4 de junio de 2010

Los empresarios y el sindicalismo

Hace unos años se empezó a afirmar en base a algunas cifras del Ministerio de Trabajo, el crecimiento sindical. Un proceso lento y disparejo pero que permitía pensar en una recuperación sindical.

Curiosamente, los más entusiastas en señalar este crecimiento no fueron los sindicalistas, sino los empresarios y especialmente los abogados pro patronal. El Dr. Toyama, abogado laboralista cercano a los empresarios es uno de los primeros en declarar en marzo del 2009 el crecimiento sindical. Entonces, se trataba de hacer notar un hecho, sin pretender explicarlo.

Luego, en una columna que escribe para Semana Económica Toyama se pregunta si "¿Son buenos los sindicatos?" en Junio del 2009. Estas notas van a tener diferente repercusión y así aparece una nota que señala un crecimiento pero bajo una mirada crítica.

En marzo del presente año, Toyama explica el crecimiento sindical como un proceso de modernización. Quienes han tomado nota clara de lo alertado por el Dr. Toyama han sido los empresarios. Nuestra hipótesis es bastante simple:

Los empresarios han elaborado y aplican una estrategia común y conjunta para detener el crecimiento sindical.

No se trata de la tradicional oposición entre empresarios y sindicalistas. Se trata de una estrategia conversada, coordinada, articulada y que tiene objetivos muy claros. En toda estrategia hay un objetivo, medios y actores. El actor principal en este proceso han sido los estudios de abogados. Los empresarios peruanos cuentan con diversos estudios de abogados que funcionan como "think tank" para brindarles insumos y propuestas en temas laborales y sindicales.

El Dr. Toyama es uno de los principales abogados laboralistas que desde la perspectiva de los empresarios aborda estos temas y establece las pautas que debe seguir la patronal peruana.

La estrategia anti sindical de los empresarios peruanos

En la época de Fujimori, la legislación laboral era suficiente para inhibir la acción sindical. Los cambios en materia de procesal, huelgas, organización sindical, régimen de contratos, nivel de negociación y despido arbitrario habían definido un escenario claramente favorable para los empresarios. El clima político y la acción criminal de la dictadura fujimorista completaba este panorama.

Con el retorno de la democracia y el levantamiento de buena parte de las observaciones hechas por la OIT a la legislación laboral, hay, como hemos señalado un lento y sostenido crecimiento sindical. El Dr. Toyama advierte este proceso y da la alerta que prepara a los empresarios para responder a este reto.

Asi, los empresarios han desarrollado los siguientes criterios:

-Se puede despedir a un trabajador antes de formar el sindicato. Para lo cual las empresas desarrollan una labor de "control e inteligencia" mucho más fina, con "soplones" dentro de la empresa, tratando de identificar a los trabajadores con liderazgo, que pueden ser posibles sindicalistas. se trata de cooptarlos mediante estímulos económicos o de despedirlos arbitrariamente antes de que se establezca una organziación sidnical.

-Fortalecer un clima de de incertidumbre y desconfianza entre los trabajadores. A los trabajadores jóvenes se les advierte al momento de la contratación que no están permitidos los sindicatos. Incluso se les hace firmar documentos donde se "renuncia" al derecho de organziar sindicatos. Estos documentos son claramente irritos y no tienen ningún valor legal.

-Si se forma el sindicato la nueva estrategia empresarial buscará detener el crecimiento de la organización gremial y deslegitimirla. Antes los empresarios peruanos destruian al sindicato en primera, despidiendo a los dirigentes y afiliados en masa, ahora esta medida ha demostrado ser ineficaz y provocar más problemas como se ha visto en Casapalca, Claro, Topy Top, Coca Cola; por lo que la nueva estrategia busca destruir al sindicato en un plazo de un año. Se ha pasado de una blitzkrieg a una guerra de posiciones.

