20 de diciembre de 2011

Sinfonía inconclusa para la izquierda local

Primer movimiento: Moderato (poco allegretto)

¿Por que la izquierda local desde el fracaso de IU a fines de los 80s no ha logrado construir una propuesta propia y ha optado por sumarse a la de cualquier caudillo de turno?

Hubo una época que la izquierda era fuerte y tenía una presencia orgánica en casi todo el país. Entre los 70s y 80s, la militancia política se plasmaba en los grandes partidos de izquierda de entonces. A diferencia de los tiempos actuales, los grupos pequeños trataban de sumarse, articularse e integrarse en agrupaciones cada vez más grandes. También es cierto que los partidos tenían un hilo -a veces una cadena- ideológico con la izquierda mundial. Pekineses, moscovitas, troskistas, guevaristas, luxemburgianos, albaneses entre otras denominaciones geográficas y culturales eran parte del saber cotidiano de cualquier militante de izquierda local.

Luego, se cayó el Muro y vinieron los neoliberales.

Actualmente, vivimos un tiempo casi paradojal. Ha ganado las elecciones un candidato con un discurso de "gran transformación", que cuestiona el sentido común neoliberal imperante y coloca a personalidades "de izquierda" en algunos puestos públicos.

Mientras, la izquierda desde el punto de vista orgánico, mantiene la más grave crisis de su historia.

Luego, el caudillo despide a la mayoría de los funcionarios y ministros de izquierda.

Mientras, la izquierda, desde el punto de vista político, es incapaz de entender lo que pasa.


Segundo movimiento: Allegro non troppo

La crisis de la izquierda es una crisis de los partidos de izquierda. Para nadie es un secreto, pero generalmente no se dice, pues uno termina perdiendo amistades: el PCP, Patria Roja y el PS se encuentran desde hace más de diez años en una profunda y seria crisis orgánica, política e ideológica. 

Probablemente, en cada caso, la crisis tiene matices y tonalidades diferentes, pero es la misma crisis y en todos los casos es muy profunda. Y sentarse a ver pasar el tiempo, no va a resolverla. 

En parte, es la crisis de mi generación y de la anterior. todos los que tenemos más de 40 años realmente no hemos sabido hacer las cosas, las hemos hecho mal e insistimos en más de lo mismo. Nunca entenderé como ha sido posible que los viejos liderazgos de los 80s sigan allí permanentes e inmóviles. Bueno, tal vez tenga relación con los cambios en las conductas políticas de buena parte de mi generación. 

Los más viejos no se han movido porque muchos de nosotros decidimos salirnos de los partidos o simplemente hacer otras cosas antes que construir una izquierda orgánica. La crisis de un modelo de acción política basada en lo colectivo dejo paso a una suerte de militancia individual al margen de los partidos. La izquierda se despartidiza y pasa de lo político a lo ético y de allí a lo técnico. 

Y ahora tenemos profesionales y técnicos de izquierda por todos lados. Sin militancia partidaria claro. Responsables políticamente ante el espejo de su propia conciencia. 

Y luego llegaron los colectivos. En la universidad tuve un "colectivo socialista". Era un espacio crítico de acción y reflexión. Pero nunca fue un fin en si mismo. Era una etapa. La idea era politizar a la gente para que algún día asuma una militancia partidaria. De preferencia en mi partido. 

Pero luego los colectivos, pasaron de medio a fin. Y cada diez compañeros formaron el suyo y nos llenamos de colectivos, cada cual más crítico y combativo. Bien. Y nos olvidamos de los partidos. Mal. 

Pero hay un problema. En política, como en otros órdenes de la vida, el tamaño sí importa. 

No es lo mismo aprender los rudimentos de la política revolucionaria en un partido grande, organizado, con estructuras, con influencia real de masas, que hacerlo entre veinte personas. No dudo que un colectivo puede ser un espacio interesante para animar debates ideológicos apasionados o para articular acciones colectivas poco más allá de una filantropía progresista de barrio. Pero es inevitable que desarrolle un espíritu de cuerpo, de iluminati, de irresponsabilidad política. 

En mi partido, que hace un par de décadas atrás, era unas diez veces más grande, aprendí las contingencias de la democracia, la dialéctica entre mayorías y minorías, la tolerancia de las ideas ajenas, la responsabilidad política. Y lo aprendí tanto por los buenos ejemplos, como por los errores e inconsistencias que también existían.     

Entonces, creo que buena parte de los problemas actuales de nuestra izquierda, radican precisamente en esta suerte de "individualismo metodológico" que se ha instalado como sentido común en la praxis izquierdista. Y que ahora amenaza atrincherarse en el mundo virtual, convirtiendo nuevamente el medio en fin. 

Antes, Internet era vista como una manera de comunicarnos con la gente. Los partidos revolucionarios instalaron sus páginas web como espacios de articulación de gente real. Algo similar hicieron los sindicatos. Pero ahora tenemos una generación de izquierdistas de facebook. Una "revolución de facebook" en Oriente. Y la militancia se reduce a hacer click en un "Me gusta". 

Tercer movimiento: Adagio

-Necesitamos un partido de izquierda, no miles de colectivos. 

-Necesitamos militantes orgánicos de izquierda, afiliados a un partido. No "independientes de izquierda". Menudo oximorón. 

-Necesitamos una militancia pura y dura. Compromiso real que se traduce en horas de trabajo político. Y alrededor de esa militancia real, pueden haber múltiples formas de compromiso en menor grado y tiempo. 

-Necesitamos una izquierda más real y menos virtual. Es mejor un local en un AAHH que funcione regularmente, que mil seguidores de twitter. 

-Necesitamos una izquierda que represente gente y no sólo ideas. Para representar a la gente tienes que estar entre la gente. Pero de manera orgánica, cotidiana, permanente, sostenida. No basta subirse a la ola de la última protesta quince minutos antes, para salir en el noticiero.

-Necesitamos jubilar a todos los dirigentes de la izquierda por encima de los 60 70 años. No sé si sea una solución, pero es un buen inicio. 


ACTUALIZACIÓN

El portal de mi partido, el Partido Comunista Peruano, ha creído conveniente publicar este post. Es un acto de tolerancia y apertura que reafirma las razones de mi militancia. Sinceramente, no creo que haya otro colectivo partidario en el ámbito local, que tenga esa apertura. (Si, ya saben a quienes me refiero...)  

Este post en el portal del Partido Comunista Peruano

ACTUALIZACIÓN 2 (04 de enero 2012)
Algunos camaradas de la izquierda en general, me dicen medio en broma y medio en serio, que si jubilamos a los de 60 años en adelante, podemos dejar casi vacía la fiesta. Algunos jóvenes tampoco andan con muchas  ganas de cortar cabezas y más bien han desarrollado una capacidad para la condescendencia oportuna y rentable, como lo señala Raúl Wiener. Así, subimos la tabla: a los 70s mejor.