5 de julio de 2011

El fin de un ciclo sindical: el caso de la fábrica Camuso


La Platería Camusso es uno de los talleres más antiguos de Lima. Fue fundada por un inmigrante italiano que llegó a Lima en los años treinta. Aquí encontró una larga tradición orfebre encarnada en artesanos que han sido casi artistas, así como una plata de excelente calidad. Con esto, prácticamente el negocio estaba destinado a ser un negocio exitoso. Y así fue. La platería Camusso ha sido una marca reconocida a nivel internaciona, por la calidad del trabajo realizado y la belleza de los diseños de sus productos.

El "viejo" Camusso era un patrón tradicional, que mantuvo el taller en un modelo de dominación paternalista. La empresa fue fundada en 1933 y el "Sindicato de Obreros de la Fábrica de Platería de Carlo Mario Camusso" se establece en 1946 con el número de registro 133. Es decir, esta entre poco más de los primeros cien sindicatos formados en el país. La fecha de fundación del sindicato no es gratuita, en 1946 empezaba la segunda posguerra y se consolidaban los efectos del pacto de los Aliados, donde la URSS había pedido entre otras cosas (como Polonia, por ejemplo) que se respete la libertad sindical en los países de la periferia.      

En el Perú gobierna Jose Luis Bustamante y Rivero, un presidente que trató de darle un contenido a la democracia peruana, tolerando a comunistas y sindicalistas. Por su parte, los sindicalistas apristas y comunistas se reunieron en Santiago de Chile para reconstituir una confederación, animados por los compañeros socialistas y comunistas de la CUT chilena que venían trabajando en frente único.

Era pues un momento importante para el sindicalismo peruano. Ojala algún día podamos darle tiempo a una investigación histórica más detallada. En todo caso, es muy probable por el carácter casi artesanal de la actividad en Camusso que el sindicato en sus orígenes haya estado influenciado por el aprismo.

Algunos viejos trabajadores recuerdan que las relaciones entre el sindicato y el viejo  Camusso eran fluidas, basadas en el paternalismo. Al dueño se le recuerda como un padre riguroso que exigía mucho de sus trabajadores pero que a la vez, los "cuidaba y se preocupaba por ellos".  La mayoría de los trabajadores entonces eran limeños criollos. Luego, un par de décadas después, en los 70s, en el ciclo de expansión económico la empresa ingresa a nuevos mercados y contrata  trabajadores migrantes y jóvenes. Este cambio será fundamental para explicar el posterior proceso de radicalización y politización del sindicalismo limeño.

Tuve la suerte de conocer a los trabajadores que hicieron esto...
La memoria de los trabajadores nos cuenta que el sindicato estaba afiliado a la CTP, pero para 1970 ya esta registrado en la CGTP. Este cambio es un síntoma representativo de la crisis del sindicalismo aprista y del crecimiento del clasismo.

A mediados de los 70s,  el Sindicato de Camusso es un habitúe regular en los mitines de la CGTP. La fábrica queda a pocas cuadras de Plaza Dos de Mayo lo cual ayuda a que estén presentes. El sindicato participó activamente en los paros nacionales a fines de los 70s. En el paro del 19 de julio del 77 participaron activamente en los piquetes de la Av. Colonial, como represalía fueron despedidos tres dirigentes sindicales, aunque algunos señalan que fue despedida toda la junta directiva.

La posibilidad de despedir dirigentes sindicales era una medida largamente exigida por los empresarios y fue aprobada por el Gral. Morales Bermúdez a través de un decreto ley. La medida tuvo un impacto devastador en el movimiento sindical nacional. Un cálculo moderado señala en alrededor de cinco mil dirigentes sindicales despedidos a nivel nacional. Este hecho marcaría al sindicalismo por la siguiente década.

Durante los 80s, buena parte de la acción sindical estuvo enmarcada en el retorno de los despedidos. Cuando se habla de la crisis del sindicalismo, el caso de Camusso es bastante paradigmático. El sindicato realizó una huelga de más de treinta días, con marchas, toma de local y olla común. Tuvo cobertura en medios de prensa. El objetivo era la reposición de los despedidos y se logró parcialmente. Pero toda huelga desgasta. Luego de esta victoria parcial el sindicato se fue "apagando", el desastre económico del primer gobierno aprista, si bien encontró con sueldos indexados a los trabajadores, obligó a cambiar el centro de las relaciones laborales. Ya no se trataba de aumentos y mejoras sino de la defensa del puesto de  trabajo.

Para los 90s, el sindicato ya se encontraba seriamente debilitado, tanto así, que bajo el fujimorismo no fue necesario destruirlo. Un par de trabajadores asumió la dirección sindical y llegaron a un acuerdo explícito con la empresa: no aumentos, no despidos.

Cada año, los dos "dirigentes" iban a hablar con el hijo del antiguo patrón, y regresaban con las manos vacías. Fuera de la empresa predominaban los despidos, los contratos eventuales, los services. Para los trabajadores de Camusso se trataba de sobrevivir en un entorno hostil. ¿Se pudo hacer algo mejor? No lo sé. Los 90s fueron el punto más difícil de la crisis sindical.

