4 de agosto de 2015

Poner el trabajo en la agenda política

La frivolidad del poder. Para no olvidar. 

Ciertamente, los trabajadores y trabajadoras del país esperaban poco del discurso presidencial. El gobierno de Ollanta recibe desde el movimiento sindical el calificativo de "traidor" y no es en vano.

El candidato Ollanta propuso una serie de cambios sustanciales para mejorar las condiciones de los trabajadores. Aumentos regulares del Salario Mínimo, un rol más activo del Ministerio de Trabajo basado en la fiscalización de los abusos laborales, apoyo a la negociación colectiva, reorientar el Consejo Nacional de Trabajo para que salga del marasmo en que se encontraba, poner el "empleo decente" en el centro de las preocupaciones en materia laboral.

Bueno, ninguna de estas líneas ha sido siquiera abordada por el actual gobierno.

El Ministerio de trabajo recibe una parte menor del Presupuesto de la República. En el 2011, el entonces ministro de Trabajo, Rudecindo Vega señaló que el ministerio en 5 años había visto reducido su presupuesto en 61%. Era el resultado de la política aprista de limitar la acción ministerial. Lamentablemente el actual gobierno no ha variado de manera significativa esta situación.

Actualmente, no tenemos suficientes inspectores de trabajo. Los existentes, están mal pagados y con contratos que ameritan una inspección. Una propuesta que se desarrollo era la de SUNAFIL, una superintendencia que iba a permitir mayor autonomía para las inspecciones laborales. Sin embargo, el gobierno ha limitado tanto los recursos para SUNAFIL que en la práctica resulta inoperante. Finalmente, el perfil de los funcionarios que están en el MTPE se ha desdibujado, predominando ahora argollas y clientelas poco profesionales.

En materia de agenda laboral, los resultados son igual de desastrosos. No existe nada que pueda llamarse "política de empleo". Los programas existentes, carecen de presupuesto, de cuadros técnicos, de planes operativos. El Consejo nacional de Trabajo funciona como herramienta de distracción de los empresarios y plataforma de fotos para los representantes de la CATP y la CTP, las dos mini centrales sindicales. No es un espacio de dialogo social. El actual ministro lo utiliza para derivar allí cualquier tema que le resulta incómodo o difícil de entender. Y son muchos.

Un buen ejemplo es el aumento de la remuneración Mínima Vital (RMV) o Salario Mínimo. Hace unos años, el CNT acordó luego de mil vueltas, un mecanismo para establecer los incrementos. Como sabemos, las remuneraciones no pueden permanecer fijas por toda la eternidad aunque así quisieran los empresarios, pues la inflación por un lado y el incremento de la productividad, obligan a reajustarla. Si no se hace, los trabajadores reciben menos dinero por su trabajo.

Bueno, la CNT acordó un mecanismo. Los empresarios aceptaron el mismo. Cada dos años debía reajustarse. Ya pasaron tres años. Los empresarios de la CONFIEP y especialmente la Cámara de Comercio de Lima, han expresado su negativa a incrementar la RMV. Se trata básicamente de romper un acuerdo institucional. El gobierno de Ollanta, no tiene la voluntad política de discutir el tema y en el mensaje presidencial no hubo ninguna alusión al incremento, a una política de empleo y mucho menos a la Ley General del Trabajo.

La Ley General de Trabajo es otro buen ejemplo de la incapacidad del gobierno de Ollanta para pensar el país más allá de programas sociales y gasto realizado. La sociedad necesita discutir los mecanismos para regular las relaciones laborales. es un tema pendiente desde el final de la dictadura fujimorista. Sin embargo, ningún gobierno quiere incomodar a los señores empresarios. Entonces, el tema de la LGT se encarpeta, se pasea, se dilata. 

Para la política local, el mundo del trabajo es negado sistemáticamente. Las élites empresariales no desean discutir las relaciones laborales, ni los temas de empleo. Así, el trabajo ha sido eliminado de la esfera política. Se trata de una cultura aristocrática. La vieja nobleza europea entendía que trabajar era algo humillante, sucio, despreciable. El trabajo manual no era reconocido. Los trabajadores eran invisibles. Y efectivamente, en nuestro país, si uno ve los noticieros de televisión, la prensa escrita y buena parte de los programas radiales, pues notará que los temas laborales y mucho más los sindicales no existen. 

La élite empresarial quiere vivir en un mundo donde las desigualdades sean atendidas con programas sociales asépticos, técnicos y distantes. No existen ciudadanos con intereses diferentes. El temor absoluto al conflicto que implica su negación paranoica, cuyo mejor exponente es la Cámara de Comercio de Lima. 

Los trabajadores organizados, si queremos construir una sociedad democrática debemos insistir para que la agenda laboral -es decir, las reivindicaciones económicas, sociales y políticas de los trabajadores y trabajadoras del país- se discuta en el espacio público. Para que el gobierno se pronuncie sobre ellas. Para que los empresarios se sienten a discutir realmente y que los acuerdos se respeten. Más aún, el trabajo debe ser nuevamente un tema central en el debate político.

Para la izquierda, el mundo del trabajo es un espacio idóneo para reconstruir sus relaciones con la sociedad. Las banderas de ciudadanía, desarrollo, igualdad, modernidad entre otras pueden articularse desde el mundo del trabajo. El derecho real a tener un sindicato a todo trabajador o trabajadora cualquiera sea su tipo de contrato, sería en si misma una medida transformadora. Un Estado que garantiza el ejercicio de negociaciones colectivas de rama, sería otro eje sustancial de desarrollo democrático. Alrededor de estas banderas, pueden articularse muchos más ciudadanos en tanto trabajadores o futuros trabajadores. Las movilizaciones contra la denominada Ley Pulpin son un buen ejemplo.

17 de julio de 2015

Izquierda Desunida siempre vencida


Tenemos a Tierra y Libertad junto con Sembrar que conforman el Frente Amplio. Luego están el Partido Humanista, Partido Comunista, Patria Roja, Ciudadanos por el Cambio y Fuerza Social que conforman UNETE y ahora el Bloque Nacional Popular, el Partido Democracia Directa (Fonavistas) junto al grupo #MerecemosMas  que conforman una alianza electoral. Y claro, también esta el Más de Gregorio Santos que a veces está con Patria Roja y otras veces no.

Estos grupos tienen tres condiciones en común. En primer lugar, señalan que la unidad de las izquierdas es una preocupación fundamental. Segundo, hacen todo lo posible por evitar dicha unidad. Tercero, electoralmente cada una está por debajo del 2%. 

