14 de marzo de 2017

A propósito de PPK: ¿qué es un gobierno débil?


Ya es casi un lugar común señalar que estamos frente a un gobierno débil. Y efectivamente todo parece indicar que la fragilidad política del gobierno es su signo más destacado. Pero ¿qué significa un "gobierno débil"? Veamos:

1.- El gobierno no tiene apoyo social

Un gobierno débil no dispone de vínculos con los actores y sectores sociales. No hay voceros de la sociedad, es decir, de la colectividad organizada, como gremios empresariales, sindicatos, asociaciones de comerciantes, estudiantiles, intelectuales, etc., que expresen su apoyo y dispongan de capacidad de movilización para dar soporte a las propuestas y acciones del gobierno. 

Un gobierno débil no cuenta además con medios de prensa explícitamente afines que defiendan sus acciones o golpeen a sus críticos.

2.- El gobierno no tiene respaldo político

De lo anterior se desprende la ausencia de apoyo político. Un gobierno débil supone un partido de gobierno débil o la ausencia de partido de gobierno. Para cualquiera es claro que "Peruanos Por el Kambio" no es ni remotamente un partido. No es ni grupo de presión. No llega ni a colectivo universitario. 

Tampoco cuenta con una bancada. La bancada de gobierno esta dividida en varios grupos que vienen funcionando como grupos de interés, algunos con mayor seriedad que otros. El actual gobierno carece de apoyo político serio. Su principal punto de apoyo es la red de lobbies articulados alrededor del propio Presidente PPK y del  Presidente del Consejo de Ministros, Zavala. Ambos, en caída libre en las encuestas de opinión.   

2.1 El gobierno no cuenta con operadores políticos

Por lo anterior, es claro ver que no existen operadores políticos, es decir, personas que puedan articular acuerdos con otras fuerzas políticas y sociales. Un operador es el que conoce que puertas tocar, a quienes invitar y logra convocar a los actores pertinentes en cada tema, problema o conflicto. 

Bueno, el gobierno no dispone de operadores. Tiene muchos "tecnócratas" con distinto grado de relación con la realidad pero todos en común tienen serias dificultades para convertir un montón de cifras en un discurso político. 

2.2 El gobierno no es atractivo para otros operadores políticos

Por la imagen de inconsistencia y caos que representa el actual gobierno resulta poco atractivo para el amplio conjunto de políticos profesionales y profesionales políticos. Hay un número creciente de puestos del gobierno que siguen en encargaturas porque no se logran conseguir las personas adecuadas a los mismos. Resulta obvio ¿quién quiere ser parte de un gobierno débil, contradictorio, confuso y ambiguo? 

3 El gobierno no cuenta con objetivos o propuestas

Y esta confusión y ambigüedad disfrazada de pragmatismo, se puede entender cuando observamos que el gobierno carece de grandes lineamientos, objetivos o una visión común que ofrecer como propuesta política. Sabemos que es un gobierno de derechas, pero nada más. 

El gobierno actual carece de propuestas concretas. En el caso de trabajo la situación es clamorosa. Al punto que el actual Ministro, Alfonso Grados repite en automático la agenda de la CONFIEP. La propuesta de "reforma laboral" es de los empresarios y aunque PPK se comprometió a no hacer ningún cambio contra la legislación laboral, ahora, el Ministro de Trabajo está empujando la reforma que la CONFIEP quiere. 

¿Qué suele pasar con los gobiernos débiles?

Los gobiernos débiles suelen ser contradictorios. Un día dicen una cosa y al día siguiente se desdicen y hacen lo contrario. No avanzan sino deambulan por el escenario político. Son liberales la víspera y conservadores al día siguiente. Por esto resulta tan azaroso establecer acuerdos con un gobierno débil 

Finalmente, lo más preocupante es que la estabilidad de un gobierno débil depende de factores y actores externos. Son los otros los que definen la agenda, el tiempo político y son otros poderes los que van a resolver la duración de un gobierno débil.