimetría gigantesca entre detentadores de poder (empleadores) y no detentadores de poder (trabajadores). Con ello, las cuotas de igualdad y justicia social mejoraron considerablemente (o crees que las leyes del mercado redujeron la jornada diaria de trabajo de 16 horas el siglo IXX a 8 el siglo XX); y el capitalismo liberal, amenazado seriamente por la revolución rusa y las demás en curso en Europa, pudo sobrevivir.

Fue una respuesta que junto con el reconocimiento de los otros derechos sociales y la intervención del Estado en la economía, insisto, le permitieron sobrevivir al capitalismo (la Constitución de Weimar que defendiste como actor en la obra de teatro es la muestra más clara muestra del fin del liberalismo y del establecimiento del Estado Social de Derecho). Si hubiera seguido la impermeabilidad del Estado a la situación de postración social en que los tenía el capitalismo liberal (la cuestión social), otro gallo cantaría. Hubo que salvar al capitalismo de los capitalistas y ello se hizo a través del Derecho del Trabajo y calificadamente a través de los sindicatos. Por eso la organización de trabajadores pasó de delito a derecho constitucional fundamental, la más espectacular evolución jurídica realizada en sólo 125 años.

Y ese es el estado actual: un derecho fundamental que se ha convertido en un elemento clave de la distribución del poder y la riqueza en el mundo. Comparar al sindicato con un cartel muestra una ignorancia no sólo atrevida sino insultante frente a la cual no puedo dejar de reaccionar porque agravia también al Estado Constitucional en que tratamos de vivir.

La historia, la sociología y la propia economía dan cuenta de las razones y el rol de los sindicatos aunque es cierto que épocas de mundo unipolar están muy venidos a menos y eso sólo es de lamentar. Que mal que le va la falta de competencia al capitalismo. Además de ello, ningún sindicato impone condiciones de trabajo y menos las remuneraciones de los trabajadores. La negociación colectiva se caracteriza por pactar, consensuar, condiciones de trabajo. Los salarios se acuerdan por las partes, y puedes estar seguro que no hay sindicato en el Perú ni en el mundo que pueda imponerlas (de donde entonces se puede hablar de cartel?). Cuanta ideología hay en tu artículo y por tanto cuanta lejanía de la verdad y de los valores constitucionales de vida civilizada.

Por cierto que hay sindicatos reprochables, pero así como no hay que confundir a los delincuentes con el género humano tampoco hay que hacerlo con quienes usan el traje de sindicatos pero han desnaturalizado su función.



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Alfredo Bullard procesando la respuesta recibida
ACTUALIZACIÓN 09 DE DICIEMBRE DE 2014
Respuesta de Alfredo Bullard a Alfredo Villavicencio (Tomado de su facebook)

Estimado Tocayo: He leído con atención tu respuesta a mi artículo “¿Sindicatos o carteles?” publicado hace dos semanas en El Comercio. Dado que, de manera democrática, me invitaste por correo electrónico a polemizar, no puedo sino aceptar la invitación de un buen amigo a quien respeto y admiró, pero con quien casi siempre discrepo (en temas jurídicos, porque en otros asuntos, quizás los más importantes, coincidimos casi siempre).

Quiero comenzar con el asunto de las ideologías porque es recurrente en nuestras conversaciones que me imputes estar ideologizado en mis posiciones, lo que se repite en tu última publicación. Cuando acababa mis estudios de Derecho (y era casi tan de izquierda como tú) tenía una profunda insatisfacción con el Derecho. Lo encontraba hueco e incapaz de explicar muchas cosas. En ese contexto me topé con un librito (pequeño en tamaño, no en contenido) de Felix Cohen, (El método funcional en el Derecho) un funcionalista particularmente claro y sugestivo, que me abrió los ojos sobre cómo entender el Derecho de una manera totalmente diferente y que explica por qué hoy no puedo seguir diciendo que el Derecho me produce insatisfacción.

Hablaba Cohen de los razonamientos circulares y de cómo estos contaminaban el razonamiento y sobre todo los conceptos jurídicos (esos que Ihering describió con inusual maestría literaria en el paraíso de los conceptos jurídicos en Jurisprudencia en brima y en serio). La cita que más me impactó de Cohen, y que suelo repetir, es la siguiente:

“Los razonamientos jurídicos expresados en esos términos son necesariamente circulares, dado que estos términos son en sí creaciones del derecho, y tales razonamientos añaden a nuestro saber exactamente lo mismo que el descubrimiento del médico de Moliere de que el opio hace dormir a los hombres por que contienen un principio somnífero.

Ahora bien, la proposición de que el opio hace dormir a los hombres por que contiene un “principio somnífero” es científicamente útil si “principio somnífero” es definido física o químicamente. De otra manera, solo sirve para obstruir el acceso a la comprensión con un falso conocimiento.”

