8 de enero de 2010

¿Qué debe hacer la izquierda para no seguir desapareciendo?

Uno de los problemas de la izquierda peruana es su incapacidad actual para entender el cambio del mapa social del país, para entenderlo en su complejidad, en sus relaciones, en sus diferencias y desde esa comprensión deducir las estrategias políticas adecuadas para ser un factor de poder. La izquierda perdió sus enlaces con los sujetos sociales donde históricamente se ha desarrollado. Sostiene aún algunos nichos sociales (el sector adulto y masculino del proletariado urbano por ejemplo) pero incluso en ellos, no se desarrolla un trabajo de información y formación.

Una hipótesis para explicar este trágico desencuentro, a pesar que nuestra izquierda presume de una de las tradiciones intelectuales más ricas de América latina, es la siguiente: El liderazgo de la izquierda realmente existente reposa en una generación que por presiones de edad, se ve desesperada por acceder al gobierno en el más breve plazo. Por lo cual, no hay mirada de largo plazo. No hay capacidad de tomar aliento y reflexionar.

Esta premura define la linea de acción colectiva de los grupos de izquierda en cada coyuntura electoral. La presión es tal que termina paradójicamente reduciéndolos al inmovilismo. A la espera ilusionada y literal de la llamada de Ollanta para ser parte del equipo ganador.

Cansado de esperar que el General Tiempo resuelva el problema, me permito presentar tres ideas simples para evitar que nuestra izquierda siga desapareciendo.

UNO
Un sector de la izquierda asumió en algún momento -y lo mismo le ha pasado a Ollanta- que moverse al centro es moderar el mensaje, y que al hacerlo se ganan votos. Hasta ahora, eso no ha funcionado en nuestro país. Necesitamos un programa de izquierdas. Un verdadero programa de izquierdas, de rojos. Un programa que asuste a unos y de esperanzas a los nuestros. 

Necesitamos un programa que diga claramente que un gobierno de izquierdas va a dar leyes a favor de los sindicatos, que vamos a reponer a todos los dirigentes sindicales despedidos, que vamos a promover la negociación colectiva por rama, que se va a gravar con más impuestos a las empresas mineras y petroleras, que se va a reformar la educación para que los ricos subvencionen la educación de los pobres, que vamos a legalizar el aborto, que vamos a controlar el transporte público, que vamos a perseguir a los empresarios que no respeten las leyes laborales, que vamos a fortalecer empresas públicas, que no vamos a privatizar nada y que vamos a promover formas de asociación y/o autogestión en la producción y en el agro.

Un programa que diga claramente que vamos a dictar todas las medidas necesarias para darle más poder a los pobres, a los trabajadores y quitarle el poder a los ricos.

¿Se va a acabar el mundo por eso? No. Un programa político debe definir un escenario. Un programa frontal sirve para educar políticamente a la ciudadanía. Y obliga a la derecha a defender sus privilegios.  ¿No tendremos mayor acogida? Bueno, peor que el 1% de las últimas elecciones presidenciales no nos puede ir.

DOS
Para llevar ese programa a la gente, la izquierda necesita medios de comunicación propios. En la actualidad hay un cerco, una autocensura, un pacto implícito entre las empresas periodísticas y los propios periodistas, para restringir la agenda de temas en vitrina.

Es una grosera manipulación, pero como nadie dice nada, todo queda allí.















Foto tomada de aquí

Por eso, la izquierda necesita un vocero propio. un vocero que no dependa del mercado sino de los intereses de la gente por recibir información de calidad. Lo ideal sería probablemente un periódico impreso pero también puede ser una página web. ¿Porque no podemos tener un "Diario de Marka" virtual? ¿No es posible una página web donde toda la izquierda participe?. Cada partido por ejemplo, tiene su pagina web, sus blogs, sus podcast; pero la CPS no tiene ni un blog. ¿No sería mejor sumar y no dividir? Un espacio común en Internet que nos permita reconocernos. Que construya la perdida identidad de izquierda. Donde toda la izquierda participe, discuta, defina, informe y denuncie. No es difícil. Un equipo redactor amplio, alquilar un dominio, mucha voluntad política y trabajo real y concreto.

Desde "Iskra", la prensa política no sólo ha informado, sino ha sido un vehículo de organización. Y de eso se trata. Si tuviéramos un medio común y unitario, los artículos, opiniones, debates, denuncias podrían "rebotarse" en otros medios, radios, volantes, boletines, blogs. Podríamos animar listas de discusión y organizar corresponsales.

Tal vez no tenemos un espacio común y unitario en Internet por que los lideres de la actual izquierda no desean dialogar entre si, sino simplemente mantener el monólogo fácil.

TRES
Llevar la política a los pobres y a los trabajadores. La izquierda traumatizada por continuas derrotas electorales se ha encerrado en el espacio seguro de lo ya conocido: algunos sindicatos, pocos barrios, algunos frentes regionales, un par de universidades. Pero es incapaz de mirar el nuevo rostro de la sociedad peruana.

Un simple ejemplo: ¿hace cuanto tiempo que no vemos una pinta izquierdista en alguna pared de la ciudad? Ya no se hacen pintas de izquierda. La izquierda no tiene capacidad organizativa ni siquiera para eso. Pero hacer pintas no es difícil. Cuatro personas, un automóvil y pintura. Una idea de los lugares céntricos en la ciudad, una consigna adecuada. Voluntad política y gente con ganas de hacer militancia. Pero no se hace.

Tanto para dar una respuesta a una coyuntura nacional como para el apoyo a un conflicto local. En el mundo laboral lo veo diariamente. Los sindicatos son duramente golpeados por los empresarios. Todos los días. Seria muy importante si al frente de cada fábrica, taller o empresa donde hay un abuso, un conflicto, un despido ilegal apareciera en letras grandes y rojas una denuncia directa a la empresa abusiva o al gerente mandón. La pinta hecha por el partido, legitima al partido.

¿Quienes hacen las pintas? En una organización política hay roles diferenciados. Los lideres, por un lado, los simpatizantes por otro. Es difícil imaginar a los líderes escabulléndose en la noche para llenar de pintas la Vía Expresa. No es su tarea ciertamente. Pero tampoco lo va a hacer el simpatizante dudoso que ve la televisión y reniega del gobierno.

Los cuadros intermedios que son los que se dedican a estas labores no existen. Desaparecieron en algún momento de las dos últimas décadas. En parte, por que los partidos al convertirse en pequeños grupos cerrados eliminaron la "promoción de cuadros" es decir el proceso de legitimación política mediante las acciones. Si no hay movilidad ascendente, no hay estímulo para hacer carrera política. Antes uno podía disputar espacios en un partido, haciendo precisamente acción política. En algún momento de los 90s eso se dejo de lado y casi todo se ha reducido a caudillos permanentes y cortesanos solícitos.

Es necesario definir un conjunto de acciones políticas concretas, no sindicales, sino estrictamente políticas: pintas, mitines, marchas, plantones; no sólo en la plaza Dos de Mayo. ¿Hace cuánto que la izquierda no hace un mitin en el parque Cánepa de la Victoria, en el Ovalo del Callao o en la Av. Velasco de Villa El Salvador? Bueno, por ahora me conformo con organizar algunos equipos de agitprop (pintas) para la ciudad de Lima. Empecemos por eso.

En resumen, un programa-discurso, un megáfono y cuadros políticos. Con esto no vamos a ganar las próximas elecciones, pero puede servir para ir construyendo la herramienta política de un gobierno de trabajadores en el país. En diez años o más, pero si eres joven eso no debería preocuparte. Lo otro, es repetir un 1% a nivel nacional.