6 de abril de 2009

Fujimori contra el movimiento sindical

La relación de Fujimori con el sindicalismo ha sido mayormente de enfrentamiento. En general Fujimori, nunca tuvo interés por acercarse al movimiento sindical, ya sea cuando era candidato y mucho menos desde la presidencia. El enfrentamiento tiene muchas razones, veamos algunas:

a.- La política neoliberal.
Fujimori aplicó sin miramientos, la política neoliberal que venia dando vueltas en el país desde los 80s. Predominio absoluto del mercado sobre la distribución de recursos, salida del estado de la producción, privatización de áreas sociales como educación, salud, pensiones; desregulación laboral y sometimiento al orden financiera internacional fueron los pilares de una política que no ha resuelto los problemas del país.

Como se ha señalado repetidamente, para aplicar estas medidas, Fujimori optó por un modelo autoritario, prescindiendo de la democracia. Conforme pasaron los primeros años se estableció un modelo de relación clientelar con los sectores pobres y no organizados.

b.- La desregulación laboral:
Los sindicatos nunca han sido poderosos a nivel nacional. Eso es un mito de la derecha empresarial. La legislación laboral antes de Fujimori no era "pro-trabajador" o favorable a los sindicatos. Ya Belaunde y García cada uno a su modo, habían descafeinado los aspectos más progresistas que venían de la época de Velasco.

Pero ese orden jurídico aspiraba a un equilibrio entre la parte empresarial y los trabajadores. Como bien se sabe, el derecho laboral es muy particular pues asume su existencia, a partir de las diferencias de poder entre el capital y el trabajo. El derecho laboral busca proteger al trabajador de una relación claramente desequilibrada.

Pero para los reformadores laborales del fujimorismo (Torres y Torres Lara, Ricardo Marcenaro entre otros) el objetivo era quebrar a los sindicatos y mover la balanza a favor de los empresarios. Sólo dos ejemplos: los cambios en el ejercicio del derecho de huelga y la negociación colectiva por rama. En ambos casos, se redujo, limito y distorsionó principios y derechos laborales reconocidos en todo el mundo.

¿Sabia usted que antes la huelga legal era una alternativa en cualquier momento de las relaciones laborales? ¿Que existían casi siete tipos de huelga? Con Fujimori la huelga se limita solamente a una etapa de la negociación colectiva y se limita a un único tipo.

Algo así pasó con la negociación por rama. Se dispuso que si no existía acuerdo, primaba el acuerdo por empresa. Así nomas, dejaba en poder de los empresarios reventar todos los pactos a nivel de federación.

Esta reforma es tan pro empresarial, tan claramente antisindical, que a la fecha sigue vigente. ¿No es una vergüenza que las dos normas legales que regulan las relaciones laborales individuales y colectivas sean "decretos leyes", es decir, normas dictadas por un gobierno de facto, por una dictadura?

c.- Un discurso gubernamental antisindical
Desde una reunión de la Confiep, Fujimori señaló con el histrionismo que le conocemos, que el país ya no estaría más sujeto a la "dictadura de cúpulas sindicales". Los empresarios aplaudieron rabiosamente. De pronto, los noticieros empezaron a satanizar toda protesta sindical. Ser huelguista no era un motivo de solidaridad sino de escarnio. El sindicalismo estatal era sinónimo de flojera y corrupción. En el sector privado, los empresarios empiezan a coordinar con la policia para acusar a los dirigentes sindicales de "terroristas".

Luego, el sindicalismo desapareció de los medios. Éramos invisibles. El referente popular para el fujimorismo es el "poblador" de una barriada, que acude al comedor popular y recibe la ayuda del gobernante.

d.- Las violaciones a los derechos humanos:
Pero lo más grave, el punto que ha creado una separación infranqueable ha sido la violencia directa, asesina contra dirigentes sindicales y otros ciudadanos. El 18 de diciembre de 1992, a meses del autogolpe es asesinado Pedro Huilca Tecse, secretario general de la CGTP. Con él son muchos los que dieron su vida en la lucha contra la dictadura fujimorista. Y muchos más los ciudadanos inocentes que fueron asesinados bajo su régimen. La Cantuta, Barrios Altos...



Ahora, ya ha sido condenado. 25 años.

En días así, uno casi tiene la certeza que los esfuerzos constantes, pequeños y grandes, de tanta gente por hacer de estas tierras una comunidad política sensata, justa y civilizada, tienen sentido y efecto.