Y continua Cohen diciendo:

“Los conceptos jurídicos […] son entidades sobrenaturales que no tienen una existencia verificable salvo a los ojos de la fe” Entre la fe y la ideología hay solo un paso. Por eso el Derecho entendido en esos términos o es pura fe o pura ideología (o las dos cosas al mismo tiempo). Ese es el gran engaño de Kelsen que nos hizo creer que podía existir una ciencia jurídica marginada e independiente de otras ciencias y ramas del conocimeinto.

No es posible usar conceptos jurídicos para definir de manera útil conceptos jurídicos por que estaremos ocultando el verdadero sentido de las cosas. Esta experiencia me marco en la forma de enfrentar al Derecho. Desde entonces no me conformo con un Derecho de fe o de ideología, donde las cosas se definen solo jurídicamente. A partir de entonces siempre he buscado una aproximación interdisciplinaria a las cosas, es decir he buscado la definición a los términos que usamos en el Derecho fuera del Derecho, para entenderlos de una manera útil. Mi esfuerzo ha sido para desideologizar mi forma de pensar y por eso creo que es un error calificarme de ideologizado. Siempre busco las consecuencias prácticas de las cosas sin dejar de lado los que considero los valores que dignifican al hombre. Mi aproximación más funcional me condujo justamente a alejarme de posiciones de izquierda que me parecían atractivas pero carentes de base técnica adecuada.

De allí mi interés en la antropología (como se puede apreciar en el último capítulo de mi primer libro, la Relación Jurídica Patrimonial), el Análisis Económico del Derecho, luego en las artes de todo tipo (pasión que hemos compartido juntos de manera muy estimulante, especialmente en el teatro) y más recientemente en la psicología cognitiva y en la neurociencia. Creo que el problema de tu respuesta es precisamente aquel del que me acusas. Usas conceptos jurídicos definidos sólo luridicamente y quedas atrapado en la ideología que los inspiraron (como el del alcance constitucional del Estado Social de Derecho que invocas). El uso de razonamiento circular tiene varios síntomas que encuentro en tu posición. Por ejemplo el uso reiterado de adjetivos exagerados o expresiones cargadas que suman significante pero no significado. Por ejemplo “grave desconocimiento”, “cien por ciento capitalista”, “asimetría gigantesca entre detentadores de poder”, “amenazado seriamente”. Todo ello en un contexto de definir débiles y fuerte, poderosos y oprimidos. No creo que sean necesarios para plantear una posición. Esas formas de escribir suelen ser esfuerzos fallidos de cerrar el círculo en los razonamientos circulares.

Dices que los sindicatos no pueden ser carteles, y te cito (con tus adjetivos incluidos): “Comparar al sindicato con un cartel muestra una ignorancia no sólo atrevida sino insultante frente a la cual no puedo dejar de reaccionar porque agravia también al Estado Constitucional en que tratamos de vivir.” (el subrayado es agregado)

Puedo discrepar de todo lo que dices pero no te considero ni un ignorante (ni menos uno atrevido) ni creo que la discrepancia de este tipo pueda ser insultante (salvo en una reacción de intolerancia que, estoy seguro, no te caracteriza). Solo creo que estas equivocado.

Desde el punto de vista económico (necesario si queremos entender la función de un sindicato para no caer en el error del médico de Moliere), un sindicato es un cartel. Desde el punto de vista económico un cartel es una organización o acuerdo dirigido a evitar decisiones atomizadas a fin de fortalecer una posición de oferta agregada. Tiene como efecto reducir la competencia entre sus integrantes para evitar que las decisiones de un integrante de un grupo perjudiquen las decisiones de otros miembros del mismo grupo. Un cartel de polleros ¿reduce la competencia entre ellos? Sí. ¿Genera un efecto de agregación de posturas? Sí. Un sindicato ¿reduce la competencia entre sus integrantes? Sí. ¿Genera un efecto de agregación de posturas? También. Entonces es un cartel. Otra discusión, diferente es si debe ser un cartelilegal o no.

La demostración es que los sindicatos en Estados Unidos fueron considerados carteles durante 20 años (sujetos a la legislación antimonopolios) hasta que la Clayton Act los excluyó. Curiosamente excluyó también a los carteles agrícolas (con un razonamiento que hubiera podido salvar a los polleros) y normas posteriores excluyeron a otros carteles como los de los equipos de baseball o las empresas navieras. Son carteles exceptuados, o dicho de otra manera, son carteles permitidos. Pero que se le permita o no, no cambia su naturaleza, solo su calificación jurídica.

¿Deberían ser exceptuados? Esa es otra discusión. La razón por la que se persiguen a los carteles es porque generan una distorsión en los sistemas de precios al reducir la competencia entre sus integrantes. El objetivo de su persecución no es proteger a las empresas, sino a los consumidores. Son ellos los que ven limitada su posibilidad de influir en los precios. Por eso se persiguen no solo a los carteles de bienes de consumo, sino los carteles de proveedores de suministros y servicios intermedios a empresas, que a su vez ven impactados sus costos y los trasladan en los precios a los consumidores finales.