- El terreno de esta confrontación es la negociación colectiva. Los empresarios entienden con claridad que si derrotan al sindicato en la negociación colectiva, prácticamente han ganado la guerra.

Para lograr esto, la palabra clave es "dilatar". es decir, demorar todo lo posible el proceso de negociación colectiva. Legalmente, un empresario no puede oponerse ni rehusarse a discutir un pliego. Pero al no existir plazos legales, puede prolongar la discusión y retrasar cualquier acuerdo de manera tal que el sindicato pierda la paciencia y los afiliados empiecen a desconfiar de sus dirigentes por ineficaces

El pliego es devuelto aduciendo razones formales. Para esto son muy útiles los abogados que encuentran el más mínimo detalle observable, una palabra mal escrita, un nombre, una coma. Otra maniobra usada es solicitar al sindicato el acta que aprueba el pliego y nombra a la comisión negociadora. Esto no está contemplado en la legislación, es un claro exceso y un atentado a la buena fe negocial. Pero permite a los empresarios demorar una o dos semanas la instalación del trato directo.

Luego, una vez instalado el trato directo, los empresarios aducen una seri8e de inconvenientes para poder reunirse semanalmente. Algunas empresas sugieren UNA reunión MENSUAL. Al ver el rechazo sindical, se utilizan pretextos. Hay un famoso abogado patronal que en un mismo mes "viajó al extranjero", le "chocaron su carro" y "se enfermó", justo los días que tenía reunión de trato directo. De esta manera, logró paralizar la discusión un mes entero.

-Lanzar propuestas económicas ridículas para desmoralizar al sindicato. De un tiempo a esta parte, todas las representaciones empresariales están empezando a negociar con una propuesta de "cero aumento". Señalan que no hay dinero. Su estrategia es sencilla. Al partir de cero, descolocan al sindicato y luego de un par de meses de discusión inútil, empiezan a soltar una propuesta de un sol. Así, el efecto psicológico para el sindicato es de haber alcanzado algo importante luego de mucha pelea. Y la tentación de aceptar esa suma ridícula es mayor.

-Proponer aumentos diferenciados e impedir la fiscalización sindical. Los empresarios quieren destruir el sindicato. Para eso, buscan dividir a los trabajadores. Asi, proponen aumentos diferenciados, incluso se atreven a ofrecer un mayor amento a los dirigentes sindicales, utilizando procesos de "evaluación" completamente subjetivos y arbitrarios.

Un sindicato despistado y angurriento cae en esta trampa y asi se gana una discusión interna. Los afiliados no son idiotas y se darán cuenta que hay favoritismo y talvez hasta corrupción entre los dirigentes.

-Proponer convenios de más de un año de duración. Como sabemos, la ley es muy clara. La duración del convenio depende de las partes, pero si no hay acuerdo, el plazo será de un año. Los empresarios quieren que los convenios duren mucho más. En la empresa san fernando por ejemplo se firmó con engaños un convenio por diez años. La empresa Hermes de Seguridad, le propone al recien formado  sindicato un convenio por cinco años. Si lo aceptan, seria mejor ya despedirse del sindicato. El centro de la vida sindical es la discusión de la negociación colectiva. Si durante cinco años no va a haber pliego, mejor apaga la luz y cierra el sindicato.

-Proponer aumentos por fuera de la negociación. Se trata de lanzar un mensaje a los trabajadores: "sin sindicato puedes ganar más". Las empresas con tal de destruir un sindicato son capaces de prometer muchas cosas: aumentos, movilidades, promociones, recategorizaciones, vacaciones, favores, en fin, de todo. Pero la experiencia enseña algo muy simple, una vez destruido el sindicato, todo vuelve a la "normalidad patronal", es decir, se acaban las promesas y empieza una dura represión contra los trabajadores y trabajadoras.

