25 de mayo de 2010

La situación del sindicalismo en la agroindustria

La situación sindical en el sector esta marcada por la debilidad y dispersión. En el 2006 la CGTP dentro del proceso de reestructuración organizativa impulsó la formación de un sindicato nacional de rama para la agroindustria. De manera paralela, ONGs como Plades, Fepromu y Aurora Vivar que venían contactando con mujeres trabajadoras optaron por apoyar la conformación de sindicatos de empresa. 

De esta manera, se han dado esfuerzos paralelos y distintos en la organización de los trabajadores. Las CGTPs regionales apoyaron ambos esfuerzos, con distinto entusiasmo. Los sindicatos de empresa han tenido más apoyo en recursos gracias a los proyectos de las ONGs. En la actualidad, el Sindicato nacional, luego de su congreso no ha logrado inscribir su junta directiva, hay diferencias internas y una disputa entre La Libertad e Ica.

En esta última región se ha conformado con el apoyo de la CGTP Ica una “Sección Sindical regional” que reúne a trabajadores por barrios, brinda asesoría jurídica individual pero no tiene capacidad de negociación colectiva. En La Libertad, con el apoyo de la CGTP Regional, se ha conformado una “Federación regional de Agroindustria” que reúne actualmente a dos sindicatos de empresa. Esta Federación se encuentra debilitada y no tiene capacidad de movilización ni presión.

Al parecer, en Ica, las disputas intersindicales por cuotas de poder y estrategias de organización hacen que nuevamente desde la CGTP Ica se esté animando la formación de un Sindicato de rama de agroindustria pero de ámbito regional. Este paso solamente va a aumentar la dispersión y división en el sector. Los sindicatos de empresa agrupan básicamente a los trabajadores y trabajadoras estables y no a los “temporeros/as” que son la mayoría. No han logrado ningún aumento económico por negociación colectiva. Dos sindicatos de empresa han sido desactivados a pesar de estar en negociación colectiva.

Los sindicatos de empresa registran menos de cien trabajadores en promedio, algunos tienen veinte o cuarenta afiliados en una empresa que contrata a cinco mil trabajadores. Así, en muchas empresas la tasa de sindicalización por empresa no llega ni al uno por ciento. Esto no se debe al desinterés o desidia de los trabajadores sino al "modelo organizativo" impuesto. Las negociaciones colectivas no  obtienen resultado, tanto así que se firman convenios colectivos por tres años sin aumento de sueldo. ¿Porque? Por que no hay fuerza sindical, por que los sindicatos de empresa no funcionan. 

Podemos cerrar los ojos, disimular o hacernos los locos con esto. Podemos dar una perorata sobre el valor y entrega de los trabajadores que luchan de manera incansable, y muchas veces esto es cierto, pero al final, lo concreto es que el sindicato de empresa y la negociación por empresa NO FUNCIONAN. Algunos dirigentes, activistas y profesionales creen que formando más sindicatos de empresa se "esta haciendo algo". Falso. Es un consuelo y un paliativo, no una estrategia sindical de éxito. Conformarse con esta situación es poco menos que inmoral. 

Características especiales del sector

a.- La existencia de trabajadores y trabajadoras estables y temporales.- Esta diferencia se da en una relación de uno a diez y exige una estrategia sindical que incorpore a los temporales a la organización sindical, más aún cuando son los más vulnerables.

b.- La alta rotación en el trabajo Existen más de tres mil empresas agroindustriales en los valles de la costa peruana. Son empresas de diferente tamaño y los trabajadores y trabajadoras temporales registran una alta rotación en el empleo entre dichas empresas.

c.- La temporalidad del trabajo Durante el año se registran dos temporadas de siembre y cosecha en el agro. Una temporada larga que va de Setiembre a diciembre y una corta que va de marzo a mayo. Esto crea oleadas de trabajadores durante esos meses y luego periodos de cese obligado.

d.- La existencia de mano de obra migrante Por tal razón, muchos trabajadores y trabajadoras son migrantes internos que se trasladan desde sus centros poblados en la sierra, a los valles de la costa durante los meses de temporada agrícola para luego regresar a la sierra. 

e.- La débil cultura sindical Luego del proceso de contra reforma agraria, los gremios tradicionales como la CNA y la CCP han quedado en una profunda crisis orgánica y de dirección. En la costa, no existe entre los asalariados rurales una cultura ciudadana ni política sobre la cual construir los lazos del sindicalismo. Es necesario un esfuerzo de formación y capacitación intenso muy grande para identificar los liderazgos sindicales.

f.- El papel de las ONGs Las ONGs han jugado un papel central en la organización de los trabajadores y trabajadoras de la agroindustria. Lamentablemente este rol lo han hecho a partir de sus intereses y objetivos inmediatos. Las ONGs se han mostrado a favor de los sindicatos de empresa, pues resultan más adecuados para incorporar a los proyectos de cooperación, tal como ha sido en el caso de Aurora Vivar y Plades. Se ha gastado muy fuertes cantidades de dinero para organizar sindicatos de empresa pero los resultados son bastante escasos.

A manera de conclusiones 

Hemos venido trabajando en base a diferentes criterios y perspectivas, lo cual crea confusión y problemas en el movimiento sindical y entre los trabajadores y trabajadoras del sector. Los esfuerzos logrados hasta la fecha son insuficientes, parciales y dispersos para considerar que alguna de las estrategias e iniciativas puede tener éxito. En general, en el sector agroindustrial seguimos desorganizados y sin capacidad de respuesta frente a la patronal. 

Cada vez hay menos sindicatos en la agroindustria y con menos afiliación. Los sindicatos por empresa han fracasado en la defensa eficaz de los trabajadores y trabajadoras a pesar del apoyo recibido por las ONGs. El sindicato nacional por rama viene desintegrándose lentamente al no contar con ningún apoyo real. 

No existe una real negociación colectiva en el sector. Ningún pliego ha obtenido aumento de sueldo. Se firman pliegos por tres años para garantizar lo que ya está en la ley, lo cual es un absurdo y una pérdida de tiempo. Necesitamos una política sindical de negociación colectiva y apoyar la negociación por rama. 

Esto pasa por conformar y fortalecer el "Departamento Agrario" de la CGTP y plantear la Huelga General de la Agroindustria con una movilización hacia Lima para exigir dos cosas: derogatoria del régimen especial para las agroexportaciones no tradicionales y la negociación colectiva por rama.