15 de enero de 2013

La comunicación en el sindicalismo peruano

El tema de las comunicaciones en la sociedad peruana viene cobrando interés en los últimos años. Los cambios operados en materia de propiedad, roles y funciones de los grandes medios de comunicación son procesos que afectan a la institucionalidad democrática y al panorama cultural del país.

El movimiento sindical no es ajeno a estos cambios y en los últimos años se ha hecho cada vez más palpable las dificultades que enfrentamos para trasmitir el mensaje sindical tanto a los propios afiliados como al resto de la ciudadanía. La pregunta principal resulta sencilla: ¿Cuál es el rol de las comunicaciones en y para el actor sindical?

Para avanzar en este tema, partimos de precisar que entendemos al actor sindical como la organización gremial de alcance nacional, ya sea sectorial o confederal. Las comunicaciones a nivel de sindicatos de empresa no es parte de estas lineas aunque algunas de las ideas puedan extrapolarse a dicho nivel.

La locomotora y el tablista

Buena parte de los problemas que enfrentamos pueden entenderse a partir de las diferentes visiones que sobre el actor sindical se construyen en la sociedad. Cada una de esas miradas responde como sabemos a diferentes énfasis sobre intereses bastante concretos. En los 70s por ejemplo, se pensaba que el partido político era el encargado de liderar al conjunto del movimiento popular, a la manera de una vanguardia que instrumentaliza a las organizaciones sociales, especialmente a los sindicatos, que devienen en "correas de trasmisión" de los deseos e intereses del partido. La acción del partido era lo principal y el sindicato debía subordinarse a aquella. De más esta decir, que esta manera de entender la relación partido-sindicato es más lasalleana que marxista.

De manera curiosa, la crisis de los partidos de izquierda en el Perú ha mantenido esta visión vanguardista de la política de izquierdas y ha puesto al sindicato al frente, para arrastrar a los otros grupos y organizaciones populares. El sindicato es así una suerte de locomotora que arrastra a los demás sectores, los acelera o detiene. En buena parte de la literatura de izquierdas se asume esta manera de entender al actor sindical.

Sin embargo, la experiencia de las dos últimas décadas muestra que la idea de vanguardia esta en seria crisis. El sindicalismo aparece ahora más como un surfer, que va conduciéndose entre diferentes oleadas sociales. Algunas veces logra colocarse encima de la ola, dirigiendo la atención hacia sus intereses. Otras veces, la ola pasa y lo deja al margen. El actor sindical tiene poca influencia en las olas.

El modelo del tablista alude a una sociedad mucho más compleja y a la vez con vínculos laxos. Donde ciertamente, la comunicación tiene un rol central en la construcción y articulación de intereses antes que la ideología  La comunicación interna y externa influye en la manera que el actor sindical se coloca frente a las diferentes olas sociales y políticas.

Sin embargo, hay que precisar que este nuevo énfasis en las relaciones de comunicación no puede llevarnos a exageraciones. No se puede reducir los retos del sindicalismo a problemas de imagen, prensa o acceso a Internet.

La comunicación interna

A nivel interno, el sindicalismo peruano presenta dos características que influyen en el desarrollo de un sistema de comunicaciones fluido. El caudillismo y las secretarias que funcionan como compartimientos estancos. En realidad, hay una relación directa entre ambas. El caudillismo generalmente implica altos niveles de incertidumbre y una débil institucionalidad. Los liderazgos menores para defenderse o adecuarse separa su acción en muchos espacios que no articulan entre si. Se reduce a lo imprescindible el intercambio de información. De esta manera las organizaciones sindicales tienden a la opacidad antes que a la transparencia.

Estos dos problemas que podemos denominar "principales" se ven agravados por condicionantes, más estructurales o por lo menos no directamente dependientes de la acción sindical. 

  • -La brecha tecnológica como expresión de una brecha generacional 
  • -Los problemas de la educación publica en materia de hábitos y comprensión de lectura 
  • -La ausencia de una cultura de debate en la sociedad civil, lo que privilegia los monólogos o la intolerancia. El debate se entiende como conflicto.  
  • -Debilidades institucionales que ocasionan una sistemática pérdida de memoria colectiva. O la ausencia de archivos y registros escritos en el sindicalismo peruano. 


 Lo externo

Una de las críticas que se le achaca al actor sindical es la pésima imagen que tiene en la esfera pública. El sindicalismo es visto de manera unilateral por los medios, sin mayores matices, como un actor violentista, conflictivo, como una turba que reclama cosas extravagantes. 

Esta imagen no tiene ciertamente un asidero en la realidad. No hay que investigar mucho para entender que ha sido construida por los poderes fácticos que buscan desanimar, por decir lo menos, el interés en lo sindical. 

Para ser más claros. En la sociedad, los gobiernos y un buen sector de los empresarios considera que el sindicalismo es un movimiento pernicioso, ilegitimo y que sus intereses económicos estarían mejor sin la acción sindical.  

Para el sindicalismo actual es muy difícil construir una imagen diferente a la que pintan los mass media, no sólo por que hay un real cerco mediático, sino también porque el actor sindical no tiene muy claro los diferentes mensajes que quiere trasmitir ni las prioridades del mismo. Es un poco la imagen del tablista que hemos aludido, que no decide que olas le van a tocar. 

Es un actor con muchos roles y diálogos, por eso sus diferentes parlamentos quedan deslucidos. Se le reclamo la defensa de lo laboral pero también que lidere la oposición al gobierno y que además defienda las causas nacionales. Todo esto, sin olvidar los intereses sectoriales y territoriales, y m{as aún, las particularidades de jóvenes y mujeres. 

Este coro de voces sindicales es parte de la crisis de la izquierda pero también de la heterogeneidad del mercado laboral. Por esta razón, hay muchas buenas intenciones, algunos éxitos pero mucho desorden y confusión. 

La presencia del sindicalismo en Internet por poner un ejemplo. Es dispersa y sin una articulación. Esta en crecimiento, ciertamente, pero aún es un espacio de pequeñas voces disparejas, que no logran articularse. Las discusiones sobre Internet por ejemplo son materia extraña en los predios sindicales. Temas como software libre, copyleft, linux, o temas más cercanos como cambios legislativos sobre el acceso a Internet en el centro de trabajo, o el uso del correo de la empresa para la labor sindical, son aún temas ausentes en la reflexión gremial. 

Otra tanto podría decirse de la prensa escrita sindical. Uno de los problemas más serios ha sido nuestra debilidad para construir un vocero impreso del sindicalismo que sea capaz de subsistir en el mercado de los medios tradicionales.  

Hay pues una amplia agenda en materia de comunicaciones por desarrollar. 

Como hace mucho tiempo lo señalamos, el punto de partida debe ser la discusión y el posterior consenso acerca de una política de comunicaciones institucional, democrática y participativa en el movimiento sindical.