6 de enero de 2009

La salida "obrera" a la crisis y las "burocracias sindicales"

Un interesante post de P. LLanos en su blog, motiva estos comentarios y ojala, el joven de izquierda se anime a discutirlos.

El post Hay una salida obrera y popular a la crisis es una crítica a las lecturas predominantes sobre la crisis y su resolución. Subraya con énfasis la responsabilidad del capital financiero en el descalabro mundial y reclama que no sean los trabajadores quienes paguen los costos de dicha crisis.

Hay dos niveles que me interesa cuestionar. Uno primero es el de las alternativas "populares" u "obreras" frente a esta crisis. Cito lo siguiente: "La prohibición de los despidos, el incremento de los sueldos y salarios, un seguro de desempleo, escala móvil de horas de trabajo, un plan de obras públicas y la nacionalización de las empresas que despidan bajo control de los trabajadores son algunas de las demandas por las cuales deberían de pelearse hoy."







Trostky, Lenin, Gorky y Stalin.
Tomado de aquí





Si la premisa es "salir de la crisis" me parece que con estas medidas no se puede garantizar la salida de la misma. Estas reivindicaciones son más bien para resistir los efectos de la crisis entre los asalariados.

Como podemos ver, toda crisis económica implica dos momentos bien claros. En el primero, todos asumen los efectos, el impacto, las consecuencias. Obviamente, los más débiles la pasaran más negras. Aquellos que tienen más recursos, ciertos sectores burgueses, los especuladores, en fin, probablemente puedan sortear mejor dichos efectos. Frente a esto, y sólo para sortear este momento, pueden considerarse las propuestas del compa Llanos.

Pero luego es necesario "salir" de la crisis, es decir, reactivar la economía y dejar atrás la recesión. Y allí me parece que el compa Llano confunde una política de resistencia con una política de alternativas.

Efectivamente, es necesario diseñar una alternativa realmente popular a la crisis mundial. Lo popular, implica, que el costo, como los beneficios privilegien a los que menos tienen, a los más débiles. Una política implica, también un sujeto social (una clase) que lo conduce a través del sujeto político (un partido o alianza de los mismos).

Sobre si esa salida debe merecer el termino de "obrera", tengo algunas dudas. ¿Quién puede en Europa, EEUU o en el Perú definir con claridad lo que significa obrero?. Como señalaba con respecto al Congreso de CCOO, el discurso por el cual gana Toxo es el del sindicalismo de las diversidades. Es decir, se deja atrás el modelo del proletariado monolítico, único, uniforme. Para asumir un sujeto económicamente asalariado pero socialmente diverso.

En el Perú, la identidad obrera esta en cuestión desde fines de los 70s (Ver texto de Parodi "Ser obrero es algo relativo..."). Si bien, no vamos a caer en posiciones extremas, es necesario entender que la categoría marxista de clase obrera en el caso peruano requiere de una reflexión y mayores estudios empíricos, para poder ser definida con claridad. La economía dibuja a trazos grises, pero es la cultura quien pone los colores.

Lo último, es el tema que pone Llanos sobre las "burocracias sindicales". Aquí si me parece que el ideólogo reemplaza al cientista social y hace que se asuma sin reflexión categorías sociológicas sin un correlato con la realidad. ¿Se ha preguntado Llanos si existe efectivamente una burocracia sindical en el movimiento sindical peruano o estamos repitiendo la bibliografía trotskysta sin mayor análisis?

Una burocracia -como bien lo sabia Weber- es un orden normativo y funcional. Aplicado al mundo sindical, las anotaciones de Trotsky son bastante claras. En determinado momento del desarrollo del capitalismo, como resultado del proceso de complejización del mundo moderno, las labores habituales de administración sindical se hacen cada vez más difíciles para los novatos. Se establece entonces la necesidad de constituir cuerpos especializados, los cuales por una crisis de representatividad se alejan de su base social. Adquieren intereses propios y defienden los intereses del conjunto de manera secundaria, como una coartada para garantizar su propio poder. Los mejores ejemplos fueron los sindicatos socialdemocrátas alemanes y las trade unions inglesas.

¿Algo así pasa con la CGTP? No, ni de lejos. Y creo que incluso podríamos decir, lamentablemente no tenemos una burocracia sindical. El orden burocrático es un orden planificado, regularizado, normativo. Eso, compañeros, ya seria un avance para nosotros. Señalar que "las burocracias sindicales" son parte del problema es desconocer la realidad sindical del país.

No existe una burocracia sindical en la CGTP porque de los 42 dirigentes nacionales menos del 20% tiene licencia sindical completa. El 80% debe trabajar y sacrificar su tiempo libre a la labor gremial. La tasa de renovación entre congreso y congreso es mayor al 50%. Lo cual es una de las más altas entre las organizaciones populares. No tenemos la capacidad de crear cuerpos de dirigentes profesionalizados en la labor gremial. Y eso principalmente por la legislación laboral que es claramente antinsindical.

Ya en aspectos más puntuales, ningún dirigente de la CGTP (lo he buscado en Internet y he preguntado en la central) ha señalado que el problema de los despidos es que sean ilegales. Seria bueno colocar la fuente o cita de tal ocurrencia, si es que existió.

Entiendo que desde el trotskysmo es habitual tener una mirada crítica a la central mariateguista. Eso es parte de la democracia sindical y mi experiencia me dice, que en el sindicalismo, estamos aprendiendo a desarrollar una cultura de debate sin anatemas. Lo que ha enturbiado las relaciones entre las diferentes corrientes ideológicas en el sindicalismo ha sido muchas veces la desinformación.

Como he señalado en otro post, en la tradición sindical peruana uno de nuestros problemas es el caudillismo (como lo es en la política y cultura nacional). Hay una relación inversamente proporcional entre la fortaleza de las instituciones y el caudillismo local. Alternativas de fortalecimiento institucional es lo que requerimos. Una burocracia sindical eficaz y eficiente, vigilada por los mecanismos de la democracia sindical y animada por el entusiasmo de los jóvenes troskystas.

Y para terminar, la distancia entre el caudillismo y la burocracia sindical, es la misma que entre el Macondo de Garcia Marquez y la Metropolis de Lang.