¿Va a cambiar esta situación de aquí a agosto/setiembre, cuando el plazo electoral para establecer listas concluya? No. No va a cambiar. 

Las izquierdas van a ir desunidas al próximo escenario electoral. No habrá unidad mágica ni de último momento. 

Todos tienen argumentos para razonar y defender las diferentes posiciones que hacen imposible la unidad. Lo real es que no existe voluntad política para establecer un proyecto unitario. 

Un frente político unitario no cae del cielo. No se establece en automático con aquellos que ya están convencidos. Se trata de "hacer política" es decir, de crear las condiciones para que los demás estén interesados, casi obligados a entrar en el proyecto unitario. Se trata de discutir y derrotar a los separatistas, de aislarlos si es posible. 

Ya estoy viejo y siempre tengo una anécdota de Lenin a mano para ilustrar casi cada cosa. La alianza de los bolcheviques con los eseristas de izquierda en 1918 fue precisamente un proceso de construcción. Implico aislar al ala derecha, luego dividir al gran Partido Social Revolucionario para poder hacer una alianza con su ala izquierda. En resumen, "hacer política". 

Las actuales direcciones políticas locales no hacen nada de esto. Cada una esta esperando en su escritorio que "los otros" vengan a ellos. Están esperando detrás de Mesas que realmente son rituales para justificar luego el discurso "hicimos lo posible pero no se pudo, por lo que nos vamos por nuestra cuenta". Lo cual no estaría mal, si no fuera porque supone la derrota de todos. 

Las izquierdas -si van desunidas- van a perder estrepitosamente las elecciones. 

La situación es tal como la describía un personaje de la serie Lost: "O aprendemos a vivir juntos, o morimos solos". Así de claro.

Las tres agrupaciones de izquierda que a la fecha existen NO están en condiciones reales, objetivas, sensatas de sacar más del 2%. La política no es un juego de azar. No se trata de "probemos a ver que pasa".  No hay los suficientes lazos sociales, espacios institucionales, operadores políticos, ni recursos humanos o económicos para trascender el cerco y campaña de la derecha. 

Y el próximo gobierno será aún más de derecha. Más neoliberal, más antilaboral, antisindical, más criminalizar la protesta, más mercado sin controles, más despidos arbitrarios, más tolerancia con las corporaciones extranjeras, más extractivismo. Todo lo actual, pero peor. 

Ojalá me equivoque. Pero a la fecha, esto parece una profecía autocumplida. 

Por eso, si las izquierdas no se unen, si las izquierdas pierden electoralmente; sus direcciones políticas -todas- deben renunciar al día siguiente de las elecciones. 

Es un tema de "responsabilidad política". En cualquier sociedad democrática, cuando los líderes de un grupo político enfrentan una derrota electoral, lo que se hace, es renunciar. Ni siquiera esperar a que una asamblea lo pida. Se renuncia y listo. 

Y de eso se trata. Si las direcciones políticas de toda la izquierda, asumieran la responsabilidad de las decisiones que están tomando, tal vez se lo pensarían dos veces antes de embarcarse en apuestas electorales de incierto resultado. 

También puede ayudar, si, la militancia (nosotros) deja en claro que toda derrota electoral trae consecuencias. Si las izquierdas no se unen, si las izquierdas son apabulladas electoralmente, debemos exigir la renuncia de todos nuestros dirigentes. Para empezar.





16 de julio de 2015

Apuntes para un balance del Paro Nacional del 09 de Julio de 2015


Hace una semana se realizó el Paro Nacional en Perú. La medida de protesta fue convocada e impulsada por la principal central sindical, la CGTP. 

En el Perú la tasa de afiliación sindical no pasa del 7% en la PEA asalariada del sector privado. En el sector público casi llega a 10%. En términos generales, el Perú tiene una de las tasas de afiliación sindical más pequeñas de América Latina. 

La CGTP tenia claro que el conjunto del movimiento sindical no dispone en la actualidad de capacidad para detener el proceso productivo en el país. No hay condiciones materiales para que masivamente los trabajadores suspendan sus labores un día determinado. Y no es porque no quieran hacerlo, es porque de hacerlo serían despedidos. 

Entonces, ¿Por qué convocar un Paro Nacional? Porque la CGTP es una institución democrática. Más allá de mitos y leyendas en los pasillos de la CONFIEP, el sindicalismo es un espacio de discusión democrática. Dos Asambleas Nacionales de Delegados, una a fines del año pasado y otra en el primer trimestres de este año acordaron por mayoría realizar un Paro Nacional. 

Para garantizar el éxito del Paro era necesario construir la más amplia alianza social y política por fuera del movimiento sindical. Era necesario alianzas viables con los actores que se encuentran en los territorios. Con ese objetivo la CGTP realizó algunas reuniones ampliadas. Lamentablemente, las convocatorias no fueron exitosas.

Ciertamente, un tema que debemos discutir en el movimiento sindical es la manera que nos perciben los demás colectivos sociales. La CGTP representa una fuerza, pero a la vez, parece ser distante en los espacios populares. 

A nivel mediático, la derecha y su gobierno, optaron, sagazmente, por silenciar toda noticia del Paro Nacional. Solamente en el Perú una conferencia de prensa alrededor de las desventuras amorosas de algún personaje de reality show tiene más periodistas y notas que las dos conferencias de prensa convocadas por la CGTP para informar sobre las demandas que justifican el Paro Nacional. 

La opinión pública se pregunta porqué el sindicalismo no informa las razones del Paro. La respuesta es sencilla. Sí lo hace. pero los medios de prensa, empezando por el poderoso Grupo El Comercio, optan por ignorar el Paro Nacional. Se trata simplemente de desinformar a la ciudadanía. 

Con estos avatares y dificultades llegó finalmente el 09 de Julio. El Paro ha consistido básicamente de marchas y movilizaciones en las capitales de región del país y muchas ciudades menores. De alguna manera, sirve para disponer de un mapa de la conflictividad en el país. El sur es muy alto, junto a Oriente, menos en el centro y norte del país. Lima, por su tamaño tiende a ser inasible para la acción sindical. Y esto obliga a discutir más temprano que tarde, la estructura sindical en la capital del país. 

Hace algunos años, en los tiempos de la autoreforma sindical, discutíamos sobre cómo organizar sindicalmente Lima. En la práctica, el local nacional de la CGTP termina asumiendo las tareas de la sede regional de Lima. Esto, claro, sólo ocurre en el Perú. En España, por ejemplo, la sede nacional de CCOO es una y la sede de CCOO Madrid es otra. 

