29 de febrero de 2012

El Sindicato de Trabajadores de Fibraforte se ha disuelto



No ocurre todos los días, pero a veces ocurre. Y cuando  pasa no dejo de preguntarme: ¿Que hicimos mal? ¿en que nos equivocamos?.

Hace unas semanas vinieron como es habitual, tres trabajadores. Querían información sobre la formación de un sindicato. Es parte de la labor que hago en la Confederal. Cada vez, trato de conocer a esos trabajadores. Disipar sus dudas, espantar el natural temor tanto al peligro de formar un sindicato en una democracia capitalista como la nuestra, como el miedo a estar en la CGTP, la confederación sindical más grande, más roja y más combativa. Aquella que los patrones odian y la prensa critica casi a diario.

Los trabajadores eran de la empresa FIBRAFORTE, una que hace insumos para la construcción. En ella hay más de un centenar de trabajadores. Es una empresa importante pues tiene casi un monopolio en algunos de esos insumos de la construcción. Conversamos y quedamos para una asamblea con todos los interesados, que conforme a ley, debían ser más de 20. Recuerdo la asamblea donde llegaron más de 30 trabajadores. Todos entusiasmados en la formación del sindicato. Se aprobaron los estatutos y se eligió la junta directiva. Se tomo la juramentación de rigor. Los nuevos dirigentes prometieron cumplir sus deberes, se firmaron las actas, los aplausos y vivas. Bien. Luego, al día siguiente se hacen los trámites en el Ministerio de Trabajo, se obtiene el registro sindical y se prepara el pliego de reclamos.

Es entonces que los de Organización salimos de escena y entran los muchachos de Defensa de la CGTP. Allí medio que les perdí el rastro, pero es lo habitual. Lo que sigue me enteré por medio de los informes correspondientes.

Al parecer, cuando se presenta el pliego, la empresa entra en estado de shock y trata por todos los medios de impedir que se inicie el proceso de negociación colectiva. Bueno, es parte de lo habitual. Los empresarios peruanos odian a los sindicatos. No los toleran. Hasta ahora, con más de 20 años en estos menesteres no he conocido un solo empresario que vea con buenos ojos a un sindicato. Ni uno.

Un día llega una notificación del Ministerio de Trabajo señalando que el procedimiento iniciado por el sindicato para "disolver la organización sindical" no corresponde y debe hacerse acorde a Ley. ¿Qué esta pasando en el sindicato de Fibraforte? No tenemos una idea clara. Pero al parecer, la empresa, según testimonios de algunos de los dirigentes les propuso aceptar todos, todos los puntos del pliego de reclamos con una sola condición: disolver el sindicato. Les dijo textualmente "les doy todo el aumento que quieran pero me desaparecen ese sindicato".

Los noveles dirigentes llevaron esa propuesta a la asamblea. No informaron a la CGTP. Y asi entre gallos y medianoche, un montón de trabajadores alzó su mano en señal de votación para disolver voluntariamente  la única herramienta de defensa que tienen, a cambio de una promesa de aumento.

"Fue una decisión democrática" dice en su defensa uno de esos dirigentes en la única declaración que dió por teléfono y desde entonces, ninguno se aparece por la CGTP.

Bueno, en resumen, que ya no existe sindicato en Fibraforte. Los trabajadores tienen un aumento ahora. Y algunos de ellos deben sentirse muy astutos o muy vivos. Es probable. Quien esta completamente feliz sin ninguna duda es el empresario.

¿Qué lecciones podemos sacar de esta historia?

a.- Los empresarios hacen cualquier cosa con tal de destruir un sindicato.

Seamos claros, la clase empresarial no tiene la más mínima cultura democrática. No son tolerantes, son racistas y muy clasistas. Y tienen claro, clarísimo que un sindicato es un cambio fundamental en la relación de poder dentro de la empresa. Por eso, van a tratar de hacer todo lo posible por destruirlo, socavarlo, debilitarlo, desprestigiarlo. Lo ocurrido en Fibraforte es un ejemplo más del ejercicio de la dictadura de la burguesía dentro de las empresas, en eso que algunos llaman democracia representativa.

Es claro que la acción empresarial es completamente ilegal. Y que un sindicato con dos dedos de frente y algo de honestidad hubiera rechazado dicha oferta.

b.- Los dirigentes dirigen a los afiliados no se ponen detrás de ellos. 