¿Tienen los sindicatos esos efectos en los precios que pagan los consumidores? Sin duda. Los salarios pagados y los costos de los beneficios concedidos por las empresas son trasladados en los precios a los consumidores, por efecto de una negociación en la que los consumidores no participan y sobre la cual no pueden ejercer presión competitiva al ser excluidos por el efecto de la cartelización. Lo que un sindicato hace le cuesta al consumidor. ¿Existen argumentos convincentes para crear una excepción? Entendería que a ti te toca demostrarlo no solo considerando el bienestar de los trabajadores, sino el bienestar de los consumidores finales. Algo sugieres en tu artículo sobre lo primero, pero la verdad no me queda claro como contradice el argumento expuesto, sobre todo el efecto de la sindicalización en los consumidores finales. Como verás la comparación entre un cartel y un sindicato no se encuentra en el Derecho y en los conceptos jurídicos (ni quiera en los constitucionales), sino en la lógica económica y en sus efectos funcionales. Su declaración como legal no cambia su naturaleza económica. Los carteles no se persiguen porque son contrarios al Estado Social de Derecho. Ese es un razonamiento circular. Se consideran contrarios al Estado Social de Derecho porque tienen consecuencias económicas no deseadas. La razón no puede ser la del “médico de Moliere”.

Por ello considero que no es legítimo que acuses mi posición de ignorancia atrevida e insultante. No creo que lo sea y no creo que sea necesaria tal calificación para argumentar en contra. Bastaba decir que me consideras equivocado, que es lo que me atrevo a decir de tu posición. Sería suficiente explicarme las razones de tu discrepancia sin tanto adjetivo y con más sustancia. Tampoco comparto tu apreciación, y te cito literalmente, de que “…ningún sindicato impone condiciones de trabajo y menos las remuneraciones de los trabajadores. La negociación colectiva se caracteriza por pactar, consensuar, condiciones de trabajo. Los salarios se acuerdan por las partes, y puedes estar seguro que no hay sindicato en el Perú ni en el mundo que pueda imponerlas (de donde entonces se puede hablar de cartel?”). Eso depende del sindicato, de la posición de dominio que pueda agregar por medio del acuerdo y de la solidez con la que hace el enforcement para cumplir sus acuerdos y sancionar a los integrantes que no cumplen lo acordado. Eso mismo se puede decir de un cartel. Los acuerdos de cartel siempre terminan en una negociación o en un contrato con alguien. No todos los carteles pueden imponer condiciones y ello no los libera de ser ilegales. En realidad la capacidad de un sindicato o un cartel común y corriente para imponer condiciones depende de las circunstancias en las que agrega capacidad de negociación.

Lo que si es cierto es que acumular poder es peligroso, y eso explica los excesos de los sindicatos que comentó en mi artículo (y de los gremios que se cartelizan también). No es casual lo que ocurre con sindicatos como los portuarios o los de construcción. Es una consecuencia natural de los incentivos económicos generados por los sindicalización y su reconocimiento legal sumado a debilidad institucional para enfrentar sus desviaciones.

No quisiera alargar tanto esta respuesta así que termino con un par de comentarios que haré, conscientemente, de manera general. Podemos profundizar en ellos cuando conversemos o debatamos este asunto.

Uno es cuando dijiste (y te vuelvo a citar) si “…crees que las leyes del mercado redujeron la jornada diaria de trabajo de 16 horas el siglo IXX a 8 el siglo XX” .

Si lo creo. El crecimiento del bienestar agregado ha sido causado principalmente por el desarrollo de mercados competitivos. Nuevamente creo que caes en el razonamiento circular de creer que las condiciones laborales mejoraron solo porque hubo leyes que así lo dijeron. Las leyes no podrían mejorar las condiciones de los trabajadores si la situación económica subyacente no lo permitiera. Una ley no puede ordenar que donde hay 100 se paguen 200. Ello es consecuencia de limitaciones de las leyes matemáticas que las que las leyes jurídicas no pueden derogar. Los salarios, la jornada de trabajo, las vacaciones, y otros beneficios laborales pueden existir por un aumento sustancial de la productividad en los últimos dos siglos. Esa productividad ha incrementado la riqueza agregada que se ha reflejado en incrementos de los ingresos de las empresas y en aumentos sostenidos de los ingresos laborales. Antes, dadas las condiciones de tecnología existente, capital acumulado y capital humano disponible, la productividad de los trabajadores era tan baja que no era posible generar ingresos de subsistencia trabajando menos de 8 horas. El aumento de la productividad ha permitido que las condiciones laborales (y casi cualquier ámbito de la actividad humana) mejores de manera importante. El Derecho laboral ha sido simplemente el mensajero pero no el que creo el mensaje. Y no hay que confundir al mensajero con la causa del mensaje.

