25 de enero de 2017

El Partido Conservador avanza y ¿dónde esta la sociedad civil?

Así discute la iglesia católica

La derecha más conservadora avanza cobijada por el fujimorismo y la debilidad de un gobierno de tecnócratas que se imaginan liberales. Y debemos ser claros, esa derecha es una fuerza esencialmente conservadora, reaccionaria, intolerante y violenta. No son mayoría, afortunadamente, pero son un grupo bien organizado, con recursos y muchas puertas abiertas en las empresas y la administración pública. 

La vanguardia de esta derecha conservadora son las iglesias en el Perú. Tanto las múltiples iglesias denominadas evangélicas como la inmensa iglesia católica representan realmente al "Partido Conservador" en nuestro país. 

En la última década, producto del mercado mundial, la globalización y el crecimiento desigual de nuestra economía, se han logrado tímidos avances en el ejercicio de algunos derechos civiles. 

El peruanísimo racismo que practicamos entre nosotros se volvió cada vez más intolerante. El acceso de sectores mestizos con un mayor poder económico a los espacios tradicionalmente "blancos" generan roces y tensiones. Pero el "mercado" no cree en castas ni colores. Más que un avance sustancial de la conciencia ciudadana, los letreros en contra de la discriminación que lucen los establecimientos comerciales en Miraflores o San Isidro son la presión de las fuerzas económicas. Pero da igual. El racismo es cada vez, peor visto y eso esta bien. 

A la luz de estos cambios, se han logrado algunos avances en materia de lucha contra la discriminación étnica, pero también de género y finalmente contra las fobias a la comunidad LGTBI. 

Con el triunfo explícito de la derecha en las ultimas elecciones, el "partido conservador" ha pasado a la ofensiva. Su estrategia es muy perspicaz. Es claro que oponerse al matrimonio igualitario resulta una causa perdida a largo plazo, algo similar pero más lento ocurrirá con la legalización del aborto. 

Pero, aparecer como "los defensores de los niños y niñas" frente a la "perversión" de los contenidos educativos en estos tiempos resulta rentable. Así, curiosamente la principal institución acusada de violentar menores de edad se presenta como defensora de la niñez.  

El "partido conservador" tiene un objetivo bastante claro y concreto. Quiere eliminar el término "genero" del debate público, del discurso oficial, de todo documento estatal. Ahora es el turno del Curriculo Nacional. Este documento representa las líneas generales de los contenidos formativos que debe impartir el sistema educativo nacional. Es entonces, muy importante.  

La defensa del gobierno frente al ataque del "partido conservador" es de pena. PPK cree que puede "negociar" con ellos. Que "cediendo" un poco los va a contentar. Que puede llegar a un punto medio a partir de argumentos, ideas y buenas intenciones. Tonto. 

Los "conservas" no discuten. No negocian. No escuchan. No se contentan con un 50%. Ellos administran una verdad revelada por nada menos que "dios". ¿Cómo discutes con un enviado de dios? O más exactamente ¿cómo discutes con una persona irracional? Ellos quieren todo.  

El gobierno da pena. En eso, estamos de acuerdo. Pero ¿y la sociedad civil? ¿Por qué es tan difícil para los y las feministas organizarnos y dar la pelea frente a los conservas? Hay muchos compas que están discutiendo con las personas que en los paraderos levantan con sus banderolas atorrantes contra la perspectiva de género y repiten dos frases de memoria. Bien, compas
. Buen trabajo. Pero no basta. 

El enemigo es la Iglesia Católica. El enemigo son las iglesias evangélicas. El enemigo son un montón de obispos, es decir un montón de viejos, solteros, que no trabajan y que quieren prohibir la educación sexual en los colegios. O reducirla a "la abstinencia como camino de virtud". Criminales. 

Las ONGs deben hacer eso que saben, sacar comunicados. Los colectivos y partidos deben hacer plantones en las iglesias. Plantones en el Episcopado. Plantones en la Catedral. En las iglesias evangélicas. Los sindicatos deben movilizarse contra el partido conservador. 

Y finalmente ¿dónde están los cristianos de izquierda? ¿No había en el Perú un movimiento y personalidades que defendían la renovación y crítica al lado más oscuro de la iglesia católica? ¿Fueron derrotados?, ¿están escondidos?, ¿o están de acuerdo con eliminar la palabra "género" de nuestro vocabulario? 

Si el Partido Conservador gana esta pelea -y tal como van las cosas, así será- nuestra sociedad estará condenada al oscurantismo, a la mentira, a la superstición por mucho, mucho tiempo. Y es allí, cuando los poderosos resultan más impunes e incuestionables.