25 de agosto de 2017

Libertad para Constantino Tucunan Solano


El día de ayer, en la ciudad de Huancayo, en la zona central del Perú, un grupo de trabajadores sale a marchar. Hay maestros en huelga, trabajadores estatales y obreros de construcción. Llevan las banderas de sus respectivos sindicatos y de la CGTP. Están desfilando de manera pacífica por las calles principales de Huancayo. Uno de los trabajadores lleva la bandera de su agrupación política. Él es comunista, afiliado al Partido Comunista Peruano, una organización legal, que tiene locales públicos, una prensa regular y que publica sus comunicados por los medios legales y las redes virtuales. La bandera es roja, tiene la hoz y el martillo y las siglas PCP. 

La policía observa esto y lo detiene. Ahora Constantino Tucunan Solano va a pasar 15 días en prisión mientras es "investigado". No podrá trabajar para mantener a su familia. 

Este es el ambiente político que se esta gestando en nuestro país. El pretexto del "terrorismo" -que fue derrotado militarmente hace más de 20 años- sirve para que policías que saben perfectamente que no se trata de subversivos, detengan a trabajadores que protestan contra el gobierno. 

Se trata de un clima que simplemente busca consolidar un orden político excluyente, autoritario y antidemocrático. ¿A quién se le puede ocurrir que un "terrorista" va a pasear tranquilamente por la calle con su bandera delante de los policías? 

No hay justificación para un abuso de este tipo. Seguir invocando el temor de Sendero Luminoso es simplemente un chantaje político. La derecha política y empresarial insisten en catalogar de "terrorista" a cualquier manifestación de izquierda o contestataria. Su intolerancia es cada vez mayor. Ya sea contra maestros en huelga, sindicalistas protestando e incluso contra artistas que exhiben su arte que denuncia al fujimorismo. 

La derecha quiere eliminar a la izquierda del escenario político. Quiere regresar al tiempo del silencio y del miedo. Quiere quitarnos nuestros símbolos. No pasarán. seguiremos saliendo a las calles a protestar, seguiremos haciendo huelgas, seguiremos reclamando en voz alta nuestros derechos. Y sobre todo, seguiremos saliendo con nuestras banderas rojas y los puños en alto.