Es un hecho que en el Perú los ingresos promedio de los trabajadores han mejorado sustancialmente no gracias a los sindicatos en nuestro país (que como sabes son débiles e inefectivos como regla general, cuando no inexistentes; como carteles son bastante malos) sino a un aumento de la productividad de la economía. Es aumento es atribuible a mayor acumulación de capital, inversión en tecnología y mejora en el capital humano.

Y es que no es posible entender el funcionamiento de la economía del trabajo si se asume (como suele estar implícito en el derecho laboral) que el mercado es uno de suma 0 donde lo que gana el trabajador lo saca de lo que pierde el empleador, cuando en realidad es un juego win win, donde el aumento de la productividad los hace ganar a ambos. Toda la data disponible (incluso la de los países menos desarrollados) confirma esa afirmación. No es ideología. Es realidad demostrada. (Sugiero revises la información en Gapminder http://www.gapminder.org/ quizás la mejor fuente organizada de estadística económica histórica)

El segundo asunto es tu referencia a la Constitución de Weimar y el Estado Social de Derecho. Existe explicaciones bastante lógicas que señalan que el ascenso de Hitler y el Nacional Socialismo (como efectivamente se describe en la obra de teatro en la que participamos) se explica por el colapso económico (hambruna, divisiones internas, etc., como decía Rolfe) creadas por las condiciones institucionales creadas por la Constitución de Weimar. Y explica el colapso moral de Janning en la historia relatada en El Juicio de Núremberg. Es un fenómeno similar al que explica el colapso económico que trajo la Constitución del 79 en el Perú, y que fue aprovechado, guardando las distancias con el nazismo, para forjar el decenio del fujimorismo. Y es que una constitución no solo es buena porque suena jurídicamente interesante, sino porque funciona en el mundo de lo real, de la misma manera como el opio es bueno no porque contiene en teoría un principio somnífero, sino porque te hace dormir antes de una operación médica.

En síntesis decir que los sindicatos no son carteles y que son buenos porque se sustentan en el Estado Social de Derecho y que el Estado Social de Derecho es bueno porque reconoció la existencia de sindicatos es un razonamiento circular. Sin ir fuera del Derecho no es posible entender que es un sindicato y que es un cartel y si son o no buenos para el bien común.

Dicho sea de paso sería interesante conocer tu opinión sobre la decisión de INDECOPI sobre el sindicato en el puerto de Salaverry que era realmente el asunto central de mi artículo. Más allá de mi opinión sobre el deber ser, mi artículo reconoce que los sindicatos gozan de reconocimiento legal que no se puede negar. Mi punto es definir qué actos están cubiertos por el rol del sindicato y en qué punto sus actos son sancionables bajos las normas de libre competencia.

Como siempre, un placer discutir contigo.

Un abrazo,


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19 de noviembre de 2014

¿Una quinta central? Confundidos y engañados

“Somos todavía pocos para dividirnos”
Cada cierto tiempo, un mismo rumor aparece y reaparece en la escena sindical: la formación de una nueva central sindical. Cada cierto tiempo, pequeños grupos de sindicatos reviven el sueño de “la central propia” como una forma de resolver los problemas que atraviesa el sindicalismo peruano. Lo que podría ser un tema para una discusión franca, seria y abierta se convierte simplemente en un rumor de pasillo, en un comentario sin rostro.

Para nadie es un secreto que el sindicalismo peruano en su conjunto atraviesa una difícil situación. Por un lado enfrenta la constante acción del empresariado y el gobierno de turno, amparados en el orden legal de la dictadura fujimorista que sigue vigente luego de casi 15 años de ser derrocado.

En estos momentos alrededor de media docena de sindicatos vienen desarrollando huelgas legales  que duran más de 30 días. Se trata de casi 5000 mil familias obreras sin ingresos durante cuatro semanas. La oposición de los empresarios a negociar de buena fe no se explica por razones económicas. Se trata de una estrategia cuyo objetivo es derrotar al sector más combativo del sindicalismo. Se trata de debilitar la estructura de las organizaciones sindicales industriales. Los empresarios peruanos quieren demostrar que los sindicatos y las huelgas no son métodos viables para la recuperación de los ingresos. Para lograr esto han movilizado una suerte de “santa alianza del capital” que reúne a grandes empresas, medios de comunicación, parlamentarios y altos funcionarios del gobierno. Es más que un lobby parlamentario, se trata de una red que defiende los intereses de las empresas. 

Para nadie es un secreto, que la lucha de clases en el Perú, la vienen ganando los empresarios desde 1992. Ciertamente, el sindicalismo ha obtenido logros, algunos importantes, pero el orden normativo de las relaciones laborales lo sigue imponiendo el capital y no existen garantías para el ejercicio de la libertad sindical en el país.

