Luego, con la crisis de los años 90s y la terrible caída en afiliación, al propio sujeto sindical le ha sido difícil mirarse en el espejo del dato estadístico. Una democracia con tasas de sindicalización del 2% es siempre motivo de vergüenza para gobiernos que se precian de ser democráticos, y reduce el reclamo sindical a una mínima expresión.
Claro, no todo es representatividad, también esta la representación. Si la primera alude a la similitud entre el sujeto representado y el representante, la segunda tiene que ver con la capacidad de articular un discurso que sea reconocido como propio por el sujeto social, más allá de su afiliación mediante carnet y cuota.
Lo ideal sería, andar bien en ambos conceptos. Tener un sindicalismo lo más parecido al sujeto social en sus diversidades y a la vez levantando un discurso que construya un "nosotros" grande y activo. Pero, en estas tierras no es fácil. No voy a poner aquí la retahíla de factores que ocasionan esto, porque hace unos días charlando con un compañero muy experimentado en temas sindicales me dijo: Llorando no se hace sindicalismo, sino con propuestas y acciones. Así que mejor miremos las cifras.
Cuadro Nº 1
Hay dos cuadros que voy a presentar el Cuadro Nº 1 lo he elaborado a partir de las fuentes mencionadas y son cifras lo más actualizadas posibles. Hay sectores que son invisibles para estas fuentes, ya se por su informalidad o por estar lejos de Lima. La fuente principal es la planilla electrónica que en teoría es una herramienta que tiene una gran potencialidad, aunque aún le falta ser depurada con mayor rigurosidad.
Cuadro Nº 2
El cuadro Nº 2 ha sido hecho hace un tiempo en Organización a partir de la afiliación que declara cada organización, por lo que los datos son un poco más grandes y entusiastas. Según el primer cuadro existen en el Perú, menos de 100 mil trabajadores asalariados sindicalizados en el sector privado. La mayoría fuertemente concentrados en Lima. Según la estimación del cuadro 2, podemos referir una representación de 1 millón 200 mil trabajadores entre asalariados y no asalariados, urbanos y rurales, afiliados a un sindicato o federación. Ahora bien, esta diferencia no es exclusiva de nuestro país, en general en toda américa latina hay un desfase entre las cifras oficiales y las que registran los sindicatos.
El reto para nuestro trabajo sindical es encontrar un punto que respete una metodología rigurosa con una mirada amplia al universo de asalariados.


Salud
ResponderSuprimirInteresante. Siempre será un tema difícil, por un lado se intenta volver «insignificante» a los sindicatos (olvidando que no todo es tener el carné, y dejando de lado a sectores informales o pymes y demás, como señalas) y por otro, bueno, las organizaciones en general exageran sobre el apoyo que tienen (del cuadro 2, ¿cuántos están al día en sus cuotas?), de todas formas, una diferencia de más de 10 veces entre unos datos y otros como que es demasiado grande.
Por lo demás, estoy totalmente de acuerdo con lo que planteas justo en el párrafo superior del cuadro 1.
Hasta luego ;)