7 de enero de 2008

Tres temas claves

Las relaciones entre la CGTP y el gobierno empiezan a complicarse. La designación del Dr. Pasco Cosmópolis como Ministro de Trabajo ha sido un signo claro de la orientación de derecha del actual gobierno. El Dr. Pasco es un importante docente universitario y probablemente uno de los más entendidos en materia legal. Según nos cuentan algunos de sus alumnos, en el mundo académico muestra una conducta intachable, siendo imparcial y objetivo en sus clases. . Por otro lado, muchos compañeros sindicalistas lo recuerdan siempre del lado empresarial, siendo un negociador hábil en la defensa de los intereses patronales. Se le señala además como el principal autor de la flexibilización laboral.

En todo caso, queda claro que empresarios y gobierno trabajan juntos en materia laboral. Cuando cae la dictadura se pensaba en los predios sindicales, que era posible aspirar a una reforma laboral que equilibre las muy trastocadas relaciones laborales. Lamentablemente, salvo lo estrictamente necesario (las observaciones de la OIT) poco es lo que se ha avanzado en este tema. Los empresarios no desean cambiar las actuales reglas de juego. Su política en el Consejo Nacional de Trabajo ha sido la de demorar, alargar, dilatar, toda posibilidad de aprobar el proyecto de Ley General de Trabajo (LGT). Ahora, nuevamente, el ministro Pasco Cosmópolis, parece creer que puede “mecer” a los sindicalistas y sentarlos otra vez a discutir (un año más) una nueva versión de la LGT.

No puede ser. Hasta para el más lento analista resulta claro, que en el gobierno y entre los empresarios no hay la más mínima voluntad de cambiar algo de la legislación laboral en el sentido de ampliar o recuperar derechos laborales. Como señala Silvio Rendón aquí, los derechos se pierden en bloque y rápido, pero se recuperan progresivamente y por etapas. No pues.

Mientras el Ministro reflexiona acerca de derechos que se deben ejercer y aquellos que no son imprescindibles en Camposol han despedido a 380 trabajadores como represalia por formar un sindicato. En Topytop nuevamente empiezan los despidos por la misma razón.

¿Qué hacer? La posición de la dirección nacional nos parece adecuada. Si se impone una ley contraria a todo lo consensuado en los últimos años, no tiene sentido seguir en el Consejo nacional de Trabajo. Lo que queda claro, es que en los últimos años, y vistos los resultados a la fecha, el diálogo social ha sido una mera distracción. Por esta razón, la CGTP debe centralizar sus luchas en una “agenda sindical mínima”. Y señalar con claridad al gobierno que solamente va a discutir tres puntos centrales y espera resultados concretos en los mismos:

a.- Un dispositivo legal que impida el despido de cualquier dirigente sindical. Salvo por falta grave determinada y especifica. En cuyo caso, mientras se resuelve en la vía judicial, el trabajador seguirá laborando en la empresa. Esto es así, porque es necesario “blindar” a los dirigentes sindicales de la ca manía de los empresarios por despedirlos bajo cualquier pretexto.

b.- Modificar la legislación laboral de tal manera que cuando no hay acuerdo de partes en el ámbito de negociación, la misma se realice a nivel de rama. La negociación por rama es más ordenada, más expeditiva, además de ser un adecuado mecanismo para incrementar el ingreso y por lo tanto aliviar la pobreza. En la actualidad, los empresarios se oponen a la misma por ahorrarse unos soles. No entienden que la negociación por rama beneficia a empresarios y trabajadores al crear incentivos salariales y garantizar una mayor paz social en las empresas.

c.- Eliminar de manera explícita la figura de “despido arbitrario” de la legislación vigente. Este mecanismo se ha usado para destruir sindicatos, por lo cual el sentido original que tenía, de hacer flexible el mercado laboral se h desvirtuado completamente. Por otro lado, ya se había consensuado en el anteproyecto de Ley General de Trabajo, su eliminación.

Estos tres puntos, nos parece que son la base sobre la cual, los trabajadores podrán organizarse y negociar de manera equilibrada con los empresarios, los demás derechos y responsabilidades.

El gobierno no desea oír a los trabajadores organizados. Alan y su ministro de Trabajo consideran que pueden mirar al costado o distraer a la CGTP de los temas clave. Afirmar que se va a reducir de 400 a 200 los artículos del proyecto de LGT es una broma: implica en la práctica, sentarse otro par de años en el CNT para ver que artículos se eliminan. Más carrousell.

No debería ser así. Tres puntos y de otra cosa no hablamos, pues es más mecedora. Resultados concretos, pues aunque el gobierno pretenda ignorar, cada vez hay más descontento entre los sindicalistas.