En los últimos
días, luego de la condena a
Fujimori, se viene discutiendo el nuevo escenario político que se configura a partir de dicho evento. Algunas ideas van quedando claras en esta discusión.
La condena a
Fujimori, más allá de sus virtudes
jurídicas, representa un duro golpe a la derecha empresarial,
mediática y política. Debilita a su más radical exponente que es el
fujimorismo. A pesar que sus medios de prensa tienden a
sobredimensionar el arraigo popular del
fujimorismo, ya sea mediante encuestas -cada vez más claramente manipuladas, como la de
CPI- o de exagerar la cantidad de participantes en sus concentraciones.
El
fujimorismo esta cada vez más derrotado.
Keiko, a partir de la condena, se ve obligada a condicionar su agenda política a la liberación de su padre. Sospecho que el efecto de la condena tendrá entre los simpatizantes
fujimoristas el mismo que la captura de
Abimael tuvo entre los
senderistas: una polarización de pequeños núcleos y la posterior desbandada en masa. Sus
amanazas de "
tomar las calles" sólo quedan como un
improntus muy alejado de cualquier posibilidad real.
Los más preocupados deben ser los empresarios que de pronto se quedan sin uno de sus mejores operadores. El antiguo
triángulo entre empresarios,
fujimorismo y clases populares se basaba en relaciones estrictamente
clientelares. En un contexto de crisis y derrotas políticas resulta más
difícil mantener las lealtades compradas en el pasado.
Y claro, también
Alan, cuya alianza con el
fujimorismo ahora se verá sometida a nuevas tensiones. Como sabemos, la alianza entre
apristas y
fujimoristas, es un tema de debate desde hace mucho tiempo. Negada por los partícipes y sus analistas, pero vista desde sus resultados, no deja de ser válida por el final del juicio. Para
García un escenario donde
Fujimori es exculpado hubiera resultado mucho más inmanejable a nivel interno y externo. El ejecutivo se abstiene de intervenir en el poder judicial en esta etapa cuando los reflectores están ávidos, pues aguarda una mejor oportunidad. En la lógica de
García, si los
fujimoristas ya han esperado tanto tiempo, pueden soportar unos meses más.

Algunos señalan la condena como un éxito de las personalidades de la izquierda "reformista" o como despectivamente la
denominan algunos "
caviar". Por el contrario, me parece que la parte de la sociedad peruana activamente interesada en que se haga justicia en el caso de
Fujimori es mucho más que un sector de la izquierda. La
CGTP ha sido entre otras una de las
instituciones que ha organizado la presencia de los ciudadanos en las manifestaciones por una sanción debida a los delitos de
Fujimori.
El temor de cierta prensa y analistas
profujimoristas es precisamente, que otro sector capitalice la condena electoral. Pero es muy complicado. Un grupo de personalidades de izquierda no constituyen un referente político viable. Y la otra izquierda, la de los partidos (
PC, Patria Roja y
PS) no dispone de los mecanismos orgánicos, de prensa o humanos para aprovechar esta coyuntura.
El próximo periodo verá como el
fujimorismo deja de ser una alternativa electoral para reducirse a un grupo de presión
mediático por la libertad del reo
Fujimori. Mientras
Humala, convencido que su cercanía a la izquierda fue la razón de su derrota anterior, se
moverá simbólica y
programáticamente, todo lo posible hacia el centro.
Atrás quedaran las asambleas de los pueblos y las coordinadoras políticas. Puesto que el discurso nacionalista puede ser tanto de izquierdas como de derechas. La izquierda partidaria seguirá tras
Humala todo el tiempo posible, para la víspera ser desembarcada de mala manera. Se quedará nuevamente "en la calle", muy lejos del parlamento.
Para la derecha más pragmática, la opción sigue siendo el
Apra.
Alan García ha demostrado ser completamente capaz de negar aquello que era lo más sano del
aprismo, para servir a los intereses del gran capital, sin expresar el más mínimo pudor o
vergüenza. Lamentablemente no es el único
aprista interesado en continuar con el mismo guión. Meche
Cabanillas por ejemplo, puede ser la próxima carta electoral de la derecha en el país.