21 de junio de 2017

Lecciones desde el Reino Unido


Ha pasado un par de semanas, pero los resultados de la campaña electoral y de la propuesta de Jeremy Corbyn en el Partido Laborista es pertinente de mirar con detalle y ver que podemos sacar para iluminar nuestros problemas. 

Base social, clara y real

La política se construye desde sujetos sociales reales, con problemas, reivindicaciones e intereses concretos. Para el movimiento socialista del siglo pasado, el sujeto era la inmensa clase obrera y los asalariados del campo. Luego, la socialdemocracia y el progresismo se fue desdibujando y deslizando hacia una "tercera via" que en verdad era la misma vía del mercado y el capital. Hubo una época que Giddens era leído con admiración por jóvenes wannabes mientras Tony Blair era respetado como la "izquierda moderna" que habla desde y a "toda la sociedad" (big society).

La socialdemocracia abandono la representación de intereses de clase y convirtió algunos contenidos de la democracia representativa en "valores universales" como el individualismo, la democracia competitiva, la igualdad de oportunidades, el mercado eficiente y desde allí, se desdibujo el conflicto social y se priorizó una estructura de partido "atrápalo-todo", es decir, se buscaba incorporar TODAS las demandas sociales, sin diferenciar ni priorizar alguna. Esto desdibuja la política, diluye la acción colectiva y trastoca la organización.

La izquierda europea está reencontrándose con los trabajadores. Luego del "adios al proletariado" (¿Se acuerdan de André Groz?), la mancha obrera regresa y el mundo del trabajo no se ha disuelto.

En el Perú, pasa algo similar. Durante casi 30 años, el neoliberalismo viene golpeando duramente a los más pobres, a las izquierdas y a toda forma de resistencia. Los sindicatos se reducen pero no desaparecen. Y la única ley neoliberal que ha sido desmontada por presión de la lucha callejera ha sido la del empleo juvenil.

La izquierda peruana debe recuperar su vinculo con el mundo del trabajo, con los asalariados y autónomos, del campo y la ciudad. Representar los intereses del trabajo en contra de los intereses de los grandes empresarios.

La socialdemocracia no ha muerto

La propuesta de Corbyn es socialdemócrata. Pura socialdemocracia, no como "Pura Vida" (ésta es una referencia que sólo entenderán los peruanos) sino, verdadera doctrina socialdemócrata. Y resulta interesante, pues los cambios operados por Guiddens, Blair y afines, partían de la certeza que el Estado benefactor, el keynesianismo, lo público sobre lo privado, el mercado regulado y políticas redistribucionistas eran parte del pasado. Ya no eran operativas, no eran eficaces y lo peor, ya no servían como movilizadores sociales. "La gente quiere otra cosa" decían los blairites del nuevo laborismo en Inglaterra y toda Europa.

Pero parece que no es así. El programa de Corbyn es socialdemócrata. Básicamente, se trata de una defensa clara de lo público, de los servicios públicos y un énfasis en los ciudadanos, en la microeconomía antes que los grandes indicadores.

Pero el punto más importante, viene por el lado del mundo del trabajo. Las propuestas de Corbyn golpean a la flexibilización productiva en temas como los contratos de cero horas, a la brecha salarial y reclama un mayor poder para los sindicatos.

For the many, not the few (Para muchos, no para pocos)

Otro dato interesante, es la construcción de un discurso que asume al adversario, al contrario, al otro. Y la socialdemocracia había invisibilizado eso. hablar de los ricos, de los empresarios, de los intereses del capital dejó de estar de moda. Igual, aquí, se ha hecho común pasar por agua tibia, a los representantes del empresariado que utilizan sus ventajas económicas para obtener beneficios políticos.

Y en verdad, un discurso de izquierda necesita construir enemigos claros. La derecha europea lo tiene claro y ha dispuesto que sean los inmigrantes, la razón de todos los males. La izquierda opto por asumir valores universales y probablemente lo más sólido en esto ha sido el discurso de los derechos humanos. Pero, el marco teórico en que se construyen los derechos humanos es el liberalismo y el individualismo.

Al final, la izquierda europea se desdibujó al tratar de asumir la representación de TODA la sociedad en nombre de lo políticamente correcto. Ahora, Corbyn señala con claridad a los pocos que salen ganando en el modelo neoliberal. Desde hace unos años, con el movimiento Occupy Wall Street, los indignados, la campaña del 99% se ha ido retomando al adversario en el conflicto social.

En el Perú, también es necesario un discurso de izquierda que señale efectivamente quienes son cada vez más ricos, quienes se benefician de la desregulación laboral, de los contratos temporales, de los despidos arbitrarios, de las remuneraciones por los suelos. Porque realmente existen personas, grupos, empresas, corporaciones, toda una clase social que cada vez esta mejor en este modelo. La CONFIEP para empezar, junto a los demás gremios empresariales y los grupos económicos como Benavides, Miro Quesada, Añaños, Brescia, entre otros.  

La lección entonces, es tener claro que intereses sociales se defienden y contra quienes los defendemos. La sociedad es una red de intereses contrapuestos y hacer política es organizar intereses en contra de otros intereses.

Dar espacio a los jóvenes

Finalmente, un elemento nuevo en la campaña de Corbyn ha sido la presencia de los jóvenes. No solamente han representado el sector social que mayor apoyo ha dado, sino que un porcentaje importante se ha inscrito en el Partido Laborista.  Esto choca con la idea neoliberal de que los jóvenes están completamente despolitizados. No necesariamente es así. 

Ahora bien, la participación juvenil no cae del cielo. Se construye a partir de propuestas concretas que van en función de sus intereses. La crítica a la precariedad laboral es importante y también a los préstamos para educación que terminan creando jóvenes profesionales completamente endeudados y por lo tanto, débiles frente al mercado laboral. 

La presencia de gente joven en nuestras organizaciones es necesaria pues nos permite construir un horizonte de futuro mucho más grande que entre nosotros, los que pasamos los 50s años. Es cierto que también hay un discurso muy "revolucionario" que rechaza toda mención a la renovación generacional señalando que el problema no es de edades, sino de clase. Lo mismo con el feminismo: "el problema no es de sexo, sino de clases".  

En verdad, el problema es de clase, de edades, de sexo, género y de raza (etnia).  El "problema" tiene todas esas dimensiones, toda esa "interseccionalidad" y no podemos reducirlo a un solo eje. 

En concreto, necesitamos liderazgos jóvenes, es decir, necesitamos que personas menores de 35 años asuman posiciones de poder en las estructuras políticas, sindicales, sociales del movimiento popular. Hombres y mujeres y de preferencia en una proporción igualitaria. 

Probablemente, los jóvenes o las mujeres cometerán errores, ya sea por inexperiencia o torpeza simple. Pero, también los adultos varones y mayores cometemos errores. Tal vez, la esperanza con los  y las jóvenes es que aprendan de sus errores, cosa que mi generación no lo hizo muy bien.