27 de junio de 2017

¿De quién es la responsabilidad de las muertes en Galería Nicolini?


Actualmente es obligatorio el uso del cinturón de seguridad en los automóviles. Si alguien quiere ser taxista, debe ponerle cinturón de seguridad a su automóvil. Esto es un costo extra. La policía chequea regularmente la existencia y uso del cinturón de seguridad. Si no lo haces, te ponen una multa. Así, todos los taxis tienen cinturón de seguridad.

Imaginemos que el gobierno decide promover la actividad económica de los taxistas. Y para eso, se le ocurre eliminar el uso del cinturón de seguridad. Ya no será obligatorio sino opcional. La policía deja de revisar la existencia y uso del cinturón de seguridad. 

Eventualmente, el número de taxistas se incrementa, pues ahora hay un costo menos. Al parecer la medida dictada cumple con su objetivo que es promover la actividad de los taxistas.

Pero ahora, los pasajeros viajan sin cinturón de seguridad. Y cuando hay un accidente, el pasajero sale disparado por el parabrisas. Y se muere.

Cuando esto pasa ¿de quién es la culpa?

Unos dirán que de la mala suerte. O la voluntad de algún dios. Otros dirán que es de la informalidad que es como algo que está en todas partes. Otros dirán que es una pena y punto. O que hay otros temas más importantes. O que es una cortina de humo. O peor aún, que es culpa del pasajero por subirse a un taxi sin cinturón, cómo si uno, cuando esta apurado pudiera elegir. 

Pero, más allá de eso, ¿no es también responsabilidad de la autoridad que cambio la ley?

Y si hubiera un lobby de taxistas que presionó en el gobierno para que se cambiara la ley del cinturón de seguridad ¿no tendrían también algo de responsabilidad?

Bueno, eso es lo que pasa en las relaciones laborales. Los gobiernos desde fines de los 80s han "desregulado" las normas laborales. Todas. Han eliminado en la práctica la responsabilidad penal de la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo. Han eliminado la estabilidad laboral. Han debilitado la seguridad social. Han hostilizado a los sindicatos hasta reducirlos al 6% de la PEA asalariada. Han impedido la negociación colectiva. 

Y el lobby empresarial -que existe y opera- ha presionado a todos los gobiernos. Al poder ejecutivo, a los ministros, a los congresistas para desregular las leyes laborales, para reducir los estándares laborales, para eliminar los "sobrecostos laborales", para mantener la inestabilidad laboral y los contratos temporales, para impedir cualquier norma que restablezca algún tipo de autoridad laboral y para modificar el sentido de la fiscalización laboral. 

En resumen, han quitado el "cinturón de seguridad" que -más o menos- existía en las relaciones laborales del país. Y ahora los trabajadores van como los pasajeros en un taxi sin cinturón. Y cuando hay accidentes, los trabajadores mueren. 

En noviembre del 2016 cuatro trabajadores murieron en el incendio del centro comercial LarcoMar. En junio del 2017, tres trabajadores mueren en la Galería comercial Nicolini. Ambos en Lima. Dos extremos sociales y la causa es la misma: la ausencia de normas laborales mínimas. Trabajadores sin contratos. 

Entonces, finalmente ¿de quién es la responsabilidad de estas muertes?