A esto deben sumarse los problemas propios del movimiento sindical. Seguimos siendo un movimiento de reducida afiliación, escasos recursos y serias distorsiones con respecto al mercado laboral. La tasa de afiliación sindical no logra pasar del 6% en el sector privado. La participación de las mujeres en promedios generales no va más allá del 15% y la de los jóvenes es similar. Es cierto que estas cifras han venido recuperándose lentamente en la última década. En parte por esa recuperación es que los empresarios han articulado una oposición más efectiva.  

La poca densidad sindical va aparejada con una distribución irregular en el mercado laboral. La economía peruana siendo primario exportadora, ha desarrollado un amplio sector de servicios y comercio, junto a un consistente núcleo de industrias que atienden el mercado nacional y tratan de articularse al global. En los nuevos sectores la presencia sindical es aún débil, por ejemplo en agroindustria donde a pesar de las duras condiciones de trabajo e ingresos no logramos desarrollar un amplio y fuerte sindicalismo entre los asalariados rurales.

En el sector comercio, que comprende desde formas de autoempleo y pequeños establecimientos hasta las grandes cadenas de supermercados y tiendas por departamentos, el sindicalismo es débil y prácticamente “testimonial”. Es decir, hay sindicatos pero su capacidad real para negociar colectivamente es mínima cuando no inexistente. Se limitan a la defensa individual de los asociados y a judicializar algunos casos. Más allá de los esfuerzos encomiables que desarrollan algunos sindicatos los resultados son escasos y limitados.

El panorama se completa el debilitamiento de la identidad sindical clasista. En la vieja jerga eso se llamaba “desideologización”, es decir, un proceso por el cual los referentes simbólicos, de valores, iconos culturales de los sujetos sociales entran en cuestión y son reemplazados por los valores o símbolos de otros sujetos sociales. Los “nuevos sindicalistas” tienen una mirada más local, reducida y corporativa del problema laboral. La acción política es vista con desconfianza y la militancia partidaria es rechazada por ellos.

En los últimos años se ha formado un pequeño grupo de sindicatos “independientes” que con un discurso confuso que combina elementos del radicalismo con el econocimismo corporativo viene lanzando la idea de formar una quinta central sindical. 

Estos compañeros deberían conocer a Mariategui en una de sus frases favoritas: “Somos todavía pocos para dividirnos”. Y de eso se trata. La situación del movimiento sindical es muy grave y el escenario próximo sumamente complejo. La derecha empresarial viene librando una de sus más intensas ofensivas. La izquierda enredada en sus propias piernas sigue inmovilizada. ¿Y algunos pretenden resolver esto dividiendo aún más al sindicalismo?

El sindicalismo peruano requiere más liderazgos, mayor participación de mujeres y jóvenes trabajadores, estructuras eficaces, economía autosostenida, mecanismos de representación eficientes. Necesitamos más debate ideológico y programático. Más compromiso y valores. Y todo esto se puede hacer dentro de la central sindical mariateguista, no desde fuera.

Dividir al sindicalismo ha sido el sueño permanente del  empresariado y el resultado de las acciones de confundidos y engañados dentro del propio sindicalismo.

15 de octubre de 2014

La receta empresarial: menos derechos para los trabajadores y trabajadoras

La crisis económica mundial y su impacto en el país es un tema político central. En general debería significar un debate social de alternativas políticas. En el Perú, sin embargo, los empresarios no quieren discutir el tema. Les basta copar el gobierno, los principales ministerios y los medios de prensa. Desde allí plantean una receta simplista: "para garantizar la inversión y el crecimiento debemos reducir los sobrecostos laborales".  Y claro, para los empresarios es cómodo recortar derechos ajenos. 

La "receta empresarial" es así:

a.- Postergar todo incremento de remuneraciones
b.- Hacer sencillo y barato el despido arbitrario,
c.- Reducir las vacaciones a 7 días al año
d.- Extender los "contratos temporales" a todos los trabajadores y trabajadoras
e.- Eliminar la fiscalización a las empresas, para que puedan violar la legislación laboral con tranquilidad
f.- Eliminar toda legislación (como la de Salud y seguridad) laboral que otorgue derechos a los trabajadores.
g.- Mantener una estructura tributaria que castigue a los trabajadores y premie a los empresarios.
h.- Finalmente, pero no menos importante, impedir u obstaculizar el ejercicio de la libertad sindical.

Como los lectores habituales del blog saben muy bien, para los empresarios, menos sindicatos es mejor.

Por eso, un grupo de abogados y abogadas laboralistas han elaborado un comunicado bastante claro y contundente sobre estos temas. Es un buen punto de partida y expresa una posición clara en el mundo del derecho. Esta bien, pues no todo puede ser Toyama y flexiseguridad.

Mejor aún, los expertos han preparado un video, donde se explican las desigualdades en materia laboral y se desarman los argumentos empresariales. Muy buena iniciativa. Aquí el vídeo. Hay que verlo y pasar la voz. 