Pero bueno, veamos lo central. Los logros.

El principal logro es político. El Paro logró la movilización de trabajadores y ciudadanos en todo el país alrededor de una plataforma laboral, política y social. Se ha logrado unificar momentáneamente las luchas sectoriales y dar un apoyo a la lucha en el sur del país. Se ha logrado dar un respaldo a las demandas de aumento de salario mínimo en el debate político.

Se ha legitimado a la CGTP en el campo sindical. Los grupos que hace unos meses trataban de construir una "quinta central" hoy lucen desorganizados, sin dirección, agotados en el activismo y refugiados en Facebook. 

Ciertamente, el Paro ha mostrado las limitaciones del movimiento sindical. De aquí podemos sacar varias lecciones. Veamos. Un "paro" entendido como interrupción del proceso productivo no funciona. El sindicalismo con la actual tasa de afiliación del 6% no tiene la capacidad operativa para detener la producción. 

El Paro ha demostrado que muchas federaciones y sindicatos nacionales enfrentan serios problemas internos, que les impide asumir una lucha sindical de alcance político. La Federación Minera viene de una Huelga Nacional que resultó inefectiva. La Federación Textil no tiene capacidad de movilización más allá de la base Topytop. La debilidad de las Federaciones hace que sea más difícil para la CGTP organizar el descontento social.

No se logra romper el cerco mediático. Es muy difícil para el sindicalismo articular los recursos disponibles, para construir una estrategia comunicacional eficaz. Los otros actores urbanos, como las "zonas" los colectivos y partidos políticos han tratado de articular sus acciones pero con poco éxito. La radicalización social en curso no conlleva una respuesta política. El problema sigue estando en las estructuras institucionales ya sea por su debilidad o su inexistencia. 

La paradoja es que el creciente descontento social con el actual gobierno no logra conversar con la principal organización de trabajadores del país alrededor de una protesta colectiva. El descontento no llega a protesta, queda diluido en un malestar general, un dolor gris como el cielo de Lima. 

Finalmente, un balance general puede señalar que los objetivos políticos del Paro Nacional se han cumplido parcialmente. La base sindical que más ha aportado al éxito del Paro ha sido la FTCCP. Las demandas laborales están en la mesa. El gobierno ha mostrado su desinterés e incapacidad. La derecha ha movido sus fichas. 

El próximo periodo requiere de una estrategia más radical y amplia, donde los sindicatos seguirán teniendo un rol central.  


2 de julio de 2015

Todo sobre el Paro Nacional del 09 de Julio de 2015



¿Qué es un Paro Nacional?
Un Paro Nacional es el nombre que recibe una "huelga general" en el Perú. Se trata de una paralización de labores como medida de protesta contra la política de un gobierno.

¿Quién decide que haya Paro?
El Paro Nacional no es una protesta improvisada. En realidad, este Paro se viene discutiendo desde mediados del año pasado. Generalmente, por tratarse de uyna medida de protesta laboral, quien convoca al paro Nacional es la CGTP a través de su Asamblea Nacional de Delegados que reúne más de 300 dirigentes sindicales de todo el país.

El Paro del 09 de Julio fue propuesta, discutido y aprobado en dos Asambleas Nacionales realizadas en octubre del año pasado y febrero del presente año.

De esta manera, se tiene el respaldo de casi la totalidad de las organizaciones sindicales del país. Numerosas organizaciones de la sociedad civil han expresado que van a participar de la protesta. Se trata de unir las diferentes luchas a a nivel nacional.

¿Por qué razones se realiza el Paro Nacional del 09 de julio?
Como en toda protesta nacional hay una Plataforma muy amplia, que es la suma de todas las luchas. La Plataforma completa la puedes ver aqui.

Pero básicamente hay tres temas principales:
  • Aumento de sueldos, salarios y pensiones. Especialmente de la Remuneración Mínima Vital.
  • Derogatoria de leyes que afectan a los trabajadores del sector privado y público.
  • Cancelación del proyecto minero Tía María

¿Que ocurrirá el día del paro?
Lo ideal es que las ciudades amanezcan paralizadas tal como relata Jack London en su historia "La Huelga General". Pero claro, con una tasa de afiliación sindical alrededor del 7% dificilmente vamos a lograrlo.

Con seguridad, en el sur del país se realizaran amplias movilizaciones de protesta. Con menor intensidad en el norte y con más fuerza en el centro y oriente del país. En todas las ciudades capitales de región tendremos una movilización, ya sea un mitin o una marcha (o ambas cosas) de protesta.

En algunas ciudades, muy probablemente el transporte estará paralizado. Diversos mercados y centros de abastos han anunciado que van a cerrar. Los colegios públicos muy probablemente no funcionen puesto que el Sindicato de profesores (SUTEP) se ha plegado al Paro. No parece ser un buen día para hacer compras o salir a pasear con la familia.

En Lima, resulta difícil paralizar una ciudad de cerca de 10 millones de habitantes. Al parecer, los sindicatos y los comités de barrio se están organizando aceleradamente para establecer piquetes en zonas estratégicas de la capital. Avenidas principales y centros comerciales de los conos de la ciudad serán escenario de protestas ciudadanas. También los paraderos del Tren eléctrico y Metropolitano.

Al mediodía, los trabajadores y todos los ciudadanos que deseen protestar contra el gobierno acudirán a la Plaza Dos de Mayo donde se realizará una concentración y mitin. Lo usual es que luego del mitin, las masas deseen movilizarse y la dirección de la CGTP ha señalado que el destino es Palacio de Gobierno. Así pues, muy temprano en la mañana y con certeza a partir del mediodía, el centro de Lima será intransitable. Estamos avisados.

¿Cómo apoyo el Paro Nacional?

Hay muchas maneras de apoyar el Paro. La idea es expresar de manera clara y firme la protesta contra el gobierno. Ollanta es un presidente errático, cuyo gobierno denota inseguridad, ausencia de brújula, completamente sometido a los dictados de la CONFIEP y las grandes empresas. Un gobierno seducido por la frivolidad del poder, las banalidades del dinero y la atención pública. 

Si quieres unirte a la mayoría que va a protestar, pues antes del Paro, pasa la voz. Los medios de derecha (El Comercio y sus amigos) quieren ocultar o mentir acerca del Paro Nacional. 

