12 de agosto de 2009

Organización y defensa: división que nos perjudica

Un tema que se viene discutiendo en el marco de la autoreforma sindical es el paso de las secretarias a los departamentos sindicales. En la CGTP se han constituido los departamentos de organización, defensa, mujer y están en proceso los de economía, educación y juventud.

En la labor cotidiana, los sindicatos y federaciones requieren del apoyo de la confederación en diferentes niveles: asesoría jurídica, dirección estratégica, asistencia organizativa, cobertura de prensa, capacitación sindical. Son muchas líneas de trabajo y resulta imposible que un único departamento -y mucho menos un único dirigente- resuelva todos los problemas de un sindicato.

Es necesario entender que el apoyo sindical debe ser:
a.- colectivo
b.-integral
c.- institucional.

En una federación o confederación, los temas de defensa y organización son los fundamentales. Pero muchas veces sus ámbitos se confunden, se mezclan y se entrecruzan. Hay aspectos que son sencillos: una negociación colectiva es tarea del departamento de defensa. La formación de un sindicato, tanto en la preparación como en el trámite del registro sindical son tareas obvias de Organización. Pero, ¿una reforma de estatutos?, ¿un cambio de junta directiva?, ¿una movilización?, ¿una prórroga de mandato? En estos temas, tanto Defensa como Organización podrían participar. Las fronteras son tenues.

Si las lineas se cruzan, tendremos problemas y malentendidos. Lo que hace una mano, lo termina borrando la otra. En este tema, debemos de profundizar los cambios en el marco de la autoreforma sindical.

La división entre Organización y Defensa responde a una estructura de sindicato de empresa. Es producto de un escaso desarrollo de la estructura sindical. No es lo adecuado para instancias de segundo o tercer grado.

Esta división artificial produce serios problemas. Por un lado permite la existencia de "dirigentes-abogados". es decir, el dirigente reemplaza al profesional del derecho y se dedica a realizar trámites jurídicos. Esta situación resulta inofensiva a nivel de sindicato de empresa, pero en una federación o confederación si tiene un impacto negativo. Los dirigentes deben "dirigir", es decir, señalar una estrategia de éxito en una acción sindical. No limitarse a ser abogados tramitadores.

El otro problema es que esta simbiosis del "dirigente-abogado" construye una relación personalista, individual y cerrada entre el asesor y el sindicato asesorado. El "dirigente-abogado" se convierte en el "dueño" del sindicato asesorado. Se pierde la idea de un trabajo institucional y colectivo.

Las viejas secretarías de antaño, permitían el surgimiento de conductas y actitudes personalistas, caudillistas en algunos dirigentes que se convertían en "todopoderosos" e "imprescindibles". La dispersión de los 90s ayudó a este proceso. Afortunadamente ya no quedan muchos dirigentes de este tipo.

Lo ideal, como lo señalamos en un post anterior, sería disponer de un "departamento de acción sindical" que comprenda el núcleo de la estrategia de trabajo con una organización afiliada, desde su formación, crecimiento y consolidación. Teniendo a educación, prensa, juventud y mujer, como apoyos complementarios.

El departamento de acción sindical, formado por dirigentes y profesionales establece la estrategia sindical acorde la línea aprobada por la dirección nacional. Se acompaña a los trabajadores en todos los aspectos de su acción sindical. Desde las primeras asambleas, la inscripción en el registro sindical, la presentación del pliego, la firma del convenio, la elección de sus dirigentes y demás acciones. La Asistencia Jurídica -formada exclusivamente por abogados-, define los artefactos legales que se requieren acorde la estrategia. La línea divisoria no es entre Organización y Defensa, sino entre dirigentes y activistas por un lado y abogados por otro.

Juntar las áreas de Defensa y Organización es un paso audaz y radical. Es lógico que existan dudas y resistencias pasivo-agresivas. Por lo que resulta necesario establecer un proceso de cambio paulatino. Debemos definir con claridad los ámbitos de cada Departamento Sindical, ubicando objetivos, funciones y procedimientos. Y a la vez, establecer los mecanismos de información y actuación frente a los sindicatos asesorados. La meta es diseñar una estrategia colectiva, integral e institucional. La escasez de cuadros sindicales podría abordarse si unificamos ambos departamentos. Así se dispondría de un mejor uso de los recursos humanos disponibles.

Este tema es importante por que implica romper con la creencia que los sindicatos pueden ser "propiedad" de un dirigente o asesor. No es así, ni puede ser así. La información no puede estar restringida. Los convenios colectivos no pueden firmarse sin una opinión institucional de la CGTP. No podemos aceptar la formación de feudos, islas o rincones fuera de la soberanía institucional de la confederación o federación. El caudillismo es el primer paso para la formación de un sindicalismo corporativo. Para combatirlo, basta con establecer reuniones regulares donde se comparta la información y se evalúe el progreso colectivo.