18 de noviembre de 2010

Ahora le dicen "Perú" al bolsillo de los empresarios. Agroindustria

La agro industria es una de las actividades más importantes en los últimos años. Los procesos de globalización comercial han permitido que se articulen mercados para espárragos, cebollas, cochinilla, uva, paltas, mangos y otros productos.

En los valles de la costa peruana, se ha concentrado grandes extensiones de tierra que son utilizadas precisamente para estos productos. En su cultivo y cosecha participan cientos de miles de trabajadores y trabajadoras. Las exportaciones tienen como mercados a EEUU, diversos países de Europa y China.

A nivel normativo, la ley de exportaciones no tradiconales (Decreto ley 22342) y la Ley de promoción del Sector Agrario (Ley 27360) regulan las relaciones laborales en dicho sector, incluyendo a los textiles y confecciones.


La idea era brindar facilidades a los empresarios mediante una extrema flexibilización laboral, un sueldo regulado por ley, y desincentivos para la negociación colectiva. Como resultado tenemos condiciones de trabajo muy difíciles que se ha registrado aquí y en otros blogs y portales de internet

Ya han pasado más de una década de estas leyes que se pensaron como medidas de promoción "temporales" pero que han devenido en "permanentes". La realidad es que un grupo de empresas agroexportadoras y de confecciones (¿recuerdan e caso Topytop?) se ha enriquecido a costa de bajas remuneraciones y sobreexplotación para los trabajadores.

La Comisión de Trabajo del Congreso de la República ha aprobado dictamenes para modificar (ni siquiera derogar, solamente modificar) los aspectos más perniciosos de estas leyes, para permitir la estabilidad laboral y la negociación colectiva. Este dictamen debería pasar al pleno del Congreso (si lo pone en agenda) y eventualmente podría aprobarse. Nótese cuantos condicionales.


Los argumentos de la SNI son endebles. Señalan que se perderían 300 mil puestos de trabajo. Pero no indican que con la actual legislación ya los trabajadores se encuentran en la posibilidad de perder el empleo. En Ica, más del 60% de los trabajadores en agroexportación no cuentan con contratos de trabajo escritos, muchos de ellos trabajan por semanas y su renovación de contrato no depende de la oferta y demanda comercial sino del criterio arbitrario de capataces y gamonales. 

Asimismo, existen trabajadores con diez años de antigüedad que siguen renovando contratos cada 30 dias. Es evidente que dichos puestos de trabajo son permanentes, pero los empresarios prefieren tenerlos así, con un pie en la calle. de paso, no pueden formar sindicatos.  

Aquí esta el comunicado público de la SNI.



Esta situación exige una pronta respuesta del movimiento sindical. Como he señalado en diversas oportunidades, los trabajadores de la agroexportación se encuentran divididos en diversos y pequeños sindicatos de empresa. Cuyos esfuerzos heroicos de negociación colectiva son todos ineficaces, pues ningún acuerdo ha obtenido un aumento de sueldo.

El ministerio de Trabajo apoya a los empresarios (vaya una verdad digna de don Pedro Grullo). 

Esta nueva coyuntura, requiere de una amplia movilización de los trabajadores y trabajadoras, a las calles, a la puerta del congreso, para exigir la modificatoria de las normas legales señaladas. Nuevamente, repito, y no me canso:

Necesitamos una organización sindical por rama en la agroindustria, que organice una gran huelga nacional de la agroindustria con el objetivo de establecer la negociación colectiva por rama.