15 de mayo de 2007

De las Secretarías a los Departamentos Sindicales


Uno de los efectos de la crisis del sindicalismo a partir de fines de los 80s ha sido el caudillismo. Dos características son las principales en el caudillismo sindical: no admiten críticas y no trabajan en equipo. Como es obvio, bajo estas premisas resulta muy difícil desarrollar un sindicalismo de clase.
Como todos sabemos, los dirigentes sindicales desarrollan su trabajo bajo la fiscalización de sus bases. La dirección sindical implica un doble movimiento entre la orientación que brindan los dirigentes y la fiscalización que ejercen los afiliados. Si falta una de esas dos partes, el movimiento deja de funcionar.

Los "Departamentos Sindicales" se han construido en la lógica de superar estos dos problemas. El Departamento es un equipo de trabajo donde es posible planificar y evaluar el trabajo efectuado.
Uno de los problemas que enfrentamos es la ausencia de cuadros sindicales en los nuevos departamentos. Es decir, no hay el número de dirigentes dedicados a tiempo completo para el conjunto de tareas que demandan los Departamentos. Una de las respuestas posibles es el nombrar “subsecretarios” en los Departamentos para incorporar nuevos cuadros que puedan realizar las tareas sindicales.
Para entender este problema es necesario definir los siguientes puntos:
  1. En la actualidad la CGTP debe realizar nuevas y mayores tareas de las que realizaba en los años 70s. No sólo hay un cambio de cantidad sino de calidad de las mismas, pues ahora los cuadros sindicales deben de disponer de nuevas competencias como el uso de la informática y el Internet, entre otras habilidades.
  2. La ausencia de cuadros sindicales es un problema con respecto a las licencias sindicales que se han perdido en los 90s.
  3. Cualquier persona que labora en la Confederal requiere de un presupuesto minimo para cubrir sus gastos de pasajes, viáticos y de materiales de oficina.
Entonces vemos que el problema no es de títulos o jerarquías. Podemos nombrar cientos de "subsecretarios" pero si no resolvemos los puntos señalados todo será inútil. El problema de fondo es el de las licencias sindicales. Necesitamos recuperar las licencias sindicales completas, es decir dirigentes liberados completamente para que puedan dedicarse al trabajo sindical en las federaciones y en la confederal. Esta situación pasa por una reforma legal, por incorporar el tema de las licencias en la negociación colectiva y finalmente, un cambio en la cultura sindical, que permita a los sindicalistas entender la necesidad de destinar cuadros adecuados para la CGTP, así como articular el trabajo de técnicos y profesionales.
En segundo lugar, se requiere de recursos económicos para poder mientras tanto, emplear a activistas y profesionales en las labores administrativas y de gestión sindical.
En el caso de establecer subsecretarios corremos el riesgo de retornar a un escenario donde cada dirigente asume que tiene absoluta soberanía sobre un terreno de trabajo y no esta obligado a dar cuentas de su trabajo salvo a una instancia superior. Es la vieja cultura de los “compartimientos estancos” donde cada dirigente es dueño de una secretaria. Se rompe así el espíritu de trabajo en equipo que buscamos desarrollar.
En el trabajo cotidiano vemos que, aunque el sindicalismo implica un discurso participativo y democratizador; muchas veces, entre dirigentes es muy difícil de establecer un verdadero trabajo en equipo. Cosas tan simples como una reunión de Departamento, se convierte en algo complicado, pues no existe la costumbre de informar y peor aún de rendir cuentas. La idea general es que solamente se dan explicaciones en las instancias orgánicas como son los congresos o las asambleas de delegados; más no así en las reuniones ordinarias de trabajo.
Otro problema es la confusión entre la gestión sindical y la dirección sindical. Los Departamentos de Organización y Defensa tienen una serie de tareas que son labores de gestión: atender consultas de trabajadores, alimentar bases de datos, redactar informes, informar a bases, etc. Para estas labores no es necesaria la presencia de un dirigente nacional sino de un activista o técnico. Los dirigentes deben de encargarse de la conducción de las comisiones dando seguimiento a los planes de trabajo y a la conducción estratégica. Una idea que hace tiempo quisiera desarrollar es la posibilidad de "fusionar" las áreas de organización y defensa en un único departamento que podria ser de "Acción Sindical" como en Europa. Pero esto lo veremos otro dia.