8 de julio de 2013

Ahora, la derecha

La ultima movilización en el centro de Lima, realizada el pasado 4 de julio, en el marco de la Jornada Nacional de Lucha congregó según diversos cálculos entre 15 y 20 mil trabajadores, estudiantes y ciudadanos. Es una de las manifestaciones más grandes de los últimos años y representa la oposición de izquierdas al gobierno de Ollanta Humala. 

A partir de esta movilización y de las dos demandas principales: el rechazo a la Ley de Servicio Civil y al anteproyecto de Ley Universitaria, los medios de comunicación y algunos analistas han lanzado sonoras críticas al movimiento sindical y a la izquierda en general. 

La derecha se preocupa

Una de las ideas generales es que protestamos por protestar. La izquierda y los sindicatos solamente protestan, hacen marchas y movilizaciones. La derecha cuestiona el sentido y la utilidad de las protestas. "Deben trabajar y dejarse de hacer marchas". Esa es la idea. 

Otros, señalan que nuestra protesta es básicamente un rechazo, una negativa, un simple No a todo. La ausencia de propuestas. Daniel Salas reclama desde Facebook, que la izquierda diga claramente lo que quiere. Exige respuestas completas y señala que solamente hacemos discursos basados en generalidades y lugares comunes. 

Fritz Du Bois es más claro. La izquierda no dialoga, dice. La izquierda es violentista, señala preocupado. Exige poner orden (entiéndase reprimir más) ante tantas movilizaciones. La derecha sincera y poderosa. 

Al parecer la izquierda y el sindicalismo luchamos contra la Ley de Servicio Civil y la ley universitaria porque defendemos el statu quo, el pasado. No deseamos un Estado moderno, basado en la meritocracia, la eficiencia. Somos la defensa de valores tradicionalistas y corporativos señala Tanaka. Rechazar estos dispositivos al parece implica todo eso y más.  

Desinformados o tendenciosos

Sin embargo, nada de lo señalado por estos voceros es cierto. Más adelante veremos, como en general, la izquierda presenta sus planteamientos, y en particular en el caso de la Ley de Servicio Civil, hemos defendido un Estado eficiente, moderno, meritocrático. 

¿Porqué razón es tan difícil discutir políticamente en el país? Discutir, es decir, contrastar diferencias a partir de argumentos y eventualmente resolverlas. Las derechas mediática, empresarial e intelectual han construido una caricatura de izquierda, basadas en sus estereotipos, en sus miedos, intereses y conveniencias. 

Y esta parodia pasa como realidad porque en el Perú no existe un espacio público que permita un debate político eficaz. Hay micro espacios articulados a sectores y tendencias. La gente de diferentes perspectivas generalmente no discute ni dialoga en función de sus intereses o miradas. Esta es una de las debilidades de eso que generosamente llamamos democracia en el país. 

Así pues, no podemos confundir "opinión pública" con la suma de los titulares de la prensa o lo que repiten en coro los noticieros de la televisión o algunos programas de radio. ¿Cómo tratan las noticias los programas de noticias? ¿qué es más importante para los canales de televisión: explicar a los ciudadanos los hechos políticos claves o mantener elevado el rating?, ¿quiénes opinan sobre los temas políticos fundamentales: voces expertas y calificadas o el protagonista más colorido y pintoresco?. ¿Los noticieros están blindados frente a las presiones de los anunciantes? No, no lo están.  

Tampoco podemos llamar opinión pública a los datos que nos muestran las encuestas. En parte, porque por su propia metodología, en el mejor de los casos, las encuestas te dan indicios, tendencias, sesgos. Pero en materia de legitimidad, representación o umbrales de movilización, lo que señala una encuestas no basta para conformar un análisis político serio. 

Más aún, en una sociedad donde prácticamente no hay una regulación, fiscalización o rendimiento de cuentas de las empresas encuestadoras y más cuando en el pasado hemos tenido indicios de corrupción en el mercado de las encuestas. Así, el problema de las encuestas es que resulta muy difícil establecer una relación causal entre la opinión mayoritaria y la acción política de grupos organizados. Cuando se discutía el indulto de Fujimori, algunas encuestas mostraban que una amplia mayoría era favorable a dicha medida. Luego, Ollanta anunció que no se daría dicho indulto. El fujimorismo convocó en Lima a más de dos concentraciones para canalizar el supuesto apoyo. No participaron ni 500 personas.  

Asimismo, la opinión pública no es tu muro Facebook por más likes que tengas. En general, los medios sociales como Facebook tienden a crear ilusiones de popularidad y autoridad entre muchos de sus entusiastas usuarios. La gente olvida que básicamente su red esta compuesta por personas más o menos cercanas, con las cuales se comparten más o menos, los mismos intereses, historias, gustos y expectativas. En general, una red de Facebook tiende a ser un espacio de gente muy afín. Difícilmente se puede encontrar diferencias, disensos, miradas opuestas o discusiones en base a intereses diferentes. La inmediatez del comentario tampoco ayuda en esto. ¿Puedes medir la opinión pública por tu red de amigos en el Facebook? No, ni Superman.  

