6 de septiembre de 2011

Más huelgas: la estrategia sindical en la presente coyuntura

Desde hace unos días se encuentran en huelga los trabajadores de la minera Shougang, empresa estatal china. Los trabajadores están reclamando un aumento de 8.50 soles mientras los chinos ofrecen sólo 1.30 soles de aumento.

Hace unas semanas, los trabajadores de RELIMA firmaron un convenio colectivo luego de varios días de huelga. Y aún están luchando los trabajadores del Sindicato de Ripley después de haber realizado una huelga de dos días y parece que se viene otra. Y los de trabajadores de FASA están reactivando su sindicato.

Y hace unos días, en las asambleas sindicales de varias empresas de manufactura se han acordado acelerar los procesos de negociación colectiva y en caso de no ser escuchados, se promoverá el acuerdo de huelgas.  

Efectivamente, la estrategia sindical esta cambiando en la presente coyuntura. ¿Por que razón? 

Hay un nuevo gobierno con una mayor apertura a los temas laborales y sindicales. Tenemos un viceministro de trabajo, el c. Pablo Checa, que es un convencido sindicalista. El Congreso de la República ha aprobado una Ley sobre salud y seguridad en el trabajo que reconoce el rol fiscalizador del sindicato en la materia entre otras características de avanzada. 

Otro más: las últimas huelgas han sido declaradas "procedentes" y "legales" por la autoridad del trabajo. Lo cual podrá parecer algo sencillo, pero es un cambio sustancial. En las últimas décadas (si, décadas), ya nos habíamos acostumbrado a que TODA huelga sea declarada primero "improcedente" y luego "ilegal". Bueno, esto, va a cambiar. Tanto el Presidente de la República como el Presidente del consejo de Ministros, y el Presidente del Congreso se han reunido con la dirección sindical de la CGTP. De estas reuniones esta saliendo una agenda de termas y tareas que promete resultados a través del diálogo y el consenso. 

Pero claro, todo tiene sus bemoles. En el Ministerio de Trabajo, se mantiene en la estratégica dirección de conflictos la ex-ministra Manuela García, de triste memoria por su posición parcializada a favor de los intereses del empresariado. Al parecer, ha sido una exigencia de la CONFIEP y la SNI que dicha funcionaria se mantenga en un puesto estratégico. 

Estando así las cosas en la presente coyuntura, no es muy difícil deducir cuales deben ser los objetivos del movimiento sindical. A nivel confederal es claro que vamos a apoyar la acción del actual gobierno en todos los aspectos que respondan a una mayor inclusión, democracia y equidad en las relaciones laborales. 

Pero dicho apoyo, a nivel político y confederal, no implica necesariamente una mayor "paz social". En algunos espacios sindicales, se entiende que este es el momento más adecuado para recuperar la densidad en membresía, reducir la brecha salarial y engrosar los convenios colectivos. Efectivamente, compañeros y compañeras, doña Correlación de Fuerzas ha cambiado de domicilio y ahora hay nuevas oportunidades. 

Pero, claro, se trata de eso. de oportunidades, es decir, de espacios donde es posible recuperar derechos y obtener mayores beneficios. Pero no son resultados automáticos ni sencillos. Para decirlo con mayor claridad: Ahora es un buen momento para formar un sindicato, y si ya lo tienes, para negociar con mayor ambición. Tenemos que aprovechar las nuevas ventajas que tenemos. Tenemos que negociar mejor nuestros convenios. tenemos que incrementar nuestros aumentos en estos cinco años. El tiempo de la resistencia ya pasó, ahora podemos ensayar una ofensiva. 

Antes, ante las limitaciones tan graves que tenía la huelga, estábamos condenados a hacer plantones mediáticos y tratar que algunos periódicos o canales de televisión se interesen en nuestras luchas. Los "plantones" no son medidas de lucha económica, sino mediática. Ahora, la huelga económica regresa a primer plano. Es tiempo pues, de repensar la estrategia de negociación colectiva. En todos aquellos lugares donde es posible una huelga exitosa, -es decir, aquella huelga que golpea efectivamente la economía del patrón- pues debemos de prepararnos para emplearla. 

Hace unas semanas, los trabajadores del Camal del Callao formaron su sindicato. Al tomar conocimiento de este ejercicio ciudadano, el patrón decidió despedir a la mitad de los trabajadores. Los trabajadores, conscientes del nuevos escenario social y político respondieron tranquilamente: "O entramos todos o no entra nadie". hace unos meses atrás, tamaña afrenta hubiera sido derrotada por la nefasta alianza entre empresarios y funcionarios de la Dirección Regional de Trabajo del Callao. Pero esa noche, sólo bastaron cuarenta y cinco minutos para que el patrón entienda que las cosas han cambiado. Al final, derrotado tuvo que dar la orden: "Entren todos". 

Las actuales negociaciones colectivas que vienen del periodo anterior están estancadas, atrapadas, detenidas. Los sindicatos han eliminado la palabra "huelga" del diccionario por la ambigüedad del orden legal que la proclama como derecho pero la impedía en la práctica. Antes, hacer una huelga era complicado, pues en el 99.9% de los casos iba a ser declarada "improcedente" con lo cual ya habíamos perdido más de la mitad de la batalla. Ahora, no es así. Ahora tenemos un gobierno comprometido en respetar la libertad sindical. 

Y la huelga es un derecho fundamental. Y es un acto plenamente legal. Y es un mecanismo de presión económica, pacífico y garantizado por la Constitución y el derecho laboral. Las huelgas que hagamos serán declaradas procedentes y legales. Ya el piso está más parejo. Por todo esto, tenemos que hacer más huelgas. Tenemos que presionar más a los patrones abusivos y tacaños. Tenemos que organizar una ola de huelgas que nos permita recuperar todo lo perdido: mayores salarios, mejores contratos y condiciones de trabajo, así como el pleno respeto a las libertades sindicales. 

En una empresa de Lima, la patronal luego de tres meses de ardua negociación, desea firmar un convenio colectivo por dos años con un aumento menor a la inflación y desconociendo cualquier derecho al sindicato. Lo más curioso es que siendo un sindicato mayoritario, los dirigentes no se animan a romper el trato directo. Ya pues, compas. Vamos a la huelga!! debe ser la consigna del periodo en cada negociación colectiva. Ya no más plantones, ahora, la huelga esta en la agenda del día.