7 de diciembre de 2009

La Conferencia Internacional de la Juventud sindicalista: un balance crítico

La juventud trabajadora es uno de los espacios más importantes para la renovación de la izquierda en el país. Lamentablemente, es un sector social que ha sido olvidado por los partidos políticos de izquierda, incluso por nuestra organización.  La CGTP realiza un trabajo en la capacitación, organización y defensa de los trabajadores jóvenes. En los últimos años numerosos sindicatos y dirigentes sindicales jóvenes han surgido de la mano de la central mariateguista. Este trabajo resulta estratégico para el desarrollo de nuevos liderazgos sindicales y sociales.

El trabajo juvenil sindical a nivel internacional se ha desarrollado especialmente a través de las federaciones internacionales de rama, especialmente Union Network International (UNI), IE, ICM, ICEM, ISP entre otros. Por esta razón resulta sumamente importante que la FSM se haya animado a desarrollar una conferencia internacional en nuestro país.

La primera Conferencia Internacional de la Juventud Sindicalista se realizó en lima entre el 18 y 20 de Noviembre. El evento ha reunido a cerca de 200 delegados menores de 35 años (casi todos) de diversos sindicatos, federaciones y algunas confederaciones de más de 15 países. Se han discutido los principales problemas y temas del mundo juvenil laboral: globalización, imperialismo, tercerización, inmigración, libertad sindical, discriminación laboral entre otros temas. El evento ha permitido crear una red juvenil sindical que coordinará el trabajo posterior.

En el Perú, ha sido Gustavo Minaya, secretario responsable del Departamento de la Juventud de la CGTP quien ha logrado, con escasos recursos humanos y materiales, un rotundo éxito en organización. El reto es a partir de este esfuerzo consolidar el Departamento juvenil con el equipo de dirigentes menores de 35 años y más adelante aspirar a reunir verdaderos jóvenes asalariados.

El evento desarrollado en el centro recreacional CONAFOVICER de Huachipa en las afueras de Lima fue una muestra de entusiasmo, alegría y compañerismo sindical. Delegados menores de 35 años con dirigentes nacionales en un encuentro juvenil sindical. Dos generaciones sindicales se han encontrado y han logrado comunicarse. No es un diálogo sencillo. La vieja guardia política y sindical espera ser reconocida en sus meritos y logros, los realmente jóvenes quieren una oportunidad ahora mismo y son impacientes. La brecha generacional sindical es una realidad, pero la Conferencia ha demostrado que no es insalvable y que los puentes pueden construirse en beneficio de todos.

El evento ha sido un hito importante y podríamos regocijarnos acríticiamente en el éxito del evento, pero como comunistas tratamos de analizar las cosas con serenidad y espíritu crítico, siempre. La conferencia estableció una definición de “juventud” bastante amplia, hasta los 35 años. Para las Naciones Unidas, la juventud comprende de los 18 a los 25 años. La Conferencia amplió el rango para poder incorporar a más trabajadores pues los menores de 25 años son una extrema minoría. Una mirada sociológica podría entender que la noción de “juventud” tiene que ver más con una categoría social y no un momento cronológico, pero digamos que allí hubo una licencia necesaria y comprensible.

De esta situación,  queda claro que es necesario un esfuerzo mayor por incorporar verdaderos jóvenes menores de 25 años al movimiento sindical de clase y a los puestos de dirección del mismo.  

En este sentido, una de las tareas del sindicalismo de clase entre los jóvenes es la construcción de una “identidad sindical juvenil” que hoy no existe. En este proceso, algunos camaradas confunden el discurso partidario con la identidad sindical. Y actúan como si el tránsito del sindicato al partido fuera un proceso natural y automático. Hablan del partido y del sindicato como si fuera la misma cosa. Y no es así.

En las últimas décadas, los jóvenes han cambiado su imaginario colectivo y líneas de acción social. Los jóvenes asalariados tienen una mirada muy crítica de los partidos políticos en general, como indican diversos estudios sociales locales e internacionales. La izquierda no se escapa de este ánimo cuestionador. Cuando en la inauguración de la Conferencia, Valentín Pacho habla del “marxismo leninismo” como la ideología del sindicalismo de clase, se está atropellando la autonomía sindical, confundiendo espacios y alienando a los jóvenes sindicalistas.

Con discursos partidarios y sobreideologizados no vamos ni a motivar ni a convencer al proletariado joven. Con un discurso de la guerra fría solamente vamos a aislarnos política y sindicalmente. Y en cada encuentro seremos menos.  

Resulta claro que el Partido tiene un rol importante entre la juventud asalariada, ya sea a través de la JCP  o del mismo partido es necesario definir objetivos y metas concretas para desarrollar militancia, organización, cultura y poder entre los trabajadores jóvenes. No se trata de violentar la autonomía sindical sino de enriquecer la identidad juvenil. Ahora que el departamento juvenil de la CGTP se está consolidando sería bueno que la JCP inaugure una línea de masas juvenil sindical y deje de entender que ser joven es ser universitario.

Más allá  de los problemas y limitaciones, la primera Conferencia Internacional de la Juventud Sindicalista ha sido una brisa de aire fresco y revitalizante para el conjunto del movimiento sindical clasista en la FSM. Esperamos que este impulso no se detenga.