Por esta razón, es que buena parte de las críticas a lo que hace la izquierda o el sindicalismo es simplemente ignorancia y desinformación. Queremos ser amables y no acusarlos de sesgo o mala intención. Me queda claro, por ejemplo, que Daniel Salas, no siendo de izquierda, ignore bastante sobre la izquierda, en parte porque carece de una participación política partidaria, en parte porque su contacto con la izquierda sea a través de los actuales medios de prensa. En parte porque no asiste a una marcha, ni a una asamblea y mucho menos a una reunión sindical. Imagino que le debe ser muy difícil acceder a la prensa de la izquierda y conversar en tiempo real, con gente de izquierda. Ergo, todo lo que sabe de la izquierda peruana es lo que le cuenta la derecha peruana. 

Ahora bien, uno podría pensar que antes de hablar, reclamar, pontificar o dar lecciones morales uno tendría como mínimo que tratar de buscar algo de información. Pero bueno, no pidamos demasiado, la derecha liberal nunca se ha caracterizado por su espíritu laborioso ciertamente.  

La izquierda propone, el sindicalismo defiende

Todos los documentos que voy a presentar aquí, los he accedido buscando en google. Es decir, están al alcance de cualquier lector interesado en entender lo que pasa. Cualquier periodista podría encontrarlos e informar de manera más equilibrada.  

La izquierda no tiene propuestas dice Daniel Salas et al. Bueno, lee esto. Es lo que un sector importante de izquierda ha planteado como programa de gobierno (Y que Ollanta aceptó defender). Y es precisamente, porque no se cumple, que el pasado 4 de julio estuvimos en las calles. Es un programa de gobierno. Dice el cómo, porqué y el cuándo que tanto reclamas

Por otro lado, un medio dice que los trabajadores estatales están en contra de la meritocracia, del Estado eficiente, de la lucha contra la corrupción y todos los demás medios lo repiten. Lo repite un analista de derecha y luego los demás a coro. Y luego a ese coro le dicen "opinión pública". 

Y claro, algunos con buena intención se preguntan "porque los sindicatos no señalan que quieren el estado eficiente y demás". Pero claro, los tres gremios de los trabajadores sindicales lo vienen diciendo desde hace buen tiempo. Más aún, reclaman diálogo. Pero no aparece en ningún titular. No es la noticia principal en la TV.  

Veamos lo que dicen los trabajadores estatales:

"Los trabajadores del Estado propugnamos un ESTADO MERITOCRÁTICO, donde el servidor ingrese por sus méritos y por concurso público; donde el MÉRITO se desarrolle a través de la capacitación y una retribución económica justa, con evaluación estrictamente técnica y no subjetivas y/o políticas, a fin de fortalecer un Servicio Público eficiente; un ESTADO MODERNO con ventanilla única sistematizada y gobierno electrónico. Con servicios públicos ajenos al lucro corrupto; sin tercerías que encubran concesiones arregladas, so capa que toda privatización acarrea eficiencia. Queremos un Estado TRANSPARENTE, donde no haya negociados bajo la mesa con proveedores y/o empresarios inescrupulosos. Apostamos por un SERVICIO DE CALIDAD Y DE EXCELENCIA, pero con respeto a los derechos vigentes, incompatibles con una flexibilización laboral que nos vende el sofisma de la eficiencia, o tercerizaciones y/o privatización de servicios básicos que encarecen el servicio."

¿Ven? Allí está más claro. Este documento lo firman las tres centrales, CTE, CITE y UNASSE en una fecha tan lejana como el 04 de junio. Un mes antes de la movilización del pasado 04 de Julio. Aquí esta el documento.  

La protesta contra la Ley de Servicio Público no se trata entonces de la lucha entre el Estado ineficaz y una posible reforma a éste. No se trata de reglas tradicionalistas versus criterios liberales, como señala Tanaka. Esa es la visión de los promotores de la ley. Es una visión parcial. Allá quienes se la compran. 

Se trata realmente de dos maneras de entender el Estado eficaz, la meritocracia y la lucha contra la corrupción. La visión de los sindicatos y de los cerca de 20 mil trabajadores en las calles de Lima es también una visión de modernidad. ¿Qué puede ser más moderno que la defensa de la negociación colectiva, la libertad sindical y el derecho de huelga? Si hasta la OIT ha cuestionado la norma (¿será tradicionalista también la OIT?).

Los sindicatos aspiran a la meritocracia, las evaluaciones y buenas remuneraciones pero simplemente cuestionan el mecanismo. Y reclaman ser escuchados.

El gobierno impone una ley sin consultar. ¿Y eso es el punto de vista liberal? Curioso liberalismo que se construye de manera tan autoritaria.