26 de diciembre de 2013

Una prensa partidaria en tiempos de Facebook

NOTA: Este artículo me fue solicitado por el equipo de UNIDAD a propósito de una discusión partidaria. Lo alcancé hace más de 10 días y espera ser publicado en dicho portal. Al parecer mis camaradas andan muy atareados en las fiestas navideñas y por eso aún no sube el artículo. Como buen ateo, a mi estas fiestas no me ocupan demasiado, por eso me tomo el tiempo para colocarlo aquí y evitar que pierda más actualidad. 
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A veces algunos debates, en verdad son solamente manifestación de otras disputas, más intensas y de fondo. Algo así ocurre con la última discusión que tenemos en nuestro partido, alrededor de la prensa de izquierda, el portal web y UNIDAD.

Lo que estos conatos de discusión, estas puyas de Facebook traslucen son simplemente el proceso de reconfiguración de la imagen social del partido en estos tiempos. Seamos claros. Somos un partido que ha trastocado su imagen colectiva desde el fin de la guerra fría y la salida de Jorge del Prado del cargo de secretario general. Y desde entonces no hemos encontrado ni construido una imagen social alternativa, a diferencia por ejemplo de los camaradas chilenos, que han logrado un proceso de continuidad y cambio entre la imagen del PC de la época de Allende, al de la resistencia pinochetista, al de Gladys Marin para llegar finalmente al actual PC chileno.

Nosotros en cambio, hemos sido el “PC moscovita” desde los 60s hasta el fin de la guerra fría. Hoy día ese rótulo no tiene ningún sentido. Desde entonces hemos tratado de mantener, no siempre con éxito, una coherencia en la línea política, apostando por la unidad de la izquierda y un diálogo siempre más cómodo con la centro izquierda que con la izquierda ultra. El estilo PC pues.

Ese modelo de acción política ha sido más o menos válido en las últimas décadas por diferentes razones. En los 70s y 80s, porque los “ultras” eran sectores minoritarios, de clase media, cuyas estrategias para construir articulaciones sociales aparecían como ajenas y maximalistas. Luego, en los 90s, con la guerra interna en apogeo, la caída de la URSS, la dictadura fujimorista y sus políticas neoliberales, pues no había mucho espacio para una radicalidad de izquierdas. El estilo PC tenía sentido y así podíamos seguir actuando como si en Moscú todavía brillará una estrella roja y la disputa mundial fuera bipolar.

Pero esto ha empezado a cambiar en el último lustro. Lo social está cada vez más radicalizado mientras lo político cada vez con mayor dificultad se mantiene en el tradicional conservadurismo timorato. Tenemos presiones desde lo social que reclaman un discurso y una práctica más “radical”. Y aquí como siempre, usamos el término radical en su sentido de “ir a la raíz” antes que simple maximalismo. Esas presiones sociales, se trasladan a la política, donde fuerzas de centro izquierda son cada vez más desplazadas por grupos que aparecen en la izquierda izquierda

Y frente a esto, nuestro partido enfrenta presiones sociales y políticas por mayores definiciones. En buena cuenta se trata de construir una identidad, un rostro, una imagen del partido que responda a la sociedad actual.

De allí la importancia de las propuestas en comunicaciones para el Partido. En los últimos meses se han tomado decisiones importantes en esta materia. Ya todos estamos informados. Estamos privilegiando lo digital y virtual sobre lo impreso y material. El portal de UNIDAD ahora es más vistoso, con una estética moderna. No tengo claro como queda el UNIDAD impreso, aunque sabemos que siempre ha tenido un tiraje marginal, casi como el de un colectivo de izquierdas.

Estas decisiones como todo en la vida, tienen consecuencias. Las ventajas de un portal virtual y de activar en Internet son por todos conocidas. Menores costos, implementación más sencilla, mayor libertad y flexibilidad para organizar el trabajo. Sus desventajas sin embargo no puede ser obviadas: lo virtual es mucho más efímero y esto tiende a ser superficial. La forma reemplaza al fondo. Su alcance no es tan grande como pudiera parecer. Los públicos en Internet tienden a ser muy segmentados y pequeños en nuestro país. Y en general son grupos cerrados, no hay muchos canales para acceder a públicos nuevos o que nos interesen.

Para ponerlo más claro. El portal de UNIDAD ahora lo visitan los militantes de nuestro partido y los compas de otros partidos de izquierda. Tal vez gracias a Google,  llegue por allí algún universitario buscando un resumen para copiar y pegar. Pero ¿cómo acercarnos a los jóvenes obreros? ¿a los estudiantes universitarios de provincias? ¿a los pobladores de asentamientos humanos? ¿a las mujeres asalariadas en el campo?

En cambio, en los 70s y 80s cuando UNIDAD era un medio impreso, el partido podía decir: “Necesitamos ganar influencia en los sectores obreros. Vayan a vender el periódico a la salida de las fábricas de la Av. Colonial”. Y se hacía. El periódico se vendía o entregaba a personas que no conocían al Partido. El medio impreso te da libertad para dirigir tu mensaje al público específico, ventaja que el medio virtual no tiene (salvo que uses Adwords).  Ahora, podemos estar en Internet pero no podemos hacer que un sector específico que no nos busca ni nos conoce, lea nuestro portal.