26 de septiembre de 2014

Huelga en Papelera Nacional: otra escena de la lucha de clases en el Perù

Todos hemos usado alguna vez un cuaderno JUSTUS o LORO, o usado el papel GRAPHOS o SURCO. Son productos de muy buena calidad. Todos están hechos en la misma fabrica que pertenece a una importante empresa llamada PAPELERA NACIONAL S.A. 

Los cuadernos son usados en todo el territorio nacional e incluso se exporta al área andina. La empresa dispone de casi la totalidad del mercado nacional. 

Bueno, hace unos tres años, los trabajadores y trabajadoras de dicha empresa formaron su sindicato. A la fecha, el Sindicato tiene cerca de 400 afiliados en dos plantas. Una esta en el Callao y la otra en Barranca (Paramonga). 

Han firmado dos convenios colectivos en un buen clima de diálogo entre el sindicato y la empresa. Todo parecía indicar que se iba a desarrollar un buen marco de relaciones laborales. Lamentablemente, la empresa decidió contratar a un bufete de abogados con una vocación anti sindical. El resultado es que la actual negociaciòn colectiva ya va durando SEIS MESES. 

La empresa Papelera Nacional no desea dialogar, no desea discutir seriamente un aumento y se rehúsa a participar en las reuniones convocadas por el Ministerio de trabajo. ¿Què esta buscando la empresa Papelera Nacional? Pues lo que quiere es destruir al sindicato, asì de simple. 

Los compas de la Junta Directiva son un equipo joven de mujeres y varones sindicalistas. Ellos me informan de algunas medidas que la empresa ha tomado: 

A. INCUMPLIMIENTO DEL CONVENIO COLECTIVO. La Empresa ha decidido “olvidarse” de varias cláusulas en el convenio colectivo vigente. Con esto sienta un pésimo precedente pues demuestra que la Empresa no tiene palabra.

B. HORARIOS ABUSIVOS.  La Empresa decide cambiar sin consultar con los trabajadores, los turnos de trabajo, para que la salida sea a las 03.00 o 04.00 horas de la madrugada. Esta situación pone en riesgo a los trabajadores, que pueden ser asaltados o atacados por la delincuencia que opera a esas horas. 

C. ANULACIÓN DE LAS LICENCIAS SINDICALES.  La Empresa ha decidido no dar licencias sindicales, señalando que están se han agotado. En toda empresa moderna y racional, se respetan las licencias. Las que se utilicen ahora son a cuenta del nuevo Convenio Colectivo. La Empresa no se perjudica con las licencias, por el contrario, si los dirigentes se capacitan, estudian o se preparan su labor será mejor y todos se benefician de esto.

D. AMEDRENTAMIENTO A LOS AFILIADOS CON CARTAS NOTARIALES. Ahora la Empresa dice que no tiene dinero para dar aumentos pero gasta recursos enviando por cualquier motivo cartas notariales a los trabajadores. Con esto solamente quieren crear temor entre los trabajadores.

E. INASISTENCIA A LAS REUNIONES DE EXTRA PROCESO EN EL MINISTERIO DE  TRABAJO. La Empresa dice que el Sindicato no quiere “dialogar” pero la realidad es que es la EMPRESA la que no asiste a las reuniones. El Ministerio la cita pero ella se rehúsa. Es la Empresa la que no tiene voluntad de diálogo.

F.  INCUMPLIMIENTO DE PAGOS DE LA HORA 49 Y UTILIDADES JUSTAS. La empresa no cumple con estos reclamos justos.

G. PROPAGAR COMUNICADOS QUE CARECEN DE VERACIDAD. La Empresa esta siendo muy mal asesorada. Sus asesores le dicen que mienta y la empresa miente. Ya son varios los “comunicados” de la Empresa que solamente son un listado de falsedades. Ya los trabajadores y trabajadoras saben que los comunicados de la Empresa no tienen ningún valor.

H. INCUMPLIMIENTOS A LAS NORMAS DE SEGURIDAD Y SALUD. La Empresa pretende entregar uniformes de pésima calidad, pero peor aún, no quiere que los trabajadores pasen el examen de despistaje del TBC. Esta peligrosa enfermedad puede crecer entre los trabajadores pero a la Empresa parece no importarle. 

Por estas razones, los trabajadores y trabajadoras han decidido ir a la huelga. No es una medida sencilla. Una huelga es cosa seria. Pero me queda claro que en este caso, la Empresa ha obligado a los trabajadores y trabajadoras a tomar esta decisión con su política anti laboral. 

Es claro que la Empresa no tiene voluntad de diálogo, falta a las reuniones, provoca a los trabajadores sindicalizados, hostiliza a los dirigentes, maltrata a las mujeres trabajadoras y amenaza a diestra y siniestra. 

Pero el Sindicato de Trabajadores de Papelera Nacional esta bien preparado. El SINDICATO esta unido, preparado para esta difícil trance. Sus dirigentes son jóvenes y entusiastas, cuentan con el pleno respaldo de la CGTP, con la experiencia de dirigentes nacionales importantes y una defensa legal sólida. Tienen la solidaridad de muchos sindicatos. 

