11 de febrero de 2011

Saúl Cantoral Huamaní y el compromiso sindical

Hace 22 años fueron asesinados Saul Cantoral y Consuelo García. El primero era secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (FNTMMSP), Consuelo era asesora de dicha federación.

Saúl Cantoral lidera marcha sindical


El movimiento sindical peruano ha perdido a valiosos dirigentes y activistas a lo largo de su historia. Sus muertes, a manos de gobiernos y empresarios son la prueba de la firmeza del compromiso y de la incapacidad de nuestros enemigos para derrotar nuestros argumentos por otra vía que no sea la violencia.

El Perú a fines de los 80s era una sociedad donde se enfrentaban los restos del modelo social construido en los 70s con propuestas de signo contrario.  La violencia política provenía ya no sólo del aparato estatal sino de grupos armados.

En este contexto, el movimiento sindical era enfrentado a duras tensiones. Los grupos de izquierda exigían mayores compromisos de los líderes sindicales, en un proceso de radicalización de demandas ante el fracaso del gobierno; la patronal y el estado exigían certificados de buena conducta a los sindicalistas para poder escuchar sus demandas.

La crisis del movimiento sindical en los años 80s se puede explicar por la dificultad para resolver dichas tensiones. La debilidad institucional de la democracia hizo imposible una acción gremial coherente en dicho periodo.

La FNTMMSP, es decir, la Federación Minera, ha sido uno de los tempranos centros de organización sindical y política de los asalariados mineros. Desde los tiempos de Mariategui, la izquierda ha encontrado un auditorio para su mensaje y voluntarios entusiastas para su proyecto.

A fines de los 80s, la federación minera era un espacio importante de articulación de un buen número de sindicatos mineros, especialmente de la mediana minería. Saúl Cantoral era un dirigente joven, tenía 42 años y ya era secretario general de dicha institución. La crisis económica, el descalabro aprista, la hiperinflación con sus efectos devastadores en la economía popular hicieron que la articulación de intereses laborales se desarrolle de manera ascendente.

En este contexto, la federación tenía por objetivo establecer una negociación colectiva a nivel de rama. De esta manera se podría defender mejor la economía de los trabajadores y fortalecer el poder de la federación. de más esta señalar que este objetivo era realmente estratégico, pues hubiera permitido resistir en mejores términos lo que vendría unos años despues.

Por el pliego nacional minero, la federación ya había desarrollado una huelga nacional (que es como se consigue la negociación por rama, compañeros de la agroindustria) en el 98 y Saúl Cantoral había liderado la misma.

El 9 de agosto de ese año es secuestrado y torturado para que levantara la huelga general y abandonara la acción sindical. El ánimo de Saul no resultó mellado y se mantuvo firme en sus convicciones gremiales.

El gobierno aprista derrotado tiene que aceptar el pliego nacional minero, mediante un decreto supremo, sin embargo, tras levantar la huelga, el gobierno de García desconoce las actas firmadas y niega lo que ya había aceptado, en una costumbre que como sabemos ha mantenido hasta la actualidad.

En octubre se inicia una nueva huelga y ante la incapacidad del gobierno para resolverla se recurre a la violencia. de esta manera, los campamentos mineros son militarizados, se establecen toques de queda, los locales sindicales son asaltados y muchos dirigentes son detenidos o perseguidos. Así es la democracia en el Perú.

En febrero de 1998 se preparaba una nueva huelga nacional minera. Como es de suponer habían muchos intereses en juego. para el gobierno era imprescindible impedir el desarrollo  de la huelga minera en un contexto de crisis económica y violencia interna.

El 13 de febrero de dicho año son encontrados los cuerpos sin vida de Saul Cantoral y Consuelo García en un parque de la ciudad de Lima. Sus cuerpos presentan orificios de balas en la espalda y la nuca. El secretario general de la federación minera ha sido asesinado.

Como ha señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la responsabilidad por la muerte del dirigente sindical y la asesora corresponden al estado peruano. Se ha iniciado un proceso judicial a Agustín Mantilla, minisro del interior del gobierno aprista en ese entonces y a Jesus Rios Saenz por el asesinato de Saúl Cantoral y Consuelo García. A pesar de lo avanzado y de lo señalado por la CVR aún no se ha determinado una sanción a los responsables ni se ha cumplido todo lo ordenado por la CIDH. La impunidad sigue siendo la respuesta que reciben los crímenes contra los sindicalistas.

Cada febrero los sindicalistas recordamos con dolor la masacre de Cromotex ocurrida en 1979 y el asesinato de Saul y Consuelo diez años después. La democracia de los 80s se inicia y termina con la muerte de sindicalistas. En estos hechos podemos vislumbrar las limitaciones del orden democrático en sociedades como la nuestra. La relación entre sindicalismo y democracia sigue siendo tensa y complicada.

Saul Cantoral pertenecía a la generación sindical  que se forma en los tempranos 80s con los recuerdos de las luchas y conquistas de los 70s. Era ayacuchano migrante en Marcona desde donde inicia su labor sindical. Su muerte es parte del proceso emprendido por la derecha empresarial y el Estado peruano para derrotar a toda costa, al sindicalismo de clase.

