9 de octubre de 2015

Dilemas y lecciones para todos después de las elecciones ciudadanas del Frente Amplio

Las elecciones ciudadanas del Frente Amplio representan un paso importante en la reconstrucción de una izquierda política y social. Muchos militantes de los partidos que no están en el Frente Amplio hemos votado por alguno de los candidatos. La fuerza de este proceso ha sido tal, que ningún partido de izquierda pudo siquiera discutir la posibilidad de oponerse al mismo.

No voy a repetir más elogios a la participación joven y entusiasta que se observo el pasado 04 de octubre. La alegría de las elecciones duro poco lamentablemente.

El Frente Amplio enfrenta problemas y dilemas que no pueden ser disimulados. Al igual que en Únete, la inestabilidad es el precio por establecer alianzas desiguales. La pregunta permanente es si logrará mantener una difícil unidad luego que el CENAFA logre resolver las impugnaciones y denuncias.

Es claro que un reglamento electoral más minucioso podría haber evitado buena parte de los problemas existentes.

La demora en resolver estos problemas poco tiene que ver con dificultades técnicas de transporte y entrega de actas como alegan los voceros oficiales. Se trata de problemas políticos. Y estos se resuelven en ausencia de reglas comunes, por un ejercicio de fuerzas.

La votación hasta ahora ha mostrado más que tendencias políticas, la fragmentación del trabajo político. En los 70s la izquierda era un archipiélago social: obreros en el PC Unidad, maestros en Patria Roja, campesinos con VR y PCR y así. Ahora, lo que tenemos son bolsones geográficos que representan algún tipo de trabajo proselitista. El triunfo de Bacacorzo en Iquitos es un buen ejemplo. Lo de Pomalca, a su modo, es lo mismo.  

Al no haber tendencias nacionales, cada grupo va a querer hacer respetar su región, provincia o distrito que ha conseguido.

Queda claro también que la demora en el CENAFA se debe esta instancia no tiene poder real para resolver problemas políticos. Es decir, para construir reglas ad hoc. Para establecer una lógica de toma y daca y asumir las consecuencias.

Es que probablemente, más allá de las buenas intenciones, de los discursos participativos e hiper democráticos, tanto Sembrar como Tierra y Libertad dependen de la palabra de su respectivo líder.

Probablemente resolver los impasses suponga que Marco Arana y Veronika Mendoza conversen directamente y acuerden una salida política a la situación actual. Entiendo, que algo así va en contra del discurso anti cúpulas, anti caudillos, anti componendas, que ambas agrupaciones han venido repitiendo con entusiasmo.

Una lección para todos, incluso para nosotros en Únete es entonces, que la participación supone un arreglo institucional previo. En este caso, un buen reglamento electoral y funcionarios con plenos poderes.  
¿Podrá sobrevivir el Frente Amplio a los resultados de sus elecciones primarias? En estos momentos es difícil de señalar. El compromiso demostrado de miles de activistas y simpatizantes es una esperanza firme. Ya la demora ha desdibujado muchas sonrisas y enfriado algunos entusiasmos. 

Ojalá no se rompa, y que el vencedor o vencedora de las elecciones del 04 de octubre entienda su triunfo como un mandato a la unidad mayor y no como simple resultado de la fuerza propia.