22 de mayo de 2012

Una izquierda anticlerical: Garatea y Cipriani

Nadie duda de la calidad humana del cura Garatea. Pocos dudan de las oscuras intenciones del cura Cipriani. El enfrentamiento entre ambos ha concitado la solidaridad con el primero y un amplio rechazo al segundo. La izquierda local en general se ha pronunciado con celeridad apoyando al cura Garatea. 

Algunos detalles tal vez se escapan a nuestros izquierdistas. 

Garatea y Cipriani pertenecen a la misma institución. De manera libre, autónoma y completamente voluntaria son parte de esa institución. Y en esa institución llamada Iglesia Católica el jefe de la misma en Perú es Cipriani. Y esa Iglesia Católica no tolera de manera oficial -y oficiosa- ni el matrimonio de los curas ni el matrimonio gay.  Es un rechazo explícito, incluso doctrinal. 

¿Que hacen tantos izquierdistas -e incluso mi partido- metiéndose en este lío interno de la Iglesia católica? 

No se trata de curas centroamericanos perseguidos por una dictadura. No se trata de religiosos en Asia a los que se les prohíbe predicar. En esos casos, obviamente tendrían toda nuestra solidaridad. Se trata -en sentido estricto-, de un cura que se ha salido del dogma oficial de su institución. No se le ha expulsado. Se le ha prohibido ejercer su sacerdocio y entiendo que es una sanción contemplada en las normas que regulan a la Iglesia Católica.

Ahora bien, a muchos ciudadanos de buen corazón todo esto les parece una terrible injusticia y una causa digna de hacer plantones y comunicados. En verdad, ¿que esperan lograr?.

Más allá de las simpatías que uno pueda tener por el ciudadano Garatea, el reconocimiento a su labor en la CVR y demás, lo cierto es que es un cura católico. Y como tal, se ha comprometido libremente a ser parte de una institución que es vertical, homofóbica y autoritaria. 

Algunos piensan que se puede ser católico y olvidar los "problemas", "errores" o "diferencias" de la institución a la que pertenecen. Pero ¿eso no es incoherencia? 

Entre los católicos que no son curas o monjas, es posible que se tomen la doctrina oficial con bastante relajo y soltura. Otros asumen esa posición bastante cómoda de "creo en dios pero no en la Iglesia" o "me quedo con lo que me gusta de la iglesia y no con lo malo de ella". En fin. Pero podemos estar de acuerdo que la doctrina oficial de una iglesia debe ser respetada por sus sacerdotes.  

Y este es el punto que la izquierda local siempre pierde de vista cuando se trata de lios entre curas. Defendemos a los curas progres frente a los curas fachos. Al cura Garatea frente a al cura Cipriani.  

¿Y si uno dijera que todos, todos los curas son iguales?

No existe una Iglesia Católica progre y buena frente a otra mala y oscura. Toda la iglesia católica es oscurantista, autoritaria, antimoderna y corporativa. Vamos, que no hay que ser muy zahorí para darse cuenta de esto. A veces, en determinadas coyunturas, un grupo o facción, de esa iglesia cumple un rol positivo, de apoyo a la causa del progreso social, pero lo hace siempre en pugna interna y desde el cura Wojtila, vienen siendo derrotados o silenciados sistemáticamente.  

Un paso más. La misma idea de un dios es poco menos que absurda. Los creyentes merecen todo respeto, pero sus ideas bueno, son bastante discutibles. Un creyente asume que existe un ser superior desde el cual deriva su moral, su ética, su libertad. Y todo ¿para qué? Para evitar el temor a la muerte,  reprimir la sexualidad y mantener el orden social. Porque no pueden asumir la plena libertad. Necesitan un "pastor", un "padre" que los cuide y un "infierno" que los asuste. Son menores de edad. Así pues, no hay humanismo verdadero donde existe la idea de dios. 

Marx no andaba nada desencaminado cuando señaló lo de la religión como opio del pueblo. Ha sido y sigue siendo un sistema de creencias y supersticiones para dar consuelo y gratificación simbólica para muchos y riqueza material para unos cuantos. 

Todo esto es la mar de obvio. Lo que siempre me causa extrañeza es cómo nunca hemos tenido una izquierda peruana que sea anticlerical. Y es más extraño, pues es aquí en el Perú donde la iglesia católica ha hecho tanto daño como aliada institucional de poderosos y abusivos. 

Una izquierda anticlerical le hubiera preguntado al cura Garatea ¿que haces en esa iglesia católica que tiene a Cipriani como jefe? Sal de allí, que dios no existe. Pero si quieres creer en un dios, pues no necesitas una institución. 
  
Y efectivamente, una izquierda anticlerical no haría plantones para que el cura Garatea pueda seguir haciendo misas, sino para que el Estado peruano deje sin efecto el Concordato con el Vaticano.