En estos tiempos de relativismos y pragmatismos, el compromiso sindical, más allá del cumplimiento del deber, es difícil de entender por algunos nuevos sindicalistas y la gente de la "izquierda moderna". En un mundo donde todo es costo-beneficio, sentido de la oportunidad y resignación disfrazada de realismo, no se puede entender a un dirigente sindical que es amenazado, secuestrado, torturado y a pesar de eso, no se rinde, no se deja atemorizar, no se doblega, no abandona. De eso se trata el verdadero compromiso sindical, del valor de seguir poniendo la cara por los demás, aunque sepas que te la van a romper.

Por eso los recordamos, por eso nunca los olvidaremos.





Video sobre Saul Cantoral




Más información sobre Saul Cantoral y Consuelo García

Página sobre Saúl Cantoral
Nota de Aprodeh
Biografía y nota de Aprodeh
Sobre Consuelo García Santacruz
Dossier de Aprodeh


Hoy día habrá un evento en el sindicato de telefónicos, donde sus familiares y los sindicalistas nos reuniremos para recordar a Saúl y su legado a las nuevas generaciones de sindicalistas.


2 de febrero de 2011

La masacre de CROMOTEX

Han pasado 32 años, toda una vida, desde los hechos ocurridos en la fábrica Cromotex. Recuerdo a mis doce años la preocupación y tristeza de mi familia y vecinos cuando aparecen las noticias de los trabajadores asesinados en el debelamiento de la toma de la fábrica. En toda la ciudad se sintió el impacto de la muerte de los trabajadores.

Pero vayamos en orden. En los 70s la empresa Cromotex era una textil con mucho éxito. El dueño era Antonio Mussiris. Lamentablemente, las relaciones con el sindicato eran muy difíciles. Ya con Morales Bermúdez, los empresarios empezaban a aprovechar toda posibilidad de recuperar poder en las relaciones laborales. Luego del Paro Nacional de 1977 se despidieron a nueve dirigentes en Cromotex, de los cuales sólo dos lograron ser repuestos. 

La empresa acusaba regularmente al sindicato de "sabotaje a la producción" que era un tecnicismo de la legislación laboral de los militares y que ahora se usaba contra los sindicalistas, incluso hasta para llevarlos a la cárcel. 

A fines del 78 la empresa decide suspender los pagos de los trabajadores bajo el pretexto de falta de recursos para la compra de materia prima. Nunca se ha demostrado que la empresa estuviera en una dificil situación económica, todo parecia ser una estrategia para obligar a los trabajadores a renunciar e irse. 

El 9 de diciembre de 1978 el sindicato denuncio el lock out -que es como una huelga pero hecha por la patronal- y cuando los trabajadores ven que algunas máquinas están siendo trasladadas, la situación empieza a complicarse. En una asamblea sindical se acuerda la toma de la fábrica para defender los puestos de trabajo. En aquella época, los trabajadores se tomaban en serio la defensa del empleo. 

Asi, el 28 de diciembre de 1978 en una operación muy cuidadosa y organizada, los trabajadores tomaron la empresa Cromotex. 


  • Lo primero fue cortar el teléfono, tarea a cargo de Silvio Jiménez al frente de un grupo. 
  • Un segundo grupo desalojó a los funcionarios y guachimanes. 
  • El tercer grupo custodiaba las puertas. 
  • Un cuarto grupo se encargó de recuperar todas las llaves de la fábrica, que estaban en manos de los guardianes y los matones que había contratado la empresa. 
  • Luego de expulsar a los empleados y guachimanes, trancaron las puertas. 
  • Toda la operación duró 5 minutos. 
  • Un cuarto de hora después llegaron los policías de la comisaría de Vitarte, pero no pudieron hacer nada.
El libro "Tomen nuestra Sangre..." detalla luego como se sostiene el control de la fábrica: 
  • Se cierran las puertas de entrada y se mantiene un equipo de vigilancia. 
  • Se organiza el control de la fábrica y los alrededores para evitar los robos de la empresa y la amenaza de los matones. 
  • Para ello se formaron 4 grupos de vigilancia compuestos por 18 a 20 personas cada uno, al mando de 2 jefes de grupo y dos patrullas. 
  • Se formó una comisión de cocina que se aprovisionó de alimentos, básicamente papas, una cocina de kerosene y mecheros. 
  • Llenaron de agua los tanques y cilindros. 
  • Todo esto en previsión de que les corten la luz y el agua. 
  • La comisión de comunicaciones controlaba el uso del teléfono a través de un operador. 
  • Tenían un megáfono "para informar al pueblo" y un único vocero para evitar confusiones. 
  • La comisión de sanidad y primeros auxilios estaba provista de medicamentos esenciales. 
  • Para evitar el soplonaje, le fue asignado un número a cada trabajador. 
  • Hemigidio Huerta era el 29. 
  • El orden de los horarios de guardia era alterado, para evitar ser sorprendidos en el cambio de guardia, como ellos lo habían hecho con la Policía y los guachimanes al momento de tomar la fábrica. La comisión de seguridad se encargaba de ello. 
  • La comisión de defensa estableció varias líneas, desde una barricada exterior hasta barricadas interiores. En el techo se colocaron cilindros con agua para rociar las bombas lacrimógenas. 
  • Para evitar el efecto de los gases, cada trabajador tenía un frasquito con vinagre. 
  • Los carros metálicos fueron subidos para ser usados como escudos. 
  • Se apertrecharon de piedras, ladrillos y botellas. 
  • La malla exterior fue electrificada y se le instalaron "peines" de acero puntiagudo provenientes de viejas máquinas textiles. 
  • La comisión de limpieza y disciplina fue encargada de velar por el orden, y custodiaba las llaves de las oficinas, que fueron cerradas para impedir el acceso de cualquier persona. 
  • Un grupo de trabajadores quedó afuera para pedir ayuda económica a otros sindicatos, propagandizar la lucha y realizar las acciones legales.

