14 de enero de 2014

Manuel Cortez, dirigente sindical.


En la huelga del Sindicato INDECO junto a Mario Huaman.
El compañero Manuel Cortez era uno de los más agudos, claros y tercos dirigentes que ha tenido el movimiento sindical peruano. La última conversación que tuve con él fue sobre el trabajo con un sindicato joven, donde, desde su experiencia y responsabilidad gremial, venía apoyando. 

Trabajamos en el Departamento de Organización de la CGTP hace unos años atrás y pude conocer más de cerca a una persona que ya tenía el prestigio de una vida dedicada al sindicalismo. Una capacidad de trabajo inagotable, un pensamiento riguroso, una mirada política aguda y un tenaz compromiso con la causa de los más débiles. 

El rostro serio y la voz grave parecían dibujar el estilo tradicional del dirigente clasista, pero también estaba el compañero alegre que reía de las bromas habituales que se dan en el movimiento sindical, o la persona que defendía con pasión aquello en lo que creía. Asumió en su vida diferentes responsabilidades desde su temprano inicio en el sindicalismo de Chimbote, en la empresa SiderPerú y en la combativa FESIDETA. Luego fue diputado por Izquierda Unida, a fines de los 80s, milito en el Partido Unificado Mariateguista y siempre estuvo cerca del proceso de cambio de dicha agrupación. Pero eso no fue impasse para que trabajara junto a compañeros de otros partidos y membresías. Lo ví discutir fuertemente muchas veces con los compas de Patria Roja e incluso con los de mi partido, pero luego, en las marchas y movilizaciones todos salían juntos contra el enemigo común.  

En la alegría de la victoria los dirigentes del
Sindicato INDECO y la Dra. Gisella Figueroa
Asumió una de las responsabilidades más difíciles en la pasada década. La reposición de los trabajadores estatales despedidos por la dictadura. Era un tema complicado que implicaba mucho de organización, de temas legales, de movilización y de estrategia. Y fue uno de los primeros en asumirlo con decisión. En ese proceso se ganó muchos enemigos, muchos detractores, pero también, y eso pude comprobarlo directamente, obtuvo el afecto sincero de miles y miles de trabajadores y trabajadoras del sector público que veían en él a la persona que los había conducido en la victoria de la reposición. 

La responsabilidad que desempeñaba al momento de su muerte estaba en el Departamento de Defensa Laboral de la CGTP, donde nuevamente ha sido un dirigente incansable, de largas jornadas de trabajo. Aquellas en que sales del viejo local sindical y ves la Plaza Dos de Mayo, desierta, oscura, en silencio. Fue uno de los dirigentes que apoyó de manera decidida la huelga del Sindicato de INDECO el 2012 cuando otros dudaban o la consolidación del Sindicato de Papelera Nacional y sus jóvenes dirigentes. Allí lo vi en las asambleas sindicales, con su hablar alto y fuerte, su prosa clara, su discurso político contundente. 

Me hubiera gustado conocerlo más, como conozco a otros dirigentes. Tomar un par de cervezas y hablar de otras cosas más allá de la lucha sindical y la izquierda. Pero nunca hay tiempo y siempre vamos pensando que algunos compañeros, por su forma de ser, por sus convicciones, por la fuerza de sus ideas, por el entusiasmo con que asumen la vida, nos parecen permanentes, eternos, que siempre estarán allí. Y no es así. Manuel Cortez se ha ido y lo vamos a extrañar. 







PD: El velorio se esta realizando en la Escuela Nacional Sindical "José Carlos Mariategui" de la CGTP, en la Plaza Dos de Mayo.