26 de abril de 2010

¿Puede un trabajador ser despedido por opinar?

En el Perú existe el despido arbitrario. Es decir, un empleador, sin mediar causa, motivo o razón puede prescindir de los servicios de un trabajador y dejarlo en medio de la calle. Esta condición tiene una excepción: los dirigentes sindicales. A un dirigente no se le puede despedir arbitrariamente, pues se entiende que en tal caso, se trataría de un acto antisindical. 

Despedir dirigentes sindicales es un acto ilegal. Los empresarios que despiden dirigentes se enfrentan generalmente a una demanda judicial por despido nulo. Como lo ha demostrado el caso de la empresa América Móvil (CLARO) que apenas se constituye el sindicato en dicha empresa procedió a despedir a toda la junta directiva, para que luego de poco más de un año se lograra el regreso de los dirigentes despedidos. 

Por estas razones, muchos empresarios mal asesorados por "abogados" patronales tratan de inventar una "falta grave" que ponga en la calle a los dirigentes sindicales. La ley en la medida que es ambigua, pues no exige que la acusación de "falta grave" sea plenamente demostrada antes del despido, en la práctica es una opción desesperada para empresarios antisindicalistas.  

Pero no debemos olvidar que, todos estos despidos son ilegales. Eso parece que no lo saben en la empresa Reicolite S.A. Esta es una empresa que elabora envases de plástico para la industria nacional. Su propietario es Hans Jurgen Eggers Folster un empresario alemán radicado hace varias décadas en el Perú.

En la empresa Reicolite S.A. en el distrito de San Luis, las cosas funcionan de manera extraña. Según diversos testimonios, el patrón tiene la costumbre de gritarles a los trabajadores ante el más mínimo error o retraso. Muchos trabajadores son testigos de estos abusos, pero cuando acuden los inspectores de trabajo, los funcionarios de la empresa atestiguan en contra, negando todos los cargos y defendiendo al Sr. Hans Eggers. Como hay testimonios encontrados, pues se archivan las denuncias.

En parte por esta situación y por las bajas remuneraciones, los trabajadores organizaron un sindicato. Se tramitaron visitas inspectivas que señalaron numerosas irregularidades según consta en las actas de dichas inspecciones.

Desde hace unos meses vienen discutiendo el pliego de reclamos. La empresa no desea realizar ningún aumento. Cansados de reuniones sin resultado, el sindicato rompe el trato directo la semana pasada y solicita pasar a la conciliación del Ministerio de Trabajo.

La posible presencia del Ministerio de Trabajo preocupa al empresario. Como la empresa ha tenido numerosas visitas de parte de inspecciones del MTPE y ha sido amonestada por diferentes irregularidades en materia de salud y seguridad no le interesa la presencia de la autoridad ministerial.

El patrón llama al secretario general del sindicato Orlando Carrera y le reclama por haber roto el trato directo. Según el secretario general del sindicato, el patrón le dice textualmente: “¡Eres un obrero de mierda y te juntas con esa CGTP de mierda!” entre otras cosas parecidas y en el mismo tono.

El dirigente no responde a esos insultos y se retira. Luego, el sindicato publica un comunicado rechazando tales expresiones y reparte un volante en el mismo sentido. El clima laboral es tenso, pues los trabajadores están sumamente molestos e indignados por el trato abusivo del patrón.

Pero la empresa prefiere ir más lejos y procede a cursar cartas de preaviso de despido al secretario general Orlando Carrera y al secretario de organización acusándolos a ellos, de injuria, difamación y falta de respeto por el comunicado y el volante. En verdad, tanto el comunicado como el boletín no expresan más que opiniones firmes pero sin faltar a la ley. Podemos revisar ambos documentos y no hay en ellos ningún elemento que pueda tipificarse como difamación, injuria o calumnia.

Reicolite File

Diversos testimonios de trabajadores señalan que el patrón insulta a gritos a los trabajadores en general y especialmente a los sindicalizados desde hace buen tiempo. Estas amenazas ponen en grave riesgo el proceso de negociación colectiva. Al parecer el objetivo real de la empresa es precisamente destruir al sindicato y cerrar toda negociación colectiva.

Este es otro ejemplo de cómo se desarrollan las relaciones laborales en la democracia peruana. Un patrón puede gritar e insultar a un trabajador, pero un trabajador no puede decirle nada. Si un trabajador expresa dentro de la ley, en ejercicio del derecho constitucional a la libertad de expresión y opinión su parecer, se le quiere despedir.

¿La Constitución no funciona dentro de Reicolite S.A.?
¿El reglamente de la empresa es más importante que la libertad sindical?
¿No hay libertad de expresión dentro de la empresa Reicolite S.A.?
Finalmente, ¿puede un trabajador ser despedido por opinar?

ACTUALIZACIÓN 27 abril 2010:
El día de hoy me informan que toda la Junta Directiva ha recibido cartas de pre-aviso de despido por la misma razón. Se trata entonces de desaparecer al sindicato.