Y ese es uno de los problemas más serios que tiene la cultura de facebook de izquierdas. La de leerse a sí misma. La de construir no una cultura sino un gueto. Podemos estar repitiendo los problemas y límites de ciertas élites intelectuales que se critican y alaban en su reducido cenáculo pensando que son la totalidad del universo.

El otro problema de la propuesta virtual es su debilidad para organizar. Una propuesta virtual es más el trabajo de un equipo informático, de unos geeks que requieren manejar un lenguaje específico. La prensa partidaria tiene la capacidad de construir organización. Vamos, que buena parte de las propuestas del joven Lenin tratan de cómo hacer de Iskra -su periódico- la columna del partido.

Y un portal virtual no puede llenar ese vacío porque lo organizativo de la prensa partidaria clásica se encontraba en dos redes que articulaba: la de corresponsales y la red de distribución del periódico, siendo esta última la más importante. Es decir, las tareas menudas de recoger, llevar, repartir el periódico del partido son precisamente la principal ventaja del mismo. La red de distribuidores es el embrión de los organizadores del partido, de los futuros comités locales.

Y un portal web no funciona así. No hay una estructura de distribución. Ciertamente, un medio virtual puede aún ayudar a la organización partidaria, pero su impacto ni es inmediato ni es automático. Hay que pensarlo y eso no lo ha hecho el equipo técnico que ve estas cosas y que lidera el camarada Nuñez.

Más allá de entusiasmos interesados, el alcance de una propuesta virtual es limitada. Probablemente sea casi tan limitada como el tiraje impreso de UNIDAD, por lo que en cuanto a mayor cobertura, no seamos demasiado optimistas.

En este debate, el camarada Oscar Alarcón ha señalado, un punto interesante. No comparto ciertamente su entusiasmo por denunciar excesos y poner calificativos con demasiada facilidad. Pero nos ha recordado las viejas prácticas “clandestinas” de la tradición comunista. En concreto, le incomodan las fotos de los militantes que sonrientes o pensativos intentan adornar nuestro portal. 

Como es habitual con Oscar, tiene algo de razón, pero no toda la razón. Para sustentar su crítica alude al marxismo leninismo, a los principios revolucionarios y poco más que a la tumba del propio Lenin. No es necesaria tanta pomposidad. La ira de Oscar, como la de Khan, es dramática hasta la exageración, pero no está desencaminada del todo. Veamos.

En estos tiempos de facebook, wikileaks, NSA, es poco menos que ingenuo pensar que aquellos interesados en identificar a los comunistas no pueden hacerlo con métodos más simples. Oscar es un asiduo activista virtual, un blogger experimentado y asiduo del facebook. Tiene en su cuenta de facebook más de 400 fotos entre propias y de amigos que lo han etiquetado, suma más de 1200 amistades virtuales. ¿Las conoce en persona a todas ellas?,

Cualquier usuario puede usar un nombre falso y ver toda la información de Oscar y sus amistades. Para no hablar del programa Prisma de la NSA de los EEUU que literalmente lee todo el correo electrónico y las redes sociales. Entonces, no se trata de poner unas fotos o no ponerlas. Vivimos en una sociedad hiper vigilada. El Gran Hermano ya esta aquí y se llama Facebook. 

¿Debemos entonces resignarnos a las redes virtuales que todo lo vigilan y todo lo saben? Un extremo va a optar por una salida completamente subterránea. Por retirarse de Facebook y Twitter, por abandonar incluso el mail, el google y no dejar ningún rastro digital. Pero no se puede tomar dicha salida y a la vez tratar de construir una política realmente democrática.

Ciertamente tampoco podemos cerrar los ojos e ir por la vida como si los wikileaks no hubieran existido. Somos una organización comunista. Si bien desarrollamos nuestra acción dentro y por la democracia institucional, nuestra crítica tiene -o debe tener- un componente subversivo, es decir, la intención de trastocar el orden establecido mediante un proceso revolucionario. Y eso, que es parte de nuestro ADN político, requiere una seria reflexión acerca de la política extrainstitucional que debemos desarrollar. Y eso no se resuelve con improperios, exclamaciones y exabruptos como lo ha venido haciendo Oscar Alarcón.

Se trata de pensar los límites y las contradicciones de la democracia peruana, sus fracturas y sus hipocresías. La manera perniciosa que articula una estructura de dominación colonial, clasista y racista. Y frente a eso, tener claro que todo cambio debe responder a una lógica democrática pero no siempre a su estrecha legalidad. En ese contexto tiene sentido pensar temas como lo público, lo privado y lo clandestino.

Las discusiones, así sean agrias suelen ser útiles y necesarias. Nos permiten construir un colectivo realmente crítico y riguroso. Esperamos que en esta nueva etapa de UNIDAD podamos seguir discutiendo y construyendo una identidad comunista que sea radical y consecuente.