16 de febrero de 2010

Militancia y ciencia social


Hace varias semanas atrás, un conjunto de cientistas sociales presentó un llamamiento público de apoyo a Ollanta Humala. A partir de ese comunicado principalmente, han surgido diferentes discusiones y debates en periódicos, blogs y algunas reuniones políticas. Una discusión destaca entre ellas, la que comprende a Adrianzen, Manrique y Tanaka.

Aquí algunos enlaces

Los temas son amplios y me gustaría comentar algunos aspectos, desde la posición de un activista sindical y de izquierdas que trata de hacer sociología.

Tanaka para poder explicar su punto de vista, señala que militancia o compromiso político y la actividad del científico social son espacios distintos. "¿Qué distingue a los militantes y activistas de los científicos sociales? Los primeros deben dar buenas razones a favor de las causas que defienden, y desarmar argumentos contrarios a las mismas; considero que un científico social debe más bien intentar explicar por qué las cosas son como son, estar siempre abierto a que la realidad no se ajuste a sus preferencias, deseos o hipótesis, y dar cuenta de ello. "

Visto asi, resulta obvio que una cosa es la militancia y otra la labor del cientista social. Pero ¿son opciones contrapuestas? Tanaka no señala que sean caminos separados pero su manera de presentarlos da una impresión de ser espacios incomunicados. Esta bien, es su opción.

Pero Tanaka continua:
"Para un científico social trabajar temas políticos es complicado: a diferencia de otros terrenos más distantes a la vida cotidiana, sobre los sucesos políticos todos tenemos como ciudadanos opiniones legítimas. De otro lado, todos los científicos sociales tenemos preferencias, valores, simpatías, y es difícil controlarlas. .... Además, la cosa se complica más cuando científicos sociales asumen banderas partidistas…"









Cientista social y militante político. ¿Quién es? 







No hay una disyuntiva entre militancia y ciencia social. Bueno, en general muchas cosas son complicadas o no dependiendo de la atención que se les preste y lo que sepamos de ellas. Hasta aquí no hay nada nuevo. Lo que se olvida son los muchos aportes a las ciencias sociales que se deben a militantes de partidos. Tanto dentro del marxismo como fuera del mismo. En la propia socialdemocracia. Y se olvida o se hace invisible por que la militancia se limita en la visión de Tanaka a la labor de propaganda y difusión. Esa es una visión reduccionista de la militancia partidaria. 


En un medio donde los partidos andan en permanente crisis se puede entender que el compromiso ideológico y orgánico sea visto de manera caricaturizada, pero podemos esperar algo más de alguien que estudia permanentemente los partidos.

Uno podría entender que la militancia es precisamente la búsqueda de una explicación a las cosas desde una posición, de manera consciente que esa posición ilumina y sesga a la vez. Mariategui es el primer ejemplo que se me viene a la cabeza. En ese sentido, podríamos pensar que para algunos casos, la militancia política enriquece el análisis científico y viceversa.

Esta separación entre militancia y ciencia social es necesaria para Tanaka por que parece asumir que el cientista social “independiente” es el que mejor puede garantizar la “objetividad” científica. Sin embargo, esto habría que demostrarlo. Así como Tanaka exige a los que cuestionan el orden neoliberal a señalar las acciones concretas que se plantean para reemplazarlo, uno podría preguntarle por las complicaciones específicas que encuentra un cientista social partidarizado y que ameritan que renuncie al compromiso político como garantía de una mejor reflexión.

Pero tal vez estoy estirando demasiado la cuerda, pues Tanaka no dice explícitamente que el compromiso ideológico o partidario sea un obstáculo para la reflexión académica. Fiel a su estilo, no señala explícitamente nada. Por lo que por ahora podemos preguntar solamente ¿es el compromiso político un obstáculo? ¿Qué razones tendría un joven cientista político para decidir no militar en un partido político en función de la calidad de su investigación futura?

Pero, ¿es la militancia el principal factor que “complica” las cosas para un cientista social? Vamos a incorpotar una categoria en esta discusión: "intereses". No se trata simplemente de simpatías, valores o preferencias, aunque puede serlo. Cuando decimos intereses estamos pensando en los viejos términos de  una sociedad que se articula en patrones de clase. Ya sé. Ahora es descalificarse un poco emplear términos como "intereses de clase". Pero antes de ponerme la etiqueta de dinosaurio desactualizado, pensemos lo siguiente:

En el país hay un orden social. Bueno, es un decir. La manera que están dadas las cosas responde al beneficio material y simbólico de algunas personas. Hay una intencionalidad. Pocas cosas son azar. Más claramente, hay gente que la esta pasando económicamente muy, pero muy bien en el país. Sus empresas están ganando mucho dinero con crisis y sin ella. Han tenido ganancias considerables con Fujimori, Toledo, y ahora con Alan García. Para corroborar esto están las cifras económicas. ¿Estamos de acuerdo?

