24 de octubre de 2007

Más mitines


Este 8 de noviembre es la jornada Nacional de movilización. La CGTP se ha planteado hacer de esta fecha un día de protesta o cómo dirían los cientistas políticos una expresión de voz en la democracia. Las reivindicaciones son claras y contundentes. La política neoliberal, la ofensiva antisindical de los patrones, el desenfado derechista del gobierno. Bueno, los trabajadores sindicalizados saldrán a marchar durante el día. A mediodía se realizará un mitin en la Plaza Dos de mayo o San martín. Los despedidos, los obreros de construcción, los maestros del Sutep entre otros saldrán a las calles a expresar su rechazo al gobierno y su política antipopular. ¿Y los ciudadanos que no tienen sindicato? Y los desinformados que no tienen acceso a una voz diferente al monólogo que repiten los medios masivos de comunicación? ¿Y los sindicalizados que no pueden abandonar su puesto de trabajo ese día?

Como dije anteriormente la tasa de afiliación sindical esta incrementándose en los últimos años a pesar de la política antisindical de los empresarios; es decir hay mas sindicalistas, generalmente son jóvenes y carecen de experiencia, formación sindical y política, pero tienen valor y ganas de hacer cosas. Pero aún no negocian colectivamente, y cuando lo hacen no logran más cosas que incrementos salariales, aún no tenemos todas licencias sindicales que necesitamos.

Por otro lado, las famosas encuestas señalan una caída espectacular de la popularidad de Alan García y su gobierno. Es decir, el ciudadano común, esta descontento con el actual gobierno. Ya empieza a desconfiar de García. Cada vez más se comprende que las promesas preelectorales fueron sólo eso promesas y que no existe ni el animo ni la intención de cumplirlas.

Cada vez más sindicalistas laborando en las empresas, un creciente descontento en el gobierno. La Jornada nacional de lucha se avizora como un notable éxito. Pero las acciones programadas están pensadas para aquellos que pueden prescindir de sus labores el día 8. Los trabajadores de construcción, los despedidos, algunos empleados públicos. Pero el grueso de la fuerza laboral, sindicalizada y no sindicalizada que esta descontenta con la política aprista no podrá expresarse por la imposibilidad legal de paralizar sus labores y participar en la marcha que se realiza en horas de trabajo.

¿Qué hacer? diría Lenin. Es necesario pensar en formas de expresión social y política donde participen todos los trabajadores y trabajadoras. En los 70s y 80s los mítines eran más importantes que las marchas. Los mítines al final de la jornada laboral eran la primera escuela de formación sindical y política.

Recuerdo mi juventud cuando laboraba en una fábrica en La Victoria, al terinar mi turno a las seis de la tarde Pedro, un viejo sindicalista, me preguntaba “¿Vas a ir al mitin? Va a hablar Valentín Pacho. Tenemos que escucharlo”. Y era imposible negarse. Hablaba la CGTP. Hablaba por nosotros y para nosotros. Más aún, en grupo los jóvenes obreros con los mayores nos dirigíamos caminando o en microbús a la plaza dos de mayo, en el camino íbamos hablando de nuestro día, nuestras familias, el fútbol, la política. Desde las seis se iba reuniendo la gente. Hombres, mujeres, jóvenes, muchos obreros, estudiantes, activistas políticos. En el mitin, el viejo Pedro me explicaba las diferencias en los grupos, sus banderolas, las consignas. “Esos son trotskistas, están esperando que hable Hugo Blanco, los otros son maoístas” Y escuchábamos a los oradores. Decían las cosas sencillas y difíciles. Acusaban al gobierno y saludaban a Cuba. Gritábamos y levantábamos el puño. Mucha gente y esto es lo importante, iba al mitin para oír lo que tenia que decir la CGTP y la izquierda en general sobre nuestros problemas. Los dirigentes no aparecían tanto en televisión pero los veíamos en el estrado.

Hoy en día no se hacen mítines de noche. Las razones son muchas, pero básicamente es el trauma de los 90s, el temor a hablar ante una plaza desierta. Más sencillo es movilizar a los leales, pues ya sabemos cuantos son. Pero es necesario en medio del silencio informativo, abrir espacios de comunicación con nuestra clase y los ciudadanos. Promover un mitin a partir de las siete de la noche es un riesgo. Pero es también una tarea de educación política. El dato real es que a partir de ahora, al mediodía tenemos más sindicalizados en las fábricas y empresas que en las calles. En los próximos años, si no damos respuestas organizativas audaces, saldremos a marchar los mismos de siempre.

Nuestra impresión es que existe entre los trabajadores no sindicalizados un interés importante por escuchar sin intermediarios a la CGTP. La gente de a pie, que transita regularmente por el centro de Lima, que se detiene ante cada puesto de periódicos es la misma gente que esta harta de este gobierno, pero no puede salir a marchar al mediodía. ¿No podrían estos trabajadores ir a un mitin a las siete de la noche?