En las redes sociales (Facebook, Twitter, blogs y afines) estamos dando una dura batalla para promover el Paro Nacional. Apoya, comparte y difunde. 

El día del Paro, únete a los piquetes en los conos y luego ven a la Plaza Dos de Mayo. Trae tu pancarta, tu banderola, tu demanda y protesta junto a los trabajadores y trabajadoras del país. 



Plataforma del Paro Nacional del 09 de Julio de 2015

DEMANDAS ECONÓMICAS
  1. Elevación de la remuneración mínima vital. Aumento de sueldos, salarios y pensiones de jubilación. No al alza del costo de vida.
  2. No a la aprobación del Proyecto de Ley Nº 4562, que atenta a la soberanía nacional (Delegación de facultades al gobierno de Ollanta Humala).
  3. Respaldo a la lucha de los agricultores en la lucha por la defensa de la tierra, el agua y la soberanía alimentaria,  de la provincia de Islay-Arequipa. Candelar el proyecto Tía María,
  4. No a las privatizaciones ni Asociaciones Publico Privadas de las empresas estratégicas del Estado y de los servicios públicos. 
  5. Rechazamos la privatización de SEDAPAL. Derogatoria Ley 29561. No al asocio publico privado en SEDAPAL.
  6. Construcción del gasoducto Sur-Andino y de la planta de fraccionamiento de Kepashiato.
  7. Reforma del sistema pensionario público que considere a las AFP´S  privado como complementario.
  8. Modificación de la Ley de Presupuesto Nacional para el 2015, en lo referido a beneficios de los trabajadores.

DEMANDAS LABORALES
  1. Promulgación de una Ley General del Trabajo Justa y Democrática.
  2. Derogatoria del DS 013 sobre despidos por  ceses colectivos, y archivamiento de los proyectos de ley 4008 y 4414, por ser inconstitucionales.
  3. Defensa de la Ley de Salud y Seguridad en el Trabajo sin recortes de derechos.
  4. Derogatoria de la ley Nº 30057, LEY SERVIR, que precariza el empleo público, elimina la Negociación Colectiva y limita la Libertad Sindical de los trabajadores del sector público. 
  5. Derogatoria de las leyes de: tercerización y discriminación laboral, así como de la ley de MYPES.
  6. Reposición a los trabajadores/as despedidos/as  de la Municipalidad de Lima Metropolitana y otros municipios a nivel nacional. Respaldamos las acciones que vienen  implementando las organizaciones sindicales a nivel nacional en la defensa de sus Negociaciones Colectivas.
  7. Ratificación del Convenio 189 para las trabajadoras del Hogar. 
  8. Vigencia plena de la negociación colectiva, tanto en el sector público, como en el sector privado. Ratificación del convenio 154 de la OIT.
  9. Derogatoria de los regímenes especiales de Agro-exportación y textiles.
  10. Pago de utilidades al 10% a todos los trabajadores del sector minero.
  11. Implementación de un real sistema de Inspecciones laborales que garanticen el cumplimiento de los Derechos de los Trabajadores.
  12. Por un Tribunal Constitucional con solvencia profesional y con real autonomía. El actual Tribunal Constitucional ha reiterado conceptos incorrectos que dañan los derechos de los trabajadores. Sus pronunciamientos en la Ley SERVIR y el Expediente HUATUCO son la clara obediencia al Gobierno mandante y NO una interpretación jurídica al amparo de los Derechos Humanos Fundamentales.
DEMANDAS SOCIALES
  1. Pago de la deuda interna y social al magisterio nacional, asimismo a los trabajadores administrativos y auxiliares de la educación. Exigimos al Ministerio de Educación elevar en forma inmediata al Congreso de la República  Aprobación del proyecto de la ley de Carrera Pública de los docentes de Educación Superior. 
  2. Defensa de la Seguridad Social y su autonomía frente a FONAFE.
  3. Ampliación de los despedidos/as de la cuarta listado que reincorpora a los despedidos/as por la dictadura fujimorista.
  4. Por un desarrollo alternativo y sustentable de los pueblos, ajeno al extractivismo contaminante y depredador. Defensa del medioambiente, derogatoria de la Ley 30230.
  5. Devolución de los aportes al FONAVI de manera íntegra de acuerdo a lo aportado por los fonavistas. 
  6. Ampliación de la Ley 28687 de formalización de la propiedad de viviendas constituidas después del 31 de diciembre del 2004.
DEMANDAS POLÍTICAS
  1. Defensa de las comunidades andinas y amazónicas frente a la contaminación de las actividades mineras, petroleras y madereras.
  2. Defensa de la Salud y la Educación Públicas de calidad y gratuitas.
  3. Implementación de la Ley de bases de regionalización y descentralización.
  4. Por una nueva constitución política del Estado.
  5. Por habérsele otorgado amplias facultades al Ejecutivo para que legisle en materia económica, lo cual significara reformas laborales en contra de los derechos humanos fundamentales. 
  6. Por una real política de inclusión y de igualdad de género que se aplique de manera transversal. La misma que debe incluir una lucha frontal contra todo tipo de violencia ejercida contra las mujeres, ya sea en el ámbito laboral, sexual, familiar o personal. 
  7. Se exige aprobación de la ley de despenalización del aborto en caso de violación sexual y repudiamos todo tipo de declaración vertida en contra de las mujeres y su capacidad de decisión tales como las recientemente esgrimidas para rechazar el proyecto de ley señalado en el debate del Congreso. 

21 de mayo de 2015

Los sindicatos y el poder popular

Enfrentamos un escenario contradictorio. Por un lado, los conflictos sociales se incrementan, tornándose incluso cada vez más violentos; a la par se desarrollan numerosas huelgas con demandas laborales que despiertan poco interés en el resto de la ciudadanía y tienen relativo éxito. 

Uno de los retos que enfrentan las izquierdas es precisamente articular las diferentes luchas y demandas en una sola estrategia.  No es una tarea sencilla. Los conflictos medioambientales oponen a empresas transnacionales (ETN) con comunidades locales mientras que las huelgas se desarrollan en el marco de las relaciones laborales más tradicionales. Actualmente, por ejemplo, tenemos el conflicto alrededor del proyecto minero de Tía María y en simultáneo, la Huelga Nacional organizada por la Federación Minera. ¿Cómo conversan ambas luchas más allá de las expresiones rituales de mutua solidaridad? 