Resulta lógico pensar que en este escenario, ese grupo de personas no se encuentra nada interesado en que algo de la manera que se maneja la economía, el estado y la política cambie. Y hacen y seguirán haciendo todo lo posible para que las cosas sigan más o menos iguales. Para ellos este sistema funciona muy bien.

Ya está. A los valores, simpatías, preferencias, es decir, los discursos y acciones que ayuden a sostener dicho orden, podemos ponerle una etiqueta: intereses... de clase. Claro que podríamos discutir si el grupo humano identificado es una clase o solo un grupo, una fracción corporativa, una elite, en fin. Para todo efecto practico, ellos tienen muy claros sus intereses.

Toda esta desviación ha sido necesaria para explicar el uso de un término que a veces resulta incómodo.

Cuando a Tanaka se le señala que su posición es básicamente conservadora, se está diciendo que es acorde con el interés de los otros, por no cambiar el orden de las cosas. Claro que Tanaka responde que no se trata de eso. A él le preocupan los problemas de "gobernabilidad". Es decir, los niveles de conflicto creados en el proceso de cambio. Es mejor tener una idea clara de lo que vendrá y cómo lo vamos a afrontar antes de meternos a trastocar todo.  Eso suena académicamente muy responsable y serio, nadie lo duda. Políticamente.... es otra cosa.

Venezuela y Bolivia han hecho cambios y ahora enfrentan problemas nuevos o mayores. Política comparada le dicen. No debemos correr ese riesgo nos dicen. Brecht en Historias de Almanaque cuenta de un grupo de personas que habita una casa en llamas y ante los apremios para que salgan  de ella, preguntan si esta lloviendo afuera, si hace frío afuera, si ya hay otra casa, etc. Y concluye que a ese tipo de personas, no hay nada que decirles. Pero claro, Brecht no era un cientista político.

Hasta aquí he afirmado que militancia y ciencia social no son incompatibles sino por el contrario pueden ser complementarias. Depende pues de los intereses del investigador. Pero hay un tipo de interés que curiosamente no se ha señalado con mucha amplitud en una discusión sobre objetividad. Los “intereses económicos” de los investigadores sociales.

Las relaciones entre militancia y ciencia social son complicadas nos dice Tanaka. ¿Y las relaciones entre ciencia social y las instituciones que financian las agendas de investigación social? ¿Se puede hacer ciencia social así como señala Tanaka “…intentar explicar por qué las cosas son como son, estar siempre abierto a que la realidad no se ajuste a sus preferencias, deseos o hipótesis, y dar cuenta de ello…” al margen o en contra de los intereses de las financieras que pagan los servicios del investigador? ¿Los estudios sobre el efecto del tabaco en la salud son iguales cuando los financian las tabacaleras? ¿Un estudio sobre el carácter abortivo del AOE es diferente si lo paga el Vaticano? O más precisamente ¿es la “gobernabilidad” un concepto debidamente ponderado cuando lo financia la fundación Ford o Rockefeller? Asumo que Tanaka nos dirá "que es complicado" por lo menos.

Mi opinión es que para efectos prácticos, perturba más la objetividad de la investigación las fuentes de financiamiento que el compromiso ideológico del investigador, precisamente por que muchas veces, esas fuentes crean fidelidades ideológicas. Silvio Rendón ya ha discutido este tema con mucha amplitud en el blog "Gran Combo Club". Y en este post con mucha claridad.

Finalmente, la preocupación planteada por Tanaka, en nombre de la gobernabilidad, es políticamente conservadora y nos puede llevar al síndrome del asno de Buridan, como me lo recordaba un compañero sindicalista hace poco. Al final es un tema de intereses.  Para no cambiar las cosas podemos argumentar toda una serie de problemas futuros y calamidades. Pero si realmente estamos interesados en cambiar las cosas, iremos -como lo han hecho y seguirán haciendo las diferentes sociedades- resolviendo de la mejor manera posible, cada problema a su turno.