24 de marzo de 2013

La CONFIEP como correa de trasmisión de... un empresario

Es casi un lugar común criticar al sindicalismo peruano de ser dependiente de la izquierda. A la CGTP se le señala como subordinada a la izquierda o más específicamente al PC. es una manera de expresar el desdén por las organizaciones de los trabajadores, la negativa a reconocerlos como capaces de autoregularse, de construir de manera autónoma sus propias instituciones. 

En cambio, con los empresarios, es distinto. La CONFIEP, el gremio que reúne a los empresarios, aparece como una institución amplia, representativa, democrática e institucional. Aparece como una institución seria. Los medios no cuestionan su funcionamiento, ni la legitimidad de sus portavoces. No se indaga en sus finanzas, ni en las razones para defender tal o cual punto de su agenda. A los señores empresarios nadie los cuestiona.

¿Qué ha hecho para merecer tan buena imagen entre los medios de comunicación? No lo tenemos muy claro. ¿Hay razones para compartir esta visión tan complaciente? Todo parece indicar que no. 

En el pasado proceso de revocatoria, el presidente de la CONFIEP señaló que estaban con el NO. Esta posición coincidió con la expresada por la CGTP. Durante algunas semanas los medios presentaron esta imagen unitaria, donde dos gremios generalmente con intereses contrapuestos, encontraban un espacio común en la defensa de la ciudad de Lima. 

Muy bien.

Hasta que llegó Roque Benavides, el principal empresario minero del país y señaló que lo dicho por el presidente de la CONFIEP era a titulo personal, que dicho gremio no debía de tener una posición junto con los "antimineros" y enemigos de la inversión, es decir, del NO. 

Bueno, en todo gremio hay voces discordantes. No debería ser un problema. 

Pero lo fue. Roque Benavides logró en dos días, cambiar la posición del principal gremio de empresarios del país. Al punto que el presidente del mismo tuvo que prácticamente desdecirse y la CONFIEP dejó de aparecer como parte de las instituciones de la sociedad civil que apoyaban el NO. 

¿Qué nos queda claro de este papelón? Pues que la CONFIEP no está subordinada a una corriente ideológica, ni a un partido político, no señor. A la CONFIEP la maneja una sola persona por el simple tamaño de su billetera.  

Claro que los medios de comunicación no han incidido en estos bruscos cambios de posición, ni han hecho notar las razones de los mismos. Lo presenciado es un espectáculo deplorable. 

A todos nos debería importar el fortalecimiento institucional del principal gremio empresarial. A los sindicalistas, también, pues, en la medida que los empresarios logren construir instituciones fuertes, normadas, inmunes a las presiones de intereses particulares, podremos restablecer un marco de relaciones laborales institucional. 
Mientras tanto, queda claro, que en el campo empresarial, la autonomía gremial no existe.

Acto I:
CONFIEP declara contra la revocatoria

Acto II:
Roque Benavides declara a favor del SI

Acto III:
CONFIEP se desmarca del NO