10 de octubre de 2008

Culto a la personalidad: con el hígado

El comunismo es una de las corrientes ideológicas que ha aportado con mayor significado a la organización de los trabajadores. No es la única pero si la de mayor aporte. Por intensas, estas relaciones no dejan de ser complicadas y contradictorias. Ya varias veces hemos escrito sobre lo partidario y lo sindical y cómo no deben mezclarse ni confundirse. Muchas veces la idea de Trentín nos ha recordado esto: "los sindicalistas debemos pensar con cabeza propia...".


Hace unos dias se celebro el 80 aniversario de la fundación del Partido Socialista (comunista) por Jose Carlos Mariategui. En la ceremonia realizada en lima se volvió a plantear la posibilidad de unir orgánicamente al PCP (Partido Comunista Peruano) con el PCdelP Patria Roja (Partido Comunista del Perú). Ambos son producto de la división sino-soviética de los años 60/70s. El primero era denominado "pro-Moscú" y el otro era maoísta. Cosas de la época.

Bueno, para algunos, la idea es formar un "partido de los comunistas" con la unión de ambos. Yo, en diferentes oportunidades, pública y privadamente me he mostrado contrario a dicha idea por diferentes razones. En resumen, me parece que dicha unidad orgánica no garantiza una mayor eficacia política para la izquierda, ni una verdadera renovación política de la misma. Por el contrario, podría ser el reforzamiento de los sectores más conservadores de la izquierda.

La izquierda peruana efectivamente requiere de un proceso de unidad, pero esta no puede desarrollarse en función de personas, calendarios electorales o listas de candidaturas parlamentarias. Por otro lado, la política sindical de los cc. de Patria Roja es bastante discutible, por decir lo menos. Más allá de subjetivismos, me parece que la necesaria idea de "autonomía sindical" es reemplazada en el discurso (y práctica) de Patria Roja por una visión instrumental del sindicato en el viejo modelo de "correa de transmisión" partidaria. La actual crisis del SUTEP es una buena muestra de esto.

Si a esto, sumamos una vocación hegemonista en extremo y ahora, un declarado "culto a la personalidad", pues mejor miramos bien a donde entramos, ¿no?. La imagen adjunta habla por si misma. es un artículo de una revista de un Comite Regional, me parece que el de Lima de Patria Roja. Los que conocemos a Alberto Moreno podemos reconocerle muchos méritos, pero de allí a colocarlo en la misma línea que Marx, Lenin, Che entre otros, me parece exagerado. Atribuirle a una persona el título de "maestro, guía y conductor" es propio de los discursos religiosos o de extrema derecha, más no de una visión que se reclama marxista o de izquierdas.

¿Asi estamos renovando la izquierda? ¿Asi vamos a educar nuevos cuadros? ¿Asi vamos a conseguir nuevos militantes para la izquierda? El "culto a la personalidad" en todos los lugares donde se ha desarrollado ha sido siempre un problema, un escollo, un nido de atropellos y el fin de la democracia.

Estas etapas ya han pasado. No tiene ningún sentido volver a ellas. Si aspiramos a organizar a los trabajadores no es para darles "conductores". ¿No dijo alguien que la emancipación de los trabajadores era obra de ellos mismos?

Con panegíricos de este tipo, solamente construimos una pequeña capilla para el 0,27% del electorado que voto por Alberto Moreno en las últimas elecciones. En Italia, en febrero de este año, cuando perdio la alianza de Izquierda Arcobaleno, liderada por el camarada Berttinotti en Italia, con un resultado que ya deseariamos nosotros (3%), la misma noche de las elecciones y al conocerse los primeros resultados, lo que hizo Bertinotti fue renunciar y regresar a ser un militante de base. Aqui, no pasa nada y el derrotado se le eleva a la categoría de "maestro, guía y conductor".

Esta es la parte oscura y conservadora de la izquierda, que nos mantiene como parte del error estadístico.

  • Una mirada escrita con menos hígado y tomada a broma la he posteado en Gran Combo Club