Para un sector de la izquierda, la articulación deseada se desarrolla en un marco político que pone énfasis en la construcción del denominado "poder popular". Sin embargo, desde el movimiento sindical, el tema del poder popular es casi ajeno o extraño. Lo cual no deja de ser una lásti8ma. En los últimos años, se ha desarrollado una amplia literatura política alrededor de los temas del poder popular recogiendo diversas tradiciones desde el marxismo clásico hasta revalorizaciones del legado anarquista, incluyendo los estudios poscoloniales, la subalternidad y otras hierbas. 

Ahora bien, ni es el momento ni estamos aún para establecer definiciones exactas de lo que es o debe ser el "poder popular". Nos basta asumir dentro de lo diverso, una noción que pone énfasis en las formas organizativas que -en este caso- se desarrollan desde una matriz económica de relaciones sociales, es decir, con un anclaje en las clases sociales, que se orientan a prácticas políticas que buscan alterar de manera constante y creciente la institucionalidad del poder estatal. 

En resumen, nos interesa indagar si puede el sindicato ser una expresión del poder popular. ¿En que condiciones y bajo que limites? Obviamente, se tratan de apuntes iniciales que merecen una reflexión mayor. 

Empecemos por las certezas para luego ir avanzando en terrenos más ignotos. El sindicato es una forma moderna, es decir, un hijo reconocido -pero poco amado- de la modernidad y el industrialismo capitalista. Su presencia provoca tensiones. Es en buena cuenta un sujeto incómodo pero necesario en el proceso de acumulación del capital.

Podemos entonces, hablar de una dualidad en la forma sindicato. Por un lado, representa una institucionalidad que ordena, es decir, establece prioridades, entre los múltiples intereses de la mano de obra para poder hacer viable la administración de los conflictos entre capital y trabajo. En este sentido, el sindicato es funcional al desarrollo capitalista. Los lideres revolucionarios han sido, empezando por Marx, muy conscientes de este aspecto, señalando los límites economicistas de la acción sindical. 

Los sindicatos están así determinados por la lógica del proceso económico, a la prosaica labor de la defensa salarial y el acceso al mercado laboral. En esta labor, pueden oscilar desde el más consistente y serio reformismo político hasta la formación de aristocracias obreras como las mencionadas por el buen Engels. Queda claro que el rol de "ordena y suma" de intereses materiales es la base de desconfianzas, pesares y malentendidos con los extremos de la izquierda. 

Sin embargo, en este proceso nacen, crecen y con suerte se desarrollan lazos, relaciones y espacios de identidad colectiva. El camino que va de la clase en si a la clase para sí como decía el viejo Marx. Los procesos de articulación de una identidad colectiva van desarrollándose en el capitalismo europeo desde sus inicios y llega a su máxima expresión en la segunda posguerra. Entonces, tenemos una suerte de escenario ideal: una política económica keynesiana que legitima el rol intermediador del sindicato junto con un modelo de organización de la producción basado en el fordismo que reúne miles de asalariados en grandes centros industriales.  La identidad social desarrolla una cultura obrera que recuerda en diferente grado, sus orígenes contestatarios y plebeyos. 

En el Perú, las cosas son a medias y torcidas. No hemos tenido grandes empresas fordistas, a lo sumo formas locales de taylorismo que coexisten con formas de servidumbre disfrazada de vinculo laboral. 

En nuestro país, la identidad obrera ha significado más un espacio de integración antes que de resistencia, pero no por eso ha sido menos contestatario. En una sociedad racista, segregadora y sistemáticamente discriminadora como la nuestra, el discurso integrador del sindicalismo clasista en los años 60s, que relega las diferencias entre obreros serranos y criollos resulta casi un acto revolucionario.   

Es entonces, desde la "identidad clasista" que se desarrollan formas de acción sindical que podemos entender como elementos de poder popular. El reconocimiento identitario como "clase" resulta clave para establecer el vinculo con una propuesta política anticapitalista. Al mismo tiempo, las formas de sindicalismo no clasista (corporativo, confesional, populista, testimonial, liberal, etc.) desarrollan una acción limitada, coyuntural, que en su mejor momento no logra pasar del activismo bienintencionado.     
La forma sindicato articulada a una identidad de clase, puede entonces desarrollar prácticas contestatarias que constituyan una suerte de poder popular en contraposición al poder oficial del estado. Este proceso se desarrolla en una línea de continuidad que va desde prácticas que subvierten la legalidad normativa que regula las relaciones laborales, como por ejemplo, en el Perú sólo existen dos tipos de "huelga legal". La primera, en el marco de una negociación colectiva cuando están agotadas las etapas de dialogo y la segunda cuando la empresa no cumple un convenio acordado o un mandato judicial. No hay más. Pero ¿deben los sindicatos resignarse a este estrecho marco legal? No, claro que no. Es factible organizar huelgas intempestivas, temporales, parciales, de solidaridad, sin abandono del puesto de trabajo, por horas, escalonadas, etc. Lo central como siempre es una evaluación real de las condiciones de lucha. Desarrollar huelgas exitosas más allá de estos límites son elementos necesarios de poder popular efectivo. 

Podemos señalar también la construcción de una estrategia que incremente el control sindical sobre la organización del proceso productivo.  Empezando por el nivel de empresa, mediante clausulas precisas en los convenios colectivos -potenciando los comités paritarios para todo orden de cosas dentro de la empresa: desde los temas de salud y seguridad como ordena la Ley 29783, a la regulación de condiciones de trabajo, horarios, turnos y regímenes contractuales- hasta la articulación sectorial que impone condiciones generales de trabajo en determinadas zonas geográficas. 

De esta manera, la lógica administrativa del sindicato puede conversar con una práctica liberadora sin abandonar los espacios e instrumentos propios del sindicalismo clasista. Ciertamente, en una próxima oportunidad podemos señalar los problemas y salidas que puede tener esta perspectiva en el sindicalismo peruano. 


18 de mayo de 2015

Paro Minero: 18 de mayo de 2015

El día de hoy se inicia una Huelga Nacional Minera. En todo el país, la mayoría de empresas mineras pequeñas, medianas y algunas de las grandes van a paralizar sus labores. Una huelga minera no es cosa sencilla. Probablemente en Lima no se sienta ni se perciba, pero eso no significa que su impacto sea menor.

Como sabemos, la minería es fundamental en la economía nacional. Más de la mitad de los ingresos del estado dependen de las exportaciones mineras. Políticamente, una huelga minera es también un hecho importante.Recordemos que Saul Cantoral es asesinado en febrero de 1989, en vísperas de una huelga nacional minera que amenazaba con ser contundente.

