6 de agosto de 2012

La huelga del magisterio peruano

Ya van para casi mes y medio. Un sector de los docentes de la educación pública viene desarrollando una huelga en seis regiones del país y probablemente esta semana se extienda a dos más. Un grupo de profesores ha establecido una suerte de campamento en las afueras del edificio del Ministerio de Educación en el distrito de San Borja.

Esta huelga es una de las múltiples expresiones de una crisis más grande que comprende a toda la educación peruana -pública y privada- producto de una poco eficiente aplicación de reformas neoliberales, cuyos modelos fueron impuestos sin la más mínima capacidad crítica desde el Estado. Asimismo, tienen que ver con la sistemática pérdida de poder adquisitivo de las remuneraciones docentes, que dependen de los presupuestos públicos. 

Para entendernos, la reforma educativa aplicada privilegiaba al sector privado en desmedro del sector público. Los profesores no solamente son mal retribuidos, sino que cada año, son peor pagados. Este hecho ha traído como consecuencia un cambio socio-demográfico entre los sectores que tradicionalmente acceden al magisterio público. La carrera docente, por los bajos ingresos que puede garantizar, deja de ser una alternativa de las clases medias urbanas y pasa a ser más importante en sectores más pobres y del ámbito rural. Esta situación va a poner un límite estructural a las posibilidades de renovación sindical en la organización gremial.   

Es necesario señalar también que las reformas neoliberales en materia educativa han sido un fracaso. No se puede sostener que los niños de hoy reciben una mejor educación que la brindada en los años 70s. El sector privado lejos de consolidar una gestión más eficiente y una educación de calidad, nos ha inundado con colegios, institutos y universidades de muy dudoso desempeño. También es cierto que un Estado débil y desinteresado ha permitido que el ejercicio docente sea muy informal, poco exigente, improvisado, y muchas veces simplemente mediocre.

Es cierto, que dicho fracaso probablemente tiene que ver más con las vacilaciones, ineptitudes y cabildeos políticos en el aparato estatal, más aún cuando los últimos gobiernos han considerado la educación como un tema para iluminar discursos pero no para decisiones políticas de largo plazo. Es probable que un Estado más institucional y gobiernos más serios podrían haber obtenido mejores resultados. Pero no ha sido así. 

El tema de la educación tiene muchos analistas y expertos, y un debate pendiente que debe desarrollarse alrededor de la nueva propuesta del actual gobierno. Veamos más bien, las lecciones que pueden obtenerse de la actual huelga magisterial. 

El SUTEP Oficial atraviesa una de sus más serias e importantes crisis. Es una crisis orgánica, programática y principalmente es una crisis de dirección. 

La crisis de la organización sindical en el magisterio es un tema ampliamente conocido. El SUTEP que ahora es llamado "Sutep Oficial" había sido la pesadilla de la prensa oficialista hasta  hace muy poco. Por todos es conocida la "sana hegemonía" que detenta Patria Roja en dicha organización gremial. "Sana hegemonía" es cómo ellos denominan a la relación partido-sindicato que subordina al segundo por el primero. Testimonios de varios maestros repiten una misma idea. Cuando la representación política de Patria Roja pierde una elección en alguna instancia gremial del SUTEP, lejos de reconocer la derrota lo que al parecer ocurre, es desconocer a los representantes elegidos y nombrar a otros desde Lima. De ser cierta esta practica estaríamos muy lejos de lo que es la democracia sindical.

La derecha ha desarrollado a través de sus portavoces como El Comercio y Correo,  una agresiva campaña para deslegitimar una huelga en base a la afiliación ideológica y política de sus dirigentes. Y ese es un grave peligro para nuestra sociedad. Es el mismo argumento que se uso contra los anarcosindicalistas, contra Mariategui, contra los comunistas en los años 60s.

Y para hacerlo, utiliza el mismo manual de toda la vida. ¿Alguien cree realmente que TODOS los profesores actualmente en huelga son militantes senderistas encubiertos bajo el membrete de  MOVADEF? No, no es así. Ciertamente, se trata de liderazgos personales que han tenido éxito en parte por el ejercicio intolerante de Patria Roja en el sector magisterial y por la ausencia de alternativas políticas. Toda la izquierda real tenemos algo de responsabilidad.  Hace un par de décadas atrás asumimos que en el mapa político de las izquierdas, el magisterio público era el territorio exclusivo de Patria Roja. Y estos son los resultados.

El objetivo de El Comercio, Correo y demás medios de derecha es trasmitir miedo. Se trata de asustar a las autoridades, las timoratas clases medias y las desinformadas clases populares. Para que todos aceptemos como natural, como racional, como legal, que en una democracia se pueda desconocer a un grupo de ciudadanos en base a sus ideas. 

Es cierto que no se trata de cualquier grupo. MOVADEF es la fachada de Sendero Luminoso. Y todos sabemos lo que significa Sendero para el movimiento sindical y popular: asesinatos, violencia e intolerancia.  A ningún sindicalista le pueden parecer simpáticas estas ideas. Pero no es el estado quien debe perseguir ideas.

El problema no es que el SUTEP CONARE tenga dirigentes que pertenecen a MOVADEF. El tema de fondo es cómo así, los maestros no han logrado construir una representación sindical diferente. Y cómo pueden hacerlo.


La presencia de MOVADEF en el sindicalismo magisterial es un problema de toda la sociedad ciertamente, pero son los maestros, los únicos llamados a resolverlo. Son ellos quienes deben dar un debate, una lucha de ideas, con los neosenderistas y con todas las prácticas que vulneran la autonomía sindical. Discutiendo, confrontando con los neosenderistas, iluminando sus ambiguedades, señalando la endeblez de sus argumentaciones, la irracionalidad de sus pedidos y el increible caradurismo de pedir la libertad de todos los asesinos. Y en ese esfuerzo deben contar con todo el respaldo y solidaridad del movimiento sindical.


Una de las tareas para el sindicalismo de clase, es entonces reconstruir un sindicalismo magisterial que sea de clase, democrático, representativo, autónomo y plural. Que no tolere la subordinación frente a partidos, gobiernos o grupos externos.  

Finalmente, el argumento que usa el Estado para desentenderse de la huelga magisterial presente es la ideología de sus actuales líderes. Y lo hace por la presión de los medios de la derecha. Pues para la derecha es un tema fundamental porque no le interesa el verdadero problema de fondo: los cientos de miles de niños y niñas de las familias más pobres del país que están perdiendo clases y que no las van a recuperar. 

De la persona que escribe el editorial de Correo o de algún Miro Quesada podemos esperar bien poco en cuanto a interés nacional, pero a un gobierno democrático si podemos exigirle decisiones reales y un diálogo permanente con sus ciudadanos.