El Ministerio de Trabajo, aliado de los empresarios

Para nadie es un secreto que la actual ministra de trabajo, Dra. Manuela García es una funcionaria aprista al servicio de los empresarios. Más allá de algunos gestos simbólicos y poco eficaces, toda su actuación ministerial ha servido para detener el crecimiento sindical.

a.- Las inspecciones laborales castradas
A nivel práctico, los empresarios a través de operadores políticos como alguno ex ministros de trabajo que ahora son abogados de empresas mineras como el Dr. Jaime Zavala; o abogados como el Dr. Alfredo Chienda, reconocido defensor de empresarios en temas laborales, que desde las páginas de su revista "Analisis Laboral" en setiembre de 2009 crítica las inspecciones laborales y se escandaliza de la actitud "policial" de los inspectores en una clínica de salud que ingresan a los consultorios.

Lo que el abogado no informa es que en ese caso, la clínica ordeno a los trabajadores esconderse en un par de oficinas, encerrándolos bajo llave, pues eran trabajadores por recibos de honorarios. El inspector logró que abrieran todas las puertas, a pesar de la oposición del empresario y al ubicar a los trabajadores prácticamente secuestrados, puso una multa considerable a la empresa infractora.

Pero desde entonces, las presiones mediáticas como las reseñadas han significado que los inspectores pierdan autoridad para defender la ley. Ahora, los inspectores tratan de no pelearse con los empresarios, pues desde el Ministerio según nos informan algunos inspectores, se les ordena "bajar el ruido" o "calmar las aguas" en el proceso inspectivo.

En este sentido, la Ministra de Trabajo ha promovido un II Taller Nacional en "Criterios en materia de inspección de Trabajo" los días 14, 15 y 16 de abril del presente año en Lima. Este taller tuvo como objetivo:

"...uniformizar los criterios resolutivos en materia de inspección del trabajo, por parte de los funcionarios que resuelven en primera y segunda instancia del procedimiento sancionador, con la particpación activa de los Directores de prevención y solución de conflictos, así como de los subdirectores de inspección de las direcciones y gerencias regionales de Trabajo y promoción del empleo a nivel nacional, a efectos que a los administrados, se les garantice la seguridad jurídica del caso, en aplicación del principio de predictibilidad sobre la potestad sancionadora de la administración pública"

Así lo señala la RM 096-2010 TR del 13 de abril. Se trata pues en buen romance, de controlar las sanciones y que a ningún inspector se le pase la mano. En resumen, le han cortado las uñas y dientes a la inspección laboral.

b.- Los trámites lentos y obtusos
El otro elemento, donde la ministra ha logrado congraciarse con los empresarios es en obstaculizar el procedimiento administrativo relacionado con el registro sindical y los trámites de cambio de junta directiva o modificación de estatutos.

Como sabemos, el mundo sindical, por presión de los empresarios es sumamente formal. los empresarios exigen a los sindicatos el más completo y total cumplimiento de la legislación, pero claro, ellos la pueden violar sistemáticamente.

La ley ordena que la constitución de un sindicato se registre ante el estado -esto parece algo natural, pero en muchos paises no es necesario e incluso puede ser entendido como una intromisión-, asi como cualquier cambio de afiliación, junta directiva o estatuto. Vamos, que hasta para bostezar los sindicatos deben informar al ministerio.

Curiosamente con el Dr. Pasco Cosmopolis se habia logrado que muchos de estos trámites se realicen de manera "automática" es decir, en función de la buena fe, el ministerio aprobaba  todo trámite o registro, y si luego un tercero interesado objetaba algo, se procedía a revisar el expediente. Este mecanismo es lo más sensato. Es curioso que lo haya promovido un ministro abogado que asociamos generalmente a los empresarios. Gracias a este criterio "automático" es que se han inscrito muchos nuevos sindicatos.

Pero luego, con los ministros apristas Villasante y Manuela García se ha retrocedido. Actualmente, la oficina de registro sindical revisa previamente los expedientes, antes de ingresarlos de manera oficial. Demora los trámites de manera no oficial.  