En unas semanas empezará la huelga. Allí tenemos al compañero Armando Pikette que será "corresponsal de huelga" y que nos va a enviar reportes diarios de cómo va el desarrollo de la huelga.  Con gusto, este blog va a publicar los reportes del mencionado compañero. Desde ya les deseamos éxito y les expresamos toda nuestra solidaridad de clase.

A los demás sindicatos, colectivos, partidos de izquierda y personas de buena voluntad les decimos que vayan preparando la solidaridad efectiva, militante con esta huelga. 


18 de septiembre de 2014

Cambios tecnológicos, capacitación y acción sindical

En los últimos 20 años el sector de la construcción ha registrado una serie de cambios importantes tanto en la manera de organizar el trabajo como en el uso de nuevas tecnologías. Estos cambios están configurando un nuevo rostro a la actividad de la construcción.

Las nuevas tecnologías se aplican al uso de materiales, donde podemos ver cambios significativos, como por ejemplo los prefabricados como el drywall y similares. También han afectado a los procedimientos donde nuevas maquinarias vienen a reducir los tiempos de construcción como el número de trabajadores necesarios para una obra.

El proceso de renovación tecnológica es parte del desarrollo del capital. Lo hemos visto en otras industrias y actividades económicas. El capitalismo busca reducir el tiempo de producción, abaratar la mano de obra y elevar la productividad de todo el proceso.

En el caso de la construcción, las nuevas tecnologías permiten procesos de construcción más rápidos, mayor empleo de trabajo calificado, mayor peso de la fuerza de trabajo intelectual frente a la fuerza física, y por ende mayor heterogeneidad del sujeto laboral. Un efecto inmediato de estos cambio ha sido por ejemplo el reconocimiento de los “operarios de alta calificación” en nuestro sector, asimismo la presencia cada vez mayor de trabajadoras mujeres realizando tareas cada vez más complejas.

Estos cambios como sabemos bien, no implican necesaria ni automáticamente una mejora para los trabajadores. Carlos Tovar siguiendo a su tocayo Marx, ha explicado bien que todo desarrollo tecnológico incrementa la productividad y podría permitir una reducción de las horas de trabajo, sin embargo la historia del capitalismo muestra que no ha ocurrido esto salvo cuando los trabajadores se han organizado y luchado por ello.

Uno de los principales retos que estos cambios representan para los trabajadores tiene que ver con la capacitación técnica. Para decirlo claramente: en los próximos años, el mercado laboral de la construcción va a requerir trabajadores cada vez más calificados. Ya sea en un escenario de crecimiento económico que mantiene el boom de la construcción como en el más probable contexto de una desaceleración, los trabajadores que dispongan de acreditaciones técnicas tendrán mayores oportunidades de acceder a un puesto de empleo.

El problema de esta situación es que en el país, no existe una política articulada de formación técnica. En este espacio hay una diversa oferta de formación técnica para la construcción desde el sector privado, cuya calidad es discutible. En el sector público tenemos a SENCICO cuya lógica ha sido muchas veces competir con la oferta privada antes que desarrollar una política nacional de formación técnica para la construcción.

El gremio de los empresarios tampoco tiene una posición clara en este aspecto. No existe un diagnóstico sobre los requerimientos de trabajo especializado que demanda el sector de la construcción. Como es habitual, hay mucha improvisación. En las grandes obras, se califica a los trabajadores según las necesidades del momento, cuando alguna especialidad no se encuentra en el mercado local pues se contrata trabajadores de otro país. Se resuelve así un problema con salidas inmediatistas.

El Estado a lo largo de la última década ha tratado con poco éxito de establecer un sistema de certificación de las competencias laborales, peor aún las disputas entre los Ministerios de Educación y de Trabajo han hecho que sea un proceso lento y confuso.

Para la organización sindical esta situación es de mucha preocupación. Se trata de construir entre Estado, trabajadores y empresarios de la construcción una política de formación técnica que responda a las necesidades del mercado nacional y permita disponer de trabajadores y trabajadoras calificados en la industria de la construcción. Esta política debe dar un nuevo impulso a SENCICO, actualizando su matriz curricular, ampliando su radio de intervención, orientando los canales de formación a los sectores más necesitados y articulándose a la vez, al sistema de educación superior. Se debe fiscalizar además la oferta privada para garantizar niveles de calidad adecuados.


En este proceso, la FTCCP es un actor clave e indispensable. Como lo demuestra la experiencia de otros países como España o Argentina, el establecimiento de un sistema exitoso de formación técnica debe contar con la participación de las organizaciones sindicales. De esta manera se garantiza que el proceso de formación atienda tanto a las necesidades del mercado como a las aspiraciones de los trabajadores. 