Para los poderes económicos una huelga minera representa pérdidas millonarias. ¿Cómo así hemos llegado entonces a enfrentar esta situación? La respuesta tiene dos partes. Por un lado, tenemos los cambios desreguladores que han afectado las relaciones laborales desde los 90s. En el sector minero, esto ha significado una transformación casi total de la manera que se organiza la producción y las condiciones de trabajo.

Estos cambios tienen nombre: tercerización y horarios atípicos. A la fecha, casi el 70% de los trabajadores en el sector minero esta bajo una empresa contratista o subcontratista. Los denominados "contratas". La tendencia es creciente. En los últimos 20 años, los trabajadores con contrato indefinido han ido desapareciendo y son reemplazados por mano de obra subcontratada. Los contratas tienen menores ingresos, no reciben utilidades y principalmente laboran con contratos a plazo determinado, es decir, resulta sumamente sencillo y económico despedirlos.

El horario atípico ha cambiado la manera de organizar la producción minera. Hemos pasado de campamentos mineros con turnos de 08 horas, a jornadas extensas de 12 horas durante 20 dias con descansos de 10 días aproximadamente. De esta manera, la empresa ya no necesita construir un campamento para el trabajador y su familia. Le basta despachar cada 20 días a los trabajadores y ellos retornan por el descanso a su lugar de origen.

Más allá de la discusión acerca de la necesidad económica o tecnológica de estos cambios, nadie puede negar el impacto negativo que ha tenido en la organización sindical y por lo tanto en la defensa de los derechos laborales. Para decirlo con claridad, desde los 90s, las condiciones del trabajo minero se han precarizado. Y junto a esto, tenemos una sistemática política antisindical, que despide dirigentes, destruye sindicatos y entrampa las negociaciones colectivas.

La otra parte de la respuesta comprende la ya habitual desidia e indecisión del actual gobierno para resolver estos problemas. El gobierno de Ollanta ni ha escuchado ni le ha interesado la situación de los trabajadores mineros. La Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (FNTMMSP) ha presentado numerosas veces, siguiendo los canales institucionales una serie de quejas y reclamos, pero ni el Ministerio de Trabajo ni la PCM han mostrado algún interés.

Es comprensible que los mineros estén cansados de tanta inoperancia. Por estas razones, han venido preparando, con paciencia, meticulosidad y firmeza la Huelga Nacional que ahora empieza. Las demandas son amplias y tienen que ver con la tercerización, los ceses colectivos, el pago de utilidades para todos los trabajadores mineros indistintamente si son de la empresa principal o de una contrata, mejorar las condiciones de salud y seguridad, entre otras demandas.

Organizar una huelga nacional minera no es tarea fácil. El sector tiene diferencias estructurales internas. La gran minería es diferente a la pequeña minería. En algunas empresas, existen cláusulas de "paz laboral" que impiden la realización de paralizaciones a cambio de primas económicas. Por su parte, el Ministerio de Trabajo, es decir, esa mesa de partes de la CONFIEP ya ha anunciado que la huelga minera es "improcedente". En este caso, conforme a ley, la organización sindical dispone de tres días para subsanar las observaciones ministeriales pero eso no impide que se inicie la huelga. 

El 19 de mayo, los mineros estarán marchando en la ciudad de Lima. La CGTP como es habitual está prestando todo su apoyo a la medida de protesta y varios sindicatos han expresado su solidaridad el día señalado.

La Huelga Nacional Minera es uno de los hechos más importantes en el escenario laboral del presente año. hay acuerdo de asambleas sindicales para acatar la Huelga Nacional en Antamina, la minera de zinc y plata Volcan, Shougang Hierro Perú, la polimetálica Atacocha, la cuprífera Antapaccay de Glencore, Cerro Verde, Minsur, Marsa, entre otros centros mineros. 

La Huelga se inicia en un contexto político difícil. Cuando el tema minero, en el caso Tía María, es visto con desconfianza por buena parte de la ciudadanía. La FNTMMSP ha expresado su solidaridad con la lucha ciudadana en el sur del país y se adhiere a las exigencias de una minería que respete las regulaciones medioambientales y los procedimientos de licencia social. 

Hasta el momento, el gobierno ha pretendido ignorar la protesta minera. En algunas horas, los mineros se haran escuchar. Esperamos que la Huelga sea un éxito, que la totalidad de las bases mineras acate la paralización y el gobierno reciba una clara lección en su soberbia e incapacidad. 

El triunfo de la huelga minera será la necesaria antesala del próximo Paro Nacional del 09 de Julio. Buena suerte compañeros, su lucha es nuestra lucha.  


7 de mayo de 2015

De cómo el Sindicato de Papelera Nacional dio una lección a la empresa

Papelera Nacional es una empresa líder en el ramo. Es la que produce desde hace muchos años los cuadernos Justus, Collage, Surco, Graphos, Loro y otras marcas conocidas en el Perú. Tiene una planta en el Callao y otra al norte de Lima. 

Desde hace un buen tiempo exporta. Acaba de comprar la imprenta Minerva. En términos generales es una empresa solvente y con una posición privilegiada en el mercado.

Las condiciones de trabajo sin embargo eran muy duras hace unos años atrás. Muchos trabajadores laboraban con el salario mínimo a pesar de ser mano de obra calificada. Se laboraba jornadas de doce horas obligatorias. En fin. Los abusos usuales en una empresa peruana. 

Por eso, los trabajadores hace unos tres años, con la ayuda de la CGTP lograron formar su sindicato. Ahora tienen más de 250 afiliados. Obreros jóvenes, hombres y mujeres. 

Al parecer, la formación del sindicato no les ha gustado a los señores empresarios. Hace dos años no pagan utilidades. Como sabemos, hay muchas maneras para que una empresa pueda legalmente postergar el pago de las utilidades. Los trabajadores obviamente están molestos. 

Para distraer las cosas a un funcionario de recursos humanos se le ocurrió realizar una "fiesta - almuerzo de confraternidad" por el aniversario de la empresa. La empresa suspende labores por un día, pone transporte y llevará de paseo a todos los trabajadores. Comida y bebida gratis para todos. Un día de armonía celebrando el aniversario de la empresa. A olvidarse de los reclamos. 

La estrategia empresarial era perspicaz. Si el Sindicato se negaba a participar y llamaba a un boicot al almuerzo de la empresa, corría el riesgo de quedar aislado de los trabajadores. Por otro lado, si participaba sin más, su reclamo perdía legitimidad y la empresa se anotaba un punto.