Para el 2002 la empresa Camusso esta en el punto más alto de su desarrollo comercial. Tiene presencia en la vida de la clase alta del país, patrocinando premios hípicos, caballos de paso y reinas de belleza. El hijo del viejo patrón esta al mando y es un símbolo de riqueza en la ciudad. Tanto así que fue secuestrado por el hampón de la época. Efectivamente, el delincuente denominado "Cholo Jacinto" secuestró el 11 de junio de 2002 a Carlo Tonani Camusso y lo retuvo por diez días. Se señala que su liberación costó una fortuna a la familia.

En las relaciones laborales, el empresario no pierde el tiempo cuando un trabajador calla. Todo silencio es entendido como sumisión. Toda paciencia es mansedumbre para el patrón. La empresa desde aproximadamente el 2005 deja de abonar una serie de pagos como CTS, gratificaciones a los trabajadores. Por otro lado, el número de trabajadores se va reduciendo por la jubilación de los más antiguos. La empresa no contrata nuevos trabajadores y simplemente incrementa la labor de los que ya están en planilla.

Los trabajadores confiando en la larga tradición paternal de la empresa, ve como los hijos y nietos del viejo patrón explican los apuros que deben pasar y quieren confiar. Pero ya son varios años sin CTS y cada año se van empobreciendo más y más mientras que a la empresa le va mejor.

En el 2009, los trabajadores ya están hartos. Un par de ellos decide retomar el viejo sindicato y animan a sus compañeros. Recuerdan que la CGTP los apoyaba y aparecen así un día por la central mariateguista. Así la CGTP y el sindicato inician una etapa más en la vida de este antiguo sindicato.

Al parecer, el grupo empresarial familiar apenas ha muerto el padre fundador, decide cambiar de giro de actividad. Los asesores económicos le venden la idea a los herederos de Carlo Mario Camusso que el negocio ya no esta en la platería clasica sino en la joyeria, los perfumes, etc. Y entocnes, empieza a ocurrir un proceso oscuro, complicado, que no terminamos de entender, por el cual, al parecer, se descapitaliza sistemáticamente -se exprime- al taller de platería para poder abrir nuevos rubros de actividad económica.

Este cambio también es interesante en materia de organización del trabajo. Es el tránsito de un grupo empresarial tradicional, directamente vinculado con sus trabajadores, con una planta; a un nuevo tipo, donde hay una marca "CMC by Camusso" que ya no dispone de talleres propios, de trabajadores en planilla, sino que adquiere a terceros las joyas en el modelo de trabajo a domicilio. Ya no hay planta, no hay planilla y claro, no hay posibilidad de un sindicato.

La estrategia de la empresa al parecer, era desanimar a los trabajadores y que renuncien a su empleo. Así se ahorraba los gastos de una indemnización y podía dilatar el pago de la deuda laboral.

Recuerdo una de la primera asambleas del renacido sindicato, en un garaje de la Av. Colonial. Era poco más de una veintena de trabajadores mayores, pasando con certeza los cincuenta años. Ya lucían cansados. Aún así, el sindicato dio una lucha sostenida, tramitando inspecciones de trabajo, presentando pliegos de reclamos y negociando de verdad. En estos dos últimos años se logró que la empresa reconozca la deuda laboral y se pusiera a  derecho en muchas cosas. Los pagos largamente esperados de la CTS y gratificaciones se fueron realizando.

La gestión empresarial ciertamente no ha sido la mejor. Nos hemos topado con gerentes e ingenieros realmente obtusos, malcriados y profundamente ignorantes de lo que son unas relaciones laborales modernas y sensatas.

Pero el cambio organizativo de la empresa parece ineludible. Una nueva administración de la empresa decide reconocer todo lo adeudado y pagarlo de manera inmediata, a condición que los trabajadores se retiren de la empresa. La asamblea de los trabajadores sopesa y entienden que realmente Camusso como fábrica de platería ha terminado su ciclo. Se acepta la propuesta. La cual se concretó hace unas semanas atrás.

Esto marca el final de uno de los sindicatos más antiguos de Lima. Si bien entiendo lo ocurrido, no puedo dejar de sentir cierta desazón. La pegunta de siempre: ¿se pudo hacer algo mejor?. Por lo menos los 19 trabajadores que quedaban han visto reconocidos todos sus derechos y han salido con una suma económica que les permitirá enfrentarse al futuro. Pero, igual sigo pensando que no basta. Los abogados me dicen que no se podía más, que los trabajadores ya estaban cansados, que el cambio de giro era inevitable. No lo sé...

En breve, la empresa contratará a jóvenes trabajadores para hacer los acabados de las cadenitas de oro que a su vez, las mujeres trabajadoras hacen desde sus casas. Ni unos ni otras tendrán sindicato. Volver a formarlo será un largo camino.

La historia de la empresa y del sindicato de Camuso es un buen ejemplo del desarrollo del capitalismo y de las relaciones laborales en nuestro país.  Y una clara alerta de su posible futuro.