18 de febrero de 2009

Todo lo que quieres saber sobre Negociación Colectiva (Parte III)



Todos somos iguales: reuniones de Trato Directo


Una vez instalado el trato directo, empieza el periodo más interesante de la negociación colectiva. Las reuniones como hemos señalado deben ser semanales. Un tema que se discute siempre es cómo empezar el trato directo.

El punto central de discusión va a ser el aumento general. Por dicha razón, mientras la empresa no alcanza la información económica y financiera, resulta adecuado empezar por los temas no remunerativos. Es decir, las condiciones de trabajo, beneficios colaterales, permisos, licencias. Esto crea un mejor clima, permite conocer a los representantes de la parte empresarial y descubrir sus fortalezas y debilidades.

Es importante ser puntuales a las reuniones. Antes de cada reunión, la comisión negociadora y sus asesores deben reunirse para definir como se abordara cada reunión. ¿Qué necesitamos averiguar? Hay que conocer bien a la otra parte. Identificar a cada integrante y averiguar quien o quienes son sus asesores. Todos los abogados están registrados en un Colegio Profesional, según un número. Mediante Internet podemos conocer si el abogado de la empresa tiene mucha experiencia o es nuevo en el tema.

Debemos identificar además a los más duros en la parte empresarial. Y que argumentos pueden ser más eficaces contra ellos. Nuestros argumentos son de diferente tipo:

a.- Económicos: presentamos los indicadores de inflación, variación de precios, sueldos, remuneraciones, canasta familiar, etc.

b.- Ético-Morales: se pone énfasis en los aspectos de justicia de nuestras demandas. Todos tenemos un sentido común sobre lo que es bueno. Se arguye que el aumento seria un acto de justicia y de bien.

c.- Emocionales: Se pone énfasis en los problemas, penurias y dificultades de los trabajadores para vivir con sus recursos. Se citan ejemplos concretos que grafiquen estas dificultades.

d.- De fuerza: Se señala que los afiliados están cada vez más impacientes y que exigen medidas de fuerza como plantones, conferencias de prensa. Se da a entender que si no mejoran sus propuestas, pasaremos a un enfrentamiento frontal.

Todos los argumentos son válidos y deben usarse de acuerdo a cada situación. Lo importante es conducir la negociación de manera tal que podamos rebatir todas las oposiciones de la empresa y alcanzar un acuerdo adecuado para los trabajadores. Un tiempo adecuado para el trato directo es de dos meses aproximadamente u ocho reuniones.

Si después de ese lapso y en la evaluación realizada establecemos que la empresa simplemente esta dilatando el proceso y no tiene voluntad para llegar a acuerdos, es momento de pensar en el rompimiento del Trato Directo.

Romper el trato Directo no es algo mal. es un derecho. No es el fin del mundo. Es comprender que la empresa no desea llegar a un acuerdo y es necesario, que intervenga el estado para facilitar dicho acuerdo.

Para este paso importante es necesario contar con un aval de la asamblea general del sindicato. Se convoca a una asamblea. En ella se debe acordar lo siguiente: Llevar una propuesta a la empresa sobre el aumento general. Si la empresa no responde con una alternativa adecuada o rechaza nuestra propuesta se procede a romper el trato directo.

De esta manera, en la siguiente reunión de trato directo estamos facultados para cerrar esa etapa en caso que nuestra propuesta no sea recogida por la empresa. Para romper el Trato Directo es OBLIGATORIO HACER UN ACTA, DONDE CONSTE QUE LAS PARTES NO SE PONEN DE ACUERDO Y DECIDEN ROMPER EL TRATO DIRECTO.

Se levanta un acta y dos copias. Una para la empresa, otra para el sindicato y la tercera se entrega una copia al Ministerio de Trabajo, solicitando que proceda a la etapa de Conciliación.