El Sindicato se reunió con la CGTP para analizar la situación. Pensando, pensando, los trabajadores tienen una idea. Cada afiliado y afiliada se ha puesto un polo que dice simplemente "Panasa paga mis utilidades". Es un polo de vestir y hasta donde sabemos, no hay ley ni derecho que permita a una empresa dictar la manera de vestirse de un trabajador un día feriado y fuera de la empresa. 

Y así, la empresa celebró su cumpleaños con más de 250 trabajadores y trabajadoras recordándole las utilidades no pagadas. A cada lado que miraran los funcionarios, gerentes y demás, veían trabajadores que alegres jugaban, conversaban, ganaban una rifa y almorzaban mientras lucían orgullosos sus polos de protesta. Lo que hubiera dado por ver la cara de los empresarios. 

Aquí algunas fotos:












29 de abril de 2015

La crisis de la izquierda y la crisis de nuestro partido

El presente articulo fue escrito para UNIDAD, el vocero de mi partido. El director lo rechazó señalando que no era un "artículo de actualidad". Bueno, es la primera vez que en el partido me rechazan un artículo. ¿Para qué molestarse? Aquí lo pongo y con suerte igual número de camaradas va a leerlo.




Efectivamente, la izquierda se encuentra en crisis. Si no hay cambios fundamentales en los discursos y las acciones de los principales líderes políticos de izquierda, lo más probable es que en las próximas elecciones quedemos globalmente reducidos a menos del 5% de la votación.

Hay diversas explicaciones para entender estas fracturas que van desde los factores estructurales de la sociedad peruana hasta las tirrias personales entre liderazgos partidarios, pasando claro por la tremenda brecha generacional existente en la militancia izquierdista.

Es claro que la izquierda se relaciona de manera diferente ahora que en los años 80s. En la década de los 90s los sectores populares abandonan a las agrupaciones de izquierda y viceversa. La izquierda venía articulándose a partir de su relación con organizaciones sociales más o menos segmentadas pero con un anclaje de clase. En los 90s con claridad, la izquierda abandona un marco teórico, un conjunto de conceptos y prácticas políticas y asume otros. Es un proceso complejo y muchas veces acrítico. La economía política cede frente a la sociología política primero y luego frente a la ciencia política. Como en todo intercambio, algo se gana, algo se pierde.

Ahora estamos en crisis. Toda la izquierda sin excepción. El optimismo de los compañeros de Tierra y Libertad y los colectivos que conforman el Frente Amplio no es suficiente para ocultar nuestra generalizada crisis. No se trata de un problema organicista aunque pretenda verse así. Por eso, considerar que el “santo grial” de las primarias puede resolver la brecha generacional, las parcelas de poder, las tradiciones conservadoras y las ambiciones personales es algo más que optimismo. Es autoengaño.

¿Qué va a pasar cuándo en las primarias de TyL gane Verónica Mendoza? ¿Cree sinceramente alguien que Marco Arana va a ceder su candidatura presidencial con total amabilidad?

La unidad si es importante. Ninguno de los argumentos en contra de la unidad puede tomarse en serio. Un gobierno de izquierdas requiere de una amplia alianza social y política para poder aspirar a cambiar la actual correlación de fuerzas. La historia latinoamericana nos ha enseñado de la manera más dura que en política, no basta tener la razón, hay que tener la fuerza para sostener nuestras razones. En el Perú, lo sabemos desde los años 30. Es probablemente la idea más clara que nos dejara nuestro José Carlos Mariátegui.

Nuestra responsabilidad

Los comunistas por supuesto, tenemos también responsabilidades claras en esta crisis. Para nosotros, la debacle comenzó mucho más atrás. Es una crisis que arrastramos desde la derrota del socialismo denominado real en 1989. Es el resultado de la política de seguidismo a la URSS que asumió nuestro partido durante buena parte de la Guerra Fría. Se agrava además con la irrefutable brecha generacional existente en nuestra militancia que nos impide contar con una generación intermedia entre los muy adultos y los muy jóvenes.

Hay una larga e interminable discusión interna que a veces tiene la forma de ajuste de cuentas, oscilando entre el remate de conceptos y la defensa de un museo de las ideas. La opción nunca intentada ha sido desarrollar de manera radical el marxismo: pensar con cabeza propia y someter a una crítica radical todo lo existente. Tenemos claro, por lo menos, lo que un partido comunista no debe ser.

Un partido comunista no es…

Un partido no es una argolla de amigos. El partido no puede funcionar como un espacio de solidaridad para los amigos. Donde las faltas y errores se tapan, se cubren, se solapan en nombre de la camaradería. Un partido no puede desarrollar una cultura de la “no crítica” donde un camarada calla los errores de otro camarada, para tampoco ser criticado. Un partido no puede ser un círculo de amigos que bajo un lenguaje ambiguo, acuerdos gaseosos, ideas generales se desarrolla una política del mínimo esfuerzo. Un círculo de amigos no discute, no debate, no resuelve. Las amistades se articulan por afinidades subjetivas, por simpatías personales, por historias comunes antes que por posiciones políticas. Los amigos se justifican, se perdonan y se protegen entre ellos más allá de aciertos y errores. Quedar bien con los amigos es más importante que impulsar una política concreta. Esa no es la política que queremos los comunistas.

Un partido no es una agencia de viajes. Un partido no puede establecer como premio o prebenda los viajes políticos. La política de viajes no debe construirse en función de recompensas reales o imaginarias. Los criterios no pueden ser simpatías, premios o recompensas. Tampoco se trata de un rol de viajes que se distribuye equitativamente entre todos los elegidos. Un partido comunista tiene una política para las relaciones exteriores y los contactos que ello implica. Privilegiando claro está la formación de los cuadros jóvenes antes que el turismo de los adultos mayores.

Un partido no es una agencia de empleos. Y por ende un partido no es una argolla para colocar camaradas en puestos de trabajo. Las personas no pueden inscribirse en una organización política con la expectativa de acceder a un puesto ministerial, municipal o similar por el simple hecho de tener un carnet partidario. La condición de militante no supone el derecho de ser ubicado en un puesto de trabajo per se.

Un partido no es un trampolín para el congreso. El partido busca construir una representación política de los trabajadores y los sectores populares. Pero eso no significa que algún militante se sienta en el derecho de ser candidato al congreso porque considera que ha trabajado lo suficiente o porque siente que tiene las condiciones para serlo. Toda representación debe construirse desde las propias organizaciones sociales. El proceso de selección de candidaturas debe discutirse previamente y en el mismo deben primar tanto los criterios de representación y democracia como meritocracia y legitimidad.

