9 de febrero de 2010

Tener vacaciones no debe ser un privilegio

Estoy de vacaciones. No es una gran noticia y trato que el blog no sea muy personal, sino más bien una herramienta para sindicalistas. Pero conforme algunos compañeros y colegas se van enterando, especialmente los que no están vinculados al movimiento sindical, me expresan su sorpresa. Es como si tener vacaciones fuera algo raro y extravagante.

¿En qué momento dejamos que un derecho laboral básico se convierta en extraño y de algunos pocos? Ciertamente, con los cambios en los modelos de contratación y el predominio de contratos temporales, hizo que en la práctica, sino en el derecho, la gran mayoría de asalariados perdiera el derecho a gozar de un descanso remunerado.

Para muchos contratados, que han laborado años de años sin descanso, solicitar las vacaciones era casi como lanzarse de voluntario al desempleo. Y así nos fuimos olvidando de este derecho.

Pero no se trata simplemente de un cambio en la legislación hábilmente aprovechado por los empresarios. Algo ha cambiado en nuestra manera de pensar. Hay varios niveles y discursos que convierten el derecho a vacaciones en un privilegio, peligro, o debilidad.

Para muchos trabajadores, cuyo testimonio recogí en un trabajo sobre afiliación sindical hace un par de años atrás, no tener vacaciones durante cuatro o cinco años es casi un signo de entrega, de "amor al trabajo", de compromiso con la empresa o institución para la que trabajan. irse de vacaciones, entonces es visto como una deserción. Se les ha convencido que ser parte de una empresa es el fin de sus vidas, o más peligroso aún creen que la suerte de la empresa, es la de ellos.

Otros por el contrario, temen que el tiempo de vacaciones, pueda brindar el espacio y la oportunidad para ser reemplazados por algún colega ambicioso. El ámbito laboral es visto como una zona de guerra donde todos compiten contra todos, donde no puedes descuidarte, donde estas solo. Es una suerte de individualismo paranoico, que los empresarios mantienen llamándolo "competitividad".

Pero nada de esto es cierto. Los trabajadores a lo largo del tiempo y mediante amplias e importantes luchas lograron que el resto de la sociedad reconozca algo bastante simple: el trabajo asalariado no es el sentido de una vida. Es más bien, la negación de la vida libre. Cada día el asalariado muere un poco. La vida se le va, precisamente en la actividad que realiza para tratar de "ganarse la vida".

Los cristianos en general, y los "católicos de izquierda", si es que aceptamos este oximorón, han construido un santuario para el dolor, sufrimiento y la culpa. Un trabajador es explotado y sometido a una labor sin descanso. Aceptarlo con estoicismo, pensando en los beneficios futuros de un hipotético "cielo" ha sido una de las peores acciones que los curan han hecho contra los trabajadores y los pobres en la historia y en el presente.

Tengo colegas de ONGs muy progresistas, que criados en una cultura católica de izquierdas, asumen una postura comprometida, confundiendo compromiso con sacrificio y esto ultimo con autoexplotación. Esta idea ha pasado a las empresas, y así muchos trabajadores van por la vida pensando que su dolor es "natural", su desgracia es inevitable, su redención ajena. No es así. 

Por otro lado, salvo algunos liberales ingenuos, nadie cree que una persona elige ser asalariado. No hay libertad en el mercado laboral. Por eso, el objetivo de los obreros desde antes de Marx era simplemente: Por la emancipación del trabajo. Es decir, por construir un mundo sin trabajo asalariado.

Si asumimos que efectivamente, todo trabajo asalariado es desgastante, nocivo para nuestra salud, dañino para nuestra felicidad, es obvio que por lo menos, tengamos un tiempo nuestro, propio, donde eso llamado "alienación" y que creo que ya no estudian los jóvenes izquierdistas de hoy, pueda ser alejado.

Los obreros entendieron que la sociedad los obligaba a vender su vida y su fuerza de trabajo. Sin salida. Por eso, la sociedad debía a través de los propios empresarios, cubrir los costos de un tiempo libre. Y eso es precisamente, las vacaciones. Tiempo libre remunerado.

Debemos reivindicar el derecho a las vacaciones, así como el derecho a trabajar cada vez menos. Hace tiempo que Carlos Tovar lo viene explicando, algunas veces en la propia CGTP para mi alegría.  El capitalismo quiere convencernos que solamente seremos felices si estamos "ocupados" en el trabajo. Hay gente que se siente muy feliz laborando diez horas diarias durante seis años sin reclamar nada. Se sienten importantes, necesarios, útiles. ¿No sería mejor encontrarse necesarios y útiles fuera del ámbito laboral?

Las vacaciones no son un privilegio, no deben serlo. Son un derecho. Nuestro derecho a pensar, hacer y soñar fuera del dominio del salario y la economía.

Mencione a Carlos Tovar, probablemente el marxista peruano más importante en la actualidad, a la vez es diseñador y caricaturista político. Ahora los dejo, con un vídeo de otro diseñador que desde otro lado del pensamiento encuentra también la necesidad de tener no sólo vacaciones sino un "año sabático". Sus razones son muy buenas. El vídeo tiene subtitulo en español. 




Como dije, estoy de vacaciones. Seguiré escribiendo en el blog, pero también estoy leyendo, haciendo vida familiar... perdiendo el tiempo con los que quiero. Luego de 30 días, volveré al trabajo para seguir tratando que todos los trabajadores y trabajadoras puedan también perder su tiempo como ellos quieran.