11 de octubre de 2010

Emprendedores, empresarios y trabajadores

Una de las cosas que me llamó la atención de la última campaña municipal fue el uso de la categoría "emprendedor" como sujeto social en casi todas las candidaturas, especialmente en Lourdes Flores de la derecha y Susana Villarán de la autodenominada "izquierda moderna" de Fuerza Social. 

El "emprendimiento"  es un concepto que se viene promoviendo desde hace casi una década, primero por ONGs, luego por lo que se denomina coloquialmente "gurú del éxito", entre los que destaca Nano Guerra García, curiosamente voceado como probable candidato presidencial por Fuerza Social. 


Foto tomada de aquí


Lo que hay es un discurso optimista que subraya la idea de riesgo, iniciativa, pensamiento positivo y audaz. Se trata de una lectura empresarial al mundo de la autoayuda. Si antes se trataba de vender la idea de felicidad personal, ahora se trata de alcanzar el éxito económico. Un emprendedor es algo así como un empresario sin capital. El capital entendido como dinero, como medio de producción es reemplazado por el entusiasmo y a veces los conocimientos.

Y el éxito económico se alcanza mediante la empresa propia, que surge como la panacea para los grandes males del país.

Uno podría simplemente decir que un empresario sin capital es como un pirata sin barco. La categoría emprendedor es simplemente una etiqueta discursiva para señalar con intencionalidad, una realidad mucho más compleja.

El capitalismo en el país es bastante restrictivo y no hay evidencias empíricas de movimientos en ascenso social y económico capaces de sostener esta idea del emprendimiento. Alguien señaló que el capitalismo en el Perú tiene la forma de un distorsionado reloj de arena, con una base muy grande que se angosta en el vértice para luego ancharse levemente en la cuspide. 

Me explico. Lo que tenemos socialmente es autoempleo en números altos. En el 2009 el 29,3% de la Pea ocupada de Lima Metropolitana eran trabajadores independientes, lo que se conoce como autoempleo. Estos serian en buena cuenta la base social de los denominados emprendedores. Como señala el c. Raul Rosales de la CUT, no se ha hecho aún una definición exacta de autoempleo. Sigue siendo también una etiqueta muy amplia e imprecisa. Ciertamente, el aspira a una definición "sociopolítica" que tampoco me parece lo más acertado. 

Se trata de empleo precario. Un taxista, un vendedor de emoliente, un datero de combi tienen en común jornadas de trabajo extensa e intensivas, ingresos irregulares, ausencia de cobertura de salud, ausencia de pensiones, ausencia de vacaciones, descanso médico, gratificaciones, CTS. Según cifras del Ministerio de Trabajo para el 2009, el 47,7% de los trabajadores independientes laboraban más de 48 horas semanales. 

Por otro lado, un 37,3% laboraban en empresas de menos de 50 trabajadores como se define ahora a las Pyme. Ahora bien, en las micro y pymes ¿quiénes son los emprendedores? Los emprendedores son los patrones de estas micro y pymes, no los asalariados de las mismas. Algunos entusiastas querrán pensar que cualquiera puede ser un emprendedor, pues sólo basta tener un sueño y listo. Pero en el mundo real las cosas no son tan simples.

En Lima, el 66% de las empresas recién formadas quiebran al segundo año de existencia. En promedio cada año fracasan unas 200 mil Pymes en el territorio nacional. Detrás de estas cifras hay personas y familias que se han arruinado encandiladas por discursos optimistas acerca del éxito de los emprendedores.  

Frente a esto, los gurúes tienen como respuesta dar mayores facilidades tributarias y contractuales a los dueños de micro y pymes. ¿Más aún? Si. Ya los empresarios de Pymes disponen de un régimen laboral que les permite contratar mano de obra barata, con menos derechos y libertad absoluta de despido. Sin emabrgo, parece que hacer viables a las Pyme requiere de mucho más. Tanto así, que la CONFIEP se opone a subir el salario mínimo para salvar dichas pequeñas y medianas empresas que no podrían costear un incremento salarial. Entonces no se sube la RMV. 

¿Cuál es la lógica aquí? Tenemos empresas que económicamente no son viables, pues no logran acumular lo suficiente para pagar un salario decente, entonces, las seguimos ayudando para que sigan pagando una miseria. Es absurdo. Hay un tema con la dignidad del trabajador que para todos es invisible. A nivel individual probablemente una persona podría pensar que necesita cualquier salario, pero como sociedad si permitimos esta situación, estamos destruyendo nuestro futuro pues nos condenamos a perpetuar la pobreza. Un estado responsable buscaría otras alternativas.  

En resumen, no hay emprendedores. Es un rollo para tranquilizar conciencias, disimular discriminaciones, disfrazar desigualdades. Lo que tenemos es una minoría empresarial muy poderosa que explota sistemáticamente a una masa inmensa de asalariados y autoempleados empobrecidos. Como movimiento sindical debemos organizar a los asalariados y los pobres de la ciudad. Como izquierda, debemos definir una identidad de "trabajador" que sea capaz de reunir a los pobres de la ciudad. La base social de cualquier proyecto de izquierda son los trabajadores, no ese invento llamado emprendedores.  



ACTUALIZACIÓN 19 de Octubre:
Una alusión menor al artículo del c. Rosales de la CUT ha merecido una entusiasta y densa respuesta del mismo. Su post llamado "Trabajador, hegemonía y autoempleo" ha sido publicado en el blog institucional de la CUT. Más allá de decir que soy un "etiquetador" de conceptos, hay algunas ideas que merecen discutirse. Ponto vendrá una no menos entusiasta pero sencilla respuesta de este modesto etiquetador.