Un partido no se miente a sí mismo. El análisis concreto de la situación concreta supone una alta dosis de sinceridad. Hay entre nosotros una cultura política que consiste en matizar los problemas, en disimular los errores y evitar las responsabilidades. En subrayar los éxitos y callar los fracasos. Las instancias inferiores dan informes complacientes a las instancias superiores y de esta manera actuamos políticamente en una realidad alterna, donde el Partido no comete errores ni vacila. El autoengaño es colectivo y nos permite alegrarnos de una organización a pesar de su creciente irrelevancia política.

Un partido no es una iglesia. La actual cultura política que hemos desarrollado supone una profunda desconfianza por lo intelectual. La crisis ideológica que supuso la caída de la URSS ha significado una cerrazón al debate de ideas, al estudio de la realidad y al desarrollo del marxismo.

El más mínimo intento de discutir o cuestionar algún aspecto de la historia política es visto con rechazo y desdén. Hemos convertido al marxismo leninismo en una religión, con sacerdotes y clérigos que se encargan de vigilar el respeto al dogma. Ser revolucionario en este registro, termina siendo quien mejor repite las fórmulas de siempre, quien se encierra en recitar los viejos manuales.

Esta manera religiosa de entender la ortodoxia termina siendo aliada de las formas más reaccionarias de la cultura peruana como son la homofobia y el machismo. Mientras en otros círculos de izquierda local y en muchos partidos comunistas del extranjero se recogen con éxito las reivindicaciones como el matrimonio gay o la legalización del aborto, en nuestro partido estos termas aún no se discuten en parte por las presiones de la generación de adultos mayores que no ve con buenos ojos estas demandas. 

Somos sin lugar a dudas el partido comunista menos anticlerical de América Latina. No tenemos ningún cuestionamiento explícito a la religión católica y su rol en la cultura peruana y más allá de lo pintoresco de ver las manifestaciones religiosas de muchos camaradas, deberíamos pensar en lo que significa en términos de pensamiento crítico.

Construir una nueva militancia.

La militancia en primer lugar es coherencia. Ya no podemos ser el partido que dice una cosa y hace otra. Que se refugia en discursos ambiguos y generales para poder cambiar de posición sin mayor explicación.

La coherencia es el requisito fundamental para construir el partido que todos y todas queremos. Implica la correspondencia entre nuestro discurso y nuestra práctica política. Si defendemos los valores de democracia, libertad y justicia social pues tenemos que practicar la libertad, democracia y justicia en nuestra propia organización. Nos hemos acostumbrado a tolerar dobles discursos, medias verdades y declaraciones ambiguas. 

La ambigüedad no es solamente una declaración imprecisa sino también aquellas generalidades y generalizaciones que no significan absolutamente nada para explicar una acción política concreta.

La militancia es básicamente responsabilidad. La cultura del mínimo esfuerzo, de la complacencia, del discurso vacío debe quedar atrás. Nos hemos acostumbrado a la irresponsabilidad política. En nuestro partido, las tareas se discuten, se acuerdan pero no se llevan a cabo. Donde cada camarada se compromete a 100 pero luego sólo brinda 10 y dispone de 90 pretextos para justificar su desidia. 

No se trata sólo de una flojera basada en la desconfianza en la acción política sino peor aún, en la confianza explicita que no existe ningún control ni fiscalización interna sobre los errores cometidos o supuestos. Hay una suerte de impunidad política en nuestra militancia que permite conductas dispersas y contradictorias, alianzas inimaginables, abandono de tareas y defensa de posiciones contradictorias.

Finalmente se trata de un sistema perverso: nuestro escaso número preocupa a la dirección nacional que evita sancionar las infracciones para no correr el riesgo de perder más militantes. Así mantenemos el número, pero no la acción colectiva. 

Coherencia y responsabilidad son las piedras angulares del cambio institucional que nuestra organización requiere. No son suficientes, claro está. Hay que pensar una agenda de cambios institucionales necesarios, así como mecanismos de renovación de discursos, personas y prácticas. Pero hay que empezar por algo.

La izquierda en el país -y con mayor razón los comunistas- no podemos darnos el lujo de seguir siendo insignificantes, en medio de inmensas injusticias sociales.


22 de abril de 2015

La crisis del empresariado


Es un lugar común señalar la crisis del sindicalismo. Pero ¿Y los gremiso empresariales? y la CONFIEP ¿está en crisis?

Hablemos de la crisis del empresariado. La idea es sencilla. El gremio empresarial enfrenta una crisis de identidad y representatividad. 

Hace unos días el vicepresidente de la CONFIEP, Lelio Balarezo ha sido sentenciado a prisión por delitos tributarios que representan una evasión de impuestos que algunos señalan en 6 millones y otros en 8 millones de soles. Ahora parece que nadie sabe donde anda el mencionado dirigente empresarial.

Los estatutos de CONFIEP señalan que un directivo no puede tener procesos judiciales en curso, sin embargo, Lelio Balarezo fue designado vicepresidente de CONFIEP cuando ya tenía bien avanzado su juicio. Es decir, para los directores de la CONFIEP lo que señalan sus propios estatutos no era un acuerdo vinculante, una norma obligatoria. ¿Puede una institución obviar el cumplimiento de sus propios estatutos?

Pero el tema no se puede reducir a la conducta de un directivo. Veamos algunos aspectos poco conocidos del gremio empresarial.  ¿Cuál es el promedio de edad de sus cuadros directivos? ¿Cuál es la participación de las mujeres en los puestos de dirección?

La CONFIEP tiene alrededor de 32 "Directores Titulares". El promedio de edad se encuentra de lejos por encima de los 50 años. Y de ese total sólo 01 es mujer. Se trata de una directiva compuesta por adultos mayores y varones. 

No hay que ser muy malpensado para señalar que la CONFIEP no es el rostro de los empresarios o "emprendedores" del país. Realmente no representa los intereses de las empresas pequeñas y medianas, tampoco los intereses del capital "nacional". Representa los intereses puntuales de un grupo de grandes empresas multinacionales que se articula con  la vieja tradición empresarial machista y oligárquica del país. 

Hay una crisis en el empresariado que opera en el país. Claro, gracias al poder que detenta la cúpula que dirige la CONFIEP pueden ocultar y disfrazar esta crisis. Así el caso de Balarezo es solamente la punta del iceberg que enfrenta dicha institución.