13 de mayo de 2009

Agroindustria: ¿Cómo debe organizarse el sector?

Nuevamente el debate sobre el modelo organizativo de los trabajadores de la agroindustria está en discusión. No es un debate abierto y transparente lamentablemente. Muchos son los actores involucrados y todos quieren dar una opinión. Lamentablemente, los propios sujetos, es decir, los trabajadores de la agroindustria por el escaso nivel de experiencia sindical no tienen las cosas muy claras. Construir la organización sindical que sea eficaz para los intereses de los trabajadores y trabajadoras de la agroindustria es pues un proceso lento. No será tan rápido como pensamos hace algunos años.

Como cualquier lector regular de este blog sabe, en este tema tengo una posición clara y nunca la he ocultado. en los espacios que me corresponde la he defendido a titulo personal y cuando ha sido la opinión institucional con mayor razón. Existen algunos personajes en el universo sindical que un día dicen una cosa y dos pasos más allá opinan lo contrario, según como sople el viento o un dirigente de mayor grado.

Las propuestas en este "debate" a medias son bien conocidas. Frente a la pregunta ¿cómo organizar el sector? Tenemos tres respuestas

  1. .- Sindicato de empresas y Federaciones regionales:
  2. .- Sindicatos de empresa y Federación nacional
  3. .- Sindicato Nacional de Rama y secciones sindicales de empresa y territorio
¿Cuál es el criterio para determinar que modelo de organización es el adecuado?

Al parecer para muchos el único criterio válido es la costumbre. Lo que se hizo antes, se debe seguir haciendo ahora. Es parte de una tradición conservadora dentro del sindicalismo nacional. Sus principales defensores son lógicamente viejos dirigentes que crecieron bajo la sombra del gobierno de Velasco y la "primavera" sindical de esa época. Para ellos, el sindicato de empresa es la base de todo modelo organizativo. No pueden ver más allá de eso.

Pero bueno, el argumento que señalan es "La gente esta acostumbrada a su sindicato de empresa, no quieren otra cosa". ¿Pero no será tarea de un "dirigente" precisamente "dirigir" a sus afiliados por un camino mejor al que la simple inercia de la costumbre los lleva? Digo, para algo se es dirigente, ¿no?

Otra razón es lo que señala la legislación. Y efectivamente, la legislación laboral peruana es claramente promotora de los sindicatos de empresa y no de las organizaciones de rama. Toda la vida ha sido así y responde claramente a intereses de clase del empresariado y el estado peruano.

Un axioma del sindicalismo mundial, cualquiera sea su color, es que los sindicatos de rama son más eficaces que los sindicatos de empresa. Pero también es claro que construir un buen sindicato de rama demanda más esfuerzo y dedicación que un sindicato de empresa.

Decía que un argumento es la tradición y las leyes. Pero permitanme dudar de estos argumentos. Y tratar de buscar otro criterio más útil a nuestro interés.

En ese sentido la estructura de las relaciones laborales puede ser un mejor indicador del modelo organizativo que requerimos. es decir, si en una industria cualquiera predominan las empresas medianas o grandes, con trabajadores estables, con un vinculo laboral permanente en el tiempo, inmersos en la formalidad económica y administrativa, resulta obvio que allí van a florecer muchos sindicatos de empresa, más aún si el caudillismo es parte de la cultura popular.

Pero ¿cómo son las relaciones laborales en la agroindustria? Básicamente son relaciones precarias. Predomina la informalidad, la temporalidad y la movilidad geográfica. Hay muchas empresas de diferente tamaño. Recuerdo hace años cuando estuve en Ica tratando de organizar lo que hoy es el sindicato nacional, como los trabajadores eran contratados semana a semana, a viva voz llamados por capactaces que los subían en camiones. Ningún contrato, sólo la promesa verbal de un pago a fin de semana. Se estima que en los valles agrícolas de la Libertad existen más de 300 empresas agroindustriales. Algo mayor es el número en Ica.

