13 de agosto de 2010

Trabajadores textiles nuevamente en lucha: Huelga en Textil San Cristóbal

La situación de los trabajadores textiles y de confecciones es sumamente dificil. Hace unas décadas atrás, durante la dictadura militar de Morales Bermudez se dicto una ley de promoción a las exportaciones no tradicionales que establecía un régimen especial para los trabajadores. Este régimen permitía disponer de contratos eventuales sin límite de tiempo ni límite de presencia en la producción. Es decir, los "eventuales" serían eventuales toda la vida y podían ser el 100% de toda la planilla. En ese momento se pensó que sería una medida temporal, que permita a la joven industria textil peruana consolidarse. De paso, la medida buscaba debilitar los poderosos sindicatos textiles que existían.

Ha pasado casi medio siglo y aún se sigue consolidando la industria textil. Vamos, que la verdad de la milanesa es simple, la medida logró rápidamente su objetivo: abaratar la mano de obra y destruir sindicatos. El régimen estaba pensado para las empresas exportadoras, pero como es habitual, el Estado le da flojera vigilar a los empresarios así que ahora, no importa si los textiles se exportan o no. La mayoría de trabajadores es eventual.

En el sector textil ciertamente existe un núcleo aún importante de trabajadores estables, varones y adultos, mayormente porque el proceso productivo requiere de una experticia que se ha logrado en años anteriores. Un buen hilandero o un experto en tintes por ejemplo puede ser codiciado en varias empresas. También es cierto, que con el ingreso de la informática a la producción muchos de los antiguos secretos de los maestros tinteros ya se han copiado a un código de programación. Lo que era un arte se vuelve una técnica. Es la historia del capitalismo.


En Confecciones, predominan los jóvenes y hay muchas más mujeres. En algunas empresas, casi la totalidad son mujeres. En Deafrani, por ejemplo, donde me dicen que por fin hay sindicato. Digo por fin, pues constituirlo ha sido un esfuerzo de por lo menos tres años y varias compañeras despedidas. Precisamente por la situación de "contratado" del trabajador, es que ele ejercicio de sus derechos resulta casi imposible.


Hace unos años el sector de confecciones era por decirlo en la vieja jerga, la "vanguardia". El sindicato de Topytop y su heroica lucha fue un hito en la historia reciente del sindicalismo peruano. Mostró además que la globalización era un nuevo escenario de lucha sindical. Nos permitió conocer a un dedicado y consecuente compañero como Neil Kearney, quien fuera secretario general de la FITTVC (Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero) fallecido el año pasado y a quien recordaremos siempre.

Luego, el sector de confecciones, enfrentó una dura reacción empresarial. La respuesta sindical, a mi juicio mal orientada por los activistas del troskismo local, devino en una estrategia de confrontación per se, donde los trabajadores salieron perdiendo y sus organizaciones más debilitadas.

Ahora, no es equivocado señalar que son los textiles quienes asumen el liderazgo del sector. En general, el sector sindical textil esta pasando por un momento de relanzamiento. La Federación clasista, afiliada a nuestra CGTP ha crecido en número de sindicatos afiliados y ha logrado defender los puestos de trabajo. Pero la ofensiva patronal insiste en desconocer derechos y violentar la libertad sindical.

La estrategia empresarial busca debilitar a los sindicatos. Se trata de encontrar cualquier pretexto para despedir a los dirigentes sindicales. No importa si son falsedades o razones infundadas. Quieren asustarnos. No lo lograran.

Esta vez, los trabajadores de la empresa San Cristobal están en el frente de lucha. La próxima semana se inciia una huelga y hay un plantón de solidaridad al que tenemos que asistir. El 18 de agosto, en Av. Robles 441, cerca al cruce del Ovalo Santa Anita y el Peaje. Se pasará lista, no faltar.


   
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