15 de septiembre de 2014

Las perspectivas de la formación sindical en el Perú

El sindicalismo peruano tiene desde sus lejanos orígenes anarcosindicalistas una orientación claramente centrada en la formación y capacitación. Para los padres del sindicalismo, la educación obrera era una piedra fundamental. La ignorancia era entendida como uno de los grandes enemigos de los trabajadores.  Nuestro fundador, José Carlos Mariátegui se preocupó por establecer una cultura sindical que apreciara el estudio y la reflexión junto con el espíritu militante.

Desde entonces hemos tenido escuelas sindicales y círculos de estudio obreros en diferentes momentos de nuestra historia sindical. No ha sido un proceso sencillo, pues ha enfrentado los problemas del sindicalismo en general. Las persecuciones, prohibiciones y censuras de los diferentes gobiernos  de turno han obstaculizado el desarrollo de un sistema de formación sindical más o menos institucional.

En el sindicalismo clasista desde la CGTP, que es en la práctica lo único realmente existente en materia gremial, lo que tenemos es básicamente un conjunto de escuelas sindicales, entendidas como instancias organizadoras de cursos, charlas y actividades similares.

Pero este esfuerzo siendo importante, no es suficiente. De lo que se trata es de construir un sistema de formación sindical que articule a la CGTP con las diferentes Federaciones y sindicatos de base. Este sistema debe definir una política educativa nacional, distribuir roles y funciones, proponer un currículo básico y discutir sobre métodos y metodologías.

Se discute mucho acerca de la “institucionalización de la formación sindical”, pero se entiende de diferentes maneras.  Una escuela institucional no es simplemente aquella que utiliza los mismos materiales o presentaciones, ni aquella que homogeniza algún color característico. Esta es una visión reducida y reduccionista del problema. Es la forma más sencilla de hacer algo, para efectivamente no hacer nada.

Institucionalizar es en primer lugar, definir el rol de la formación en el sindicalismo y su articulación con otras áreas. Implica además, construir un aparato técnico. En los años 70s se pensaba que los mejores profesores eran los más antiguos dirigentes. Esto tiene algo de verdad, pero a la vez, es cierto que la administración educativa resulta hoy mucho más compleja y requiere de un personal adecuado. El uso de la informática y el dominio del inglés por ejemplo resultan indispensables. Construir una institución educativa en el ámbito sindical supone además definir un sistema de normas y procedimientos que vayan desde el comité de obra, pase por el sindicato y la federación para culminar en la confederación.

Comprende además un aspecto que ha sido descuidado en la última década y es la relación con los intelectuales. Para esto es importante recordar la manera que Mariátegui se relaciona con el sindicalismo. Sin ser dirigente gremial logra discutir de igual a igual con los líderes del anarcosindicalismo y se convierte en el principal portavoz de los trabajadores. Su presencia animó a muchos intelectuales a articularse al movimiento obrero. Allí fueron bien recibidos por los trabajadores. En los años 70s tenemos diversos grupos culturales que trabajan junto a sindicatos llevando poesía, teatro, literatura entre otras actividades, de manera simultánea se formaban círculos de estudios y escuelas sindicales donde jóvenes profesionales compartían lo que sabían con jóvenes dirigentes sindicales.

En algún momento de los años 80s esta buena herencia se pierde. La relación con los intelectuales se llena de desconfianzas y desencantos mutuos.  En el mundo académico esta situación llegó a un extremo con los discursos locales sobre el “fin del sindicalismo clasista”. En el terreno sindical, la contraparte fue la extendida idea que “el dirigente sindical lo sabe todo y nunca se equivoca”.    Afortunadamente ambos extremos hoy están en franco retroceso.

Uno de los principales retos que tenemos entonces, es construir un sistema de formación sindical que articule dos miradas. Por un lado, la perspectiva profesional y científica, que busque darle solidez, rigurosidad y consistencia a los contenidos y competencias que deben aprenderse para la acción sindical. Por otro, el aporte sindical que debe dar los valores, principios y experiencia para que los conocimientos no sean sólo técnica sino herramienta eficaz en la lucha de clases. Estas dos miradas son necesarias e imprescindibles para el trabajo de la formación sindical.

Para lograrlo se requiere del esfuerzo conjunto de las diferentes organizaciones sindicales, articulas a nuestra CGTP. Hace algunos meses, la Secretaría de Educación y Cultura de la central mariateguista convocó a las diferentes escuelas sindicales a un primer encuentro que permitió un intercambio de experiencias provechoso. Se trata de continuar este proceso definiendo los roles de las diferentes instancias educativas.

Desde la FTCCP, se está apostando por un trabajo institucional en el terreno educativo. La dirección nacional tiene claro que este eje es vital para el fortalecimiento gremial.  La Secretaría de Educación y Cultura lidera un equipo de técnicos dedicados a la formación sindical.  Difícilmente hay otro ejemplo similar en el sindicalismo peruano. Es una experiencia novedosa e importante que viene desarrollando con diferente éxito, las labores encargadas por la dirección sindical de la FTCCP.