Lo central aquí es la alta rotación y temporalidad de los contratos. El grueso del empleo va cambiando de empresa según los productos, temporadas y zonas. Algo similar a construcción civil.

En la empresa Agrokasa existen menos de 200 trabajadores estables, de los cuales cerca de 86 son afiliados al sindicato. En las temporadas de cosecha, Agrokasa emplea a más de tres mil trabajadores. Son los famosos "temporeros". Como es obvio, son el eslabón más débil de la cadena de explotación agraria.

El Sindicato (el de los 86) acaba de firmar un "convenio colectivo" de tres años, sin aumento de salario y solamente con un bono anual. Se dice que esto es lo mejor que se podia lograr. Claro, es lo mejor que 86 afiliados al sindicato de empresa, de más de tres mil trabajadores pueden lograr. Asi no vamos a ir muy lejos.

En el norte la empresa Agrícola EQUZ SAC en el valle de Virú, acaba de cerrar aparentemente por motivos financieros. Los trabajadores señalan que la empresa se ha descapitalizado de manera sospechosa simplemente para cambiar de razón social/giro y de paso deshacerse del sindicato de empresa que allí existía. Es decir, la empresa desaparece y con ella el sindicato. Claro, hay un juicio de por medio, pero todos sabemos que en el mejor de los casos los trabajadores lograran cobrar la deuda laboral pero en cuanto a organización sindical. Ya no hay. Murió.

Los sindicatos de empresa en el sector agrario son un modelo organizativo que no puede organizar, defender, representar ni dirigir la lucha de los trabajadores y trabajadoras del sector. Por esta razón, insistir en el modelo de sindicato por empresa no es lo adecuado. Es como proponer sindicatos de empresa en cada obra de construcción. Absurdo.

La lucha de los trabajadores de la agroindustria tiene dos ejes fundamentales: la derogatoria/modificatoria de la Ley 27360, lo cual les permitiría fortalecer sus organizaciones sindicales al eliminar la inestabilidad estructural con la que trabajan; y por otro lado, el tema construir procesos de negociación colectiva eficaces que permitan mejorar ingresos y condiciones de trabajo.

A mi me sigue pareciendo, cada vez con mayor claridad, que solamente una organización de rama puede alcanzar estos objetivos. Para organizar la gran huelga agraria, donde todos los trabajadores, de Ica, Trujillo y demás valles costeños, ya sean estables, contratados o temporeros abandonen el trabajo de manera masiva y contundente, se requiere de una organización de rama.

Los sindicatos de empresa, por las distancias, dificultades de comunicación y autonomías locales son incapaces de articular una lucha común y conjunta. Una "federación" tradicional basada en sindicatos de empresa débiles nunca podrá ser una federación "fuerte". Una "federación" tradicional será la coartada para que algunos dirigentes despedidos sigan siendo dirigentes. Nada más. Basta ver el caso de los textiles para entender esto. Lamentablemente las CGTP Regionales involucradas no están muy interesadas en cambiar las cosas sino en administrar la inercia de lo pequeño.

El escenario es ciertamente sombrío. Lo que ha pasado con los trabajadores de Agrícola EQUZ y Agrokasa es lo que va a terminar ocurriendo con todos los sindicatos de empresa que aún sobreviven. Débiles convenios colectivos y/o la desaparición de la organización gremial.

Tal vez sea un proceso de aprendizaje necesario. Muchos trabajadores en el sector a pesar de todos los esfuerzos siguen sin representación ni defensa. ¿Cuánto tiempo pasará antes que los propios trabajadores descubran que mediante una organización de rama pueden defender sus intereses de manera eficaz y organizar la gran huelga agraria que necesitan? No lo sé. Sin embargo, tengo claro, que si las direcciones sindicales con más experiencia orientarán este proceso el tiempo sería menor.