Tomado de aquí

La toma de la fábrica movilizó a los sindicatos y organizaciones de izquierda. El secretario general del sindicato era como todos saben Nestor Cerpa Cartolini, junto a él estaba Hemigidio Huerta, líder natural de los obreros, perspicaz y jovial.

Entierro de Hemigidio Huerta
De alguna manera, la toma de Cromotex venía a representar el estado de ánimo del movimiento sindical. Luego del reformismo militar, el viraje de Morales Bermúdez causaba rechazo entre los sindicalistas. Todo lo que se tenía empezaba a perderse. El paro nacional del 19 de julio de 1977, con su fuerza y todo, había tenido como resultado la promesa de unas elecciones que no se pidieron y cinco mil dirigentes y activistas sindicales despedidos en todo el país.

Era pues un sindicalismo combativo, politizado, radical que no se resignaba a dejar los espacios que había conquistado durante todo el siglo XX. La gesta de Cromotex sería el símbolo de su ocaso.

En febrero de 1979 los ministerios de trabajo y de la producción iban a realizar inspecciones laborales y todo parece indicar, que de demostrarse el desinterés de la patronal y el lock out realizado, la administración de la empresa podría pasar a manos de los trabajadores. Así era antes la ley.

La patronal, bien asesorada legalmente, decide forzar un desalojo de la empresa. Así, según relatan los testigos de la época, el 4 de febrero a las 5.00 am. fuerzas policiales con matones contratados por la empresa, inician un asalto de la empresa.

Allí se produce la muerte de dos trabajadores y otros más son heridos. Marcelino Castro cae abatido, luego Silvio Jimenez. El capitán del operativo César Villón de los Santos es muerto al intentar subir una pared y ser rechazado por los trabajadores. Los trabajadores resisten pero luego sus defensas son sobrepasadas. El trabajador Inocencio Paco Quispe muere también.

Hemigidio Huerta es seriamente herido. Cuenta la historia que llevado en el ómnibus de la policía le dice a Nestor Cerpa, "Toma mi sangre y escribe para que el pueblo sepa que nos están llevando presos". Las heridas de Hemigidio eran muy serias y provocaron su muerte el 12 de febrero. Los trabajadores Máximo Montoya y Máximo Lara murieron también por las heridas recibidas ese día. Seis obreros y un policía murieron.  

Hoy en día, la empresa continua funcionando y en manos del mismo dueño. Sólo ha cambiado de razón social, ahora se llama Filamentos Industriales S.A.. Entiendo que hay un sindicato, que cada 4 de febrero recuerda a los compañeros caídos. En el distrito popular de Carmen de la Legua, una calle lleva el nombre de Hemigidio Huerta.

Lo ocurrido en Cromotex representa lo más radical de una tradición de rebeldía entre los trabajadores peruanos. El radicalismo de los que se atreven a cuestionar aquello que parece imposible. Porque no todos en la clase son burócratas de oficina, dirigentes de mirada corta o buscavidas negociadores.

Por que en un momento determinado, Cromotex fue la manera de decir "No, no vamos a perder sin pelear..." .    




Postdata:

El día de hoy, a través de la Federación Textil y el departamento de educación de la CGTP se va a realizar un acto en memoria de los hechos de Cromotex. es importante recuperar esta memoria para las nuevas generaciones sindicales.

Los compañeros, gentilmente me  han pedido unas palabras en dicho acto y espero poder decir algo que este entre la razón y el sentimiento, por nuestros mártires.    


1 de febrero de 2011

Empresa FASA y sindicato firman convenio colectivo

La empresa ha logrado presionar tanto que ya se firmó el convenio.

¿Y qué responden los trabajadores de base?




Canción "Vamos a portarnos mal" de los cada vez más imprescindibles "Calle 13"

Efectivamente, si la empresa cree que este convenio va a traer paz laboral, se está equivocando. Avasallar a un sindicato no resuelve ningún problema, con suerte lo posterga, pero nada más.