Un síntoma de la crisis de cultura política que vivimos, es que no se entiende claramente el rol de un "dirigente" gremial. Se asume que cumple una representación pasiva de las necesidades de los afiliados. Y no es así. Algunos por ingenuidad y los más por malicia, justifican cualquier desarreglo o  granujada diciendo que "las bases así lo quieren". Absurdo. Si las bases dicen: disolvamos el sindicato ¿que debe hacer un buen dirigente? Pues educar, ilustrar, oponerse, convencer, argumentar y sobretodo señalar con claridad el error de la masa. Las masas se equivocan. No son infalibles. Y una mayoría no hace verdadera una decisión. Legitimidad y veracidad no son lo mismo. Si la mayoría decide que dos más dos es cinco, eso no lo hace verdadero.

Ahora esta de moda, que los dirigentes se pongan detrás de los afiliados, siguiendo sus estados de ánimo, sus vaivenes, dudando con ellos, todo en nombre de la democracia, del proceso, de la autonomía. Vamos, que si fuera así no necesitariamos dirigentes sino simples portavoces.

Y un gremio requiere de dirigentes, no de portavoces.

Esta claro que los dirigentes del ahora extinto sindicato de Fibraforte cometieron un gravísimo error. Tomaron decisiones sin consultar a la CGTP y llevaron una propuesta completamente indecente, completamente inmoral, completamente ilegal a una asamblea. Una completa verguenza.

c.- El empresario no tiene corazón, pero si memoria.

Esta es una máxima que recordaban los viejos maestros del sindicalismo peruano. El empresariado de Fibraforte ahora esta tranquilo. ha gastado algo de dinero pero bien se ha librado de un sindicato. Los trabajadores en su angurria económica piensan que se han salido con la suya. Que hicieron su travesura pero que ahora ya la empresa se portará bien con ellos. Ya les hizo caso y se olvidará de la travesura. 

¿Cómo puede existir tanta ingenuidad en gente grande? Debe ser la televisión que nos vuelve idiotas. Veamos, compañeros. El empresario NUNCA va a olvidar que los 30 trabajadores de Fibraforte formaron un sindicato. NUNCA va a olvidar a los 50 restantes que después se afiliaron. NUNCA va a perdonar ni olvidar. 

Los tiene a todos bien marcados. Bien chequeados. A los que alzaron su mano para formar un sindicato y luego la alzaron de nuevo para disolverlo, pensando que así, todo volvía al orden anterior. Falso. No hay retorno. El empresario JAMAS les va a perdonar lo que han hecho. 

Ahora todo esta bien, pero en breve, empezaran las represalías, los van a empapelar, los van a dividir, los van a aburrir. Y al final, a todos los van a despedir. En menos de doce meses, no quedará ni uno. Y lo peor, es que ahora ya no tienen un sindicato que los defienda.

Compañeros y compañeras que me leen. Una cosa simple: el sindicato es en el Perú y en muchos lugares más, la única línea que nos separa de ser lanzados a la calle. Entre un trabajador y el despido arbitrario, barato e intempestivo lo único que se interpone es un sindicato. 

Por eso, cuando se forma un sindicato, nunca se disuelve.  Y si lo disuelves, anda buscando otro empleo.

d.-Para disolver un sindicato se requiere de un empresario malicioso y de unos traidores disfrazados de dirigentes

De los empresarios nunca espero nada. Salvo que nos hagan la vida difícil, pero bueno, ese es su rol y son bastante buenos en eso. Pero los dirigentes sindicales son otra cosa. Cuando recién se forma un sindicato, la parte principal son los dirigentes. Por eso, incidimos tanto en la CGTP en que sepan elegir bien a sus nuevos dirigentes, que lo hagan pensando, sopesando, entre los más serios, los más responsables, los más valientes. No pueden ser dirigentes los buscavidas, los huelepedos de la patronal, los que andan buscando favores ni los ambiciosos sin ley.

Un dirigente de verdad no hubiera considerado la abyecta oferta de disolver el sindicato por dos segundos. Y la hubiera rechazado en el acto. No había ni que informar en una asamblea, si no como anécdota y para hacer sorna de dicho ofrecimiento. Para que pase lo contrario, es que otras cosas deben pasar antes.

Los trabajadores de Fibraforte eligieron mal a sus dirigentes. Pusieron a cargo a personas con una muy permeable solidez moral. Vamos, que pusieron a gente que estaba en oferta. Hay gente en nuestra clase, que puede vender a su mujer y a sus hijos, entonces como no vender a su sindicato.

Y esos dirigentes saben lo que hicieron. Por eso esconden sus caras y no responden a las llamadas. Por eso no informaron a la CGTP de lo que estaban maquinando con la patronal. Saben que por treinta monedas de plata han vendido la única herramienta de salvación que tenían. Han traicionado su juramento. Son unos traidores. Y como tales los recordaremos, ahora y siempre.