9 de octubre de 2007

¿Cómo hacer más eficaz la protesta social?


La CGTP acordó en su ultima Asamblea Nacional de Delegados realizar una nueva Jornada Nacional de Lucha para el día 8 de noviembre. La medida se veía venir por el cúmulo de descontento que existe en el medio laboral. El gran tema de la redistribución -que ya es reconocido por los propios veceros de la derecha- no se asume en el gobierno.
En el terreno laboral los problemas son claros: bajas remuneraciones, flexibilización en manos de las empresas, escasa negociación colectiva -de escaso poder además- , y una política empresarial antisindical. Motivos no faltan.
¿Será un éxito la Jornada? Depende. Como se ha señalado en otros lugares, vivimos un periodo de crecimiento sindical. Se forman a pesar de las dificultades nuevas organizaciones sindicales. Pero y aquí presentamos dos hipótesis: una cosa es el registro sindical y otra es un sindicato que negocia colectivamente. Aún no tenemos mucha información sobre si hay una mejora en la negociación colectiva. Lo otro es preguntarse si las actuales estructuras sindicales son adecuadas para el actual crecimiento. El modelo de sindicato de empresa actualmente no tiene sentido. Pero los intereses creados alrededor de este modelo son muy fuertes (ONGs y caudillismos sindicales). Por eso en la agroindustria coexisten esquizofrénicamente un sindicato nacional de rama y varios sindicatos de empresa: igual ninguno negocia colectivamente. Es decir, los sindicatos de empresa sirven para justificar los proyectos de una ONG y el Nacional de Rama para que la Confederación este tranquila. ¿Y los trabajadores de la agroindustria? Mal, claro.

Volviendo al tema ¿Cómo pasar de las necesidades laborales ampliamente conocidas, estudiadas, revisadas, contempladas y analizadas a intereses colectivos y/o de clase?

Al final es el tema de la "representación". Más allá de los lugares comunes sobre crisis y afines, es necesario desde el movimiento sindical repensar nuestra relación con el los trabajadores en general. Por ejemplo, la Jornada de protesta esta animada por una novísima "coordinadora social y política" que reune a ONGs, partidos políticos y gremios sociales. Los "coordinadores" de la Coordinadora tienen muy claro los objetivos, los temas, la plataforma, todo. En sus documentos señalan con verdadera lucidez los problemas y alternativas desde una perspectiva de izquierda muy clara. Pero cuando llegan al tema "Comunicaciones" las propuestas resultan ser extremos paradigmáticos: por un lado distribuir volantes y boletines; por otro colocar spots en radioemisoras nacionales.

¿Cómo puede articularse una organización política con la parte de la ciudadanía que busca representar? Si es pequeña y local, con volantes que efectivamente lleguen al circulo de posibles interesados. Si es una organización masiva y consolidada tal vez sea suficiente una intervención en los grandes medios masivos de comunicación. ¿Pero si es una organización pequeña formada por una dirección que cree ser grande? Entonces caemos en la esquizofrenia.

Hay dirigentes de izquierda que actúan como si fueran parte de una real organización de masas y no los minúsculos grupos dispersos que somos. Por esta razón no existen acciones comunicativas intermedias. Es el caso de la CGTP, que se forma sobre la base de los asalariados industriales. Hoy en día, dicho sector es minoritario tanto en el mercado laboral, como en la membresía sindical. En la Plaza Dos de Mayo no se reunen los sindicatos obreros de antaño, ahora por allí transitan a paso apurado otro tipo de asalariados: jóvenes, mujeres, vinculados a servicios, al comercio, sin estabilidad laboral y sin sindicato. Los nuevos trabajadores poco saben de lo que ocurre en el local sindial de la Plaza Dos de Mayo. Pero también le pasa a los grupos y "partidos" de izquierda. ¿Cómo hacer para re-conocernos mutuamente? Para re-encontrarnos?

Aún no entiendo cuando dejamos de hacer mítines. Cuando era joven recuerdo los mítines sindicales y políticos tanto en el Callao, donde más de una vez escuché a Pablo Checa, Gloria Pérez y tantos otros líderes; como en Lima. Uno pasaba rumbo a su paradero y se encontraba con el mitin. Escuchabas un rato y dependiendo de la capacidad oratoria del ponente te quedabas más o menos tiempo. Allí en el mitin conocías gente, encontrabas amigos, comprabas la prensa sindical y política. Aprendías a distinguir partidos, sindicatos, tendencias y polémicas.
Hoy eso se ha perdido y no terminó de entender porqué. Probablemente sea la desconfianza de las direcciones sindicales políticas sobre los trabajadores. Como decía Vittorio Foa, el líder sindicalista italiano "Para que los trabajadores tengan confianza en el sindicato, el sindicato debe confiar en los trabajadores". Y eso no ocurre. No confiamos en la gente. Tenemos miedo de hacer un mitin minúsculo, reducido y escuálido. Y nuestros líderes sólo desean hablar a multitudes compactas, inmensas y complacientes. Es una lástima carecer de una dirección que no tenga miedo de empezar de nuevo el camino de la representación social y política. La protesta social será eficaz cuando sea realmente social, no sólo por sus contenidos y reivindicaciones, sino por desarrollarse desde y con la gente que trabaja.