11 de octubre de 2016

UNI suspende a representante sindical Orhan Akman

Foto de archivo

El día de ayer fue cesado en sus responsabilidades el c. Orhan Akman, que venía desempeñándose como representante de Union Network International (UNI) en el Perú. UNI es una federación internacional sindical muy importante. Una de las más grandes que existe con fuerte presencia en el sector de servicios, comercio, vigilancia, pero también en comunicaciones, gráficos, banca y finanzas, entre otros.

Orhan es un compañero de origen turco y nacionalidad alemana que venía apoyando la labor de afiliación y organización de los sindicatos en los sectores de vigilancia y comercio. Hace unos meses recibió bastante notoriedad porque fue expulsado del país por presiones de la transnacional CENCOSUD, que hicieron que las autoridades peruanas lo saquen del país. Su delito fue básicamente participar en los plantones y reparto de volantes de los trabajadores de Wong y Metro.  La CGTP animó a nivel nacional una campaña de denuncia de este atropello. Entiendo que UNI a nivel internacional también apoyó a su representante.

Lo absurdo de la expulsión fue tal que en unos meses, Orhan regresa al Perú a continuar su labor. No ha pasado ni dos meses y ahora, nuevamente debe irse, pero por indicación de UNI que lo ha removido intempestivamente de sus responsabilidades. 

¿Por qué ha sido intempestivamente cesado el c. Orhan? Como siempre, hay dos versiones de todo. Y entiendo que los ánimos están caldeados, así que solamente diré que Orham no es mi amigo, ni una persona muy cercana. Sin embargo, he visto su trabajo y puedo dar testimonio de su compromiso sindical.

A lo largo del tiempo he conocido a muchos funcionarios del sindicalismo internacional. No es una exageración señalar que mayormente los europeos encarnan con bastante entusiasmo eso llamado “aristocracia sindical” (con algunas excepcionales excepciones como Isidor Boix, que es un ejemplo de lo que debe ser un sindicalista internacional); sin embargo, con Orhan, los trabajadores de comercio y vigilancia han encontrado un activista convencido, que no tiene reparos en asistir a asambleas, plantones, marchas y reuniones en cualquier lugar del país y a cualquier hora del día. No es de los que prefiere “dirigir” el movimiento mediante correos electrónicos o mediante oficios y cartas. Tampoco es el que se contenta con tomarse una foto cuando nos visita para decir que ya cumplió con la actividad proyectada.

No sería exagerado señalar que con su aporte se ha logrado consolidar el trabajo organizativo en ambos sectores. Por eso, cuando fue expulsado por las autoridades, inmediatamente los sindicatos de estos sectores se movilizaron en solidaridad. Un organizador sindical generalmente tiene los problemas que enfrenta hoy el c. Orhan.

Es lamentable que Union Network International haya optado por resolver de manera expedita el problema de un compañero que merecía un mejor tratamiento. Más aún cuando no se trata de un burócrata de larga data, ni un advenedizo, ni un buscavidas. Un compañero que definitivamente no está haciendo carrera en el sindicalismo internacional, ni que busca acomodarse o quedar bien con las alturas de la burocracia sindical internacional.

Me queda claro, que como es habitual en las relaciones laborales, la soga se rompe por el lado más débil. Sin embargo, me sorprende que esta vez, aquellos llamados a defender a los más débiles, hayan sido quienes corten la soga.