En la "toma de conocimiento" de cambio de juntas directivas o modificación de estatutos, la conducta de los funcionarios se ha vuelto mucho más quisquillosa y arbitraria. Se solicitan documentos que no están contemplados en el TUPA, como por ejemplo la nómina de junta directiva cuando hay cambios, a pesar que el TUPA no la requiere. Es decir, la Dirección de Registro Sindical actúa arbitrariamente imponiendo requisitos que no están contemplados en la ley con el objetivo de demorar y entorpecer la acción sindical.

c.- El derecho de huelga 

Por último, empresarios y autoridades entienden que la principal medida de fuerza que tienen los trabajadores es la huelga. Deben querer impedirla a pesar que sea un derecho constitucional. Y eso es precisamente lo que hacen.

Tramitar una huelga "legal" es uno de los esfuerzos más difíciles que puede enfrentar un sindicato. No se trata solamente de un análisis correcto de la correlación de fuerzas, de la solidez institucional del sindicato y del ánimo de los trabajadores. Se trata simplemente que el Ministerio de Trabajo impide en la práctica el libre ejercicio del derecho de huelga.

En el 2008 se realizaron 63 huelgas en el país, en el sector privado. Hace veinte años, en 1988 se realizaron 814 huelgas.  ¿Esta reducción del conflicto se debe a que la situación laboral ha mejorado sustancialmente? No. Ganamos menos que en 1988 y estamos peor. ¿Entonces? Lo que pasa, es que ahora es imposible hacer una huelga de manera legal.

En el 2008 decía que se habían realizado 63 huelgas, pero -empeorando la situación- debemos señalar que solamente cuatro (4) fueron declaradas "legales". Todas las demás fueron improcedentes y luego ilegales. Como sabemos, la declaración de improcedencia se justifica cuando hay problemas o errores procesales en la decisión colectiva de hacer la huelga. Es decir, errores en el trámite de dar el plazo de huelga. Es un asunto de trámite, administrativo.

¿Los abogados y dirigentes sindicales son torpes y no pueden hacer bien dichos trámites? No. La autoridad ministerial declara ilegales todas las huelgas inventando requisitos y observando hasta lo absurdo, en su objetivo de impedir el ejercicio del derecho de huelga. La ley señala un acta, el ministerio pide dos. Si firman toda la junta directiva, pide una sola firma, si firma un dirigente, exige la firma de todos. Se ha llegado al extremo de declarar la actividad económica de la empresa Nestlé como de "servicio esencial", para impedir que el sindicato realice una huelga.  Al parecer para la Ministra de Trabajo la venta de chocolates y helados es una actividad esencial.    

En breve: en el Perú, en la práctica NO existe el derecho de huelga.     

Finalmente, algún lector ajeno al mundo sindical, podría pensar que mis líneas expresan una desconfianza y resentimiento hacia los empresarios. Lamentablemente, el día a día del trabajo sindical me ha enseñado que las relaciones laborales en el Perú, están marcadas por la explotación, discriminación y desprecio de los empresarios hacia los trabajadores y trabajadoras del país.


Podría hacer una lista interminable de abusos laborales y atentados flagrantes a la libertad sindical que demuestran más allá de toda duda lo que señalo. En general, buena parte del presente blog registra muchos de estos casos. 

Al inicio de este largo post señalaba que los empresarios tenían una estrategia. He tratado de presentarla de manera ordenada. La triste y desoladora verdad es que los empresarios tienen una estrategia común y consensuada contra los trabajadores, un credo que podemos resumir así:  

"Si se forma un sindicato, no debe crecer. Si crece, no debe negociar. Si negocia, no debe perdurar"

Frente a esto, solamente podemos señalar, especialmente a los sindicalistas jóvenes y bisoños, lo siguiente: Desconfía de tu patrón. No le creas a pie juntillas nada de lo que diga. Duda. Consulta. Pregunta. Organízate y lucha.