4 de diciembre de 2009

Apuntes sobre la agenda sindical

Este es un ejercicio para el tradicional balance de fin de año.


Crisis económica y su impacto en el empleo

La crisis económica ha golpeado al país en los sectores vinculados a las exportaciones. La agroindustria que empelaba mano de obra intensiva ha registrado durante el presente año alrededor de 50 mil despedidos según cifras oficiales. Las principales víctimas se encuentran en las regiones de la Libertad, Piura, Lambayeque, Ica.

En el sector minero también se registraron a inicios del año un número importante de pérdida de puestos de trabajo. La legislación laboral actual disfraza los despidos de numerosos trabajadores contratados bajo la forma de la “no renovación de contrato”. Para la CGTP esta modalidad es un despido encubierto.

En el sector servicios también se registran numerosos despidos, especialmente en las grandes ciudades. Esta situación no ha provocado una mayor explosión social básicamente por tratarse de sectores pobres y desorganizados.

Clima de creciente conflictividad

Sin embargo, esto no significa un descenso de los conflictos laborales. En el presente año se ha incrementado el número de huelgas y horas hombre pérdidas con respecto al año pasado. La paralización de los trabajadores mineros, estatales, textiles, alimentos, industrias y portuarios ha sido significativa. El conflicto laboral no logra capturar la atención de la opinión pública, más aún cuando existe una política claramente desinformativa entre los medios de prensa respecto a la protesta laboral sindical. A pesar de esto, se han desarrollado más huelgas, paralizaciones y movilizaciones sindicales que en el año anterior.

Sin embargo, uno principales problemas sigue siendo la dispersión de nuestras luchas. La ausencia de una estrategia común y articulada hace que muchas veces el movimiento sindical se presente dividido y debilitado.

Por su parte, el gobierno aprista ha optado indistintamente entre el endurecimiento político y la distracción mediante operativos psicosociales que ya se parecen mucho a los del fujimorato: asesinatos y peleas domésticas que involucran a artistas de la farándula local, pistachos, zombies y temas similares. Lamentablemente los medios periodísticos en su gran mayoría participan voluntariamente de estas campañas.

Una agenda sindical ignorada

En estas circunstancias la agenda sindical se ve recortada y limitada. La dirección nacional de la CGTP viene realziando una serie de esfuerzos unitarios para construir juntos una alternativa viable de propuesta y cambio, pero las dificultades son considerables.

En el tema estrictamente laboral hay cuatro temas centrales que representan las coordinadas en que se desarrollan las relaciones laborales en el país.

a.- Situación del diálogo social
El franco desinterés del gobierno por establecer mecanismos de diálogo eficaces terminó reduciendo especios importantes como el acuerdo nacional y el CNT en meros entes formales de diálogo social esteril sin la posibilidad real de llegar a acuerdos factibles. El desconocimiento por parte del gobierno aprista de la denominada claúsula gatillo que establecia un mecanismo de incremento salarial automático bajo determinadas condiciones de inflación, acordado consensualmente en el seno del CNT ha sido una muestra de la poca seriedad con que garcia entiende el diálogo social.

La CGTP no participa de estos especios hasta que no se den señalaes claras e inequívocas de cambio y confianza. El peso de la crisis económica se ha trasladado a los trabajadores desorganizados que como hemos señalado han sido despedidos en gran número. Algunos analistas señalan más de 80 mil trabajadores despedidos en el 2009.

Al gobierno no le interesa el diálogo social, a los empresarios tampoco.

b.- Ley de PYMES
La reforma laboral fujimorista tuvo un carácter ampliamente pro empresarial y patronal, significo la desregulación completa de las relaciones laborales. El retorno de la democracia parecía darnos la oportunidad de reconstruir unas relaciones laborales más equilibradas, devolviendo al estado el rol tutelar que tradicionalmente había tenido. Lamentablemente, las exigencias del programa económico neoliberal y los intereses de los grandes grupos empresariales han impedido que se logre promulgar la ley general de trabajo, esfuerzo colectivo de abogados laboralistas y representantes gremiales de los trabajadores y el empresariado. Al final, la Ley general de trabajo ha quedado como un simbolo de la dilación y el engaño. No existe ninguna voluntad política en el gobierno para aprobarla.

Por el contrario, para satisfacer los intereses de un grupo de empresarios se ha aprobado una ley general de PYMES que viene a ser una nueva reforma laboral, pues en la práctica crea trabajadores de segunda clase. Derechos reducidos, libertades recortadas, beneficios conculcados. Las victimas son un sector mayoritario de los trabajadores que ya de por si eran difíciles sde organizar, y ahora será mucho más.

c.- Ley procesal de trabajo
La ley procesal de trabajo es una herramienta importante en la defensa de los derechos laborales y su reforma implica una oportunidad fundamental para los trabajadores. Por esta razón la CGTP ha elaborado con el apoyo de especialistas del derecho una propuesta integral y renovadora frente a la propuesta del ejecutivo que busca entorpecer el normal ejercicio de la justicia laboral. Estos días se viene discutiendo este importante tema y es necesario involucrarnos mucho más en él.

d.- Limitaciones a la libertad sindical
Un tema constante que en el último año se ha agudizado más. Si bien las cifras de los ultimos años registran un crecimiento constante de la afiliación sindical esta se realzia de manera lenta y con tropiezos. El régimen laboral de contratos temporales sigue siendo uno de los principales obstáculos para la libre afiliación sindical. Especialmente los regímenes especiales para la agro exportación, confecciones y exportaciones no tradicionales.

Asimismo, la negociación colectiva si bien ha mejorado levemente con respecto al año pasado, no recupera los niveles históricos de fines de los 70s. Sigue siendo urgente establecer una política sindical nacional con respecto a la negociación colectiva. La tendencia mundial en el sindicalismo internacional es la negociación por rama. Debemos preguntarnos que hacemos en nuestro país para avanzar en este sentido. Seguir negociando a nivel de empresa solamente va a reducir constantemente nuestro poder de influir en las relaciones laborales y en las escalas salariales.

Asimismo es necesario enriquecer los pliegos que presentamos incorporando nuevos temas y cláusulas que representen mejor el mapa social del trabajo, a los nuevos sectores laborales, a los jóvenes y las mujeres trabajadoras.

Cabe señalar, el ejercicio de la huelga legal sigue siendo más que un derecho constitucional un privilegio de algunos pocos trabajadores. desde el gobierno, numerosas huelgas son declaradas improcedentes e ilegales en función del cálculo político. Sin la posibilidad de ejercer una huelga, los trabajadores aparecen desarmados frente a los poderes empresariales y gubernamentales.

Finalmente, pero no por eso menos importante, es el tema del divisionismo sindical. El último año se han producido serias fracturas en el edificio sindical agudizándose algunos problemas y surgiendo nuevos. El paralelismo delincuencial en construcción civil, el divisionismo en el Sutep, las dificultades de articular una estrategia conjunta entre los estatales son algunas muestras de estos problemas.

Es necesario también reflexionar sobre estos temas, pues toda división y querella interna debilita al conjunto del movimiento sindical.