15 de febrero de 2009

Más problemas del sindicalismo peruano

Para nadie es un secreto que en el sindicalismo peruano se están registrando algunos cambios. Si alguien ha leído antes mi blog, sabrá que una de mis obsesiones es el cruce entre el cambio generacional y el nuevo radicalismo sindical. Es decir, en los sindicatos hay más jóvenes, y estos jóvenes son más radicales.

El nuevo radicalismo, ya no tiene un componente ideológico maoísta, como en décadas pasadas. la presencia de sendero luminoso es mínima, y generalmente esporádica. No hay ningún gremio con presencia senderista.

Por otra parte, es claro el viraje que en los últimos años ha dado Patria Roja. Ciertamente, para los incautos en general y los malintencionados de la derecha conservadora, Patria Roja siempre será el cuco con quien asustar a los desprevenidos. Pero si uno visita su web no va a encontrar nada que pueda escandalizar.

En el mundo sindical, Patria Roja fue en los 70s el ala izquierda del movimiento sindical. Desde el Sutep, donde su liderazgo ha sido muy fuerte, luchaban contra el "revisionismo" del PCP en la dirección de la CGTP.

En una animada discusión en el blog de Daniel Siguas, he posteado lo que entiendo y recuerdo del CCUSC, donde maoistas y troskos trataron de construir otra central sindical, con poco éxito, claro está. Eran épocas de discusiones muy acaloradas entre "revisionistas" y "ultras". Pero eso es historia.

Hoy en día, los compañeros de Patria Roja son parte del establishment oficial de la izquierda, junto con el PCP y el PS, en el proyecto de la CPS (Coordiandora Político Social). Sinceramente, es muy difícil señalar quien esta más a la izquierda de quien... o más al centro.









¿El partido es el papá y el sindicato el hijo?

No pues. Así no es.









En el terreno sindical no hemos tenido un ala izquierda en forma durante los primeros años de la presente década. Pero ahora la situación ha cambiado. Alguna vez escuché o leí, en los meses grises cuando se caía el Muro de Berlín y lo que llamábamos socialismo iba desapareciendo junto con tantas estatuas de Lenin, que una cosa era segura: el troskismo se había acabado, pues, su razón de ser, el stalinismo ya no existía.

Pero, en estas cosas de la política, nunca se sabe. Y así pues, aquí en el Perú, los troskos (como se les denomina cariñosamente a los seguidores de Lev D. Bronstein) tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.

Nadie puede negar su empeño, dedicación y entusiasmo. Tampoco esa vocación tan particular por dividirse. Hasta ahora el grupo más fuerte parece ser el PST (Partido Socialista de los Trabajadores) pero no es el único. Tenemos también a Voz Socialista. Y entiendo que a un grupo que está tratando de formar un PT (Partido de los Trabajadores). También es conocida la labor política del c. Erwin Salazar desde Lambayeque, pero entiendo, que en Lima no goza de muchas simpatías entre sus compañeros de ideología.

Están presentes en muchas áreas del movimiento sindical. En Lima, han logrado un trabajo interesante en confecciones, donde su presencia en la denominada Coordinadora Sindical Textil es clara. En la carretera central también están haciendo un trabajo político importante. Y por lo que señala Pukamuki, boletín de los comunistas en el sector minero, aqui y aquí, su presencia en la Federación Minera ha crecido. Y ojo, que este mes hay congreso en la Federación Minera.

De Politica


De Politica



Pero bueno, un ala izquierda, no debería ser un problema para nadie. La pluralidad es importante en un sindicato, pues somos un frente único, como nos enseñara Mariátegui. El problema es otro.

Los trostkistas no respetan la autonomía sindical. Esta es la principal razón de nuestra crítica. La autonomía sindical, es lo que se entiende por la independencia política del sindicato frente a partidos y gobiernos. Y se viola dicha autonomía cuando el "partido" doblega, subordina o instrumentaliza al sindicato. Esta subordinación se expresa claramente cuando los intereses políticos partidarios reemplazan a los intereses sindicales. Por ejemplo, cuando demoramos la solución de un conflicto, para poder "agudizar las contradiciones" y así, demostrar a los trabajadores, que la democracia burguesa no sirve, o que el orden jurídico laboral es una tontería. De esta manera, los criterios partidarios resultan más importantes que los estrictamente sindicales.

Mi hipótesis, es que la actuación de los grupos troskistas viene destruyendo la autonomía sindical en los sindicatos donde tienen presencia. En la Coordinadora Sindical Textil, por ejemplo, se ha desarrollado una estrategia confrontacional y maximalista. Cuyo resultado es la virtual desarticulación de dicha instancia y el debilitamiento de sus bases sindicales. Mucho radicalismo pero ningún resultado. Desde un punto de vista sindical, esto es una clarísima derrota. Pero para el grupo político que "asesora" a dicho gremio, este proceso es positivo pues le permite disponer de un espacio para cuestionar la política de la Confederación mariateguista. No interesa el costo social.

El problema puede verse claramente, cuando el conflicto social es subordinado a la lógica de la política y ésta es interpretada por el partido. Imaginemos un sindicato donde los troskos son mayoría en la dirección sindical, de pronto, se va a la huelga. ¿Quién debe determinar cuando se levanta o no la huelga?. ¿El grupo partidario de acuerdo a los intereses políticos de la coyuntura?

No. Son los trabajadores quienes tienen la soberanía. El caso, lamentable de huelgas que no se levantan o conflictos que no se resuelven porque es de interés de un grupo partidario mantenerlos en auge, para así disponer de mayor prensa y militancia; ha sido una constante en la historia sindical de nuestro país.

La autonomía sindical, es la única garantía que tenemos para mantener una verdadera representación social de los trabajadores y trabajadoras. Para lograr acuerdos cuando sea necesario y obtener resultados concretos cuando sea posible.

Aquellos, que solamente ven objetivos políticos, y que buscan articular, todo conflicto social de acuerdo a sus intereses de corto plazo: la lucha contra la "burocracia sindical" de lo CGTP, por ejemplo, le hacen daño al sindicalismo y a la izquierda. Es un buen momento, para defender la autonomía sindical.


Sobre autonomía sindical (en este blog):