4 de enero de 2010

Represión a trabajadores de Hermes Transportes Blindados

Las relaciones laborales en la empresa "Hermes Transportes Blindados S.A." son en buena cuenta un paradigma de lo que ocurre en el conjunto del país entre empresarios y trabajadores.

Las condiciones de trabajo son extremadamente duras y las remuneraciones muy bajas. Hay trabajadores que laboran más de 12 horas al día y reciben poco más del salario mínimo. El reglamento interno es draconiano en cuento a tolerancias y permisos. Dentro de la empresa, según informan los trabajadores, los gerentes y jefes han formado argollas para favorecer a unos pocos. Las mujeres trabajadoras señalan que bajo el pretexto de "seguridad interna" son sometidas a exámenes vejatorios diariamente. Algunos trabajadores señalan que se ven obligados a defecar y miccionar dentro de las unidades blindadas pues no están autorizados a dejarlas bajo ningún pretexto.

A fines de octubre se forma un sindicato. Como es habitual la empresa se entera de esta iniciativa y descubre a los dirigentes. El mismo día que se ingresa el documento de registro sindical al Ministerio, la empresa despide a los cinco dirigentes elegidos y a una decena de  trabajadores con los cuales tenía problemas y eran los más ariscos, por lo que  suponía afiliados al sindicato. El despido, lejos de atemorizar a los trabajadores los indigna. Y se inicia una lucha legal y social para que la empresa reconozca al sindicato.

Durante dos semanas, la posición oficial de la empresa es "aquí no hay ningún sindicato" a pesar del registro sindical y de cinco citaciones del Ministerio de Trabajo a reuniones de extraproceso, a todas ellas la empresa declinó asistir.


La empresa no admite ninguna comunicación por ventanilla obligando al sindicato a tramitar todo oficio por vía notarial. De esta manera, el sindicato entrega el proyecto de convenio colectivo y allí la estrategia de la empresa cambia. Pasa a reconocer por fin al sindicato y trata de dilatar el inicio de las negociaciones. Ahora su posición es: "Si hay sindicato, pero no hay despedidos". Y pasa a observar el pliego presentado, rechazándolo por que en el documento se ha puesto "anteproyecto" y la ley señala "proyecto". Es evidente que ha ingresado a escena un estudio de abogados patronal.

Cansados de estas dilaciones, los trabajadores realizan un plantón el 9 de diciembre. La empresa ve retrasado sus programaciones en más de un 80%. El golpe es muy fuerte para una empresa que se precia de ser puntual. Ahora la gerencia llama a los trabajadores para "conversar". Su estrategia sigue buscando dividir a los dirigentes despedidos de la masa afiliada.

En Internet se da un caso interesante de debate virtual, a veces subido de tono entre trabajadores sindicalistas y supuestos trabajadores "cautos", "moderados" que bajo el anonimato repiten la linea argumental de la gerencia. Primero en el blog Gran Combo Club, después en este blog y finalmente en el propio blog del sindicato se desarrolla un debate fuerte y enconado. Es interesante en la medida que representa -hasta donde tengo información-, del primer caso en la blogósfera peruana de un sindicato que discute con los voceros de la empresa temas laborales. Como es habitual, pasó desapercibido para el resto de la blogósfera más interesada en su propio ombligo.

Actualmente, la empresa mantiene su posición de dividir a los dirigentes despedidos del resto del sindicato, para lo cual les impide participar en las discusiones de la negociación colectiva. Más allá de tecnicismos legales, si la empresa tuviera voluntad de diálogo podría aceptar a los dirigentes despedidos como asesores del sindicato. Hay precedentes en el sector textil y minero. Pero ya no es un tema jurídico, se trata de demostrar quién tiene más fuerza. La gerencia no quiere dar su brazo a torcer y prefiere hundirse en más errores antes que reconstruir un buen clima laboral.

Hay sectores dentro de la gerencia de Hermes que empiezan a considerar como un grueso error haber despedidos a los líderes del sindicato, pero aún no se deciden por desmarcarse del "ala dura" gerencial. A pesar que dicha ala dura solamente ha venido equivocándose desde el inicial despido.

Estando así las cosas, los trabajadores realizan otro plantón el 30 de diciembre, exigiendo precisamente que sus dirigentes participen en la mesa de negociaciones como asesores. Nuevamente la presencia masiva de los trabajadores, incluso en mayor número que el 9 de diciembre demuestra que la unidad del sindicato esta firme a pesar de la propaganda de la empresa.

La gerencia ya preparada para esta acción de protesta aparentemente, según nos informan los trabajadores presentes en el plantón, conversa con los efectivos policiales. Luego de estas coordinaciones, la policía agrede sin mayor contemplación a los trabajadores que pacíficamente se manifestaban en la vía pública.

Aquí esta un vídeo que explica mejor la situación.




Luego de la represión los trabajadores siguieron manifestándose a cien metro de distancia. Ese día, al conocer la represión sufrida, muchos trabajadores se afiliaron al sindicato y en provincias la indignación creció también. El sindicato ahora tiene más afiliados y mayor presencia en las principales ciudades del país.

Así están las cosas actualmente. Las relaciones laborales entre trabajadores y empresarios, que en cualquier país civilizado se desarrollan de manera pacífica, aquí no. Aquí se trata de fuerza, no de ley. Despedir trabajadores por formar un sindicato es la medida más idiota para resolver un problema laboral. Desconocer un sindicato es tratar de negar la realidad. Dejar las relaciones laborales en manos de la policía es propio de gerentes del siglo XIX.

Cada paso de dignidad ha significado una lucha para el sindicato. Ganarse su reconocimiento ha requerido despidos, plantones y sangre. La empresa cumple la ley a punta de presiones y paros.  ¿Debe ser así siempre?, ¿no hemos aprendido nada del pasado?, ¿tan idiotas pueden ser los gerentes de este país?.